jueves, noviembre 02, 2006

Hoy sí, ya tocaba.

Hoy voy a hablar, sí señor, de ella. Pero antes, debo advertir que la quiero tanto como a mi erizito. Ese que encontré en el campo y que lo dejé campar a sus anchas. Es más, percibo notables semejanzas entre ella y él. Pero eso sería matería de otro blog.

María Teresa Fernández de la Vega, así se llama nuestra vicepresidenta en este año del Señor de 2006 en el reino de España. De ella apenas puedo decir nada sin faltar a la caridad cristiana.

A los obispos les ha recordado una y otra vez que son unos ciudadanos más. Pero cuando estos ciudadanos han usado del legítimo derecho de expresión, furibunda, les ha recordado que no estamos en la época de Franco y que si siguen hablando se reserva el derecho de hacer lo que crea conveniente. No sé por qué pero mucho me temo que ese “algo” no sea bueno para nosotros.

Si por ella fuera, nos echaría al mar a obispos, abades, monjas y curas. Así España sería por fin la España ideal de su imaginación socialista. Yo me dejaría, la verdad, echar al mar por una mujer de voz tan aterciopelada, tan suave, me imagino que quedaría hipnotizado.

Una de sus citas favoritas es "una vida no es suficiente para poder hacer todo lo que a uno le gustaría". Menos mal que le ha sido concedida sólo una vida, si viviera tres o cuatro, ahora mismo agarraría el pasaporte y cogería el primer vuelo gritando: ¡no me agarrarán vivo!

Esta mujer se permitió llamar a los obispos, “señores tenebrosos”. Y tiene razón la señora Palpatine, al lado de ella que es toda luz, somos tiniebla; una tiniebla que rodea un puño y una rosa. Podría hacer una larga y minuciosa lista de como esta representante del Pueblo ha atacado la religión, la fe, la espiritualidad, cuantas veces ha querido. Pero resulta innecesario, su inmejorable talante es de sobra reconocido.

Mucho me temo, que no le votaré en las próximas elecciones. Sí, creo que no le votaré. No, esta señora no me representa bien o por lo menos no me siento correctamente representado. Pero, en fin, al menos nos consolamos al ver que ella no es la presidenta. Sí, menos mal, el botón no está en sus manos, el maletín con los códigos está en manos de otro, me quedo más tranquilo.

Me quedo más tranquilo al ver que la cúspide de la pirámide jerárquica la ocupa Fu Manchú Zapatero. Dada la situación que hoy vivimos en Libertonia, por Moncloa ya sólo faltarían Dart Vader, Freddie Krueger y Gollum. Efectivamente, lo han adivinado, Cartera de Justicia, del Interior y de Asuntos Exteriores respectivamente.

En fin, quizá para mis posts no debería elegir a mis terrores favoritos y debería seguir hablando del amor. Huy, espero no haber dicho nada inconveniente.

14 comentarios:

  1. Padre, esto hay que publicarlo, mándalo a "La Razón" ahora mismo y seguro que le quitas el puesto al Ussía ;)
    Un saludo

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  2. Qué decir..?
    Si vivimos en un Estado que ha votado el gobierno que tenemos..si la mayoría apoya a los que nos gobiernan en algo tan nefasto como la no creencia en Dios. Estamos viviendo en un país gobernados por ciegos y alejados de Dios..y el pueblo en su mayoría apoya sus decisiones..Qué se puede esperar de ésto..? qué hagan milagros..?..ni uno sólo harán..más bien lo contrario..pero no todo es culpa de "ellos"..Tenemos lo que nos merecemos..sino..hagamos algo al respecto. Un saludito,MªTeresa.

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  3. Humm...

    Es el viejo anticlericalismo de izquierdas de siempre, de toda la vida... suelo enfrentarme a el con cierta frecuencia...

    Pero claro, cuando se instaura en el poder la cosa cambia.

    Me aventuro a decir que dentro de no mucho tiempo, se producirá otra desamortización( quitar a la Iglesia sus bienes), echarán fuera de España a curas, frailes, monjas... encarcelarán catequistas, etc, etc, etc.

    En fin, un hecho cíclico que se repite: la persecución de los cristianos.

    Deberíamos rezar por la Sra. Vicepresidenta, que El Señor la ilun¡mine, que no se cierre la puerta a la gracia de Dios...

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  4. Anónimo10:39 p. m.

    ORACIÓN DE LA SANGRE DE CRISTO


    Señor Jesús, en tu nombre y con
    el Poder de tu Sangre Preciosa
    sellamos toda persona, hechos o
    acontecimientos a través de los cuales
    el enemigo nos quiera hacer daño.
    Con el Poder de la Sangre de Jesús
    sellamos toda potestad destructora en
    el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego,
    debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas
    de la naturaleza, en los abismos del infierno,
    y en el mundo en el cual nos movemos hoy.

    Con el Poder de la Sangre de Jesús
    rompemos toda interferencia y acción del maligno.
    Te pedimos Jesús que envíes a nuestros hogares
    y lugares de trabajo a la Santísima Virgen
    acompañada de San Miguel, San Gabriel,
    San Rafael y toda su corte de Santos Ángeles.
    Con el Poder de la Sangre de Jesús
    sellamos nuestra casa, todos los que la habitan
    (nombrar a cada una de ellas),
    las personas que el Señor enviará a ella,
    así como los alimentos y los bienes que
    Él generosamente nos envía
    para nuestro sustento.

    Con el Poder de la Sangre de Jesús
    sellamos tierra, puertas, ventanas,
    objetos, paredes, pisos y el aire que respiramos,
    y en fe colocamos un círculo de Su Sangre
    alrededor de toda nuestra familia.

    Con el Poder de la Sangre de Jesús
    sellamos los lugares en donde vamos
    a estar este día, y las personas, empresas
    o instituciones con quienes vamos a tratar
    (nombrar a cada una de ellas).

    Con el Poder de la Sangre de Jesús
    sellamos nuestro trabajo material y espiritual,
    los negocios de toda nuestra familia,
    y los vehículos, las carreteras, los aires,
    las vías y cualquier medio de transporte
    que habremos de utilizar.

    Con Tu Sangre preciosa sellamos los actos,
    las mentes y los corazones de todos los habitantes
    y dirigentes de nuestra Patria a fin de que
    Tu Paz y Tu Corazón al fin reinen en ella.
    Te agradecemos Señor por Tu Sangre y
    por Tu Vida, ya que gracias a Ellas
    hemos sido salvados y somos preservados
    de todo lo malo.

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  5. Anónimo10:49 p. m.

    Cántico de Daniel
    LA DIMENSIÓN CÓSMICA DE LA ORACIÓN, SEGÚN JUAN PABLO II
    Palabras de Juan Pablo II durante la audiencia general de este miércoles

    «Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos», concluye el himno recogido por Daniel (3, 57). En este cántico, dice el Papa, «en cierto sentido, se refleja el alma religiosa universal, que percibe en el mundo la huella de Dios, y se alza en la contemplación del Creador».

    El cristiano, como Francisco de Asís, aclaró el Papa, al elevar esta alabanza «se siente agradecido no sólo por el don de la creación, sino también por el hecho de ser destinatario del cuidado paterno de Dios, que en Cristo le ha elevado a la dignidad de hijo».

    1. «Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos» (Daniel 3, 57). Una dimensión cósmica impregna este Cántico tomado del libro de Daniel, que la Liturgia de las Horas propone para las Laúdes del domingo en la primera y tercera semana. De hecho, esta estupenda oración se aplica muy bien al «Dies Domini», el Día del Señor, que en Cristo resucitado nos permite contemplar el culmen del designio de Dios sobre el cosmos y la historia. En él, alfa y omega, principio y fin de la historia (cf. Apocalipsis 22, 13), alcanza su sentido pleno la misma creación, pues, como recuerda Juan en el prólogo del Evangelio, «todo ha sido hecho por él» (Juan 1, 3). En la resurrección de Cristo culmina la historia de la salvación, abriendo la vicisitud humana al don del Espíritu y al de la adopción filial, en espera del regreso del Esposo divino, que entregará el mundo a Dios Padre (cf. 1Corintios 15, 24).

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  6. Anónimo10:50 p. m.

    2. En este pasaje de letanías, se repasan todas las cosas. La mirada apunta hacia el sol, la luna, las estrellas; alcanza la inmensa extensión de las aguas; se eleva hacia los montes, contempla las más diferentes situaciones atmosféricas, pasa del frío al calor, de la luz a las tinieblas; considera el mundo mineral y vegetal; se detiene en las diferentes especies animales. El llamamiento se hace después universal: interpela a los ángeles de Dios, alcanza a todos los «hijos del hombre», y en particular al pueblo de Dios, Israel, sus sacerdotes y justos. Es un inmenso coro, una sinfonía en la que las diferentes voces elevan su canto a Dios, Creador del universo y Señor de la historia. Recitado a la luz de la revelación cristiana, el Cántico se dirige al Dios trinitario, como nos invita a hacerlo la liturgia, añadiendo una fórmula trinitaria: «Bendigamos al Padre, y al Hijo con el Espíritu Santo».

    3. En el cántico, en cierto sentido, se refleja el alma religiosa universal, que percibe en el mundo la huella de Dios, y se alza en la contemplación del Creador. Pero en el contexto del libro de Daniel, el himno se presenta como agradecimiento pronunciado por tres jóvenes israelitas --Ananías, Azarías y Misael--, condenados a morir quemados en un horno por haberse negado a adorar la estatua de oro de Nabucodonosor. Milagrosamente fueron preservados de las llamas. En el telón de fondo de este acontecimiento se encuentra la historia especial de salvación en la que Dios escoge a Israel como a su pueblo y establece con él una alianza. Los tres jóvenes israelitas quieren precisamente permanecer fieles a esta alianza, aunque esto suponga el martirio en el horno ardiente. Su fidelidad se encuentra con la fidelidad de Dios, que envía a un ángel para alejar de ellos las llamas (cf. Daniel 3, 49).

    De este modo, el Cántico se pone en la línea de los cantos de alabanza por haber evitado un peligro, presentes en el Antiguo Testamento. Entre ellos es famoso el canto de victoria referido en el capítulo 15 del Éxodo, donde los antiguos judíos expresan su reconocimiento al Señor por aquella noche en la que hubieran quedado inevitablemente arrollados por el ejército del faraón si el Señor no les hubiera abierto un camino entre las aguas, echando «al mar al caballo y al jinete» (Éxodo 15, 1).

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  7. Anónimo10:50 p. m.

    4. No es casualidad el que en la solemne vigilia pascual, la liturgia nos haga repetir todos los años el himno cantado por los israelitas en el Éxodo. Aquel camino abierto para ellos anunciaba proféticamente el nuevo camino que Cristo resucitado inauguró para la humanidad en la noche santa de su resurrección de los muertos. Nuestro paso simbólico a través de las aguas bautismales nos permite volver a vivir una experiencia análoga de paso de la muerte a la vida, gracias a la victoria sobre la muerte de Jesús para beneficio de todos nosotros.

    Al repetir en la liturgia dominical de las Laudes el Cántico de los tres jóvenes israelitas, nosotros, discípulos de Cristo, queremos ponernos en la misma onda de gratitud por las grandes obras realizadas por Dios, ya sea en su creación ya sea sobre todo en el misterio pascual.

    De hecho, el cristiano percibe una relación entre la liberación de los tres jóvenes, de los que se habla en el Cántico, y la resurrección de Jesús. Los Hechos de los Apóstoles ven en ésta última la respuesta a la oración del creyente que, como el salmista, canta con confianza: «No abandonarás mi alma en el Infierno ni permitirás que tu santo experimente la corrupción» (Hechos 2, 27; Salmo 15, 10).

    El hecho de relacionar este Cántico con la Resurrección es algo muy tradicional. Hay antiquísimos testimonios de la presencia de este himno en la oración del Día del Señor, la Pascua semanal de los cristianos. Las catacumbas romanas conservan vestigios iconográficos en los que se pueden ver a tres jóvenes que rezan incólumes entre las llamadas, testimoniando así la eficacia de la oración y la certeza en la intervención del Señor.

    5. «Bendito eres en la bóveda del cielo: a ti honor y alabanza por los siglos» (Daniel 3, 56). Al cantar este himno en la mañana del domingo, el cristiano se siente agradecido no sólo por el don de la creación, sino también por el hecho de ser destinatario del cuidado paterno de Dios, que en Cristo le ha elevado a la dignidad de hijo.

    Un cuidado paterno que permite ver con ojos nuevos a la misma creación y permite gozar de su belleza, en la que se entrevé, como distintivo, el amor de Dios. Con estos sentimientos Francisco de Asís contemplaba la creación y elevaba su alabanza a Dios, manantial último de toda belleza. Espontáneamente la imaginación considera que experimentar el eco de este texto bíblico cuando, en San Damián, después de haber alcanzado las cumbres del sufrimiento e el cuerpo y en el espíritu, compuso el «Cántico al hermano sol» (cf. «Fuentes franciscanas», 263).

    ZS01050208

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  8. Anónimo1:58 a. m.

    ¡Que lío me voy a hacer!

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  9. Anónimo2:00 a. m.

    No es un pacto, ni cosas de faldillas.

    ¿Que Madre sabiendo que dos de sus hijos tienen problemas los abandona?

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  10. Anónimo2:02 a. m.

    ¡La playa me encanta! a mi no me cansa nada.

    La montaña y los prados verdes también me gusta.

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  11. Anónimo2:11 a. m.

    ¿Acaso Jesucristo no comia con los pecadores y publicanos? No creo que se codeara mucho con la Alta Jerarquía.

    Ya que la Suprema Jerarquía era El mismo.

    Jesús, el “Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”(Lucas 19:10).

    Es bueno volver, una y otra vez, sobre la lectura de cuales fueron las características de las personas con las que Jesús se relacionó mientras cumplió su ministerio aquí en la Tierra.

    Los evangelios nunca mencionan que Jesús haya participado de comidas con invitados destacados de la sociedad judía ni personas consideradas "importantes", todo lo contrario Él comió en casa de “publicanos” o recaudadores de impuestos, gente desestimada por todos los judíos, ellos eran considerados traidores porque trabajaban al servicio del Imperio Romano.

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  12. Anónimo3:58 a. m.

    De todas formas, ya que más me da todo, si me has dejado sola en un mundo tan hostil e inhumano como este.

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  13. Anónimo4:00 a. m.

    Un mundo que no reconozco.

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  14. Anónimo4:01 a. m.

    Un mundo en el que no deseo vivir ni estar en el.

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