martes, julio 24, 2007

Y ésta es la ciudad en la que vivo.


Domingo por la tarde, una pareja de hecho, me ha sacado de paseo al campo. En realidad, soy conocido de ella. “Te voy a presentar a alguien verdaderamente… estrambótico”, le debió ofrecer como guinda para la tarde del fin de semana. Aun así, plenamente consciente de ser un regalo de ella para él, me monté en el coche; un paseo por el campo, es un paseo por el campo.

El comienzo del paseo fue como siempre: mareo al ir, por las curvas, árboles, más árboles, matorrales, plantas y más plantas.

Pero media hora después, me encontré ante lo inesperado: en mitad del campo, ¡las ruinas de un monasterio medieval! No salía de mi entusiasmo. Comencé haciendo mil tonterías ante las fotos que me hacían. Caras raras, poses en arcos donde faltaba una estatua, todo tipo de posturas. Después la subida por una escalera de caracol, estrecha y oscura. El vértigo al saber que no había barandilla allá ariba, cosa lógica en unas ruinas, hizo que a mitad de la ascensión comenzara mi descenso, preguntando una vez más a Miguel que estaba arriba: ¿no hay barandilla, verdad? ¿Es peligroso? Pregunta retórica, yo ya había iniciado mi descenso. Padre Fortea muere en unas ruinas, horroroso titular.

Les hice una foto desde abajo, mientras ambos asomaban sus cabezas, como dos gárgolas, en lo alto de la bóveda sobre el presbiterio de la iglesia. Diez metros de caída libre, pero sonreían.

Después se tomaron un melocotón y unas peras sentados en lo que fue la nave central. No dije nada, pero tuve mis reticencias, ¿debían comer en lo que fue terreno sagrado? Como no lo tenía muy claro, me callé.

Desde luego, allí sentados, contemplar la invasión de la naturaleza era todo un espectáculo. Las piedras calizas de las bases de los muros y pilares aparecían carcomidas, desprendían una especie de sal blanca muy fina fruto de la humedad. Allí sentados nos fijábamos en los arcos que se mantenían cada año más al límite de sus posibilidades. Las hiedras que trepaban donde tiempo ha hubo un retablo. Las higueras silvestres donde hubo un suelo. Me metí en varias estancias oscuras todavía cubiertas por un techo, estancias vacías. La zona de los dormitorios estaba impracticable por la frondosidad de la vegetación que la invadía. Y eso que metí varias veces mi pierna desnuda, llevaba pantalones cortos, en medio de las hortigas para demostrarle a Merche lo poco que me afectaba el veneno de esa planta. Sí, es una curiosidad, puedo tocar las hortigas y apenas me afecta su veneno, se me pone algo roja la mano, pero no me produce auténtico dolor.
Después llegamos al río. Allí aproveché para hacer más tonterías. Un río se presta mucho a eso. Más tonterías después en un prado en el que al pasar, salieron de la hierba muchas mariposas pequeñitas de color amarillo. Me pidieron que pasara varias veces más, Merche en busca de su foto perfecta.

Tras otro pequeño mareo en la carretera a la vuelta y una pequeña retención en la autovía, y una curva tomada con prisa por parte de la conductora, el paseo acabó con un batido natural de papaya al que me invitaron. La verdad es que estuvo muy rico.


Pondré fotos de esta excursión en cuanto me las envíe por correo.

11 comentarios:

  1. Anónimo6:42 a. m.

    Parece que la pasó muy bien Padre, yo si tuviera un monasterio de mil y pico de años cerca de mi casa tambien iría a fisgonear, pero en argentina lo más viejo debe tener 500 años nada más, no existen los castillos y la primera abadía creo que de sud américa fue fundada en la década de 1890. La Abadía del Niño Dios en Victoria, Entre Rios, a unos 250 Km. de Santa Fe donde resido.
    Cuando me case en Diciembre quiero conocer alguna abadía y templos medievales, Puesto que de luna de Miel hemos decidido cruzar medio Mundo e ir a Italia unos pocos días. La máxima espectación es ir a Roma y conocer en persona, aunque tal vez de lejos, al Santo Padre.
    Me gusta que se de a conocer a la gente cómo es la vida de un sacerdote católico. Aveces se piensa que es muy aburrida y que cuando bajan del altar no comen ni van al baño. Otros irrespetuosos que consideran a los curas como enemigos ideológicos y que ni siquiera creen en la existencia de algún derecho por parte de los curas (Zapatero Astronauta!).Este blog es prueba de que un sacerdote Católico tambien es un ser humano....
    Saludos a Todos. José de Pedro.
    Santa Fe-Argentina

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  2. En la excursión de ayer vi calcidas, no ortigas. ¿Aún hay ortigas vivas en la zona que fue? Bueno, eso es lo que tiene España variedad ...
    Las calcidas pican mucha también, no son vigorizantes. Las flores parecen algodoncitos.
    Es agradable el olor del campo por la mañana. Olía a hinojo y a mies cortadas.

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  3. Mrs Wells10:02 a. m.

    A mí se me ocurre, leyendo este post,que, por lo menos yo, a veces olvido lo que han trabajado los hombres para llegar a donde estamos, cuanta maleza hay que quitar constantemente en un sitio antes de que lo invada todo. A mí a veces se me olvida incluso que los hombres realmente tendrían barba, si no se la afeitaran (Mrs Wells es una mujer)..Yo por mi parte intento no ser acusada de "olor a pies", y de momento nadie se ha dado cuenta de lo que podra pasar si una no estuviera encima-excepto ahora que os lo confieso a los del blog.
    Eso pasa tambien con la sociedad, se da por hecho lo que nos ha traido a un estado más o menos civilizado..Se da por hecho lo que hace que un adulto responsable haya llegado a ser adulto responsable (vease Mr. Fortea) y descuidamos la educación de los niños
    Dice el Papa que Europa es producto del Cristianismo, la gente olvida este tipo de cosas a no ser que las mantengamos

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  4. Anónimo4:58 p. m.

    El truco para que no piquen las ortigas cuando se tocan es contener la respiración. No es broma, es verdad, aunque comprendo que dicho en un blog de internet suscite desconfianza y no querréis probarlo. Pero si alguna vez yendo por el campo caéis en un sortigal quizá os sea útil recordarlo.
    Hale, saludos a todos.
    N.

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  5. Anónimo5:11 p. m.

    Es verdad lo que dices, lo hemos comprobado jugando muchas veces.

    Siempre cuando uno está despistado te pilla luego alguna desprevenido.

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  6. Anónimo5:50 p. m.

    Cuando te rozas con una ortiga, al lado de las ortigas, busca unas plantas de hoja ancha que crecen al lado de la misma, en inglés se llama Dock leaf, en español no se la traducción, y en la irritación se frota con ella y le calma el picor al instante.

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  7. Anónimo6:01 p. m.

    Es verdad, cuando una te pica siempre hay otra al lado que embalsama las rojeces padresito, ja,ja.

    Jose.

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  8. Anónimo6:20 p. m.

    ja,ja, muy bueno, otra vez pongase pantalón largo así no le picarán las ortigas.
    Saludos cordiales.

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  9. Anónimo7:11 p. m.

    Ya mirarás si la dock leaf es la rumex crispus. Si es esa en español se llama lengua de vaca,romaza crespa, hierba de tabaco,acedera.
    Creo que la acedera hay gente que la emplea para algo de medicina o la come, no se

    No conocía este truco y sí, la rumex crece por ahí.

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  10. Anónimo9:36 p. m.

    El padre Fortea en pantalones cortos... chicas atención!!!, hay que puntuar....

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