viernes, agosto 24, 2007

El padre Fortea en su primera moto


Nuestra época para mí es maravillosa, no me cambiaría por ninguna otra, salvo quizá la efímera etapa del Paraíso, y sólo tras asegurarme de que se trataba del paraíso original.

En la época del Imperio Romano, la vida era peor que en las películas.

En la época de la Edad Media, aunque la vida era mejor que en las películas, había mucha pulga.

Desde esa época hasta la Revolución Francesa, sólo me interesa La Misión. Y cuando estuve allí, en una torre de una de las verdaderas en el centro de Sudamérica, me di cuenta de que la humedad era muy incómoda. En el cine no noté ese detalle.

En la Revolución Francesa no viviría ni de broma, no tengo ganas de vivir en una sociedad con Pol-Pot suelto en versión francesa.

Desde esa época hasta el siglo XIX, mucho candil, mucho carbón y mucho obrero suelto en huelga.

Del siglo XX, lo mejor era que el XXI ya estaba cerca.

¿Qué diré pues de este siglo que si no nacer, me ha visto florecer? Pues que estoy como en casa. Hay Coca-Cola, chocolate, películas, pistachos pelados, mando a distancia para no levantarme del sillón, tarifa plana de teléfono, ah, luz eléctrica (donde la noche se hace día y las tinieblas son desgarradas como por arte de magia), bicicleta estática para perder calorías, Danacol para el colesterol, Los Simpson, el marrón glacé, lo mejor de la literatura del siglo XIX y de algún otro siglo, anestesia para los dentistas (antes me hubieran tenido que emborrachar), alarma para que no entren señores malos que quieren mis cosas, y otras muchas cosas que no las hubiera podido encontrar en otro siglo o no en tanta abundancia o no tan baratas o por lo menos me hubiera tenido que levantar del sillón.

A veces me pregunto ¿hubiera sido posible este blog en otros siglos?

¿Quizá con un centenar de monjes copiando cada día en cuadraditos de pergamino mis comentarios sobre el estado de la Cristiandad y enviándolos a galope a través de un sistema de jinetes, se podría haber conseguido un resultado semejante y, desde luego, mucho más artístico? Probablemente. Desde luego el anonimato de algunos comentaristas se hubiera hecho mucho más complicado.

5 comentarios:

  1. Que curiosa es la percepción del tiempo para el ser humano. Yo, por mi parte, me alegro de vivir en ésta época en que la Iglesia vive un dilema, decidirse a vivir esta primavera del Espíritu Santo o quedarse simplemente en vivir una ética de vida y no encontrar la grandeza de la vida.

    ResponderEliminar
  2. ¡Ale... que motaza y de niño...!
    ¡Qué pepino! Ya entiendo, lo de la velocidad.

    Molt bon dia.

    ResponderEliminar
  3. Anónimo12:01 p. m.

    Me gusta todo lo de su comentario, menos los Simpson.¿No se ha dado cuenta Ud. de que son perjudiciales para la salud?
    ah, tápese más el próximo dia que se monte en una moto...

    ResponderEliminar
  4. Anónimo12:02 p. m.

    que se le ve el pinrel...

    ResponderEliminar
  5. La verdad que las cosas de las que podemos disfrutar superan a las que me hubiera podido imaginar
    cuando era pequeña.
    Bueno, tengo poca imaginación. Ni aún tuviéndola se hubiera podido imaginar el presente.

    ResponderEliminar