jueves, agosto 16, 2007

Las aventuras de un clérigo en Antichavezlandia


Ya se han acabado mis dos días de conferencias. La reunión prosigue, pero con otros conferenciantes. Esta vez me siento en las mesas, ya no veo caras, sino nucas.

Va a hablar el segundo conferenciante. De momento voltea la cabeza hacia su derecha, hacia un obispo que ha tomado un micrófono para decir unas palabras clarificadoras. El nuevo conferenciante asiente discretamente con la cabeza a las afirmaciones del obispo. Hubiera asentido a cualquier cosa que hubiera dicho, fuera cual fuere. Las palabras sabias del obispo es que todo está contenido en el Catecismo de la Iglesia y que la teología no debería ser otra cosa que un eterno dar vueltas alrededor de esos textos supremos. Además, ya está todo dicho allí.
El segundo conferenciante comienza. Se mueve admirablemente sobre el estrado, sus gafas son de diseño, sus canas todavía refuerzan más la autoridad de su agradable voz, mientras habla su mano se mueve en el aire como una odalisca que nos embelesa.

Inconscientemente miraba yo de arriba abajo una y otra vez al segundo conferenciante, le buscaba defectos, escrutaba su impecable clériman, su impecable corte de pelo, su largo rostro anglosajón. Sí, inconscientemente existía una rivalidad, inconscientemente deseaba que el segundo conferenciante lo hiciera peor que yo.

El tercer conferenciante apareció en el estrado con sus mangas blancas y su chaleco clerical, con su calva brillante y su respiración fatigada a causa de los nervios de última hora. Hacia él, inconscientemente, comencé a sentir maternal condescendencia. Conforme más hablaba y más tenía él que aclarar su pensamientos, más maternal sentimiento me embargaba, hacia él no existía rivalidad. Cuando acabó, mientras tomábamos unas galletas (de esas grandes, blanditas y con chips de chocolate) le comenté con cariño: me han dicho los demonios que en el infierno no les ha gustado nada tu conferencia. Se rió como un niño. Pero después muy serio me preguntó: ¿hablas en serio? A veces se me olvida que estoy en los Estados Unidos.

15 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Como decía ¿Cuándo vamos a poder oír en Venezuela la conferencia que dio? Un clérigo venezolano.

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  3. Ja, ja... este Padre Fortea... es un caso... no cambie. El humor es un animal raro que cambia de piel según la cultura.

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  4. Jajajaja

    Que gracioso, Pater,y con ese toque de escritor. Nunca se ha de perder el sentido del humor.

    Bendiciones.

    +Sergio

    Sagrado Corazón de Jesús, presente en todos los Sagrarios del mundo, en tí Confio! Siempre!

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  5. Anónimo12:52 p. m.

    no sé si se habrá Ud. enterado mucho del contenido de las dos conferencias mencionadas, pero seguro que pone en práctica nuevas técnicas de comunicación...Me gusta que tenga Ud. ese sentimiento maternal hacia los inocentes y pequeños. También los hay de 80 años... Un secreto: son los preferidos de Jesús y María, creo yo. Saludos.

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  6. Hola Padre Fortea:

    Muy Muy bueno su Blog de hoy...

    Saludos

    Miguel Angel de Ccs

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  7. Saludos, Xavier Sanuy, ya he visitado tu blog. Te admiro por tu entrega de misionero seglar. Referente a un comentario tuyo donde decias de condenar a Harry Pooter, en la web ( www.forumlibertas.com ) salió hace tiempo un artículo con las opiniones del Papa Ratzinger sobre Harri Pooter.

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  8. Anónimo12:17 p. m.

    jaja, muy gracioso... ¡qué no decaiga!

    Pero esos saraos a los que asiste son mejores en España, donde después suelen poner jamón serrano

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  9. Silveri:
    No soy un misionero seglar, sino religioso y diácono, y, eso sí, misionero. A ver si saco algún artículo sobre Harry Potter. Gracias por el vínculo. Por cierto, yo admiro más a los misioneros en España.

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  10. Anónimo1:53 p. m.

    http://es.geocities.com/cor_jesu7/dedoDios.htm

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  11. Anónimo4:06 p. m.

    A mí eso de que las imagenes lloren sangre me parece algo estéticamente espantoso, humanamente dañiño, de un mal gusto evidente... el mundo y la vida pueden tener momentos y lugares preciosos que conmuevan el corazón, ¿por qué querría un Dios bueno conmover con evidencias tan desagradables?... lo dicho, casi nauseabundo

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  12. Queridos amigos y visitantes del blog del Padre Fortea,

    Acudo a su buen corazòn para que me acompañen a rezar por una familiar mia muy cercana que se quitó la vida el 7 de agosto pasado. La Misericordia de Dios alcance a todos ustedes también.

    Gracias

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  13. Anónimo10:21 p. m.

    Mónica, cuenta con mi oración.Conocí a un santo sacerdote llamado Padre Antonio Pacios que decía que desde que el ser humano empieza a morir hasta que ha muerto definitivamente pasa un cierto tiempo en el cual Nuestro Señor se le muestra con todo Su Amor y Belleza y es el momento en el que, al ver ese Dios tan maravilloso, lo más normal será que desee salvarse y vaya voluntariamente al Purgatorio. Ten ánimo. Un saludo cordial.

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  14. Anónimo5:31 p. m.

    Para Mónica:
    Nunca sabemos si fue algún problema psiquiatrico. Pero en caso de no ser así, te voy a contar algo que me pasó hace dos años.
    Murió de repente en un accidente, se cayó de unos 2o metros aprox. de altura un amigo de csa, por el que estaba muy preocupada. No era mala persona, pero le gustaban mucho las mejeres y no digo más.
    Era domingo y me avisan que se lo han encontrado muerto. Sentí una pena y preocupación muy profunda. Pensé en Dios que otro hijo era posible se le fuera, y de pronto me vino a la imaginación con una intensidad muy fuerte que era el Domingo de la Misericordia del Señor.
    Debió de recordarmelo mi Angel, pués yo no podía pensar. En ese momento deje de tener preocupación y pedir por nuestros hermanos del purgatorio, como es costumbre.

    Confie en Dios, lo que te ha dicho ese sacerdote en cierto, el cuerpo sólo se le da por fallecido cuando aparece la corrupción. Entonces el alma ya no está allí.

    Saludos cordiales

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  15. Padre...un colega con gafas de diseño??

    Me consuela este toque mundano.

    Hace poco ví a Jane Friedman, CEO de HarperCollins, retocarse el maquillaje antes de comenzar una ponencia. Me encanto su cabeza, rapida, viva...un derroche, pero tambien esa manera de entenderse sin renunciar a ningún elemento, ni a los estéticos.

    Un saludo,
    Hilda

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