sábado, agosto 18, 2007

Los Intocables, Al Capone y fr. Fortea

Hoy es mi ultimo dia en este pais.
Hoy estoy en Chicago, concretamente en la rectoria de la catedral de Chicago. Este gran pais esta lleno de grandes rectorias. Bastara decir que esta rectoria tiene seis pisos de altura. Una superpotencia que se valore a si misma, debe que contar con rectorias a la altura de la nacion.

La Union Sovietica menosprecio el tema de las rectorias y ya vemos como le fue.
La II Republica Espagnola opto por un plan de conservacion de sus rectorias completamente destructivo, y estuvo 40 agnos pagando la factura.

Dejando aparte este apasionante tema -no descarto redactar una Guia Michelin de las Rectorias del Orbe Catolico-, me he dado un buen paseo por esta ciudad acompagnado de un cura de Phoenix.

Hemos comido unos scalops (un pescado delicioso, creo que era pescado) y pastel de cangrejo.
El padre Charles no se quitaba su gran boina de la cabeza, siempre tiene frio. Aqui la boina da un aire intelectual al que la lleva.

Chicago es una de esas ciudades que tiene vida en sus calles. Es agradable pasear por ellas, aunque no tanto con la necesidad de encontrar un lavabo con urgencia. Ya habia dejado al padre Charles en su hotel y buscaba desesperadamente un lavatory, un toilet, un bathroom o lo que fuera porque algo del desayuno... (ah, las ciruelas aquellas) me habia sentado mal. El caso es que cuando por fin encuentro la libreria donde antes habiamos entrado, me dice la delgada segnorita oriental que tengo que presentar algun documento de identificacion para darme la llave. Siempre llevo algo encima, en ese momento no llevaba nada, absolutamente nada que me identificara. No es facil explicar en ingles el grado de urgencia que me oprimia en ese momento. Si aquello hubiera sido un parto, hubiera pasado de las palabras a los hechos. Pero en ese caso no resultaba sencillo pasar a los hechos. Por lo menos en medio de una gran libreria de lujo de suelo enmoquetado, no. Todavia me queda algo de decoro.

Finalmente se le ocurrio algo para no quebrantar las normas, claro que esa es otra historia. No descarto contarla otro dia.

7 comentarios:

  1. Anónimo7:05 a. m.

    Los scallops creo que les dicen vieiras en España. Son un molusco que vive en una concha como la del simbolo de la gasolinera Shell.

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  2. Anónimo8:21 a. m.

    ¿La sotana? ¿El cuello quita y pon?... ¡La americana!

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  3. Vaya... nos dejó con ganas de conocer el final... está hecho un escritor de suspense.

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  4. Anónimo10:11 a. m.

    entre los frijoles y las ciruelas ha pasado Ud. unos días bien "ligeritos"... cuando vaya a U.S.A. de nuevo, le sugiero llevarse en la maleta un paketito de bhasmati bragma para contrarestar... je je...
    Lo de la librería ya es que es de película de terror..quizás encontró un libro suyo y le dijo:" mire, ¡este soy yo!" y ella al reconocerlo le dijo:" ¡queda Ud. detenido, cualquier cosa que diga se podrá usar en contra suya!"... je je je...

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  5. Anónimo5:17 p. m.

    No es al Reverendo exclusivamente al que le pasan estas cositas. Tengo dos casos fenomenales.
    Uno en Roma, ibamos en un autobús y de pronto se nos descompuso la tripa a cuatro-cinco de la excursión. tuvimos que bajarnos, no encontrabamos cafeterías, sólo una pasteleria, allí nos metimos y gracias a Dios la dueña comprendió el problema.
    Pero otra vez fue peor. Llegabamos a Lausanne, y varias señoras del autocar tenían necesidad de hacer pipi. El conductor nos paró en una carretera junto a una nave que parecía cerrada, allí no había nadie.
    Se ponen todas a hacer pipis detrás de la nave, con los pantalones bajados, cuando de pronto aparece un hombre gigantesco, con un palo y chillando a tope. Salieron todas corriendo con los pantalones a medio subir. Aquello fue de hacerse pipi de la risa.
    recuerdo ahora que en Paris, hace años había unos servicios públicos que tenían forma de cono, metálicos. Se tenía que pagar cada vez que entrabas, y con cuidado porque se veía todo el abrir la puerta. Como es natural, llega la excursión de los españoles y para ahorrar comenzaron a entrar uno detrás de otro sin pagar, sujetando la puerta con el pie para que no se cerrase, todo iba bien, hasta que llegó la encargada de los servicios. Le quitó el pié a la que sujetaba y apareció un señor sentadito en su trono a la vista de todo el mundo. La bronca que se organizó fue de cine. Pero hay que reconocer que llevaba razón la encargada.

    Recomendación. Cuando salgas de vieja ten cuidado con lo que comes..

    Saludos a todos mga

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  6. Cuando salgas de "vieja" ya no vas a tener que comer, mga. :D

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  7. Ustedes perdonen...pero de casa se sale duchado, perfumado y con todos los menesteres al dia.

    De seguir con este nivel de indisciplina, seran rechazados en los confortables autobuses del Inserso destino a Benidorm...o Lourdes.

    Un saludo,
    Hilda

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