viernes, agosto 31, 2007

Pater Fortea televisionem videns.


Hoy, cierta persona me ha regalado una cinta pasada por la columna de El Pilar en un sobre muy fino. Al momento se me ha ocurrido usar la bella cinta de tela como marcador de libros.
Ah, la larga historia de marcadores de libros de mi petit bibliotheque. Siempre han sido tiras de papel con una crucecita en la parte superior. La cara de la cruz indicaba en cuál de las dos páginas que separaba el marcador debía continuar mi lectura. El marcador, conforme avanzaba la lectura, iba llenándose de pequeñas citas, a veces por ambos lados. El marcador acababa siendo algo personal. Algunos marcadores pasaban de libro en libro, hasta acabar muy frágiles por los surcos que marcaban en ellos dobleces repetidas durante meses. O por la parte superior cada vez mostrando más roturas. Algunos de esos marcadores llegaron a ser muy queridos por sus anotaciones en letra minúscula negra o roja habitualmente.
He tenido marcadores regalados por editoriales con fotos con mi rostro o con portadas de títulos míos. Pero casi nunca los he usado. Mis favoritos son esas tiras de papel que va envejeciendo, en las que puedo escribir. A veces me encuentro ocasional y felizmente con marcadores de hace años en el interior olvidado de un libro arrinconado en una segunda fila de mi librería. Algún día lejano, otros exploradores de mi biblioteca los hallarán con sorpresa, cuando yo sea un recuerdo. Verán la letra minuciosa, el afán por rellenar otro hueco libre en el exiguo papel, y deducirán que hubo alguien que recorrió ese libro con pasión. Algún día tú y yo habremos desaparecido, también el blog. Tengo más confianza en la pervivencia de esos enigmáticos marcadores que de estos posts escritos en un papel mucho más blanco y más perecedero.

17 comentarios:

  1. No se si se registro mi comentario, en el cual decia que es sorprendente como en ocaciones utilizamos cualquier cosa como separador, y con el paso del tiempo los volvemos encontrar y estos nos transladan a esas epocas y los recuerdos son gratos.

    Fiat voluntas tua.

    Saludos desde Guadalajara, México.
    benjamín

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  2. Los espacios que ha puesto son geniales, palabra de arquitecto.

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  3. ¿Eres de verdad?
    Jo, y es viernes.
    Pues eso, encantado.

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  4. Anónimo11:13 a. m.

    Algún día todo habrá desaparecido, pero tú y yo no, porque somos eternos desde ya.

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  5. Sí, la vida eterna suena a precioso.

    Si es eternamente bien, claro, y con la ayuda de Dios.

    Los separadores, evocan recuerdos, momentos, como las bellas y antígüas canciones, y en lo intelectual todo escritor que se precie es en primer lugar, un buen lector.

    Bendiciones

    +Sergio

    Sagrado Corazón de Jesús, presente en todos los Sagrarios del mundo, en tí Confío! Siempre.

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  6. Anónimo2:27 p. m.

    Yo tengo de separadores las estampas de los santos a quienes me encomiendo a diario, les hablo todos los días para que me ayuden,(ellos me escuchan, no me hablan, pero los siento muy cerca) con algunos he tenido problemas porque no las he encontrado. Prefiero que sea su imagen real, foto o pintura, MEDITO que harian ellos en mi lugar, en particular hago hincapié sobre mis malos hábitos en la lectura, soy algo impaciente, aunque he ido progresando en la paciencia con los sucesos de mi vida.

    El salón maravilloso, creo que lo que sobra es la tele.

    Afectuosamente

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  7. ¿Salón para uno?
    La decoración me gusta. Pero falta el calor humano. Como dice algún familiar los recuerdos acumulados.
    Para mi, son los trastos que no vas tirando.

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  8. Padre,

    Los libros casi tienen vida propia. A mi, me prestaron uno ayer, con una nota olvidada dentro.

    Un saludo,
    Hilda

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  9. Al final todo desaparece con la suficiente perspectiva, estanterías de libros y la descendencia de nuestra descendencia incluida. Solo permanecen como espacio en el que volver a dibujar, como las ondas que forma una piedra cayendo al agua, el agua sigue ahi pero las ondas se fueron.

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  10. Anónimo9:30 p. m.

    Ese salón es lo más opuesto al salón de mi casa, donde no cabe ni un alfiler.. Eso sí, daría la mitad de lo que contiene por esa tele. Lo demás del salón no me gusta nada, es demasiado despersonalizado, en mi opinión. Me gusta más el toque ecléctico o mezcla de estilos.

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  11. Anónimo12:18 a. m.

    Me ha encantado lo del marcador. ¿Es una costumbre heredada?; imagino a un adulto especial en su vida que se la haya transmitido. Sería bonito que así fuera.

    Tropecé con su blog y me sorprendió mucho, no sabía a qué atenerme; ahora disfruto de su humor. No es fácil encontrar personas con este sentido del humor. Me hace mucha gracia; creo que en la vida es importante saber conservarlo.

    En cuanto a sus ocupaciones sigo sin saber qué pensar y debo admitir que incluso me da aprensión pensar en ellas.

    Le deseo un buen final de verano, y mejor otoño.

    Un saludo.

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  12. Anónimo12:22 a. m.

    ¡Ah! Se me olvidaba: Tiene muy buen gusto para su casa.

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  13. Anónimo12:46 a. m.

    Es curioso, pero este blog me empieza a gustar. Saludos.

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  14. Argonauta, no es su casa, es la casa de sus sueños.

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  15. Anónimo12:28 p. m.

    ¡Yaaaaaaaaaaaa!

    ¿Por qué ha sentido la necesidad de especificar esto? ¡Ahora sí que se podría pensar mal...!

    Un saludo.

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  16. A LORD´s sword8:40 p. m.

    ¿A QUÉ ESPACIO TE REFIERES,NIÑO?.PORQUE ME ESTÁS PONIENDO CACHONDO.

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  17. Anónimo8:43 p. m.

    las explicaciones desde chusma congonera me ponen a tono y cachondo,también.

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