sábado, agosto 11, 2007

Sr. Bush, España y yo estamos a su disposición



Como siempre que se alarga un viaje, tengo esa sensación de tiempo en espera. Esa sensación de limbo temporal entre el alegre descubrimiento de los primeros días y la alegría del retorno al orden perdido y reencontrado. Es como si después de la expectación, de la emoción, del descubrimiento, del cambio, las horas entraran en una vía de espera.


Ciertamente hubiera sido un mal marino y un buen monje


También el monasterio navega por otros mares temporales diversos de los del galeón.
Hoy en el garaje de la rectoría, charlando con mi buen amigo obispo, he tenido una frase verdaderamente inspirada cuando a uno de sus comentarios sobre arquitectura he respondido con un “existe una teología de la piedra”. Al momento me he dado cuenta de que lo mismo que existe una teología del cuerpo, existe una teología de la piedra. La Palabra se hizo carne, y el amor a la Palabra se hizo piedra. Tengo que escribir sobre ello, me apetece mucho, el tema da mucho de sí.


Da mucho de sí cuando en la conferencia de la próxima semana voy a hablar de la teología del cuerpo inherente en la posesión demoníaca y el exorcismo.


Aunque todo esto no es nada frente al reportaje que he visto hoy sobre el americano al que en la Segunda Guerra Mundial se le ocurrió la posibilidad de poner microbombas incendiarias en miles de murciélagos que serían soltados en Japón.


Mañana es mi último día aquí. Me acordaré del estanque de nenúfares en el que nadan bellos peces catedralicios, me acordaré de la estatua del ángel cuyas campanas colgadas de las alas tintinean con el aire, me acordaré de mis misas dichas con todo el tiempo del mundo, rúbrica a rúbrica, mientras oigo pasos lejanos que retumban en las bóvedas, mientras tengo delante de mí dulces ángeles de mármol entre duros mosaicos dorados.

Me va a costar volver a pisar la dura acera después de haber pisado tanta alfombra. Pero como en casa, en ningún lado.

De verdad, no hay nada como un yogur en el sillón de la propia casa.

8 comentarios:

  1. ¡Qué contento y feliz se le ve páter!
    Me alegra.
    Molt bon dia.

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  2. Anónimo11:31 a. m.

    Es Ud. la pera limonera... estoy segura que el Señor se lo pasa pipa escuchando sus pensamientos, como los aquí vertidos.
    Ciertamente la contemplación es una de las actividades más hermosas que el ser humano pueda hacer, porque le permite comprender las cosas " desde dentro ". Saludos.

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  3. Anónimo11:34 a. m.

    Por cierto, hombre de Dios, no se ponga a disposición del presidente Bush,por favor...

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  4. George Bush.12:32 p. m.

    Padre Fortea, proximo recluta en IRak. Saludos desde Washington.

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  5. Anónimo3:19 p. m.

    En esta foto está muy morenito... Le han sentado bien los paseos.

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  6. Eso de ponerse a la disposición de Bush ha sonado fatal... mire que si el Sr. Zapatero le escucha...

    Saludos Dorli.

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  7. PERDONA PACO,AHORA SÉ QUE TU ENFERMEDAD ESTRIBA EN ATAQUES DE CORRIENTES ELÉCTRICAS.NO ME IMPORTA,GUAPO.

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  8. PADRE FORTEA5:07 p. m.

    UMMMMMMMMM,CORRIENTES EÉCTRICAS QUE ME DAN CUANDO ESTOY AL LADO DE LA DEL SOMBRERO.

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