martes, septiembre 18, 2007

Aquí estoy, ampliando el círculo de mis amistades y comprobando que las calles no son tan seguras como antes.


Estoy viviendo en el salón de mi casa una de esas escenas que no creí que viviera y que son todo un ejemplo de lo maravilloso que puede ser el oficio de escribir: mi madre leyendo en mi autobiografía mi parto y mi infancia.


Escribí esas páginas con la alegre seguridad de que dada la aversión de mi madre hacia las páginas escritas, mi madre se iría a la tumba sin leer ni una palabra de lo allí contado. En un momento dado de esta noche le he enseñado mi autobiografía publicada en Paraguay.


Aunque había exclamado “ése libro sí que quiero leerlo”, lo he colocado en su sitio con la certeza de que no saldría de su sitio nunca más. Pero un rato después he oído a mi madre preguntar mientras buscaba por todas partes: ¿dónde está el libro?


Después de una cierta insistencia por mi parte en que la obra era aburrida y carente de interés para ella (extraña maniobra por mi parte en que a partes iguales quería alejarla del libro y excitar su hambre por él), se ha sentado en el sillón y no ha vuelto a abrir la boca en una hora.
Desconozco la capacidad lectora de mi madre, pero a juzgar por su ceño de concentración es capaz de leérselo de una sentada en una noche insomne.


Independientemente de todo esto, para mí supone un extraño gozo y una extraña escena, ver a mi madre detrás de la pantalla de este ordenador, leyendo mi infancia, viendo de nuevo escenas olvidadas desde hacía treinta años, escuchando toda una reinterpretación de toda una vida familiar. Me imagino que para ella también debe suponer una lectura única, la de un hijo que le expone eso a su madre.


El hijo contemplando a la madre leyendo. La madre contemplando al hijo en la lectura.
Yo, mientras, sigo agradeciendo (alargando la mano de vez en cuando) estos bombones belgas que me ha traído.

20 comentarios:

  1. Señor Fortea, la escena es impagable, aunque ciertamente peligrosa.

    Ohrmizd (dabog@hotmail.com)

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  2. Mientras los nobles recuerdos familiares ocupan el tiempo del padre Fortea, el prócer bolivariano sigue construyendo un mundo mejor!!

    Todas las escuelas, tanto públicas como privadas, deberán permitir el ingreso de inspectores del gobierno y someterse a los lineamientos oficiales, o de lo contrario serán cerradas o nacionalizadas, y el Estado se hará responsable de la educación de los niños, dijo Chávez.

    Todas las escuelas deberán "subordinarse a la constitución y al proyecto educativo nacional, al sistema educativo nacional, al sistema educativo bolivariano", manifestó el gobernante.

    "El que no quiera, bueno va a tener que cerrar su escuela", sostuvo.

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  3. Esos recuerdos de su infancia deben de ser momentos de gran alegría para su madre, llenos de amor, que solo ella los podrá entender, solo debemos de darle gracias por ese amor incondicional que nos dieron en la infancia.

    Definitivamente es una escena, que a lo mejor un día Mr. W. Allen, la podría utilizar para uno de sus filmes.

    O para un anuncio de mastercard...... no tiene precio.

    Fiat Voluntas Tua

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  4. Escribir y leer es entrar en otros mundos. Es recorrer el pasado de la gente desde sus ojos, aquello que imagina o aquello que sabe (o dice saber). ¿No es fabuloso?

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  5. Hola, soy el escritor Ricardo Ricardez. Si alguien tiene el correo electronico del sacerdote Fortea, por favor de enviarmelo a riverside_10@hotmail.com.

    Se lo agradecere infinitamente.

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  6. Anónimo5:25 a. m.

    Padre, perdón el comentario fuera de tema, pero necesito hacerle una consulta. Qué opina usted del caso Garabandal? Es un tema que me inquieta hace tiempo, porque parece bien real, a juzgar por los videos, y de ser así, plantea una situación muy trágica. En youtube.com hay varios videos, y la cuestión es que o es una aparición de la Virgen o es obra del demonio. Usted qué piensa? Las videntes llegaron hasta a levitar y los videos dan un poco de miedo...
    Muchas Gracias!

    Nestor

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  7. ¿Seguro el parto? Pobre mamá.
    Bueno, seguramente recordará con cuanta inocencia esperaba el momento, o tal vez no.
    Con mucha alegria seguramente.
    Bueno alguna anécdota siempre hay.
    Ya voy recordando... les pregunté a las enfermeras ¿si me quedo dormida que pasa? la comadrona me contestó sonriendo: no te preocupes te enterarás, te darás cuenta.
    Me reía mucho y al lado me pusieron una mujer que lloraba mucho. Al final nos reíamos las dos. Ella ya sabía a lo que iba.

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  8. En el turno de la noche aquello era un mostrador de idas y venidas de enfermeras, comadronas atentas.
    En el turno de la madrugada ya no paseaba ninguna.
    Ya no reía hacía tiempo, ya no me hacía gracia. No sabía nada de nada. Yo con el suero y sin saber que hacer, ni mover. Llamé a la comadrona. Se estaba tomando "un got de cafe con leche".
    Y me dijo a ver si no me puedo ni tomar un café con leche tranquilamente.

    Creo que desde aquel día a todos los acontecimientos que desconozco el que pasará les tengo muchísimo miedo.
    ¡Tengo miedo de la hora de la verdad! Ya no voy con inocencia.

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  9. Realmente tengo mucho miedo de cuando llegue el momento.

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  10. que interesante.. a mi me resulta apasionante la historia de mi madre, pero nunca había pensado en lo contrario, es probable que también a ella le resultara interesante la mia jaja digo yo.

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  11. Me gusta controlar la situación. Si he de ir a la ciudad para algo distinto de lo acostumbrado, procuro hacer un recorrido mental: por esta calle sí, está no se puede, habrá atasco aquí, saldré antes para llegar a tiempo.

    Excepto cuando voy por ir. Entonces es un gozo el paseo, la aventura de cada cosa nueva. Las sorpresas... Cada vez es todo distinto y diferente. Me encanta dejarme llevar disfrutando de cada rincón que la casualidad de la combinatoria me lleva.

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  12. mi madre falleció en el 2002. Le aseguro, Padre Fortea, que ahora a menudo pienso en el amor que le podría haber dado en aquella ó aquella otra ocasión, y no lo hice. Recuerdo, también, todas las cantinelas repetitivas que me decía, y ,claro, con 48 tacos que tengo, ahora, ¡por fín!, le doy la razón en la mayoría de ellas...
    Recuerdo sus dichos, sus refranes y me sorprendo a mí misma repitíéndoselos a mis hijos... En fín, nada nuevo bajo el sol.
    Un saludo.

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  13. Yo a mi hija le digo. Fui dura contigo debería haber sido mejor madre, me pasé con esto o con lo otro. No debería haber hecho esto, perdoname. Si tuviera otro o fuera ahora, creo que te mimaría más.
    Pues no, porque sería una mimada asquerosa.
    Que sepas que te quiero mucho,¿vale? Es por si acaso no te lo he dicho.
    Sí, mamá... ya lo sé que me quieres.

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  14. Con mi madre hemos tenido unos años muy duros. Una verdadera prueba para toda la familia.
    El otro día había un amigo que decía vale más morir que vivir así en silla de ruedas sin ser muy conciente de lo que se vive. Dijo: prefiero morir, ya no sirves para nada.
    Yo le contesté creo que sí, que sirves es una prueba para los que quedamos.

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  15. En nuestro caso toda la familia prácticamente esta rota y peor que rota.
    Estuvo a punto de ir a pique mi matrimonio también.
    Se viven muchos momentos de tensión y cada cual lo vive de diferente manera. Todos pensamos que tenemos razón.
    Otros no entrán en razón. Y dicen: ¿porqué he de adaptarme yo, y no ella que es la que viene?
    Pienso que mi madre vivirá mientras sirva para esta prueba.

    Cuando han pasado los años pasas todas estas tensiones. Ella ahora está sentada en la silla de ruedas y te sonrie cuando le hablas. Se la ve feliz.
    En este momento estamos de acuerdo los tres, tanto mi hija, mi marido y yo, que ha sido muy duro pero este momento que vivimos ahora de reconciliación, este recuerdo de ella sonriendo será muy bonito. Habrá valido la pena.

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  16. Es doloroso ver como tus padres van perdiendo facultades, pero, a veces sufrimos innecesariamente, porque el viejito/a está con su demencia senil o su Alzheimer ( mi madre lo tuvo los últimos 2 años) y si le das lo necesario, suelen estar contentos, al menos mi madre se reía por cualquier tontería que le dijeras. yo pasaba de traerla a la realidad, me metía en su mundo irreal, reíamos,hablábamos,a veces me explicaba cosas 100 veces lo mismo, pero estaba contenta.

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  17. Anónimo5:51 p. m.

    Padre ¡Qué maravilla! ¿Su biografía? Por favor, díganme DONDE LA ENCUENTRO, me urge leerla de principio a fin. Es nada menos que la historia de una vocación sacerdotal. Les agradeceré me informen. Saludos. Marta de México.

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  18. Anónimo6:56 p. m.

    Tiene suerte, padre; lo único que dijo mi "querida mama" un día que se me ocurrió mostrarle una página del baul de los inéditos, sólo exclamó: "no puedo creer que esto sea tuyo: ¿dónde lo has copiado?". . . Ceci

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  19. Anónimo7:01 p. m.

    Sobra "sólo exclamó", jijiji. Las prisas. . .Ceci

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  20. ...yo quiero una foto de tu madre, porque sino me parece que es un radio teatro, donde nunca le ves las caras a los personajes y me dio cierta curiosidad el seño de tu madre. Además, podría saber a quien te pareces, si a tu madre o a tu padre -en la cara, digo-.

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