jueves, septiembre 06, 2007

Los mejores sermones que he escuchado en mi corta pero devota vida

Los mejores sermones de mi vida han sido tan buenos que cuando los escuchaba el tiempo se paró, quedé embelesado y lo único que deseaba es que el que hablaba no parara nunca. En cierto modo también quería que acabara para poner en práctica todo lo que estaba escuchando. Los grandes sermones siempre los he escuchado de grandes personas. Un buen sermón no es cosa de tener suerte un día, el sermón grandioso tiene una vida detrás. Escuché uno de esos cuando era seminarista, a un obispo argentino. Yo sentado en mi banco no esperaba esa mañana nada especial, pero el mismo comienzo fue como el principio de una gran sinfonía de Beethoven: yo personalmente no valgo mucho. Así comenzó el prelado. Lo que siguió fue un sermoncito sencillamente memorable.

El otro gran sermón se lo escuché a San Pedro en Quo Vadis. Nunca había oído un resumen tan impactante de la Fe cristiana. Un resumen tan sencillo y tan, aparentemente, exento de oratoria. Pero allí estaba todo.

Después estaba el sermón de Jorge de Burgos en El Nombre de la Rosa. Una obra maestra de la oratoria: me convenció de que el Anticristo estaba suelto, de que la evolución de la ciencia teológica era mala (ya en esa época) y de que el asesino no era Guillermo de Barsquerville.

He invitado a muchos predicadores a las parroquias donde he estado, pero siempre recordaré una en la que el invitado a predicar, nada más comenzar la misa me preguntó: ¿puedo decir unas palabras? Eran unas palabras de introducción, de saludo, de monición, pero estuvo hablando media hora. ¡Media hora! ¿¿Cuánto iba a durar la homilía?? En mi parroquia la gente siempre ha estado acostumbrada a un sermón de diez minutos y quince si ese día estaba muy, pero que muy, enfervorecido.

Cuando llegó el momento del sermón, me incliné y le dije: voy a predicar yo. No me importó quedar mal, no me importó lo que pensara, sólo quería que una parroquia no se amotinara, la imagen de “Rebelión a bordo” comenzaba a bullir en mi cabeza. Noté el agradecimiento de todos los presentes en cuanto me dirigí al ambón: dos minutos hablé. Sólo una señora, para hacerme la contra, dijo que le había gustado mucho el primer sermón inacabable.
Al parecer lo de los sermones largos, después me enteré, en aquel magnífico sacerdote era un vicio. También me enteré más adelante, al cabo de unos meses, que encontró pocos compañeros para ese vicio.

Recuerdo a cierta “persona” que predicaba durante una hora y más. Al final los curas hacían de todo, hasta rezar el rosario. Eso sí, el individuo disfrutaba desde el comienzo de su propio sermón hasta la última palabra pronunciada con pena porque ya acababa.

Un sermón sublime, una obra de arte, algo sentido, meditado y que resulta perfecto, es algo que deseas que no acabe. Desgraciadamente esos momentos irrepetibles son contados. Mañana predicaré, hago propósito de prepararlo meditando el tema del que hablaré. Hago propósito de no abrir la boca hasta que no esté seguro de que de mí saldrán trinos homiléticos. Quizá pocos, pero algo que alegre el bosque eclesial desde mi ramita. Hago propósito de aplicarme las conclusiones y malas y buenas experiencias de este posts. Vendrán las viejecitas de siempre, ningún hombre, nadie con menos de cincuenta años, pero les ofreceré la mejor homilía del Orbe Católico, al menos mañana ellas, mi rebañito, serán las más afortunadas. Pasado mañana ya veremos.


Dos cosas más.

Primero: No me molesta que un niño llore durante el sermón. Pero es que hay niños que berrean como los cerdos durante la matanza. En esos momentos, yo no me escucho ni mis pensamientos. Pierdo el hilo, pongo cara de estar perdido, la madre finalmente se da cuenta de que es el momento de acercarse a la puerta de salida y tratar de calmarlo allí.

Segundo: No me despista que suene un teléfono durante la misa. No me importa porque soy el primero que quiere que mis fieles estén comunicados. Es un derecho constitucional. Pero lo que me despista son los politonos mientras una señora gorda repintada busca con parsimonia su móvil en un bolso lleno de bártulos. Y mientras el politono continúa: Españoles, Franco… ha muerto Españoles, Franco… ha muerto.

20 comentarios:

  1. Definitivamente ahí sermones que marcan un instante de nuestra vida, son como dice una obra maestra, desde el principio al fin, en ellos el tiempo no se siente por que se esta viviendo la palabra y además la estamos analizando, que grato recuerdo dejan y como pueden llegar a cambiar nuestra forma de actuar.

    En cuanto a lo de los niños, yo como padre de familia creo que es muy importante desde pequeños que nuestros hijos acudan a misa, pero también debemos de saber respetar a la gente que esta a nuestro alrededor cuando se oye esas notas tan agudas de los niños, los padres debemos ser mas considerados con el prójimo.

    En cuanto a los celulares es los mismo, si quieren estar en comunicación que no sabe que existe la modalidad de vibrador....... así como los celulares también existen otros medios de distracción y falta de respecto a la casa de DIOS......

    Fiat Voluntas Tua

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  2. José de Pedro de Santa Fe-Argentina7:20 a. m.

    A mi me gusta mucho escuchar los sermones de los sacerdotes, sobre todo sermones que contengan grandes enseñanzas o grandes verdades; no hay nada más bello que la Verdad absoluta, la Verdad Eterna. Verdad y belleza son consubstanciales sin lugar a dudas. Saludos a Todos.

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  3. Ja... sus anécdotas sobre curas parlanchines me recuerdas a los presidentes populistas. En México recordamos al loco Luis Echeverria, autor de la matanza del Tlatelolco en 1968. Cuba tiene al su Fidelín. Venezuela al bello Chávez... y supongo que en España al Zapatero le ha de dar por extenderse en lo que a diarrea verbal se refiere... todos son iguales.

    Niños en Misa... si no los pueden controlar que no los lleven. Un cura de mi pueblo interrumpía la Misa para que las señoras sacaran al mocoso llorón mientras desde el altar se escuchaba " La Misa no le obliga a Usted Señora".

    Los celulares, que poca madre! Es gente tan, pero tan importante, que tiene que estar localizable todo el tiempo.

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  4. No me molesta que un niño llore durante el sermón. Pero es que hay niños que berrean como los cerdos durante la matanza. [...]

    Es verdad, dicho así tiene mucha gracia.
    ji, ji,...

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  5. Anónimo1:04 p. m.

    jaaaa.jaaaa.muy bueno.

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  6. +Sergio1:09 p. m.

    Hola, Pater, buenos días.

    Ya has soltado un sermón en tu post de hoy, jajajaja. Es que eres incorregible.

    Sermoneitor. (De buen rollo como siempre eh?). Hay una cosa no has comentado, (quizás no te lo han dicho, pero creo que sí, y es que tantas veces, por gracia de Dios unas palabras son las adecuadas para el oyente son destinadas a ese oyente en particular y son grandiosas y edificantes para su alma, son la solución a una gran duda o un problema y en esos momentos el sermonero no sabe que está siendo usado por el Señor.

    (Eso sí, nota una gran gracia de alegría, la sonrisa del Señor, cuando sermonea).

    Estuve antes del verano en una boda, el sacerdote era muy anciano, muy poca cosa, incluso hablando con el como persona un poco justa.. PERO QUE SERMÓN!!! que dió el tipo.

    Algunos lo entendimos grandiosamente, como se merecen las cosas de Dios.

    Alguna vez este sacerdote, paraba de hablar mirando, como el que mira a un ratoncillo, como se paseaba sin tener decencia ni ante el altar, al fotógrafo. Fué curioso. Debía pensar ese hombre; ya no hay respeto..

    Bueno, bendiciones.

    +Sergio

    Sagrado Corazón de Jesús, presente en todos los Sagrarios del mundo en tí Confío! Siempre.

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  7. Anónimo4:03 p. m.

    Un buen sermón podría empezar con esta frase: No he dicho no a las chicas , he dicho Sí a Dios

    así es como un joven franciscano , guapíssimo , de Laverna respondía a la pregunta de cierta peregrina indiscreta, que no era yo... pero es que tiene razón mi amiga "deben hacer un casting para ser admitido en este convento, porque son todos perfectos

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  8. Anónimo4:35 p. m.

    Qué sorpresa sería recibir el regalo de un estuche joyero con las grabaciones de las 100 mejores homilias de la historia de la Iglesia.

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  9. Anónimo4:39 p. m.

    Móviles:

    - Un móvil suena durante la misa, y su usuario lo conecta, se aparta unos metros y empieza a hablar... dejo la misa y me acerco a él para decirle que interfiere la misa...

    - Un móvil suena durante la misa, y... es mi móvil. Me había olvidado de que tenía un móvil, a pesar de que hace más de 8 años que tengo móvil.

    - Un móvil suena durante la misa... y suena, suena, suena... mientras su usuaria intenta desesperadamente encontrarlo en las inmensidades complejas de su bolso

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  10. ADMINISTRADOR DEL BLOG5:27 p. m.

    QUEDA EXPULSADO DESDE ESTE MISMO MOMENTO,EL PEDRO DE ARGENTINA POR QUEJAS REITERADAS DE LOS USUARIOS DE ROLLO ABSOLUTO.

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  11. EN ESO MISMO ESTABA PENSANDO YO.ES LO MÁS MUERMO QUE HA SALIDO AQUÍ.

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  12. DEMPSEY5:29 p. m.

    EN ESO TIENE RAZÓN LA RAJA DE MARGA.ESTE HOMBRE NOS PONE UN CARETO DE MUERTE.

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  13. DEMPSEY MÍO:DOS CARETOS,DOS CARETOS.

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  14. Anónimo5:46 p. m.

    sé de un sacerdote que cuanta cosa pase durante la homilia la incorpora a su sermón y sigue predicando
    ejemplo: llora un niño, ... habla el sacerdote... y así como el niño llora y la madre lo lleva a fuera así nosotros, etc...
    suena un movil,... habla el sacerdote... y así como tan molesto es el sonido del movil así de molesta es la vida del pecador, etc...
    Lo hace con tal naturalidad que suena simpático y llama la atención del que está molestando. J

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  15. +Sergio9:26 p. m.

    Pater,

    Gracias, ya se ha solventado el problema de descarga de los sermones.

    Mañana, con tiempo y tranquilidad los escucharé.

    Bendiciones.

    +Sergio

    Sagrado Corazón de Jesús, presente en todos los Sagrarios del mundo, en tí Confío! Siempre.

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  16. Anónimo10:46 p. m.

    Así que expulsado Pedro por rollo,
    ¡ si sois todos soporíferos,! Perdón ...somos como dicen los padres en las homilias siempre la primera persona del plural...
    ¡para uno que tiene algo que decir , ...ánimo Pedro y ni caso

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  17. Anónimo11:05 p. m.

    los niños son responsabilidad de toda la comunidad, no sólo de sus madres , aunque siempre condenamos al alabandono a estas en la tarea de educar, debería haber algún alma dispuesta a soportar berridos entre los sufridos y supuestamente cristianos asistentes a misa o bien una ¿sala insonorizada ?. Ya se que mi opinión es sólo una pero cuando veo estas salas en las parroquias...simplemente quiero llorar de pena, seguro que me meten dentro...oye y que tal otra sala para los viejos que se duermen?

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  18. Anónimo2:18 a. m.

    Los niños,
    sus preferidos

    Sin duda ninguna los niños son, a su vez, los predilectos de María Madre.
    ¿No es Ella, la Virgen, quien lleva siempre al Niño en sus brazos? Por eso,
    cuando María se asoma a la tierra se muestra a los hombres a través de los niños como ocurrió en sus apariciones en La Salette, en Lourdes, en Pontmain, en Fátima, en Banneux, en Beauraing. Todos esos lugares son hoy
    focos de intensa piedad y santuarios muy concurridos de la Virgen María.

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  19. laudetur-iesus.blospot.com6:45 p. m.

    Ureña fue obispo, perdón "persona" de Alcalá?

    En Murcia los curas se salían de las ordenaciones, iban al servicio, conversaban, gestionaban el patrimonio artístico, invertían en bolsa y luego volvían...

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  20. Ja ja ja!!!

    Genial, Fortea. Veo que los pastores evangélicos no somos los únicos que sufrimos politonos, niños que lloran... añado algo más a tu lista: la pelea por el control del aparato de aire acondicionado.

    Bendiciones!!!

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