martes, enero 30, 2007

Oghhh, no me quitaré el sabor de boca de esta película


Hoy no puedo menos que dejar constancia de que he visto “El Puente de San Luis”. Recomiendo a todos vivamente ver tal película, porque será difícil que vean otra peor en muchos años. En ese sentido, podríamos decir que tal obra supone un hito.
Lo más gracioso es que he mirado por la Red a ver qué decían otros críticos de esa película, los paréntesis son míos:

-drama intenso (falso, ni drama, ni intenso)

-...le dan un clima de realidad grande a este film (ja, ja, ja)

-la narración tiene su interés (jo, jo, jo, ji, ji, ji)

-hay un hilo argumental que gira (nunca, jamás, he visto una película con menos hilo argumental)

Las distintas críticas que he leído me confirman en un gran misterio que sigo sin resolver después de muchos años: ¿cómo consiguieron algunos críticos sus puestos? ¿Amistades del colegio? ¿Oscuros intereses de sangre? ¿Relaciones más turbias aun que no acierto a imaginar?

Mirad, mirad cómo se ríe mi cerdo de los malos críticos de cine.

Citas sobre literatura bajo la sonriente cara de un cerdo feliz.


Hoy os ofrezco una lista de citas sobre una de mis grandes aficiones y placeres, la literatura. Es un cajón lleno de citas que me ha costado mi tiempo escogerlas. No os ofrezco el autor para que las valoreís de un modo aséptico, sin considerar que las ha dicho tal o cual autor. Cada una merece meditación. La lectura de libros es para mí una verdadera y auténtica medicina del alma que me hace olvidar cualquier sinsabor, que me hace apreciar más la vida y fijarme cada día en más detalles de ella.

El buen lector hace el buen libro.

El mundo podría existir muy bien sin la literatura, e incluso mejor sin el hombre.

Los malos libros provocan malas costumbres y las malas costumbres provocan buenos libros

Un libro de cabecera no se escoge, se enamora uno de él.

Se ha de leer mucho, pero no muchos libros; ésta es una regla excelente.

Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga.

lunes, enero 29, 2007

Me asomo a la barandilla de mi granja y miro el mundo desde mi pequeño blog.


Dos citas de El Padrino:

Voy a hacerle una oferta que no podrá rechazar.

No es nada personal, es cuestión de negocios.


Una cita de El Rey León:

Hakuna matata

De Casablanca:

Tócala de nuevo, Sam.

De todos los cafes del mundo, tuvo que elegir el mío


De aterriza como puedas:

No hay ninguna razón para alarmarse, y esperamos que disfruten del vuelo. Por cierto, ¿Hay alguien a bordo que sepa pilotar un avión?.

domingo, enero 28, 2007

Comienza la serie de cerdos


Hoy la chiquillería del pueblo detectó mi coche en cuanto entré por la plaza. Corrieron hacia la puerta de la iglesia. Uno quiso hacer de monaguillo. Otros no quisieron ser menos. Al final les dije que bien, que podían hacer todos de monaguillos. Hubo ciertas riñas por ver quien iba a tocar las campanas o a sentarse en las dos sillas del presbiterio, el resto iba al primer banco.
Creo que la próxima vez, impondré un límite de dos monaguillos. Sino el follón que armaban estos gorrioncitos en la sacristía era tremendo. Después, los del primer banco hacían caras al niño rumano del presbiterio.

Pero este gran cerdo de guerra que he puesto en el blog me resarce de todo. Es un cerdo magnífico, digno del blog.

sábado, enero 27, 2007

Habían soñado durante quince años con las nieves de Moscú y con el sol de las Pirámides.

Antes de empezar la serie “cerdos graciosos” os he puesto una más mía. Es decir, mi foto entre la serie de cerdos y la de “monjas armadas”, para que sirva de transición. Fue en una de mis charlas en Brasil. Una charla con el mar por delante, bajo cocoteros y un cielo tropical que nada tiene que ver con este de aquí que hoy no ha pasado de los 6º. Ahora estamos a un 1º.

El texto de ayer era formidable, sí. El título lo he tomado de ese texto. Es soberbio. Literatura en su máxima expresión.

Hoy el tema principal del día, entre todos los que vivimos aquí, ha sido el frío. Una cosa es que haga frío, y otra que con un abrigo grueso, sombrero, guantes y bufanda te sigas congelando.

He visto que visitan el blog varias personas procedentes de Venezuela. Me gustaría que pusieran sus opiniones sobre Hugo. Yo no sé si expresarlas porque es posible que algún día tenga que viajar a ese país a dar alguna conferencia.

Los venezolanos han de saber que durante algún tiempo, en el seminario, me planteé muy seriamente ir allí de sacerdote durante unos cuantos años. Ahora estoy seguro de que el Señor tenía otros planes.

Ah, he leído el análisis de la foto con el obispo. Caramba, la habéis mirado con lupa. Sí, metí demasiadas cosas en los bolsillos, la americana se me ha quedado pequeña, etc, etc, etc. Pero acertasteis todos en quien era el obispo, sí.

viernes, enero 26, 2007

Mi obispo y yo en el palacio arzobispal

Casualmente, el secretario nos hizo una foto en su despacho. Mi obispo es el de la derecha, yo soy el de la barba.
También os ofrezco abajo la segunda parte de esta magnífica página que he leído, insuperable. Todo un regalo para los ojos.

Ah, tras la serie de monjas armadas, que ha tenido gran acogida, comenzaré la serie de cerdos graciosos.
Y ahora la joya que os ofrezco hoy.
La atmósfera de ste cielo sin mancha, en la que resplandecía tanta gloria, en la que rutilaba tanto acero, era la que respiraba la juventud de aquella época. No ignoraba que estaba destinada a las hecatombes; pero creía invulnerable a Murat, u se había visto al Emperador cruzar un puente sobre el que granizaban tantas balas, que se llegó a dudar de que fuese mortal. Pero, aunque lo fuese, ¿qué importaba ésto? ¡La misma suerte magnífica con un humeante púrpura!... ¡Era tan parecida a la esperanza!... Su guadaña segaba tantas espigas en sazón, que, al parecer, se había rejuvenecido: no se creía en la vejez. Todas las cunas de Francia, así como todos los ataúdes, eran el pavés del guerrero; verdaderamente los viejos no existían: no había más que cadáveres o semidioses...
...Entonces, sobre un mundo en ruinas, sentose una juventud llena de preocupaciones. Todos aquellos adolescentes eran gotas de una sangre que había inundado la tierra. Habían nacido en el seno de la guerra y para la guerra. Habían soñado durante quince años con las nieves de Moscú y con el sol de las Pirámides. No habían salido de sus pueblos, pero se les había dicho que por cada puerta de ellos se iba a una capital de Europa. Tenían en su imaginación todo un mundo... contemplaban la tierra, el cielo, las calles y los caminos... Todo lo encontraban vacío; sólo se escuchaba, a lo lejos, la religiosa voz de las campanas.

A de Musset. La confesión de un hijo del siglo

jueves, enero 25, 2007

Hermana, vigíleme ese feligrés sospechoso.


Hoy estoy contento, y encima estoy contento por varias razones distintas e independientes. Por eso os ofrezco ésta foto de mi reserva personal. También os ofrezco un texto que ha constituido mi mayor placer literario. Un texto rotundo, perfectamente bien construido. Lo tremendo es que esto ocurrió. Mañana os diré su autor y os pondré el final del texto que, en mi opinión, es mejor que esta primera parte que os ofrezco.



Durante las guerras del Imperio, mientras los maridos y los hermanos se encontraban en Alemania, las madres, intranquilas, habían dado al mundo una generación ardiente, pálida, nerviosa. Concebidos entre dos batallas, educados en colegios a los que incesantemente llegaba el bélico redoble de los tambores, millares de niños se contemplaban unos a otros con mirada sombría, mientras se les obligaba a desarrollar en ejercicios adecuados su tierna musculatura. De vez en cuando aparecían sus padres vistiendo ensangrentados uniformes, los levantaban en sus brazos, los estrechaban contra el pecho cubierto de relucientes bordados y se alejaban de nuevo en sus caballos.
Un solo hombre vivía por entonces en Europa: los demás seres henchían sus pulmones con el aire que él había respirado. Cada año Francia regalaba a aquel hombre trescientos mil jóvenes: era el impuesto pagado al César, que, sin aquel rebaño a sus espaldas, no podía correr tras la fortuna; era la escolta necesaria para cruzar por el mundo, e ir a caer bajo un sauce en el estrecho y escondido valle de una isla desierta.
Nunca hubo tantas noches sin sueño como entonces, ni se han visto transitar por las calles en sombría actitud tantas madres desoladas; jamás se hizo un silencio tan profundo en torno de los que pronunciaban la palabra muerte. Y, sin embargo, nunca ha habido tantas alegría, tanta vida, tanta fantasía guerrera en todos los corazones, ni han brillado soles más esplendorosos que los que secaron toda aquella sangre derramada. Decíase que los hacía Dios para este hombre, y se les llamaba los soles de Austerlitz; pero también él los sabía hacer con sus cañones siempre tronando, y cuya intranquila humareda no podía condensarse en nubes hasta después de terminada un
a batalla.

martes, enero 23, 2007

A veces se disfruta de lo lindo.


Muy bien, muy bien. Ya veo que cuando se os aprietan las clavijas, respondéis. Sí, ahora la cosa marcha. Las entradas han subido escandalosamente.
Como siempre, los ingleses a la cabeza. (Cosa que francamente no acabo de explicarme.)
Encima, para colmo de bienes, todo hoy ha salido de maravilla: la entrevista con el obispo, he llegado a tiempo a la siguiente cita, fantástica comida con un viejo amigo, todo bien, sí. Hasta puede que nieve aquí esta noche.
Por eso he decidido recompensaros con esta imagen tan deliciosa, tan bondadosa, esa cara de felicidad, de niña traviesa, de bondad sin malicia.
Si las cosas siguen así, no descarto que pueda seguir habiendo imagenes graciosas.

También yo voy a tener que coger la escopeta


No os estáis ganando el pan. No, no, no. He ido al número de entradas en el blog y no, no estáis extendiendo el blog. Muy mal.

¿Para qué os encargué la noble misión?

Ayer pasaron cosas muy interesantes. Pero nada. No voy a contar nada. Sólo estos comentarios agrios. Tal vez debería hacer un blog de posts agrios.

Ayer entró en el blog alguien de Corea. Bonita impresión vamos a darle a ese señor.
Las listas de correo, ¡las listas dichosas! Los ingleses si que han hecho sus deberes. El blog está lleno de ingleses. A saber qué estarán leyendo con la traducción automática de Google, no quiero ni imaginarlo. Es mejor que ni lo piense.

Por si fuera poco, me ha llegado una carta del ayuntamiento de Madrid diciéndome que había aparcado en la calle San Hermengildo, sin poner el ticket y ahora tengo que pagar una multa. Hice muy bien en no votar por el actual alcalde.

Hasta tenía una foto muy bonita para hoy, pero no. Y encima todo esto me llega justo cuando Evo Morales está pensando en nacionalizar este blog.

lunes, enero 22, 2007

Me voy a dormir porque tengo sueño.


Hoy es tarde, tengo ganas de irme a la cama. Mañana será otro día, pienso escribir por la mañana. Y por la tarde me daré un agradable paseo por el extenso parque de El Retiro, acompañado de una persona de deliciosa conversación. Sí, mañana es un día relajado, tranquilo y con el que podré hacer lo que quiera. Un día que espero, una noche me separa de un nuevo amanecer.
Quien conserva la facultad de ver la belleza no envejece.
Franz Kafka
Madrid me sigue fascinando, es mi pequeño Nueva York.

domingo, enero 21, 2007

Este es el post más carnal que he escrito nunca.


Voy a revelar, por fin, el nombre de la sustancia más adictiva del mundo: el lomo ibérico embuchado.

Ese lomo de cerdo (puede ser de bellota) elaborado de forma artesanal (o industrial) en Cáceres (o en tantos otros lugares de España) se trata de una sustancia que debería estar limitada por las autoridades de cada país si de verdad hay un sincero interés en los gobernantes en que sus ciudadanos quieren perder peso.

Ese lomo bien curado despide una fragancia muy especial y muestra un color magro, duro y rojito apagado. Este lomo, decíamos, supone el mayor peligro para cualquier dieta.

En Japón sólo lo pueden comprar a precio de oro los millonarios en las tiendas más esnobs. Lo malo, lo tremendo, es que aquí se vende en el supermercado a precios, sino ridículos, por lo menos baratos.

¡Hay que hacer algo!

Si quiero perder esos dos kilos de Navidad, debo pedir a las autoridades que hagan algo. Dejen a los niños en paz con ese rollo de la Educación para la Ciudadanía, y ocúpense del lomo embuchado, que para eso les pagamos. El lomo no puede ir corriendo libremente por el país a esos precios tan baratos, en esas cestas tan seductoras repletas de esos embutidos tan irresistiblemente atrayentes.

viernes, enero 19, 2007

Mi ranita tampoco, no me quite mi ranita, señor.

El Estado, sin que nos demos cuenta, también nos quita cosas. Cuando un particular nos roba algo, confiamos en la Justicia. Pero cuando el Gobierno es el que nos sustrae, puede cambiar la ley. Los gobiernos de infinidad de países llevan quitando cosas a sus ciudadanos desde hace siglos. El gobierno puede sustraer un bien físico, el honor, el derecho a educar a los hijos, la vida, etc, etc.

En la mayor parte de las naciones, el Gobierno es también la Justicia.

El post de ayer lo escribí porque el Estado en este país, lejos de retirarse lo más posible para dar mayor espacio de libertad a los ciudadanos, se dedica a inmiscuirse más y más en la vida de todos. Aquí el Estado y las comunidades patrocinan las publicaciones que les interesa, hacen campañas a favor de cosas que tienen la lícita oposición de muchos ciudadanos, rechaza la objeción de conciencia de lo que no le interesa, etc, etc.

Esa asignatura de educación para la ciudadanía tocará los temas que más nos duelan a los cristianos. El Estado decidirá enseñar qué está bien y qué está mal. El Estado decidirá qué es el Bien y qué es el Mal. Y los padres a aguantarse. Mi erizo, mi ranita y yo mismo tenemos algo que decir ante esa asignatura. La rana croará muy alto, yo escribiré en mi blog y mi erizo... ¿oye tú que ruido haces?

Fluick, fluick, fluicksh.


Quiero acabar con una nota positiva.

No suelo dar sermones desde el blog, ya que para eso está www.sermonario.com Pero hoy no resisto el deciros que me levanté sin muchas ganas de hacer mi oración de la mañana y el día siguió tal como comenzó. Y sin embargo, a las 8.30 de la noche recé por una persona y ese rato de oración me llenó de fervor, de optimismo, de ganas de luchar, de amor a Dios. Maravillosa sorpresa la de la oración. Lo inesperado puede estar aguardándonos a la vuelta de la esquina.

Por favor, señor, no me quite mi erizo.


Sé que los extranjeros que no viven en España pensarán, a veces, que exagero con Zapatero. Pero la noticia que pongo en el post más abajo me confirma que este señor está dispuesto a lo que sea con tal de descristianizar España. Yo lo único que le pido es que no me quiten mi erizito Humberto. Señor Zapatero, mi erizo es limpio y no supone ningún peligro para sus leyes. Le aseguro que la existencia de mi pequeño no supone ninguna afrenta a su expansión del espacio de las libertades.

Cuenta Celia Maza en La Razón (creo que el 18 de enero 2007) que en el Ministerio de Mercedes Cabrera hay cierta preocupación. El motivo de este malestar es el interés que miles de familias ya han manifestado por la objeción de conciencia frente a la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía. El Ministerio ha encargado incluso unos estudios jurídicos para saber cómo puede hacer frente a esta situación.Así al menos lo indica Fabián Fernández de Alarcón, secretario general de Profesionales por la Ética en Madrid -asociación que ofrece apoyo jurídico a los padres que no quieren que sus hijos cursen la materia-. El experto se reunió ayer con el secretario de Educación, Alejandro Tiana, para tratar el asunto.
Según Fernández de Alarcón, desde el Ministerio existe una clara intención de desactivar la campaña que informa a los padres sobre este derecho. «Tiana nos ha reconocido estar preocupado, pero no nos pueden detener porque nuestros expertos tanto del ámbito jurídico como del educativo tiene claro que lo que hacemos es legal», asegura.
La asociación ha solicitado en innumerables ocasiones una reunión con la ministra para hablar sobre la asignatura, pero no fue hasta ayer cuando fueron recibidos. Justo cuando los reales decretos de enseñanzas mínimas de Primaria y Secundaria ya han sido aprobados, es decir, cuando ya no hay nada que negociar. «Lo que quieren es desactivar nuestra campaña», afirma Fernández de Alarcón.

Aún así, Profesionales por la Ética decidió acudir a la cita para presentar sus propuestas. La primera: retirar la asignatura; la segunda, reconocer de forma legal la objeción de conciencia; la tercera, elaborar un decreto para que Educación para la Ciudadanía sea voluntaria y no computable -al igual que Religión-. Todas les fueron denegadas.La asociación siempre ha defendido que la asignatura supone una intromisión en la dimensión moral y privada que sólo corresponde a la familia, y desde ayer aseguran que cada vez está más claro el objetivo del Gobierno. «La reunión no ha hecho otra cosa que reforzar aún más nuestras ideas porque el mismo José Luis Pérez Iriarte -director general de Educación, Formación Profesional e Innovación Educativa- afirmó que lo que se pretende con la materia es ‘‘formar en ideología a las personas con menos convicciones’’».
Al respecto, Fernández de Alarcón apunta que querer dar una educación ética de mínimos en todas las ideologías supone arrancar la base al sistema de valores de muchas familias porque «no todo es relativo». Desde que empezaron la campaña el pasado mes de noviembre para informar a los padres qué es la objeción de conciencia, más de cien mil familias se han puesto en contacto con la asociación para manifestar su desacuerdo con la nueva y polémica asignatura.En el supuesto de que unos padres hagan uso de este derecho, el centro tendrá que elegir qué alternativa ofrece los alumnos.

jueves, enero 18, 2007

Padre Fortea, apiádese de nosotros los conejos

Sí, sí, tienes razón. La vida del conejo es un tanto... tediosa. Todo el día zanahorias. Después sólo hay que ver vuestra mirada para entender que no sois Albert Einstein. Pero sois tan ricos.

Pero no sé por qué tendría que apiadarme de vosotros. ¿Algún conejo se ha apiadado alguna vez de mí?

¿Tenéis piedad de las tranquilas y pacíficas zanahorias que crecen sin hacer daño a nadie en un calentito y confortable lecho de humus?

Pero tranquilos, no me gusta el conejo. Me va más la pizza. Y la pizza sí que es un ser tan inanimado como este teclado de eles y eñes.

Desde que vi ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, entendí que no sois tan inocentes como parecéis, empezando por Bugs Bunny. Además desde que votasteis a Llamazares, comprendí que Izquierda Unida se ha creado para los conejos.

miércoles, enero 17, 2007

¿Qué puede pensar un perro en un momento así?


Alguien, Cristóbal, escribió algo interesante:

Padre, quizás ése perro pensaba: "¡eh, aquí no he pasado yo...!, ¿o si?, o quizás no he marcado éste territorio, mmmm... y quizás siguió olfateando hasta que usted se alejó y entonces decidió "marcar" ése lugar, aunque antes lo haya hecho.

Sí, la mente de un perro quizá en vez de complicada, es demasiado sencilla. Los gatos tienen esa sencillez pero en otro estilo. Esta foto del gato me convence de que los gatos son uno de los seres más bellos de la Creación.
Al blog últimamente le ha dado por los gatos. Pero es que el blog es muy caprichoso.
Pero quede claro que el blog, éste, es amante de los gatos.

martes, enero 16, 2007

Tras un post del padre Fortea


Hay cosas que después de media vida siguen siendo para mí un misterio. Hoy venía del taller, mi coche tenía una rueda malita, y saliendo del parque, camino de mi casa, paso justo al lado de un bulldog blanco, enanito, con cara malhumorada, que olía concienzudamente, con gesto concentrado, un trozo de hormigón de la valla de la puerta.

El chucho examinaba con su olfato aquello con una seriedad que nada tenía que envidiar a Champollion estudiando la piedra Rosseta.

Durante todo el viaje hasta mi apartamento, me preguntaba qué percibiría aquel cuadrúpedo. ¿Qué leería en aquella tinta invisible? ¿Qué lecturas podría proporcionar aquel mensaje que seguro que era complejo pues estuvo un rato largo en su discernimiento? Cuantos mensajes llenos de detalles y concrecciones me rodearían y era incapaz de percibirlos.

lunes, enero 15, 2007

Ayer nos visitó en los comentarios el sr. Bean. Para él he elegido esta foto.

Ayer, en los comentarios al post, ha vuelto a aparecer el señor Bean, se hacía pasar por mí. Por supuesto no entréis en su juego, ignoradle. Me ha alegrado que nadie contestara a sus injuriosos comentarios (ya los he borrado). No hace falta deciros que cuando encontréis algún comentario que aparece firmado por mí, es falso. Yo sólo escribo en los posts.

Ese señor, el señor Bean, siempre me acusa de soberbia. Lo cierto es que mientras yo bromee acerca de mí mismo, estoy tranquilo. Este blog es varias cosas, y una de ellas un ejercicio diario de humor sobre mí. Ésta es una sana gimnasia.

Hubiera preferido ignorar completamente a esa persona y sus malintencionados comentarios. No obstante, para evitar que alguien pueda dar pábulo a sus palabras, quiero asegurar, una vez más, que si yo me considerara a mí mismo muy en serio, jamás haría un blog de este tipo.

Aguantar con buena cara las caricaturas que de uno hacen otros, es algo muy positivo. Hacer uno mismo la caricatura, es algo más positivo.

Cuidaos de las personas que hacen patentes o tácitas profesiones de humildad. Por el contrario, qué bonito cuando aquella chica afirmó: el padre Fortea es humilde porque él mismo es la humildad.

La cuestión es, ¿me creo yo mismo esa afirmación de esa bella y amable chica? La respuesta evidente es que no, porque se ha quedado muy corta.

Fmdo. Josephus Antonissimus Forteissimus Maximus Optimus.

domingo, enero 14, 2007

Geografía doméstica II

Mis padres se marcharon de casa (de mi madriguera) hace ya algo más de una semana. Y en todo este lapso de tiempo post-navideño, cada día me dije que hoy sería el día para ordenar definitivamente el salón. Pues cuando viene mi madre, reorganiza los sillones para la ver la tele juntos, saca una mesa de la cocina al salón y mueve el pesado mamotreto de la bicicleta estática.

Hoy me he decidido a organizar papeles, correspondencia e impresos y facturas de la parroquia.
El ajedrez de mi casa ha vuelto a tener sus fichas en posición. Conservadoramente la misma posición que dispuse al comprar la casa.
Encima de mi mesa de trabajo pervive un cierto caos, por poco tiempo, de papeles que debo reorganizar y archivar mañana.

En mi habitación, todavía hay algunos montones de ropa blanca plegada y toallas y camisas que deben ser introducidos en los armarios. Siempre dejo estos asuntos menores para después y para ahora el noble arte de escribir.

Ahora que no soy senador debo retornar al gozo de los pequeños placeres domésticos, sencillos pero seguros. Tener una villa romana en medio de la campiña toscana debía ser un modo sublime de retirarse de la vida pública. Cabalgar por las colinas cada día, ver crecer las hortalizas en el huerto, disfrutar del tiempo en un campo que entonces era campo.

Bien es cierto que al campo siempre se la ha cantado en las ciudades. Yo mismo no dejaría mi piso en la ciudad por esa vida rústica. Quizá siempre ha sido una quimera. La vida idílica del campo cantada por ciudadanos. Mi villa es mi apartamento. Mi campo es ese paseo al lado del río que a veces recorro. Mis bosques germánicos, esos pinares de la falda del monte Gurugú a quince minutos en coche. El resto son fotos, poemas y arquetipos alrededor de estas realidades.

sábado, enero 13, 2007

He renunciado hoy a mi acta de senador.

Lamento deciros que hoy he abandonado mi escaño de senador. Mi dimisión resulta irrevocable. Lancé con orgullo mi acta de senador sobre la mesa de caoba y roble del presidente de la cámara mientras decía con la cara muy alta: ¡Yo pensé que la política era otra cosa!

Mi acta chocó al caer contra la estatuilla de la Justicia en bronce dorado con pesada espada desnuda en su grácil diestra.

“Creí que esto era como una vocación”, añadí arqueando una ceja.

Mi interlocutor frunció el ceño, pero de momento calló.
“Pensaba que estabais para hacer bien al prójimo y la sociedad”, añadí en un calculado gesto de desahogo.

Bueno, sólo somos senadores, no somos héroes, respondió el excelentísimo presidente de la cámara, pero que conste que si es por el asunto de las dietas... vamos, que todo se puede arreglar.

Adiós, estoy harto de este teatro político -le respondí volviéndome-. Ya veo que Corruptonia lamentablemente no es lo que era.”

Reconozco -dijo él guardándose mi acta en el cajón, que el asunto es poco ético-. O mejor dicho, que todo es poco ético. Pero ya sabe... que no nos hubieran votado.

Señor mío –concluí antes de abrir la puerta-, si esto es lo que la mayoría de españoles vota, puedo decir muy alegremente que la mayoría de los españoles me caen mal.

viernes, enero 12, 2007

Patente estado de felicidad tras leer algunos comentarios de este blog.

Aunque no leo los comentarios a los post, a veces sí que me piden mis más allegados que repare en algunos de ellos. No puedo dejar de hacer mención de alguna línea brillante. Seguro que hay muchos comentarios más fantásticos. Sólo haré mención de tres:

...de este humilde servidor de Dios como tú, desde mi tren.

Escribió después de leer el post sobre el amor y el "último tren". Final de su comentario rotundamente brillante.

Otro que firmó ese día como C30O, escribió con una inteligencia tal que lo he releido infinidad de veces:

Pinochet, Sadam, Milosevic, Castro, Chávez. Señores, exseñores y cuasi-exseñores de la Historia de su país.Unos han visitado al Señor de la Historia, otro ha recibido un aviso y otro quiere ser el nuevo Señor de Señores.

Miriam dijo: El padre Fortea no necesita aprender humildad, porque él por sí mismo es humildad.
Al leer eso por primera vez sentí el dulce y pegadizo gusto de la soberbia.

En ocasiones recibo e-mails que no puedo dejar abandonados en las bodegas de una memoria virtual en un servidor lejano situado en otro continente. Hoy he recibido éste de una persona que es una artista de la palabra, una escultora de la lengua. Después de deleitarme en sus líneas, os ofrezco una parte de él:

Para la lectura del blog, para tanta afinidad, una composición: los dos únicos retratos del padre Fortea con el "foto-sin par", trasatlántico y plus quam mimoso conejito...Entonces pienso en el racimo que desgranan nuestras generosísimas ansias de mascota, entonces pienso en mi -también sin par- conejo "Binns" (pequeño y blanco, pero de grandeza onírica al estilo o bajo lacre Lewis Carroll)...Pienso en sílabas coincidentes, en la precipitación no mineral de la música de Bach, en la suspensión no mineral de la de la de Hans Zimmer,...observación que dedicamos a los colores y texturas para la deliciosa arquitectura comestible de un ragout-potaje...
Tenemos un paréntesis en Navidad con humedad de arcón, con el resumido olor a longitud de espumillones, a las arenas ordenadas de un desierto -mago- que nos traerá regalos...

miércoles, enero 10, 2007

En el 2006 le han concedido al padre Fortea la medalla Tomás Moro

El Instituto Tomás Moro de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Diplomáticas de la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción de Paraguay concedió este 27 de diciembre de 2006 el premio Tomás Moro al padre Fortea.

Aunque no me conceden medallas todos los días, tampoco quiero regodearme en el lodazal de mi propia soberbia.

Así que dicho lo cual, paso a hablar del amor.

Esto del último tren que parte, hoy estaba pensando en ello, es algo interesante.

Hay que ser conscientes de que en una relación de amor, a veces, hemos forzado tanto ese amor que hay un último tren. Es decir, la persona piensa que siempre habrá otra oportunidad, otro tren, cogeré el siguiente, más adelante, diré tal cosa y todo se arreglará.

Pero, a veces, hay un último tren que una vez perdido no vuelve. Y la persona se queda en el andén sin creerse todavía que si se hubiera montado en el último no se hubiera quedado allí esperando otro que no volverá.
¿Qué hubiera sido de mi vida si me hubiera montado en el 128? ¿O en el 134? ¿O en el 148?
¿Quién podía imaginarse que tras el 151 no había más, ni uno más?

¿Cómo hubiera sido mi vida de haberme montado en ese tren? Ya nunca lo sabré.
Hay decisiones que cambian una vida.

Post Data: ¿A que me queda bien la medalla?

El padre Fortea de pequeño.


Este angelito no soy yo, ni tampoco fui yo. Yo fui otro angelito. Desgraciadamente las fotos que quedan de esa época no me hacen justicia.


Esta mañana he leído con fruición parte de la Enciclopedia de las cosas que nunca existieron. En las dos lecturas anteriores había mirado una y otra vez los dibujos, sin cansarme de estudiarlos y de admirarlos. Pero nunca se me había ocurrido leer el texto. Con los años, acabamos leyendo los textos y hasta las notas a pie de página. Y los prólogos a cada capítulo son soberbios.

El autor del texto (otro es el autor de los centenares de dibujos) nos habla de una época en la que el mundo de lo invisible estaba más cerca de los hombres que ahora. El infierno estaba bajo tierra y el Cielo por encima del firmamento. Dichosa época.

El mundo ha perdido mucho interés para nuestros contemporáneos. El planeta ha perdido muchas de sus dimensiones. La Tierra ha perdido mucho desde que es un planeta. El día en el que el mapamundi quedó consumado debería ser contado como un dies infaustus de la humanidad. No ganamos en el atardecer de ese día, perdimos.

Al menos nos quedan los infinitos mundos mentales construidos y salvaguardados en nuestras bibliotecas. Quizá las bibliotecas infinitas son la última terra incognita.

Post Data: Por favor, usad vuestras listas de correo para difundir el blog. Tomando el té con el arzobispo de Canterbury aposté que si os lo pedía llegaríamos a las mil visitas algún día.
Lo que más lamento es perder ante un anglicano.

martes, enero 09, 2007

Mi familia siempre fue una familia normal.


Pocas veces uno llega a casa con un libro bajo el brazo y va todo el camino deseando llegar para comenzar a leerlo con fruición. Pocas veces esto ocurre con un libro por tercera vez. Es decir, que leamos el libro con la misma emoción que la primera, aunque será la tercera. Pocos libros tan bonitos por sus dibujos, tan interesante por su texto como la Enciclopedia de las cosas que nunca existieron. Le había perdido totalmente el rastro a esta obra hasta que leí un comentario en un foro. Desde entonces surgió el hambre de volver a hojearlo, sus dibujos son sobresalientes. Hoy lo he mirado en una biblioteca. El ordenador y el teléfono me han enviado a otra. Allí, tras una breve negociación, me lo han prestado (estaba prohibido su préstamo) con la condición de que lo devuelva en tres o cuatro días.
Lo interesante de este libro es que lo leí en mi tierna juventud, lo volví a hojear al acabar mi carrera y ahora de nuevo en la mitad de mi vida. El mismo libro, distinto lector en cierto modo, pero no tan distinto como para no rememorar las anteriores lecturas, las precedentes impresiones. Ya os diré que me parece esta tercera lectura.

lunes, enero 08, 2007

Llegué tarde para salvarle, pero la verdad es que Barrio Sésamo era una pesadez.


Sin pena pelo las cebollas llorando, troceo las patatas tiernas, añado unas zanahorias de bonito color. Hago una libre y gustosa mezcla de especias. Mi mano con decisión mezcla hierbabuena, jengibre, pimentón dulce... Después añado dos tipos distintos de pasta, unos trocitos de ragout de ternera y cierro la olla a presión. La olla está casi llena, el vapor tarda media hora en hacerse escuchar. Esa olla reposará en su calor tres cuartos de hora.

Ya tengo resuelta la cena durante más de una semana. Cada día me serviré de primer plato un poco de este potaje sano, sin colesterol, cuyos únicos ingredientes son vegetales de la huerta.

Pero es el primer día, al abrir la olla, cuando el potaje está en todo su esplendor: recién hecho, oloroso, como un pan recién salido del horno.

Este plato me lo tomo mientras veo un reportaje sobre el éxodo de los israelitas saliendo de Egipto. Según el reportaje, todo es simbólico. A saber qué dirán de mí dentro de quinientos años. A lo mejor dudan hasta de mi existencia. Dentro de quinientos años, tal vez yo sólo sea un nombre bajo un título. Un título de un libro sobre demonología para ser leído en grupo por un grupo de adolescentes temerosos en una noche de luna llena.

Al menos, vosotros sabéis que yo existí.

sábado, enero 06, 2007

El padre Fortea notó algo raro debajo de su almohada. Con razón que sentía cierta dificultad en dormir y ordenar sus pensamientos.


Geografía de mi salón

Mi casa no son cuatro paredes, es parte de mi vida. Aquí he vivido momentos llenos de carcajadas, horas de melancolía, páginas de descubrimientos, conversaciones apasionantes, visitas aburridas, llamadas telefónicas que han supuesto un antes y un después en mi vida. Mi gran mesa de trabajo con sus grandes libros, con sus relojes de arena contenida, apenas la uso. Debo reconocer después de tantos años que la mesita que uso de forma diaria es aquella donde están mis tres ordenadores. Un ordenador grande que es donde escribo mis libros, un ordenador obsoleto que me sirve de pedestal para apoyar cosas, y mi portátil con el que me conecto a Internet. El ordenador obsoleto ni siquiera está conectado a la electricidad, ni un solo cable sale de él, ningún ratón a acariciado sus entrañas desde hace años.
Una cruz decimonónica de estilo neogótico, de un metro de alta, preside esplendorosa el salón irregular que tiene unas seis paredes. Digo unas seis porque en realidad son más ya que conecta sin puertas con el resto del apartamento. Cuando compré esta casa le di una indicación a la aparejadora: tire las paredes y quite las puertas. Quería una casa diáfana, sin tabiques, sólo con dos habitaciones.
El trabajo puede ser largo, las cargas pesadas, pero al final sé que llego a esta madriguera donde me espera mi música, mis libros y objetos artísticos que son el equipaje de una vida. Fuera hace frío en esta noche de invierno, dentro estoy caliente.

Lo siento chicos, hoy estoy muuuy perezoso.


El blog es gracioso,
el blog es interesante
el blog es formativo,
con él se aprende y con él se entretiene.

Gusta a los niños, gusta a los ancianos.
El blog es gracioso,
el blog es interesante
el blog es formativo.

Cuando me siento solo y la oscuridad invade mi cuarto,
enciendo el blog y su luz me conforta.

viernes, enero 05, 2007

Las autoridades del blog os animan a usar vuestras listas de correo para recomendar este humilde sitio a amigos, familiares, conocidos y cualquier otra gente que sepa leer. Estamos haciendo campaña para llegar a las mil visitas diarias. Se sorteará (quizá) un jamón a aquél que logre atraer a esta columna a un mayor número de incautos.

Aquellos ojos de niño, aquella mirada...

Hay cosas que en la vida no volverán.
Una de esas extraordinarias experiencias que no tornarán en mi vida es la de sentarse en el sillón a las diez de la noche a ver Sábado Cine. Sí, en aquella época, en mi niñez, sólo había una película a la semana. Recuerdo la emoción, en cuanto sonaba la sintonía del programa, esperando a ver de qué trataba el largometraje. Cuando tenía diez, doce años no veía las películas, las vivía. Por supuesto no me despegaba de mi asiento hasta los créditos. Había sólo dos interrupciones para anuncios, cada una de menos de cinco minutos. Durante la película, en mi casa nadie respiraba, no había comentarios. Era uno de los grandes momentos de la semana. La emoción de algunas de esas escenas de amor, de guerra, de aventuras, de gansters, de la Edad Media, continúan grabadas en mi memoria aun hoy en día como si ayer mismo las hubiera visto. Jamás olvidaré mientras viva la pasión insuperable de una versión de Macbeth, me acuerdo perfectamente del banquete de Un León en Invierno, viví con emoción la excomunión en Canterbury de Becket, corrieron mis lágrimas en las palabras del ex-canciller en el juicio de Un hombre para la Eternidad, cómo olvidar a un Charles Laughton en su apogeo preguntando “es ésta acaso su letra” en Testigo de Cargo. Puedo asegurar que una noche de hace más de veinte cinco años recorrí el curso del río en El Reina de África. Los diamantes y zafiros del final de Las Minas del Rey Salomón se escurrieron no menos por las manos de mi imaginación que por las manos del jefe de la expedición. El pollo que cae en el sombrero de una seria señora en El Guateque me pareció la escena más graciosa de mi corta vida.
Es cierto que en aquella época veíamos poco cine, pero lo vivíamos con una intensidad tal, con una sencillez, que puedo comprender lo que sentía un griego cuando un par de veces al año podía ir al teatro a vivir y sufrir con Edipo o Electra.
Sí, hubo una época de mi niñez en que cada película me parecía perfecta, y su historia sublime. No sé si el cine podrá reflejar los ojos de un niño. Lo que sí que sé es lo que fue ver el cine con los ojos de un niño.

jueves, enero 04, 2007

¿Es éste el padre Fortea de pequeño?


La respuesta es que creo que no por dos razones: La primera es que cuando yo nací las fotos en color (ya había) no tenian esta calidad. La segunda razón es que yo era un niño mucho más hermoso. Por lo menos a juzgar por los relatos de mi abuela, así fue.

De todas maneras, esa parte de mi vida la tengo muy borrosa.

Es la una de la noche y algo más.

Otro día que acaba, que ha acabado. Las horas se deslizan por mis relojes mientras escucho esta música coral y grandilocuente de Hans Zimmer. Comprendo finalmente que es imposible alargar el día más, tentación frecuente a estas horas.

Como siempre en este momento del día me recrimino sin acritud que no he aprovechado demasiado el día ni en subir el monte Carmelo, ni en gozar de los pequeño-burgueses placeres de la vida. Ni lo uno, ni lo otro. Mi día se quedó a en un territorio intermedio que no será elogiado ni por los carmelitas, ni por los enamorados de este mundo.

El día de hoy, y varios cientos anteriores, no constituirá uno de esos días para ser recordados cuando en una mecedora contemple, en mi ancianidad, la calle desde una ventana desde algún cuarto piso.

El Tiempo se muestra pródigo en su crédito de días. Pero los deshago entre mis dedos de un modo bastante trivial.

Debo confesaros que cuando alguien me critica me resulta bastante fácil ser comprensivo. Y aunque a veces tenga que manifestar externamente un cierto grado de aparente indignación, internamente pienso: todo eso es pecata minuta, la vida... lo que hacemos con la vida ése es nuestro gran defecto. Nuestro defecto, nuestro delito, lo demás son minucias.

miércoles, enero 03, 2007

Las pesadillas de los verdugos

La conferencia sobre la negación del Holocausto celebrada (más bien perpetrada) en Teherán el pasado año, sigue dándome vueltas en la cabeza.

Al jefe de concentración de Auswitch, acabada la guerra, le ahorcaron los Aliados en el mismo campo del que fue jefe.

Mi mano no vacila al escribir que hay crímenes tales, para los cuales la muerte es poca pena. Soy completamente contrario a la pena de muerte. Me parece horrendo que un Estado pueda ordenar a uno de sus funcionarios: mate a ese hombre.

Es como si la vida de un ser humano tuviera un cierto carácter sagrado e inviolable. Pero al mismo tiempo que afirmo esto, también digo que hay crímenes tan horrendos para los cuales no me parece que se haga Justicia solamente haciendo cesar sin saña la vida del que mato a muchos más de modos refinadamente peores.

Por eso soy de la opinión de que restablecer la justicia de un modo perfecto es imposible en no pocos casos. La justicia humana tiene sus límites. Una cosa son los discursos y otra la triste realidad de que ciertos males ya no pueden ser sanados porque son irreversibles.

Soy firme defensor de la cadena perpetua. Hay determinadas acciones que ni con toda una vida se puede pagar por ellas. Existen deudas infinitas.

No se trata de venganza, ni de hacer sufrir, se trata de la Justicia.
El ahorcamiento del jefe del campo de concentración me pareció poco castigo. Yo nunca le hubiera matado.
No tengo la menor duda de que existe el infierno en el más allá, pues he visto crearlo sobre la tierra.

martes, enero 02, 2007

El padre Fortea, después del golpe recibido, sale del coche dispuesto a dialogar.


Blogpropósitos para un blognuevo año:

-Andar todos los días pase lo que pase, con lluvia, guerra o peste. Y si no lo he podido hacer, pedalear quince minutos en la bicicleta estática mientras veo un reportaje.

-Comer muchos menos dulces. Los dulces ahorran mucho tiempo a los que no podemos cocinar. Pero, a diferencia del queso, son muy adictivos. Nos endulzan más la vida si comemos menos.

-Acostarme más pronto. Así me levantaré de mejor humor, más optimista, más descansado y ya se sabe: un cura contento vale por dos curas.

-Tomarme al menos medio día libre a la semana. No me siento cansado, pero estoy seguro de que mejoraré como persona si salgo a hacer cosas como excursiones por el bosque, patinar sobre hielo (siempre digo esto, pero después nada) o me voy a cenar a un silencioso restaurante con una persona de mi elección.

-Leer cada día un trozo de una novela, aunque tenga una pila de libros teológicos para leer por obligación.

-Cada vez que me encuentre con una persona cargante, pesada, exigente o que me desprecia, pensar en prados verdes con ovejitas brincando alegres entre las flores y los riachuelos, sin dejar traslucir a mi interlocutor que ya he desconectado hace un rato.

Post Data:
Existe una lista secreta de propósitos mucho menos públicos. Algunos incluso nada públicos. A dicha lista (que se guarda en un cofre de la cripta de la catedral de Madrid) sólo puede acceder el Papa (a través de enviados) y la CIA (haciéndose pasar por enviados papales).

Unas palabras de la abuela del padre:
Queridos hijitos. Nunca hasta hoy me he dirigido a vosotros. Pero hoy lo hago en este nuevo año porque mientras me mecía en mi mecedora haciendo punto me he preguntado qué pasaría si todos enviarais un e-mail a vuestros amigos aconsejándoles este blog. Si todos hacéis uso de vuestras listas de correo el número en un sólo día podría llegar a millares. Ya sabéis que el número de visitas es muy importante para que por fin podamos conseguir el Quinto Elemento. Vamos a hacerlo hoy a ver qué pasa y si las cosas cambian, y el cambio es para bien, aunque todo se verá.