viernes, agosto 31, 2007

Fortenianos del mundo, ¡uníos!


No pocos ateos me escriben, diciéndome que a pesar de ser ateos me leen. Grave falta ésta de la lectura para la que no cuento de absolución.

Queridos, os amo. Si algún día me canonizan, dejaré escrito que me representen en el retablo rodeado de ateos bajo mi ancha capa. Sí, muchos ateos pequeñitos guarecidos bajo mi comprensiva capa. Unos con cara de buenos chicos, otros haciendo befa a los que miren desde los bancos, otros representados en actitudes mucho más complejas y ambiguas. Porque, sabedlo, siempre os he tenido gran admiración. Las pruebas de la existencia de Dios me parecen tan variadas y abundantes que siempre he considerado que requería una gran fuerza de voluntad y un enérgico carácter el resistir en la incredulidad.

También os amo a todos los socialistas y gente de izquierdas que me ha escrito. No penseís que porque Zapatero me parezca tonto del todo, yo soy de derechas. No.

No soy ni de derechas ni de izquierdas, comprendo que no me creaís, pero es así. Pero entiendo que no deis fe a mis palabras. La realidad es que trasciendo las izquierdas y las derechas, como Dalí, cayendo más bien en una especie surrealismo anarcopolítico de tinte conservador, pero eso sí de corte netamente pragmático.

Así que ateos e izquierdistas del mundo, os doy oficialmente la bienvenida a mi blog.

NOTA: No se admite en este blog a gente de mal vivir, locos o afiliados a Ezquerra Republicana. Esos que se busquen otro blog, pero que no aniden aquí. Aquí todavía guardamos una cierta decencia. ¡Éste es un blog decente!

Pater Fortea televisionem videns.


Hoy, cierta persona me ha regalado una cinta pasada por la columna de El Pilar en un sobre muy fino. Al momento se me ha ocurrido usar la bella cinta de tela como marcador de libros.
Ah, la larga historia de marcadores de libros de mi petit bibliotheque. Siempre han sido tiras de papel con una crucecita en la parte superior. La cara de la cruz indicaba en cuál de las dos páginas que separaba el marcador debía continuar mi lectura. El marcador, conforme avanzaba la lectura, iba llenándose de pequeñas citas, a veces por ambos lados. El marcador acababa siendo algo personal. Algunos marcadores pasaban de libro en libro, hasta acabar muy frágiles por los surcos que marcaban en ellos dobleces repetidas durante meses. O por la parte superior cada vez mostrando más roturas. Algunos de esos marcadores llegaron a ser muy queridos por sus anotaciones en letra minúscula negra o roja habitualmente.
He tenido marcadores regalados por editoriales con fotos con mi rostro o con portadas de títulos míos. Pero casi nunca los he usado. Mis favoritos son esas tiras de papel que va envejeciendo, en las que puedo escribir. A veces me encuentro ocasional y felizmente con marcadores de hace años en el interior olvidado de un libro arrinconado en una segunda fila de mi librería. Algún día lejano, otros exploradores de mi biblioteca los hallarán con sorpresa, cuando yo sea un recuerdo. Verán la letra minuciosa, el afán por rellenar otro hueco libre en el exiguo papel, y deducirán que hubo alguien que recorrió ese libro con pasión. Algún día tú y yo habremos desaparecido, también el blog. Tengo más confianza en la pervivencia de esos enigmáticos marcadores que de estos posts escritos en un papel mucho más blanco y más perecedero.

jueves, agosto 30, 2007

Arrabal en estado puro

Cuando a veces me siento cansado, me pongo otra vez el vídeo de Fernando Arrabal hablando del milenarismo. Obra maestra. Vale más, lo digo en serio, más que Electra o Edipo Rey.

Hoy viendo ese vídeo en todas sus variantes, he encontrado una entrevista con Quintero en la que cuenta la que le hicieron en la Vanguardia. En la que le dice Arrabal al entrevistador:

-Uno de los actos míos, considerados como más provocadores, aconteció aquí, en Barcelona, en 1977, cuando asistí al primer Congreso de Anarquistas. Fui invitado como el gran anarquista español en el exilio. Y al llegar, les dije la verdad: "Hay que pedir perdón de rodillas. Por los curas que hemos matado, por las monjas que hemos violado, por las iglesias que hemos quemado".

Éste es el salón de estar de mi palacio de verano. Informal pero cómodo.

El mundo de los sueños es apasionante. No sirve para nada, pero es apasionante. ¿Por qué he soñado por segunda noche consecutiva que estaba sentado en un avión que tenía problemas con la pista en mal estado? ¿Por qué mi madre viaja a China en mi sueño y lo hace vestida con un traje Mao? ¿Por qué sobrevivo en los dos viajes de avión? ¿Hasta cuándo voy a soñar con pistas en mal estado? En la primera hasta se cruzaba un conejito. ¿Por qué he soñado algo que no me atrevo ni a comentar aquí so riesgo de provocar cien comentarios? ¿Por qué tengo problemas para encontrar asiento en un avión hasta en sueños? ¿Qué relación tenía el sueño 1 con el sueño 2 de esta noche? ¿Había suficiente relación entre el sueño 2 y el 3 de mi madre en una calle china?

El señor Freud hizo mucha literatura con todo este tema de los sueños, ojalá le hubiera quedado tiempo para escribir algo potable sobre psiquiatría. El mejor modo para acabar tarumba era el método Freud. Además él fue el primero en creerse todos sus propios chantajes intelectuales.

Yo si algún día me volviera loco, me gustaría hacerlo al estilo de Doc el de Regreso al Futuro, pero en versión eclesiástica. Con los pelos canosos como él, los ojos saltones como él, una especie de bata como la suya, esos andares de un lado a otro dando media vuelta tras pocos pasos. Yo sé que estoy cuerdo, porque de no estarlo me gustaría desarrollar una locura barroca y un cierto estado que hiciera un poco más difícil la vida a todos los que tengo alrededor.
Fernando Arrabal, te amamos. Nunca estoy muy seguro qué parte hay en ti de locura, qué parte hay de alcohol, qué parte hay de carácter estrambótico. Pero de una cosa estoy seguro, y es que incluso borracho vales más que los cien hombres respetables que te precedieron en cualquiera de las entrevistas-joya que has concedido. Desprendes genio allí por donde pasas, nos encandilas con tu palabra. Deseamos escuchar cada palabra, nos la haces desear con tu dicción parsimoniosa. Tratas de hacer el tonto, pero es imposible que lo hagas, nadie tan inteligente puede hacerlo por más que se lo proponga.
La mesa redonda con Dragó, en la que se levantaba y repetía "el milenarismo..." sin que pudiera ni con todas sus fuerzas continuar la frase, es una de las cumbres de la historia de la televisión y de la intervención de la intelectualidad en la sociedad. Nadie le interrumpió porque se dieron cuenta de que estaban viviendo un momento cumbre.
Entre las cien personas con las que me gustaría cenar, ésta es una de ellas. Os aseguro que si voy a París, haré lo posible por quedar con él. Arrabal, si lees este blog, llámame.

miércoles, agosto 29, 2007





Cuando uno se siente estresado no hay nada como meterse en el baño


En un lugar así todo estrés desaparece.
No querido lector, no, no te has equivocado de blog. Sigo siendo yo.
Desde esa bañera me imagino que se ve la vida de otra manera.
Lo extraño es que con un bathroom de este tenor, uno siga necesitando...
Lo cierto es que se me olvidó contar que cuando me enseñaron la villa del cardenal de Chicago en Mundelein, lo primero que nos enseñaron en la planta baja fue el salón del trono. El cardenal tuvo, ya no, un trono cardenalicio para recibir visitas importantes. Curiosamente la visita de la villa acabó en el piso de arriba en el aseo de paredes de mármol. Y fui yo el que hice pregunté, ante cuatro obispos, si las visitas siempre se hacían from throne to throne.

martes, agosto 28, 2007

Éste podría ser el habitáculo desde donde creo mis libros


...pero me temo que no lo es.
Hoy ha sido uno de esos pocos días que he podido dedicar de principio a fin a la escritura. Me he podido sumergir, empapar de la historia, del personaje, he podido vivir la escritura que salía de mis manos. Un día sin interrupciones viviendo la literatura en estado puro. No sé si lo escrito merecerá la misma opinión que la que tengo yo, pero al menos el disfrute ha sido supremo: he gozado, he sufrido, a ratos me he emocionado hasta las lágrimas con lo que el personaje histórico hacía o decía.

Me encantó la afirmación de Cela de que el mejor premio de la palabra era ella misma. Desde luego lo que se escribe con pasión se nota. El lector puede percibir esa pasión, esa fuerza. Es algo que se transmite. El lector puede comprar un libro, pero nadie puede comprar la pasión para un escritor. Afortunadamente en las bibliotecas hay muchos ejemplares redactados con esa infalsificable fuerza.

lunes, agosto 27, 2007

El blog se echa a la calle.

Hoy ha sido el gran día. Ya profeticé que estaríamos cuatro personas. La cuarta persona estaba detrás de la cámara. Pero no estábamos pocos, estábamos los justos. Nos lo hemos pasado muy bien. Hemos paseado de arriba abajo por unas calles tranquilas de Madrid. El número de personas ha sido perfecto para poder charlar amigablemente y poder andar por las aceras.

Mañana por la mañana me dedicaré a mi nueva obra, ciento ochenta páginas que he dejado un año madurando en un cajón. La releeré otra vez, pesaré cada palabra, volveré a limar, volveré a modelar. La pasión de la escritura volverá a arder, mañana no tengo citas; ese fuego invisible. Lo que escribo me permitirá conocer nuevas personas, nuevos rostros, futuros paseos, charlas en calles que quizá ahora desconozco. Escribir para conocer nuevas personas, otra forma de ser amado, sí. Los hombres famosos tienen por sepulcro la tierra eterna, dijo Pericles. Yo no busco ninguna inscripción en una lápida, sino la vida. Es curioso buscar la vida a través de la escritura. La vida está en los seres humanos, no en los libros. La escritura es sólo un medio. Al final lo que busco es el paseo de hoy con amigos, la cena que se me ha ofrecido hoy, lo que me depare el futuro. Otros buscan lo mismo por otros medios, lo respeto. Yo lo busco de este modo, no hago daño a nadie.

El único para el que no escribo es para Dios. Él ya sabe todo lo que se ha escrito y se escribirá. Cuando pienso en la biblioteca de su mente, me desmoralizo, me dan ganas de abandonar la escritura. ¿Para qué escribir lo que ya está escrito? ¿Para qué escribir una versión deficiente de una de las múltiples variantes de uno de los infinitos estantes de su conocimiento? Escribo para hombres como yo. No escribo para la eternidad. Desde la eternidad, toda página es polvo y nada.

domingo, agosto 26, 2007

Hoy va a ser el día del Primer encuentro de lectores y comentaristas de este blog (detalles en un post un poco más abajo).
1. Traeré novelas para una legión si fuere necesario.
2. No me podré quedar a cenar, mamá cierra la puerta de casa a las 22.15 y ya no abre.
3. Daremos un paseo. Si alguien tiene rozaduras en los pies, que no venga.
4. Os quiero a todos.
5. (Éste punto lo dejo abierto a la imaginación.)

Sobre la inmigración


Muchas personas me preguntan qué pienso de la inmigración.

No tengo la menor duda de lo que será el futuro: un planeta unido en el que las divisiones de las fronteras serán cada vez más débiles.

Con todos los seres humanos de todas las razas casándose entre ellos, habrá cada vez más una sola raza mezcla de todas y cada vez menos personas pertenecientes a grupos raciales del pasado.

La gente viaja, se comunica, se traslada por motivos de trabajo, poco a poco el ámbito de nuestra diversión, el ámbito laboral es planetario.

Las ciudades serán todas pequeñas Nueva York. En cada urbe podremos encontrar todas las lenguas y nacionalidades, formando grupos que preserven su identidad o mezclándose.
El discurso nacionalista cada vez será más difícil de mantener. Cada vez será más difícil a los políticos mover a unos nacionales contra otros. Cada vez será más difícil a una nación declarar la guerra contra otra sin tener en cuenta el permiso o no de la comunidad internacional. La comunidad internacional cada vez tendrá más poder para asfixiar económicamente a las naciones que se salten las normas. Las guerras serán innecesarias.

Todavía falta quizá un siglo para lograr esta unificación que no requiere de anulación de soberanías, ni fronteras, ni identidades. Habrá una cultura planetaria, pero todos los países se esforzarán por mantener los grupos con rasgos de identidad especial. Precisamente porque la cultura planetaria se verá como imposible de detener, por eso se tratará de mantener las identidades de los grupos. Pero nada podrá detener esa unidad, esa mezcla, quizá yo y unos cuantos millones de habitantes que vivimos una sociedad monocultural, ancestral, rural y anclada a la tierra y las tradiciones, somos los últimos europeos. En veinte años, Europa será Nueva York, Bladde Runner, el puerto de Alejandría. Habrá todavía muchos problemas, muchos esfuerzos de extrema derecha de última hora por preservar lo propio frente al que ha venido de fuera. Todo será inútil.

Antes, cada pueblo tenía unos cuantos textos, pinturas, etc propios, nuestra época disfrutará de todos los tesoros culturales de todos los pueblos de la tierra y de todas las épocas. Se podrá comunicar con todos los habitantes del planeta con más facilidad con la que Julio César se comunicaba con un pretor de un cercano cuartel. Hemos ido a la Luna, pero desafortunadamente todavía no se ha inventado algo contra la calvicie.


Aun así debo decir que el Estado es el que debe controlar los flujos de migración. Las cuotas deben ser generosas (cada ser humano tiene el derecho a vivir donde quiera), pero debe ser inflexible en esta materia. De lo contrario, una política de completas puertas abiertas va a provocar un sentimiento de indefensión en los pueblos receptores que culminará en una reacción xenófoba. Los pueblos receptores deben tener la sensación de que la admisión de esas numerosas masas de gente se está haciendo de forma ordenada y sobre todo bajo control. De lo contrario, la reacción está asegurada.


No hay ningún país del mundo por grande o pequeño que sea, al que se le pueda agregar en diez años un 50% de población extranjera frente a la nacional sin que pase nada. Es de manual que la xenofobia será inevitable. Nuestros gobiernos por no parecer de extrema derecha, están preparando el terreno para la aparición de partidos neofascistas.

sábado, agosto 25, 2007

Respecto a la convocatoria del encuentro en Madrid del próximo domingo, yo iré aunque llueva. Si llueve nos meteremos en algún lugar a tomar un refresco con gas.

No me quedaré a cenar. Mamá quiere que vuelva pronto.

Mamá: No quiero que salgas con tus amigotes.
Yo: Mamá, no son amigotes, son canónigos, ca-nó-ni-gos.

(...)
Yo: No, que no son gótikos. Van de negro porque son canónigos, tienen que ir así.

viernes, agosto 24, 2007

Yo, haciendo la primera compra de mi vida


El padre Fortea y su primer amigo


Éste era mi primer guardaespaldas. Me protegía en mis sueños contra los cocos.
Lo último que supe de él hace años es que estaba en Las Vegas: su vida ha sido asaz diferente a la mía.

El padre Fortea en su primera moto


Nuestra época para mí es maravillosa, no me cambiaría por ninguna otra, salvo quizá la efímera etapa del Paraíso, y sólo tras asegurarme de que se trataba del paraíso original.

En la época del Imperio Romano, la vida era peor que en las películas.

En la época de la Edad Media, aunque la vida era mejor que en las películas, había mucha pulga.

Desde esa época hasta la Revolución Francesa, sólo me interesa La Misión. Y cuando estuve allí, en una torre de una de las verdaderas en el centro de Sudamérica, me di cuenta de que la humedad era muy incómoda. En el cine no noté ese detalle.

En la Revolución Francesa no viviría ni de broma, no tengo ganas de vivir en una sociedad con Pol-Pot suelto en versión francesa.

Desde esa época hasta el siglo XIX, mucho candil, mucho carbón y mucho obrero suelto en huelga.

Del siglo XX, lo mejor era que el XXI ya estaba cerca.

¿Qué diré pues de este siglo que si no nacer, me ha visto florecer? Pues que estoy como en casa. Hay Coca-Cola, chocolate, películas, pistachos pelados, mando a distancia para no levantarme del sillón, tarifa plana de teléfono, ah, luz eléctrica (donde la noche se hace día y las tinieblas son desgarradas como por arte de magia), bicicleta estática para perder calorías, Danacol para el colesterol, Los Simpson, el marrón glacé, lo mejor de la literatura del siglo XIX y de algún otro siglo, anestesia para los dentistas (antes me hubieran tenido que emborrachar), alarma para que no entren señores malos que quieren mis cosas, y otras muchas cosas que no las hubiera podido encontrar en otro siglo o no en tanta abundancia o no tan baratas o por lo menos me hubiera tenido que levantar del sillón.

A veces me pregunto ¿hubiera sido posible este blog en otros siglos?

¿Quizá con un centenar de monjes copiando cada día en cuadraditos de pergamino mis comentarios sobre el estado de la Cristiandad y enviándolos a galope a través de un sistema de jinetes, se podría haber conseguido un resultado semejante y, desde luego, mucho más artístico? Probablemente. Desde luego el anonimato de algunos comentaristas se hubiera hecho mucho más complicado.

Aquí, dándole vueltas al estado del mundo

Quiero recordar antes de nada la convocatoria para el domingo que aparece en el post de más abajo titulado Primer encuentro de lectores y comentaristas de este blog

Sr. Presidente:
Ante un panorama futuro que muchos creen de posible choque armado entre Occidente e Irán. Debo decir que si algo nos ha enseñado la Guerra Fría es que siempre es preferible esperar. La guerra sólo debe emprenderse si se nos deja otra opción. Sólo hay que lanzarse a ella cuando la única salida posible es la guerra. Es decir, el enemigo debe atacar primero, aunque pensemos que si hacemos eso no habrá posibilidad de responder.



Pero la Guerra Fría nos ha enseñado que la guerra siempre debe ser evitada. El tiempo siempre corre en contra de las dictaduras. La naturaleza humana siempre tiende a la libertad. Si se logra superar la crisis, como si de una enfermedad se tratara, el cuerpo humano va recobrando su salud. Las dictaduras, todas, están abocadas a la revolución interna, a la evolución democratizadora.



Por eso los gobernantes deben mantener la cabeza fría y dejar las pasiones a un lado. Sólo cuando uno es atacado puede uno defenderse militarmente.



La guerra como remedio resulta una falacia. Hasta económicamente es contraproducente. Los peores atentados que se puedan producir, siempre resultan más baratos de reparar, que el pago de toda una campaña de guerra contra una nación mediana.



El concepto de guerra preventiva es inaceptable. Aunque resultaría razonable atacar a un país que estuviera organizando atentados contra otra nación. Pero las pruebas deberían ser irrefutables.



Llegar a consensos en las Naciones Unidas no sería tan difícil, si no fuera porque Rusia y China siguen jugando sólo a favor de ellas mismas.



En los años 60 y 70 el mundo fue recorrido por un maravilloso optimismo. Parecía posible una especie de gobierno mundial sin abandonar la soberanía de cada país. El hambre y la miseria parecían que iban a menguar año tras año. Hoy día se ha perdido ese ideal. Incluso los jóvenes ven el mundo dividido y piensan que tal división de riqueza es natural, algo contra lo que no se puede hacer nada.



Me impresionó mucho en el final de La Misión la escena en la que el embajador de Portugal le dice al cardenal: No tenía elección, Eminencia. El mundo es así.
Y el cardenal mirando por la ventana, sosteniendo la misiva en la que se comunicaba la destrucción de las misiones, responde: No, nosotros hemos hecho el mundo así.

jueves, agosto 23, 2007

Are we Rome?


Quiero recordar antes de nada la convocatoria para el domingo que aparece en el post de más abajo titulado

Primer encuentro de lectores y comentaristas de este blog

No soy un entusiasta de los discursos de Bush II, pero me encantó cuando el 11 de septiembre dijo:



Today the Freedom has been attacked,
And the Freedom will be defended.



Son unas palabras que siempre debemos recordar en todo el asunto de la lucha contra los extremistas islámicos.



La Libertad, qué palabra tan bella.



En algún lugar leí:
Una tiranía es un sistema donde todos temen a uno, y uno teme a todos.



A veces se nos olvida que a pesar de todos nuestros defectos, que Europa y Estados Unidos son los defensores por antonomasia de esos valores occidentales. El miedo se ha instalado en los corazones de muchos, vemos las amenazas de los integristas radicales como si estuviéramos en una posición de inferioridad.



El PIB de Estados Unidos este año pasado ha sido de 13.200.000 millones de dólares, lo que supera las sumas de los cuatro países siguientes (Japón, Alemania, China y Reino Unido).
Sea dicho de paso, el PIB de Estados Unidos y el de la Unión Europea son prácticamente iguales, un poco superior el de la Unión Europea. España ocupa un orgulloso octavo puesto, noveno según otros.



Qué distinta sería la historia del porvenir si en vez de nuestros políticos, tuviéramos a personas de gran altura que se sentaran y determinaran hacia donde quieren dirigir sus fuerzas, con determinación. Una política clara no para cada país, sino para el mundo.



El PIB del mundo es de $46,660,000,000,000, el de USA y la Unión E. juntos es de casi 34,000,000,000,000. Las cifras son claras 46 frente a 34. Dicho de otro modo, para Occidente acabar con la miseria en África sería económicamente hablando un juego de niños. No hablo del hambre, sino de toda la miseria, de poner en marcha económicamente al continente africano.
Pero no penséis que hay ningún plan para que esos países africanos sigan así. Lo que no hay es voluntad política en Occidente. Por otro lado, los grandes culpables de que esos países no avancen por sí mismos sin ayuda de nadie son sus gobiernos corruptos. Son ellos y no la gente de fuera, los que impiden que la miseria acabe. Cualquier país, por pequeño y pobre que fuera, si ha logrado estabilidad política y seriedad en sus cuentas, ha prosperado; los ejemplos son muchos. A Europa y Estados Unidos les interesaría un África estable y floreciente. Les interesaría por meras razones de incremento de demanda de productos, por meras razones de mercado. Pero África sigue olvidada, el optimismo de los años 60 y 70 ha quedado lejos. Hemos abandonado un continente a sí mismo.



Mañana, examinaremos aquí detenidamente las cuentas de mi parroquia.

miércoles, agosto 22, 2007

Primer encuentro de lectores y comentaristas de este blog


CUÁNDO: El próximo domingo a las 8.00 de la tarde,

DÓNDE: Delante de la puerta de la catedral de la Almudena (calle Bailén)

QUIENES: Encuentro de lectores del blog

PARA QUÉ: Decidir qué vamos a hacer con el mundo.

POR QUÉ: Porque me apetece veros las caras.

En la catedral hay varias puertas. Quedaremos justo delante de la puerta que da a la calle Bailén, no delante de la que da al Palacio Real porque creo que está de obras y hay vallas.

¿Qué haremos? Como creo que seremos cuatro gatos, daremos un paseo. En otra época me hubiera comido una pizza con vosotros. A esta altura de la vida, el paseo. No descarto lo de la pizza, pero ya veremos.

Además, os regalaré (re-ga-la-ré) una novela mía a cada uno de los que vengáis: Edipo Vasco. Esto lo hago en un arranque de generosidad muy propio de un espíritu elevado como el mío.
Quizá estos encuentros sean una costumbre semanal (mi médico me dice que pasee), pero por si acaso venid esta vez no sea que no haya más.

Agradeceré el que alguien se traiga la cámara de fotos para ponerla en el blog. Yo no tengo cámara. Al que no quiera salir en la foto, no se le obligará.

Sabeís que os quiero. Son ya muchos años escribiendo en este blog, sintiéndoos allí, delante de la pantalla.

El judío atómico


He puesto la foto de Einstein porque no me había dado cuenta hasta hoy de la calma, de la luz afable que transmite su rostro. Por más que se esfuerzan en pagar a los mejores fotógrafos, muchos rostros nunca transmiten eso. He estado mirando hoy bastantes fotos del físico, y en todas se manifestaba esa humilde quietud, esa grandeza de ánimo que sin pretenderlo mostraba.
Es una pena que los más grandes hombres la mayor parte de las veces no sean los que dirijan el rumbo de las sociedades. Hemos dejado el barco en manos de lo penúltimo peor que había en las bodegas. Lo que acabo de decir es un lugar común, pero hoy ni me arrepiento porque esta mañana he acabado de leer el “Diccionario de lugares comunes” de Flaubert. Páginas sueltas donde el maestro se burló de las frases de siempre en las novelas. En él hay entradas como éstas:
Molino: Queda muy bien en un paisaje.
Catolicismo: Su influencia en las artes ha sido muy beneficiosa.
Cataplasma: Debe ponerse siempre mientras se espera la llegada del médico.
Gótico: Estilo arquitectónico que inclina a la religión más que los otros.
Órgano: Eleva el alma hacia Dios.
Palmeras: Dan color local.
Pájaro: Desear ser uno y decir suspirando “volar, volar” es señal de un alma poética.
Presidiarios: Siempre tienen un aspecto patibulario.
Verano: Siempre excepcional.
Viejos: Hablando de una inundación, de una tormenta, etc., los más viejos del lugar nunca recuerdan nada parecido.


¡¡Ah…!! (exclamación mía de satisfacción). Qué bello es escribir.
Del último de mis viajes he aprendido que Diana cada noche lee este blog y después se lo cuenta a su marido.
La imagen de una hogar en el centro de Estados Unidos donde una mujer le cuenta cada noche el post que acaba de leer a su intrigado marido ya acostado, justifica este blog. Una escena así ilumina mi escritura.

martes, agosto 21, 2007

In Spain the rain in plane


Ayer al llegar a casa, me encontré sobre la mesa la lista de últimas cosas que debía hacer antes de salir hacia el aeropuerto.
La lista, concisa sin una sola preposición, con un solo artículo, me recordaba que no debía olvidarme de meter en la maleta en el último momento el móvil que había dejado cargando el día anterior, o ciertas prendas que no quería que se arrugaran, o que debía sacar afuera la bolsa de la basura con lo último que hubiera echado en ella.
Pero lo que de verdad me recordaba ese papel, era la tensión de los últimos momentos antes de llamar a un taxi para que me recogiera e ir al aeropuerto, los nervios por no dejarme algo, por no encontrar un atasco excepcional. La ilusión de un viaje y los nervios de que algo saliera mal antes de sentarme en mi asiento del avión. La lista es el recuerdo de todos esos sentimientos antes de cerrar la puerta de mi casa tras de mí.
Después vinieron pasos apresurados en busca de una fila de gente que quería facturar, trasbordos de aviones, paseos por el Common de Boston, encuentros con desconocidos que me esperaban en mi destino junto a mucha más gente que esperaban a otros.
Viajes en el viaje de la vida.
Pero desde luego sólo the rain in Spain is plane.

domingo, agosto 19, 2007

Retorno a Bridgehalcalahead.



A modo de curiosidad, diré que el glorioso episodio de la librería Burnes & Burnes lo leyó alguien en Japón, concretamente en Tempaku-ku, Aichi. Así como un desconocido en Deschaillons-sur-Saint-Laurent, Quebec, Canadá.

Qué puedan pensar de mi persona tales sujetos es algo completamente desconocido.

Lo cierto es que en el viaje de vuelta no he podido dormir ni cinco minutos. Siete horas y media leyendo a Borges. Esa noche trasatlántica ha sido inacabable y memorable. No he leído ese libro, lo he mimado con mis ojos. Lo he saboreado párrafo a párrafo. Todavía resuenan en mi cabeza las palabras de su autor escribiendo “la historia (…) sustancialmente era cierta (…) sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios” afirmación sublime que corona una historia montada con la precisión de un relojero, o cuando dice en otro momento, en otro relato “porque censurar o deplorar un solo hecho es blasfemar del universo” esta frase suelta carece de significado, pero insertada en la obra entera de Borges tiene un sentido grandioso.
Una frase normal, después de todo un relato puede ser tan grandiosa como una obertura de Wagner.
Nunca le concedieron el Premio Nóbel. Que es como decir que a la Academia Sueca nunca le concedieron el Borges. Ese hecho nada le quita al más grande escritor del siglo XX y, sin embargo, será un baldón para siempre para la Academia. Estuvo allí, delante de ellos y no lo supieron reconocer, que es como decir que la más grande montaña estaba ante sus ojos y se negaron a reconocerlo. Nada le quitaron a la montaña.
Todo esto me hace reflexionar acerca del azar de los honores humanos. En esa noche de avión leí, quizá por décima vez, su Biblioteca de Babel. Es como una partitura de Bach.
No es de extrañar que en el vigésimo aniversario de su muerte, un periodista de la BBC escribiera "Borges: 20 años de eternidad". Jorge Luís escribió que los hombres somos las únicas criaturas mortales, pues sólo nosotros sabemos que vamos a morir.
Concisión, sencillez, humildad...
Ante Borges me sobrecojo como ante el espectáculo de la gran montaña del pensamiento humano. Me emociono al comprender que el Dios redactor de la Biblia es el mismo creador de Borges. También él, hablando del ajedrez, dijo:
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
Una de las imnumerables piezas que se mueven en este mundo es mi Airbus de ocho pasajeros por fila. Miles de aviones moviéndose cada uno hacia su destino. Yo soy sólo una ficha más dentro de esta caja de fichas con alas.
A veces le pido a Borges que me inspire o que me ayude. No sólo la santidad me emociona, también la belleza. Pocos como él desearon tanto la existencia de un Ser Infinito. Pocos como Él comprendieron hasta qué punto todo cambiaba si Él, el Imnombrable, existía.

He llegado a las 8.30 a Madrid, y a las 12.00 estaba diciendo misa en mi parroquia. Un plan B estaba previsto en caso de que algo saliera mal.

Ahora gozo de nuevo de la paz del hogar y me encuentro viendo de refilón la película “El inglés que subió una colina y bajó una montaña”.
Después me arrojo a la llanura del insomnio. Siempre que vengo de América, me paso el primer día con un sueño y un cansancio insufrible, y por la noche estoy fresco como una rosa.
En esta noche sin sueño, en este día que se prolonga y se prolonga, me acuerdo al escribir sobre Borges y el Nóbel que en esta edad en la que me hallo, por alguna razón extraña, a veces me emociono por temas bastante intrascendentes; como los viejos. Tengo sobre todo ciertos temas que me emocionan, prefiero no exponerlos a la luz pública para no quedar a la altura del betún. Normalmente son temas en los que la grandeza de una persona brilla frente a la infamia. ¿Qué mecanismos de mi mente y mi corazón me llevan a que se me rompa la voz? Lo desconozco. Pero lo único que tengo claro es que son temas que no merecerían que se me quebrara la voz. Pero no puedo evitarlo.
Por más que a veces en la escritura, y sólo en la escritura, me hago el cínico y el duro, la realidad es totalmente distinta. Reconozco que dentro de mí tengo el corazón de una de esas viejecitas enlutadas que rezan el rosario u una de esas otras que en una casa anglosajona prepara una tarta de frambuesas y crema. He escrito muchas guerras en mis novelas, he escrito cosas espantosas (de las que no me arrepiento), aunque la verdad es que sólo tengo sentimientos de bondas incluso hacia las moscas que por la ventana hospitalaria siempre abierta, entran a gozar unos momentos de mi compañía. Ideo modos de alejarlas del laberinto de mi casa, prefiero no despojarlas del don de la existencia.
Sé que esto último tiene un cierto tinte edulcorado, pero yo mismo soy muy acaramelado con frecuencia. Pobres bichos, la existencia y todo eso. Y yo aquí sin dormirme.

sábado, agosto 18, 2007

Las aventuras de un clerigo en Losintocableslandia

Hoy me he dado un gran paseo por las avenidas de esta ciudad que en pleno agosto estaba totalmente otognal. Todo nublado, gris, ventoso y con pocos turistas por la calle a las 9 de la magnana un sabado.

He ido de extremo a extremo de la ciudad. Pocas cosas me fascinan mas en arquitectura que los rascacielos goticos. Pinaculos catedralicios a una altura de vertigo, contrafuertes coronando la ultima parte de un edificio, frisos clasicos, monumentales inscripciones de tanta sobriedad como majestad, rostros esculpidos que se asoman, que emergen, desde una superficie lisa de piedra, el gran canal de recorre el centro de la ciudad, los borbotones de agua que salian del basamento del edificio de la opera. Borbotones de agua con espuma que fuerza se unian al agua lenta del canal.

No quiero morirme sin contar algo mas acerca del episodio de mi vida en la libreria de Burnes & Noble de Chicago. La segnorita oriental, alta, delgada, con clase y con cincuenta agnos, se dio cuenta de que la biologia no atiende a otras reglas que las de la naturaleza, asi que me dijo en tono de confianza bajando la voz: espere un momento y pasa con otra persona.

Efectivamente, en menos de diez segundos un segnor pidio la llave del aseo y le dijo si no le importaba que pasara yo con el. La idea no le entusiasmo. Si le hubiera entusiasmado, yo mismo me hubiera preocupado y hubiera optado por la opcion 2: la de la moqueta.

No obstante todos los problemas no iban a acabar alli. Cuando la naturaleza y la pequegnez de un aseo se conjugan para producir una buena historia, no hay nadie que pueda parar el avance de un buen episodio.

Aqui omitire cierta parte central de la historia, pues este blog aunque informal no esta exento de cierto decoro. Aun asi cuanto me alegro de que en ese momento solo llevara una camisa negra sin ningun tipo de cuello clerical (la parte de tela del cuello era extraible), pues de lo contrario me hubiera arriesgado al salir con el para devolver la llave a que me hubiera preguntado: pertenece usted a la Iglesia Catolica?

Despues de un episodio tal hubiera movido mi cabeza balbuceando azorado algo asi como "bueno... tecnicamente podriamos decir que si, aunque..."

Los Intocables, Al Capone y fr. Fortea

Hoy es mi ultimo dia en este pais.
Hoy estoy en Chicago, concretamente en la rectoria de la catedral de Chicago. Este gran pais esta lleno de grandes rectorias. Bastara decir que esta rectoria tiene seis pisos de altura. Una superpotencia que se valore a si misma, debe que contar con rectorias a la altura de la nacion.

La Union Sovietica menosprecio el tema de las rectorias y ya vemos como le fue.
La II Republica Espagnola opto por un plan de conservacion de sus rectorias completamente destructivo, y estuvo 40 agnos pagando la factura.

Dejando aparte este apasionante tema -no descarto redactar una Guia Michelin de las Rectorias del Orbe Catolico-, me he dado un buen paseo por esta ciudad acompagnado de un cura de Phoenix.

Hemos comido unos scalops (un pescado delicioso, creo que era pescado) y pastel de cangrejo.
El padre Charles no se quitaba su gran boina de la cabeza, siempre tiene frio. Aqui la boina da un aire intelectual al que la lleva.

Chicago es una de esas ciudades que tiene vida en sus calles. Es agradable pasear por ellas, aunque no tanto con la necesidad de encontrar un lavabo con urgencia. Ya habia dejado al padre Charles en su hotel y buscaba desesperadamente un lavatory, un toilet, un bathroom o lo que fuera porque algo del desayuno... (ah, las ciruelas aquellas) me habia sentado mal. El caso es que cuando por fin encuentro la libreria donde antes habiamos entrado, me dice la delgada segnorita oriental que tengo que presentar algun documento de identificacion para darme la llave. Siempre llevo algo encima, en ese momento no llevaba nada, absolutamente nada que me identificara. No es facil explicar en ingles el grado de urgencia que me oprimia en ese momento. Si aquello hubiera sido un parto, hubiera pasado de las palabras a los hechos. Pero en ese caso no resultaba sencillo pasar a los hechos. Por lo menos en medio de una gran libreria de lujo de suelo enmoquetado, no. Todavia me queda algo de decoro.

Finalmente se le ocurrio algo para no quebrantar las normas, claro que esa es otra historia. No descarto contarla otro dia.

jueves, agosto 16, 2007

Las aventuras de un clérigo en Antichavezlandia


Ya se han acabado mis dos días de conferencias. La reunión prosigue, pero con otros conferenciantes. Esta vez me siento en las mesas, ya no veo caras, sino nucas.

Va a hablar el segundo conferenciante. De momento voltea la cabeza hacia su derecha, hacia un obispo que ha tomado un micrófono para decir unas palabras clarificadoras. El nuevo conferenciante asiente discretamente con la cabeza a las afirmaciones del obispo. Hubiera asentido a cualquier cosa que hubiera dicho, fuera cual fuere. Las palabras sabias del obispo es que todo está contenido en el Catecismo de la Iglesia y que la teología no debería ser otra cosa que un eterno dar vueltas alrededor de esos textos supremos. Además, ya está todo dicho allí.
El segundo conferenciante comienza. Se mueve admirablemente sobre el estrado, sus gafas son de diseño, sus canas todavía refuerzan más la autoridad de su agradable voz, mientras habla su mano se mueve en el aire como una odalisca que nos embelesa.

Inconscientemente miraba yo de arriba abajo una y otra vez al segundo conferenciante, le buscaba defectos, escrutaba su impecable clériman, su impecable corte de pelo, su largo rostro anglosajón. Sí, inconscientemente existía una rivalidad, inconscientemente deseaba que el segundo conferenciante lo hiciera peor que yo.

El tercer conferenciante apareció en el estrado con sus mangas blancas y su chaleco clerical, con su calva brillante y su respiración fatigada a causa de los nervios de última hora. Hacia él, inconscientemente, comencé a sentir maternal condescendencia. Conforme más hablaba y más tenía él que aclarar su pensamientos, más maternal sentimiento me embargaba, hacia él no existía rivalidad. Cuando acabó, mientras tomábamos unas galletas (de esas grandes, blanditas y con chips de chocolate) le comenté con cariño: me han dicho los demonios que en el infierno no les ha gustado nada tu conferencia. Se rió como un niño. Pero después muy serio me preguntó: ¿hablas en serio? A veces se me olvida que estoy en los Estados Unidos.

miércoles, agosto 15, 2007

In America persistimus



He soñado que sostenía un aburrido debate sobre el exorcismo. Ninguno de mis razonamientos nocturnos ha merecido sobrevivir a la mañana.

Durante las conferencias de hoy me ha tocado rebatir los razonamientos de un sacerdote que por más que lo miro, me sigue pareciendo un talibán con sotana. No es su cráneo rapado, ni su barba de fundamentalista, ni el que esté embutido en una sotana que parece a punto de reventar, en pleno agosto la temperatura bajo esas telas debe ser infernal, sino que es que sus ojos negrísimos y su mirada torva todo el rato me recuerdan al torturador turco de El Expreso de Medianoche.

Primero no le ha parecido bien que envíe yo tanta gente al cielo y me ha recordado no sé que cita de Saint Aloisius of Ligorio que decía no sé qué de que eso de la salvación no debía ser tan fácil. Después no le ha parecido bien que no condenara al pobrecillo de Harry Potter. Ahora que iba creciendo y que iba siendo encarrilado.

Menos mal que hay alguna alegría. Tenía un dolorcillo desde hacía tres días en la parte izquierda de mi abdomen y ya empezaba a sospechar si no sería un comienzo de apendicitis. Pero gracias a Internet –gracias Google-, he descubierto que salvo que tenga el apéndice al lado contrario que el resto de la raza humana, lo que padezco deben ser gases desde que aquí he empezado a comer tantos frijoles.

martes, agosto 14, 2007

En un pais multicolor...

Cinco obispos y 130 participantes en la conferencia, la mayor parte sacerdotes.
Las galletas una delicia, el clima humedo.
No hay paseo en el que no vea menos de ocho ciervos.
Este lugar es excepcional.
Si pudiera gozar de este lago y estos bosques en el centro de mi ciudad favorita, todo seria perfecto.
Hay un cura de Texas que parece un gigante germanico. Con sus doscientos kilos de peso y su metro y medio entre hombro y hombro, siempre pienso que le sentaria mejor una armadura medieval que un cleriman. Si este hombre de Dios da un manotazo a alguien lo puede enviar al otro lado del salon.
Escribir en estos ordenadores es ejercitar la paciencia, se atascan, tardan, se vuelven a bloquear...
Este seminario es a lo grande, pero en grande. Kilometros de bosque, un embarcadero, pesca, infinidad de ciervos, pasillos tan largos como solo los puede haber en un pais tan grande y tan libre.

lunes, agosto 13, 2007

Que conste que hago estos viajes en mi mes de vacaciones

El dia de hoy.
Saludo a la gente junto al obispo junto a la puerta de la catedral.
Sonrisas, dulces sentimientos, parejas rubias rodeadas de nignos.
Desayuno de cereales. Unos de ellos en forma de aritos sin nada de azucar, pero cuyo crunch-crunch en mi boca me encanta.
Lucha porque todo entre en la maleta pequegna en que he traido todo.
Vuelvo a extender todo sobre la cama. Reorganizacion y exito.
Viaje de cinco horas desde Saint Louis hasta Chicago.
Comida con el sacerdote de aspecto muy irlandes y el obispo de aspecto muy aleman, en un lugar de nada sugerente nombre: Family Restaurant.
Rezo el breviario y hago mi rato de oracion con tampones en mis oidos mientras ellos hablan.
Despues el sacerdote se echa una siesta y el obispo lo despierta comentando en alta voz: tengo que poner gasolina, me he quedado sin gasolina.
El sacerdote, con antifaz, se despierta sorprendido escuchando semejantes comentarios sobre el carburante.
Acabo de perturbar su tranquilidad, comentandole que me han sorprendido sus comentarios sobre los obispos cuando ha hablado en voz alta en suegnos.
Llegamos al impresionante seminario de Chicago, no tiene nada que envidar a Hogwards School de Harry Potter. He visto universidades mas pequegnas.
Edificios y mas edificios, el seminario esta rodeado de bosques en el que se incluye un lago.
Paseo con un sacerdote de La Croix y otro de Arizona, vemos ocho ciervos durante el paseo.
El padre Fortea se acerca a cada ciervo para ver hasta donde puede llegar sin que huyan.
El padre Fortea corre detras de un ciervo.
El padre Fortea imita los graciosos saltitos de un ciervo por el bosque.
Varios obispos asisten a esta conferencia, se acabaron las imitaciones de saltitos de ciervo. En cuanto me pongo la americana, voy de duro.

domingo, agosto 12, 2007

Un puente... sí, detrás


Hoy paseo con Diana y su marido, ella es lectora del blog, él es oyente en la cama de las cosas que ha leído aquí ese día. Estaba yo intrigado por saber quién me leía aquí, en pleno centro de Estados Unidos, y hoy he puesto una cara a ese punto anónimo de mi contador del blog.
Hemos dado un largo paseo por el Jardín Botánico y después por el centro de la ciudad. La foto que aparece hoy es de Pittsburg, pronto pondré las de hoy, cuando las reciba.


La ciudad bajo este calor húmedo pululaba con varias parejas que se habían casado hoy sábado y se hacían fotos aquí y allá. Delante de un parque con fuente, en la catedral, en el Jardín Botánico… Una cita en el pórtico de entrada a un impresionante tribunal me ha impactado: LET JUSTICE BE DONE THOUGH HEAVENS FALL. Que se haga justicia aunque se derrumben los cielos.


El edificio en piedra, clásico, digno de la Roma Antigua era todo un símbolo de cómo en esta gran nación la Justicia ha gozado de un prestigio, de una independencia, como quizá en ningún otro pueblo. Paseando o en coche he visto no pocos edificios de tribunales en varios estados de este país, y cada edificio quería ser una fortaleza imbatible, la arquitectura como manifestación del orgullo de la Justicia. Quizá sea ésta en la institución en la que más creen los norteamericanos. Y de verdad que uno ve en esas columnas gruesas, en esos frontones durísimos, en esas estatuas musculosas el deseo de lo que debe ser la Justicia en un pueblo libre.
Lo que más me ha impresionado de este paseo no han sido los jardines japoneses, las plantas carnívoras o el trocito de selva recreado en un trozo de tierra donde no crecía ninguna jungla, sino algo tan inmaterial como la Justicia. Qué pena que esa impresionante frase quedara estragada por un formidable pedestal de una bandera en el que estaba inscrito: en recuerdo de la guerra contra España.

sábado, agosto 11, 2007

Sr. Bush, España y yo estamos a su disposición



Como siempre que se alarga un viaje, tengo esa sensación de tiempo en espera. Esa sensación de limbo temporal entre el alegre descubrimiento de los primeros días y la alegría del retorno al orden perdido y reencontrado. Es como si después de la expectación, de la emoción, del descubrimiento, del cambio, las horas entraran en una vía de espera.


Ciertamente hubiera sido un mal marino y un buen monje


También el monasterio navega por otros mares temporales diversos de los del galeón.
Hoy en el garaje de la rectoría, charlando con mi buen amigo obispo, he tenido una frase verdaderamente inspirada cuando a uno de sus comentarios sobre arquitectura he respondido con un “existe una teología de la piedra”. Al momento me he dado cuenta de que lo mismo que existe una teología del cuerpo, existe una teología de la piedra. La Palabra se hizo carne, y el amor a la Palabra se hizo piedra. Tengo que escribir sobre ello, me apetece mucho, el tema da mucho de sí.


Da mucho de sí cuando en la conferencia de la próxima semana voy a hablar de la teología del cuerpo inherente en la posesión demoníaca y el exorcismo.


Aunque todo esto no es nada frente al reportaje que he visto hoy sobre el americano al que en la Segunda Guerra Mundial se le ocurrió la posibilidad de poner microbombas incendiarias en miles de murciélagos que serían soltados en Japón.


Mañana es mi último día aquí. Me acordaré del estanque de nenúfares en el que nadan bellos peces catedralicios, me acordaré de la estatua del ángel cuyas campanas colgadas de las alas tintinean con el aire, me acordaré de mis misas dichas con todo el tiempo del mundo, rúbrica a rúbrica, mientras oigo pasos lejanos que retumban en las bóvedas, mientras tengo delante de mí dulces ángeles de mármol entre duros mosaicos dorados.

Me va a costar volver a pisar la dura acera después de haber pisado tanta alfombra. Pero como en casa, en ningún lado.

De verdad, no hay nada como un yogur en el sillón de la propia casa.

viernes, agosto 10, 2007

Aquí, entre las barras y las estrellas


En toda larga estancia en el extranjero hay momentos de cierto tedio. Hoy y ayer he sufrido un tedium máximum que he tratado de disipar viendo en youtube todo tipo de videos sobre animales: león contra tigre, tigre contra pitón, pitón comiéndose un pollito, pitón comiéndose un conejo, mangosta atacando a una cobra.

Cada ser humano tiene un lugar en el mundo que es su casa. El mundo es muy vasto, pero sólo hay un lugar que es tu hogar. Se trata de ese lugar al que deseas regresar. Para mí tiene un valor sentimental inconmensurable.

Oigo ciertos pasos en el suelo del pasillo, el reloj toca la hora solemne, es de noche y los sótanos de la rectoría están vacíos, estos caserones anglosajones tienen la virtud de ser un entorno perfecto para el comienzo de una novela de terror.

jueves, agosto 09, 2007

Americanos que vienen con alegria (Bvdo. Mr. Marshall)


El del centro no es un obispo, es un sacerdote de rito oriental. Aunque alguno se sorprenda, estos sacerdotes católicos de rito oriental pueden estar casados. Éste en concreto no lo está.
Hoy he dicho misa en el lugar más impresionante de toda mi vida. El otro día concelebré con el obispo, pero hoy he preferido celebrar misa privada. El marco incomparable. La catedral casi vacía, el impresionante altar con sus mosaicos y sus hojas de acanto en el borde de piedra, los mármoles bajo mis sandalias, los mosaicos, el baldaquino que contenía un crucifijo blanquísimo de tamaño mayor al natural, el cáliz neogótico. El inmenso templo con sus cúpulas, los interminables mosaicos, el silencio. Todavía no he visitado la cripta. Todavía no he subido a las altas torres de estilo románico. Fuera hace un calor de casi 100º Farenheit (38º Celsius) con una humedad del 50%.
Increíble, llevo aquí ya varios días y no he encontrado soft cookies.
El hecho de que el párroco esté a dieta no le autoriza a torturarme de esta manera.

martes, agosto 07, 2007


Indiana Jones en version forteniana.


Indiana Fort en busca del Santo Grial.

Sólo encontré ortigas.


Esta foto es de esa excursión en la que llegamos por un bosque a las ruinas de un monasterio medieval.

Yo soy el que se asoma, las ruinas es lo que me rodea.

Fortea en voyage

Ya estoy alojado en la rectoría de esta catedral de Estados Unidos. No diré el nombre para evitar que la gente que quiere verme llame. Aunque mañana sí que llamaré a un lector del blog que vive justamente en esta ciudad.

El amabilísimo obispo auxiliar descendiente de alemanes me estaba esperando en la terminal. Mientras íbamos en el coche hablábamos de esto y de aquello, pero en realidad en lo único que iba pensando todo el rato dentro de mi cabeza era en el hecho de que alguien de su importancia haya salido a recibirme. Hemos comido juntos en un restaurante. Y lo mismo, no pensaba en otra cosa. Lejos estaba de saber que un pequeñísimo trocito de ensalada se me había quedado entre dos dientes y que cada vez que sonreía presentaba un aspecto lamentable. Pero como no lo sabía, tampoco he sufrido.

Después me ha enseñado la rectoría de la catedral. Es tan grande, que él mismo se sorprendía de vez en cuando y me decía: por aquí nunca había pasado. Fantástico escenario para rodar una película. Después me ha enseñado la catedral. Como obispo que es, en un momento dado, ha abierto la cancela que cerraba el presbiterio y me ha llevado hasta el baldaquino, ¡impresionante! Mosaicos, mármoles, estatuas, todo con un gusto supremo. Que un obispo te enseñe cada palmo de la catedral resulta una marvelous experience. Después me ha enseñado el obispado o chancery. Al cardenal R. le gustaba la arquitectura moderna. Y efectivamente, el edificio del obispado pertenecía a aquellos arquitectónicamente desafortunados años 70.

En plan de broma le he dicho que cuando ese buen cardenal llegó al cielo le dijeron que el único pecado que tenía era su gusto por la arquitectura de los años 70. Pero que cinco minutos después ese mismo cardenal dejó de sonreír y exclamó: ¡no sabía que eso era tan grave! Como es lógico este chiste mío traducido ha perdido buena parte de su gracia y no sé hasta qué punto ha sido malinterpretado.

Por allí hemos ido mientras me iba enseñando los despachos y presentando a los que allí trabajaban. Yo inconsciente de mi lechuguita, sonreía a todos, dando una mala imagen de España.

La cena ha sido en una larga mesa con candelabros en un comedor de paredes forradas de madera, allí estaba también el párroco de la catedral. La cena no ha estado a la altura de aquellas maderas nobles.

Por la noche me he dedicado a hacer excursiones por la rectoría, a mirar qué había expuesto en los armarios, a buscar alguna galleta en la cocina y a admirar el gran carillón que hay en el gran vestíbulo que da a nuestras habitaciones. Después me he sentado y he visto un reportaje sobre las catacumbas de París y sobre la fabricación del chocolate, cambiando de canal con un mando que hay que tener a cierta altura para que funcione. Yo creo que son las pilas.

¿Moriña? Sí, sí, todos los días. Hecho de menos mi casita. No cambiaría mi nido por ningún viaje que dure más de una semana. No tengo alma de nómada.

lunes, agosto 06, 2007

Adios, Pittsburg

Hoy ha acabado la primera conferencia que tenia en Estados Unidos. La infeccion de mi garganta que habia dejado mi voz como la de El Padrino, ha sido incluso positiva. Ya que hablaba con un tono que daba un misterio a mis afirmaciones verdaderamente inimitable. En estos dias mi infeccion ha ido mejorando, pero ha ido dando lugar a ataques de tos seca cada vez mas prolongados y lamentables que daban mucha pena a mis oyentes. Hoy en la ultima reunion, llevaba en los bolsillos de mi americana una docena de caremelos de menta y eucalipto, un espray para la garganta y, por si todo fallaba, un frasquito con un jarabe antitusivo de sabor a fresa del que no debo abusar aunque me den ganas de poner un poco de el sobre las rebanadas de pan.

Pero ya todo ha acabado y tras dos sandwiches y dos galletas grandes y blanditas, se ha valorado entre los organizadores el resultado de estos dias.

Alrededor de la mesa de este monasterio pasionista, curas, psiquiatras prestigiosos, el exorcista de Nueva York y, modestamente, yo que me estaba acabando las galletas.

Me han ofrecido ser parte del comite organizador y me han preguntado si estaria dispuesto a venir el proximo agno. Tras sentir un cosquilleo de satisfaccion por la espalda, he dicho que si. Quiza no ha sido satisfaccion, puede que haya sido orgullo mas bien.

Tras esa reunion he salido a pasear con uno de los organizadores por Pittsburg. Dos horas de caminata bajo la lluvia por un centro de altos edificios. La decadencia de la ciudad era patente, en tiempos fue un gran centro del acero. Pero hoy dia las calles de su centro estan bastante vacias. Los testimonios arquitectonicos de su pasado glorioso todavia hacen mas facil advertir que la ciudad ya no es lo que fue.

Aun asi la cena ha sido en un lugar encantador. La antigua estacion de tren de la ciudad convertida en un gran restaurante con vistas al gigantesco rio. Mientras me comia mis pastelitos de cangrejo y mi queso brie con frutitas confitadas, contemplaba los rascacielos y el formidable puente de principios de siglo XX sobre un rio tres veces mas ancho que el Ebro y navegable por grandes barcos.

Os recuerdo a todos, cuando vuelva pronto haremos una reunion en Madrid un domingo por la tarde. Charlaremos, nos veremos las caras y pasaremos un buen rato.

domingo, agosto 05, 2007

Escribiendo durante este atardecer americano.

Hace ya algo mas de cuatro dias que sali de mi madriguera y… ay, hecho de menos mi sillon, mi partida de ajedrez, mi pastillita de chocolate y todas esas costumbres que llamo mi vida. Es curioso, despues de un decenio de costumbres inalterables y ausencia de cambios, mi rutina se ha hecho una segunda naturaleza.
Por otro lado no ayuda mucho al cambio el que todo el santo dia tenga que estar hablando de la posesion. Y en esta conferencia todos estan avidos de preguntar. Tampoco ayuda a no notar el cambiio de costumbres el que esta conferencia, como todas, tiene un horario apretado. Es decir, todo el tiempo esta ocupado desde el desayuno hasta la hora de acostarse.
No obstante, el viaje solo me ha ofrecido alegrias. Las 65 personas que hay aqui parecen sacadas de La Casa de la Pradera. Estoy rodeado todo el dia de 65 Ned Flanders. Mi naturaleza Volteriana queda oculta latente bajo una piedra. Cualquier broma, cualquier ironia, no seria entendida. Ya me lo dijo por telefono un amigo de mi tierra: nada de bromas, en un idioma extranjero las bromas no tienen gracia.
Eso si, muy religiosos pero he visto en la misa ciertas “irregularidades” que achaco a su lejania geografica de Roma.
Con el calor que sabia que iba a hacer y no encontraba antes de venir aqui camisas clericales que fueran 100% de algodon. Cuanto me alegro de que se me ocurriera una solucion. Un cuello extraible en una camisa negra.
Mi ingles ha ido decayendo dia tras dia, como siempre me pasa. Al principio hablo correctamente con todas las reglas gramaticales, pensando cada frase. Al cabo de unos dias ya no me preocupo tanto y al final es que no me entiendo ni yo mismo. Esta especie de Fortinglish resulta cada vez mas lamentable y preocupante.
El psiquiatra que ha hablado esta magnana debe medir dos metros y veinte centimetros. Tiene una cara arrolladoramente anglosajona, la tranquilidad del profesor de universidad que ya no tiene nada que demostrar, los trajes perfectos del que gana cada mes una fortuna.

Me acuerdo hace agnos de ver en television al mitico exorcista de Nueva York. Quien me iba a decir que lo iba a tener sentado a mi lado durante horas, que iba a charlar con el amigablemente y que, desgraciadamente, ni lo hubiera reconocido de lo mucho que lo ha cambiado el tiempo. Del respetable sacerdote, ha pasado (tras veinte agnos) a la terrible decadencia de un anciano en la recta final.
Aqui han hablado varios psiquiatras, varios sacerdotes, pero mi Fortinglish ha sido la lengua mas divertida, la mas llena de singularidades, de sorpresas. Abajo Chespir, viva la vida linguistica antigramatical que fluye de mi boca, libre de toda cadena.

Los ventiladores del techo siguen girando, el run-run del viejo aire acondionado del dormitorio de lado tambien sigue, la humedad… Se aproxima la hora en que debo dar la bendicion con el Santisimo, mas vale que me dirija hacia la capilla. Dentro de una semana estare otra vez en mi parroquia, durmiendo en mi mullida cama. Ah, mi cama.

viernes, agosto 03, 2007

Sea dicho de paso. Cuando salia del hotel de Boston hacia mi taxi, el portero de la puerta me dijo abriendome la puerta del taxi: estoy orgulloso de servirle porque estoy sirviendo a un hombre de Dios.
En el restaurante del pueblo donde comi ayer, vi como las cuatro personas de la otra mesa juntaban las manos y oraban con la cabeza inclinada durante diez segundos antes de comenzar el almuerzo.
Las casitas de madera en medio de estos prados de Pensilvania me parecen las casas mas bonitas del mundo. Lastima de este calor que no invita nada a pasear.

Escribiendo este post desde un despacho de un convento pasionista

Cuantas cosas deberia contaros de este viaje.
Primero la bendita cancelacion de un vuelo Boston/Pittsburgh, con lo cual me tuve que quedar un dia en Boston. Ya lo sabia de antemano, asi que ya me habian buscado un maravilloso hotel en el centro. Despertarme y hacer mi oracion mirando el amanecer a traves del inmenso ventanal de mi habitacion en el decimo piso que daba a varios impresionantes edificios, fue algo muy bonito.
Pasee mas de cuatro horas seguidas sin descanso por todo el centro de la ciudad. Al dia siguiente, dos horas de paseo ligero hasta llegar a una casa en la que habia vivido cuatro dia hace 17 agnos. Fue impresionante llegar alli basandome en la memoria, sin saber el nombre de la calle. Llame y pude ver la casa por dentro y acompagnar el desayuno de los nuevos inquilinos. Momento merorable, tantos recuerdos.
Despues el viaje a un pueblecito de Pensilvania. Bosques y mas bosques hasta donde se perdia la vista. Dos horas de viaje por autopista rodeados de bosques. En la parroquia, dos benedictinos. Encantadora estancia. Salvo que en mi habitacion, en realidad un despacho, no habia aire acondicionado y no se podian abrir las ventanas. Pero por lo demas, todo maravilloso. La iglesia un poco kitsch, o mejor dicho totalmente kitsch. Una boveda propia de un salon de baile del siglo XVIII en un palacio. Un retablo colorido de imagenes de pasta. Unas pinturas de estilo completamente eclectico. El parroco, por otra parte, tenia la habitacion mas kitsch que jamas podia haber imaginado. Una figura del Espiritu Santo colgada sobre la cama, un osito blanco en otro lado, una foto de la Reina de Inglaterra en un armario, un cartel en la entrada del dormitorio que decia do not enter, exorcism in progress. Y todo eso unido a misales del rito antiguo, cruces severas y figuras innumerables. Patton se llamaba el pueblo donde he vivido dos dias.
Hoy ya he llegado a mi conferencia en la ciudad de Pittsburg, presentaciones, una magnifica habitacion, varios psiquiatras, muchos medicos, sacerdotes, religiosos. Lo hare bien? Hablando en espagnol estoy tranquilo, pero en ingles... Ademas, el dia antes de salir, cogi una fuerte infeccion en la garganta, y ahora hablo como El Padrino.
Os contare mas cosas en otros posts.

jueves, agosto 02, 2007

Hola, en esta rectoria no tienen intertnet, pero espero que a partir de magnana podre escribir mis posts si en el monasterio de Pittsburg tienen internet. Ahora me he escapado a esta habitaci'on de una casa privada.
Tengo tantas cosas que contaros: el presidente de los Estados Unidos, la cena en la Casa Blanca, Bugs Bunny, Disneylandia... todo es broma.