domingo, septiembre 30, 2007

¡¡No veo!! ¡No veo nada y aun así el universo se expande!


Más niños llorando, no, por favor.

Phantasie architectonique III

Se me olvidó contar que mi ciudad lineal era recorrida por varios pequeños dirigibles que trasportaban turistas del centro de Madrid al complejo ministerial. Tampoco expliqué que cuando la ciudad se desarrollase, dos grandes plazas irían a cada lado de la gran avenida central. Una plaza más seria, de grandes monumentos escultóricos y en cuyo centro estaría situado el Panteón. La otra más lúdica pensada para conciertos y grandes espectáculos. La primera como si de una cuadrícula se tratase, tendría edificios que a modo de columnas sostendrían el gran techo que cubriría la mayor parte de la plaza. Los edificios situados unos cerca de otros, sostendrían esta terraza-techo, de forma que en esta plaza lúdica reinaría una eterna noche propicia para todos los anuncios luminosos y pantallas que se colocarían en ella.

Un reloj digital de grandes dimensiones sería el lugar adecuado para que centenares de miles de personas pudieran congregarse y celebrar la entrada de cada nuevo año. Sería un marco teatral, colosal, pensado para las retrasmisiones de los canales de televisión. Un nuevo lugar emblemático para esta nueva ciudad. Toda una extensa plaza, techada, para que las multitudes puedan hacer cuanto ruido deseen. Esta plaza sin cerrar completamente por alguna de sus partes se iría ampliando conforme se construyeran los edificios-pilar que sostienen esa terraza superior, que por encima en un jardín de césped completamente plano y cuadrado. La plaza, como es lógico, estaría enmarcada por los edificios que formarían los muros que la delimitarían. Allí podría haber fiesta todo el día sin que molesten a nadie.

Os podría hablar del regimiento con banda de música que saliendo del complejo ministerial recorrería la Avenida Central cada día. Os podría hablar del sistema de recogida de aguas de estas edificaciones ciclópeas que acaba en gárgolas formidables. Os podría hablar del muro-edificio que acogería el reloj que se convertiría en el icono del comienzo de cada nuevo año. De las estatuas que ornarían los alrededores de la planta cuadrada del Panteón donde habría capacidad para cientos de miles de ánforas en sus columbarios cada uno con su arco y su número debajo. ¿Os podreís creer que no le he puesto nombre a esta ciudad?

En mi casa los mejores bocetos de este proyecto fueron archivados en una carpeta. Mis carpetas, mis armarios, mi casa, será un jardín inexplorado de descubrimientos el día que me muera. Lo será si el explorador tiene mis mismos intereses. Para otros, mi casa será un montón de papeles y objetos. Esos papeles que dentro de unos siglos, en el caso de que sobrevivan y lo hagan juntos, explicarán quién fue quien los trazó, y cuáles fueron sus sueños, sus aficiones, sus pasatiempos. Pero no os engaño que espero muy poco del Tiempo. El tiempo, ese gran destructor.

Desde luego si hay alguien para el que no trabajo, es para la posteridad. La posteridad siempre es muy engreída. Además, si hay alguien que ya no puede hacer nada por mí, es la posteridad; siempre llega tarde. Una vez que me muera os aseguro que estaré muy por encima de lo que piense la posteridad.

La posteridad siempre me ha parecido más vaporosa que mis sueños. He disfrutado más de mis sueños que de toda la posteridad. Creo en el Cielo, pero no en la posteridad. Una buena paella disfrutada entre amigos me parece mucho más tangible que toda la posteridad.

Hoy ha sido el primer día de mi vida en que he soñado que aparecía por un edificio donde se estaba celebrando un congreso de matemáticas. No asistí al congreso propiamente dicho, pero lo que me llamó la atención era la gran cantidad de curas con sotana (como los de las fotos en blanco y negro del blog) que asistían al congreso. Después me di un paseo por el bonito parque que rodeaba al edificio. Allí dos jóvenes jugaban al frisby. Me puse a jugar con ellos. Al poco uno sacó un frisby completamente novedoso: era como una hélice. A pesar de lo moderno de aquel objeto, el movimiento era bastante similar a los tradicionales.

sábado, septiembre 29, 2007

Por favor, señor, no me quite mi blog por razones de seguridad nacional


Continúo con mi fantasía arquitectónica. Ya me perdonareís. La llamo Phantasie Architectonique Seconde. Nada que ver con la horrible versión precedente a la que llamé Außerordentliches Gebäude.Gracias Oto, pero ya no te haré caso más.
La siguiente fase de este plano mental fue darme cuenta de que mucha gente querría ir a vivir a una zona donde habría tal concentración de Poder. Ya desde el principio, enfrente de este complejo interministerial, había una autopista que se dirigía en línea recta hacia el complejo. Sin nada que estorbara la vista, la panorámica sería soberbia. Así que se me ocurrió que a ambos lados de esta autopista podía crecer una pequeña ciudad, una ciudad rectilínea, que siguiera el trazado de la vía central. Los edificios de cada lado estarían adosados unos a otros, de forma que formaran como dos grandes muros a los lados de la autopista. Esos edificios escalonados tendrían dos calles elevadas, la primera a diez pisos de altura, la segunda a veinte. La terraza superior sería la tercera calle. En el lateral exterior de estos “muros” de treinta pisos de altura con tres calles peatonales, irían adosadas las grandes torres, los rascacielos que tuvieran más allá de los 90 metros de altura, todos ellos acabados en forma de aguja gótica.


La vista desde las aceras inferiores, los carriles de conductores o desde cualquier lado serían impresionantes. Estos dos muros tan altos, paralelos, crearían un microclima especial en esta nueva 5ª avenida. Mucho más fresca en verano, protegida del sol casi todo el día. Mucho más fría en invierno. Y en cualquier caso, bastante ventosa.


Os ahorro las explicaciones de las dos grandes plazas que hubieran tenido, una a cada lado, del bosque de pequeñas viviendas unifamiliares, del gran panteón con cementerio y del Museo Central donde se hubieran concentrado todos los museos estatales de la capital.


Sí, me lo pasé muy bien. Yo desde luego ya he paseado por esas calles y me he asomado a sus vistas. Toda una ciudad en mi mente. ¿Quién no ha deseado plantar un árbol, escribir un libro y proyectar una ciudad? Sí, también está lo del hijo. Os puedo asegurar que es más rápido procrear un hijo que idear toda esta ciudad imaginaria. Para eso sólo se necesitan sólo dos células. Pero para el proyecto he necesitado todas las células de mi cerebro.


Ahora esas células necesitan un poco de descanso, así que me retiro a mis aposentos, donde dormiré unas horas, unas ocho. Y el amanecer me encontrará sobre mi cama, entre sábanas y quién sabe soñando con qué...

jueves, septiembre 27, 2007

Forty le sonrió a Bush y le contestó saliéndose por la tangente: Sr. Presidente, Guantánamo es una idea digna de usted.

¡¡¡He dicho que a Guantanamo no!!!


Muchas veces veo un gato tumbado en un sillón o un jubilado sentado en un banco durante horas, y me pregunto qué pensarán, qué pasará por sus mentes.


Yo hace años, en mis ratos perdidos, tenía un tema sobre el que me encantaba volver una y otra vez. Se trataba de una fantasía arquitectónica. Una fantasía que iba mejorando, completando y ampliando día tras día: un gran complejo arquitectónico donde se hallaban las sedes de los más importantes ministerios.


Complejo de cincuenta pisos de altura que con el tiempo se ampliaba y en el que se integraban las residencias oficiales de los ministros y el vicepresidente.


Un esbozo podéis verlo en el sexto dibujo de este link



En el 7º dibujo aparece ese complejo visto de lado. Los edificios en forma de pináculo son las viviendas de los funcionarios.


En el 8º dibujo aparece ya muy ampliado el complejo ministerial y la parte de de atrás, los edificios de viviendas, ya forman una pequeña ciudad en la que no viven sólo funcionarios.


El complejo está unido por grandes arcos ya que hay dos calles elevadas por las que pueden pasear los turistas con toda libertad. Por encima de las dos calles el espacio superior
El complejo acababa teniendo un auditorio nacional, cines, restaurantes, grandes almacenes, un hospital, una segunda sede de la Biblioteca Nacional. Un proyecto en el que cada año se iban añadiendo más y más torres a las tres iniciales.


La terraza por encima del ático estaba ajardinada para el vicepresidente y sus ministros. Jardín en el que tenían pequeñas casitas de campo, además de sus residencias bajo el segundo jardín. El primer jardín era la terraza superior y el segundo era un jardín bajo techo (con grandes cristaleras y mucho más selvático) por debajo de la terraza.


Este complejo en mi imaginación se iba ampliando sin prisa, durante decenios. Ayudando a su financiación la venta o alquiler de los viejos edificios en el centro de la capital, la venta y el alquiler de pisos en esta zona que pasaría a ser muy cotizada y por los ingresos del turismo, ya que al momento se convertiría en una de las zonas que todos los turistas querrían visitar.
Este complejo ministerial acabaría siendo una ciudad de cientos de miles de habitantes, no todos funcionarios, situado a las afueras de la capital: una nueva acrópolis, un nuevo foro, una ciudad planificada desde cero.


La explanada gigantesca delante de esta nueva acrópolis, sería como el Mall delante del Congreso de los Estados Unidos, pero en dimensiones mucho mayores. Un espacio para que la gente pudiera pasear, hacer deporte, picnics..


Incluso, para darle más encanto, se me ocurrió que delante de las torres, en la explanada y en parte de los cimientos de las torres, se podría con grandes pilares dejar un espacio para recoger las aguas pluviales del complejo y la gran explanada. Un espacio subterráneo, totalmente oscuro, inundado de agua del que surgirían centenares de pilares de hormigón y que pudiera ser recorrido en barca. Un espacio con sus galerías abovedadas y bifurcaciones, fresco en verano, que sería una nueva atracción para los visitantes.


Sé que todo esto es una fantasía, pero me lo he pasado tan bien. Lo he recorrido tantas veces. Solamente el jardín de la terraza ha sido objeto de diseño tras diseño para concentrar en el mínimo espacio la mayor belleza posible y la más simple.


Sí, me lo he pasado muy bien, he disfrutado tanto que esta fantasía arquitectónica la he retomado a lo largo de los años una y otra vez.


Además, no he hecho daño a nadie. No como cuando era pequeño y mataba renacuajos.


Si alguien se me hubiera acercado en esos momentos en que imaginaba esto, y me hubiera preguntado que en qué pensaba. Le hubiera mirado, me hubiera sonreído y le hubiera dicho: "no me va a creer"

o quizá le hubiera dicho "imagine que usted es el presidente de esta nación y me dice “Fortea, venga aquí, quiero proponerle un proyecto...”.


Mañana seguiré explicándoos la segunda fase de esta fantasie.

miércoles, septiembre 26, 2007

No, sr. Bush, no. ¡¡¡No se me lleve a Guantánamo!!!


Uno de los hechos que me producen más perplejidad de nuestra época, es la suspensión del derecho de “habeas corpus” que ha hecho una gran nación como son los Estados Unidos.
Que una nación libre, con tan gran sentido de la libertad, haya pasado por encima de la sección novena del artículo primero de su constitución y no haya pasado nada, es algo que todavía no me acabo de creer. Pero es así, Guantánamo existe.

Esa novena sección protegía un derecho esencial como pocos en todo el sistema legal de cualquier nación en la que se considere que reina la Ley. Protegía un viejo derecho medieval anglosajón a que ningún rey pudiera encarcelar a alguien sin que se le comunicasen los cargos y fuera entregado a un juez.
El “habeas corpus” es un derecho que de forma efectiva comenzó a existir en la Edad Media. Especialmente en el mundo anglosajón se consideraba no un derecho más, sino uno de los derechos más básicos de todo aquel viejo ordenamiento judicial basado en leyes orales. Hasta Bush se consideró un derecho que no podía tener excepción posible.

¿Cómo ha sido posible que el Pueblo Americano aceptara lo inaceptable? No lo sé. Lo que sí que sé es que todos los libros de Derecho del futuro de ese país enjuiciarán con la mayor dureza semejante ataque a la Constitución y a los derechos de la persona.

El daño que ha hecho Bush con Guantánamo al sistema establecido de libertades, es extraordinario. Porque a partir de ahora hemos visto con nuestros ojos que cualquier presidente puede saltarse los artículos que no le interesen basándose en irrisorias razones legalistas. Razones que no expongo aquí porque son irrisorias.

Aunque a mí Bush, como persona me cae bien, incluso muy bien, como estadista recibirá un terrible juicio en la Historia. Y los mismos norteamericanos del futuro algún día se avergonzarán de que su nación hiciera caer un borrón tan espantoso sobre ese venerable papel de la Constitución que es todo un monumento a la Libertad.
Si eso hubiera pasado en una isla caribeña, el mundo hubiera tronado. Pero ha sucedido en el país de "Nosotros, el Pueblo", y las columnas del Tribunal Supremo no se han caído.

Aunque en este caso lo vergonzoso no es Bush, que no tiene ni idea de qué era el “habeas corpus”, sino el que haya habido tantos hombres libres que sí que debían haber defendido sus derechos y se hayan callado.
Sin duda, la vergüenza acompañará el nombre de Bush en el futuro.

The Privilege of the Writ of Habeas Corpus shall not be suspended, unless when in Cases of Rebellion or Invasion the public Safety may require it.

martes, septiembre 25, 2007

No, por favor, no. Mi hijo estudiará Educación para la Ciudadanía.


Soñé una vez líneas perdidas de Borges sobre el amanecer y los pájaros, sólo dos líneas. Pero dos líneas de estremecedora belleza, aunque de una belleza sencilla. Pero tras despertar las traté de recordar para escribirlas y ya fue imposible, sólo me quedaba el gusto. Pero os aseguro que en el sueño esas dos líneas existieron. Desgraciadamente sólo hubo papel soñado para escribirlas. El papel no desapareció del mundo real, donde nunca estuvo, pero se quedó perdido en alguna región de los sueño.

Ahora os ofrezco otro portento de texto, del mismo autor cubano de ayer.

Ayer he escrito un poema magnífico
lástimalo he perdido no sé donde
ahora no puedo recordarlopero era estupendo
decía más o menosque estaba enamorado
claro lo decía de otra forma
ya les digo era excelente


pero ella amaba a otro
y entonces venía una parte realmente bella donde hablaba de los árboles el viento
y luego más adelante explicaba algo acerca de la muerte
naturalmente no decía muerte decía oscura garra o algo así
y luego venían unos versos extraordinarios
y hacia el final contaba cómo me había ido caminando convencido de que la vida comienza de nuevo en cualquier esquina
por supuesto no decía esa cursilería
era bueno el poema

lástima de pérdida
lástima de memoria



PD: Mi madre se ha apalancado en casa. A base de leer cuatro horas diarias mi autobiografía ya la ha acabado, aunque sigue releyendo párrafos enteros durante largos minutos para después reñirme: que si pongo nombres, que si soy muy duro, que si me voy a buscar problemas, ¿es que te gustan los problemas?, me pregunta.

No, señora vicepresidenta, no. Seré un buen ciudadano.


Hoy os voy a dar langosta literaria. Os ofrezco un texto que he leído hoy de un escritor cubano fallecido en 1985 en La Habana, Luis Rogelio Noguera. Son unas líneas excepcionales, literatura en estado puro. Sólo un escritor gigantesco es capaz de escribir lo que sigue:

El lugar del crimen no es aún el lugar del crimen: es sólo un cuarto en penumbras donde dos sombras desnudas se besan.

El asesino no es aún el asesino: es sólo un hombre cansado que va llegando a su casa un día antes de lo previsto, después de un largo viaje.

La víctima no es aún la víctima: es sólo una mujer ardiendo en otros brazos.

El arma del crimen no es aún el arma del crimen: es sólo una lámpara de bronce apagada, tranquila, inocente sobre una mesa de caoba.

El testigo de excepción no es aún el testigo de excepción: es sólo un inspector osado que goza de la mujer del prójimo sobre el lecho del prójimo.

Añadidura forteniana:

Entonces fue cuando llegué yo y exclamé:¡un asesinato!

Y añadí: ¡han matado al inspector!

Y me di cuenta: ¡un adulterio!

Y me di la vuelta y me quedé tranquilo al ver que todo cuadraba: ah, usted debe ser el asesino.

lunes, septiembre 24, 2007

El padre Fortea sufriendo

El fracaso del comunismo para crear una gastronomía propia, una nouvelle cuisine proletarien, el fracaso del comunismo para crear dinastías monárquicas de corte socialista, el fracaso por crear una especie de Walt Disney soviético, nos ha llevado a una gran desilusión ideológica a las masas adoctrinadas. Del fanatismo hemos pasado votar a los Republicanos, a los republicanos texanos del ala dura.
Yo nunca pertenecí a la masa indoctrinada, pero me gusta solidarizarme con la masa, porque ya se sabe que el secreto está en la masa.

Como decía, ha sido muy duro pasar del Libro Rojo de Mao a las memorias de Greenspan. Esto ha sido como la ducha escocesa con mangueras a presión. Por favor, un respeto a la masa.

Por eso observamos con ilusión al joven Chávez. Necesitábamos a alguien que hiciera tabula rasa de la Historia, que comenzara como si nada hubiera pasado. Alguien que pudiera afirmar con convicción, y no sólo con la boca: no he aprendido absolutamente nada de la Historia.

Como he dicho en mis primeras líneas, ya se había intentado todo, y todo había fracasado. ¿Quedaba algo? Sí, todavía quedaba alguien que pudiera combinar el socialismo bolivariano con el talibanismo iraní.

Recette pour desastre: socialismo tropical, tolerancia iraní, petróleo y bombas nucleares.

domingo, septiembre 23, 2007

El padre Fortea emitiendo el primer post de su historia


Ni los comentarios que fraternalmente le hicimos, ni nuestros buenos oficios, han servido para que Castro se quite ese chándal horrible en sus reapariciones. Yo creo que su hermano le viste así de mal a propósito, para irse consolidándose en el poder. La próxima es que aparezca con un gorro de noche.


Además reaparece con un libro de memorias de Greenspan en la mano. Lógico. Lo más natural del mundo: un marxista con las memorias del Gobernador de la Reserva Federal en sus manos. Ya sólo faltaría ver a Breznev con un lingote de oro agarrado con la izquierda y saludando a las tropas con la derecha. Aquí de nuevo se ve la pérfida mano de su hermano. La mano del hermano. Le dio el libro y él, un poco ga-ga, preguntó sonriendo que qué era aquello. La proxima vez aparecerá con Camino de San José María.


Castro, Castro... al menos lo otro –lo de los señores que saludaban enfundados en sus abrigos desde el Mausoleo- tenía una cierta dignidad, el soviético decoro de la tiranía. Pero es que esto del chándal, de verdad, no sigue para nada los cánones. Ya lo de Greenspan es para abandonar definitivamente el barco. ¿Te imaginas que saliera yo a dar el sermón con dos pistolas en la mano? ¿Te imaginas que subiera al púlpito abrazando una cría de cerdo?


Yo creo que el marxismo se ha hundido por falta de estética. Eso de hacer la revolución en mangas de camisa... Me ofrezco como asesor de imagen al Régimen. Un cura como asesor vuestro sería algo innovador, casi snob. Richelieu, Wolsey... hay precedentes.
Podríamos probar una nueva versión de “comunismo barroco” o de “Revolution Francaise a la Cubana”. ¿Os imagináis el impacto tan favorable de unas cuantas decenas de miles de Guardianes del Pueblo vestidos por Dior? No sé, también podríais empezar a hacer unas fallas: ¡las Fallas Comunistas!

Mira, lo que sea, menos ese chándal.

sábado, septiembre 22, 2007

El padre Fortea de pequeñito apuntando maneras



Internet cumple la función de aquellos viejos tomos titulados “El médico en casa”, continuados con éxito por “El abogado en casa”, “El fontanero en casa”, “El canónigo en casa”. Hoy frente a la evidencia de los síntomas y ante la duda de lo que yo podía sufrir, he consultado. La respuesta era no dejaba margen a dubitaciones: lo yo tenía era el “cólico del lactante”. Los remedios resultaron baratos: aire fresco, mantenerme entretenido y recibir un masaje en la tripa con un aceite lubricante. Las manos no es preciso que sean expertas, cualquier vecino vale. Me da lo mismo el tipo de aceite.


Estos remedios tan nobles y benéficos son mano de santo, los aconsejo a todos, sea cual sea la dolencia. Después tres gotas de aceite de ricino en una tacita con Agua del Carmen, y uno queda como nuevo.


Como acabaron las vacaciones de verano y hay que volver a las cotidianas labores parroquiales, me resultaron muy útiles los consejos “El primer día de cole y la adaptación”.


1. En los días previos sería conveniente anticiparle con alegría que va a empezar a ir al cole, pero sin saturarle. Si ya ha tenido oportunidad de conocerlo podemos hacer alguna referencia a algo que le haya llamado la atención. Si ya no es 'primerizo' recordarle que va a ver a sus amigos.

2. Debemos evitar el chantaje afectivo del tipo "no llores que mamá se va triste", o la mentira "no llores que mamá viene ahora".

3. No prolongar las despedidas excesivamente. Hay que transmitir al niño que lo que estáis haciendo es lo mejor para él.

4. Evitar al recogerle frases victimistas como "ay, pobrecito, que le hemos dejado solito", "¿qué te han hecho?".


Como veis, esta sabiduría es útil para todo: cambios de parroquia, nuevos nombramientos, fricciones con jerarquías y un largo etcétera. Sin embargo, el capítulo “la llegada de un hermanito” me resultó bastante inútil con mi madre sexagenaria que sigue leyendo mi libro de memorias. Si tal cosa le acaeciese a mi madre, optaría por la medida 133: mantenga la calma pero avise rápidamente a un equipo científico.

viernes, septiembre 21, 2007



Hoy en mi mundo onírico me ha pasado una cosa que pocas veces me había pasado en mi vida: el sueño era tan real, tan razonable, tan lleno de detalles congruentes unos con otros, que al despertar lo primero que he pensado fue ¿ha sido un sueño o ha sido un episodio real?

En este caso era una conversación con cierto superior mío mientras paseábamos por la parte externa de las murallas. Es curioso, mi discurso de razonamiento era tan coherente, tan ajeno a todo detalle surrealista, que la duda acerca de la realidad o no del episodio ha sido el primer pensamiento que me ha venido a la cabeza al despertarme.

Tiene gracia, el sueño me parecía real, y yo mismo en la cama preguntándome acerca de la realidad del episodio no lo percibía como algo inverosímil.

Mi madre sigue ahora leyendo su libro, lo está devorando. Yo escucho música y escribo mi post.

Durante esta escena familiar, durante esta hora de placer doméstico, se me ha ocurrido lo interesante que sería un escritor que escribiera indefinidamente, durante una eternidad, un libro, una historia. Y que simultáneamente otro escritor escribiera indefinidamente, durante otra eternidad dirigida hacia el pasado, otra historia que partiendo del mismo punto de origen, de la misma página inicial, se alejara en dirección opuesta a la primera (aquella que del presente se dirige hacia el futuro). Una historia ante aeternitatem y otra post aeternitatem.

jueves, septiembre 20, 2007

Dando la espalda a los trolls

IN·MEMORIAM
Hay labores que no se hacen todos los días. La de hoy, peculiar, consistía en ir a la casa de una madre y recoger los libros, ornamentos y cálices que creyera que valían la pena de entre todas las cosas que habían pertenecido a su hijo sacerdote. El hijo, muy amigo mío, y algo mayor que yo, había fallecido por un trombo en la cabeza.

La madre amabilísima me esperaba con todos los objetos sobre la mesa. Mi buen amigo era un santo varón, pero (a pesar del mucho dinero de su familia) siempre tuvo un gusto estético bastante dudoso. Cuando yo me muera, los buitres sí que encontrarán una buena presa que despojar. Albergo la esperanza de que los méritos celestiales de mi amigo sean mejores que sus atributos estéticos terrenales.

Después le tocó el turno a las estanterías. ¡Qué cantidad de cintas magnetofónicas! Los libros ya habían sufrido el lógico saqueo de un entrañable sobrino. Mi amigo siempre fue más dado a atender enfermos que libros. Me consuelo pensando que la Iglesia nos necesita a él y a mí. Mucho me temo que le necesita más a él que a mí. (Aunque yo proseguiré mon petit labour bescheiden.) Su biblioteca era la prueba final de que lo suyo no era el mundo intelectual, sino el de la caridad. Cuantas conversaciones tuvimos sobre ello.

Finalmente, y eso ha sido lo más interesante, su madre me ha mostrado una serie de apuntes personales en los que aparecían un sueño y un recuerdo de su vida, suficiente relevante como para apuntarlo. En ambos quedaba claro algo que me había comentado en nuestras últimas conversaciones, él creía que estaba llamado a desempeñar cierta labor en la Iglesia. Reconozco que era razonable, dados esos signos. Pero murió antes de ello. Un verdadero enigma. Otro mazazo contra la idea de los sueños son algo más que sueños.
Su vida fue un continuo ejercicio de caridad, sólo vivía para hacer el bien.
Estoy seguro que el Señor se lo llevó para que su alma no se maleara lo más mínimo.

martes, septiembre 18, 2007


Hoy con el post de abajo "El blog se preocupa de vosotros" he quedado exhausto. Al menos os pongo una foto con la última moda en cuanto a sombreros clericales.

El blog se preocupa por vosotros

Ante las personas que han manifestado su deseo de escribir sus comentarios a los posts en un lugar administrado, se ha decidido (el Pentágono y yo) crear un foro sólo para esto limpio de trolls.

Este lugar limpio y cristalino será revisado diariamente por una persona (humana). Algunos sugirieron, para mayor seguridad, que los comentarios fueran autorizados por una comisión de obispos para decidir acerca de los comentarios difíciles, y contar con la ayuda de la Congregación para la Doctrina de la Fe para los casos extraordinarios.

Pero finalmente he optado por un colaborador.
Quizá nunca pudimos optar a más. Pero tampoco a menos.

El foro es el siguiente

http://www.voy.com/213465/

Aquí estoy, ampliando el círculo de mis amistades y comprobando que las calles no son tan seguras como antes.


Estoy viviendo en el salón de mi casa una de esas escenas que no creí que viviera y que son todo un ejemplo de lo maravilloso que puede ser el oficio de escribir: mi madre leyendo en mi autobiografía mi parto y mi infancia.


Escribí esas páginas con la alegre seguridad de que dada la aversión de mi madre hacia las páginas escritas, mi madre se iría a la tumba sin leer ni una palabra de lo allí contado. En un momento dado de esta noche le he enseñado mi autobiografía publicada en Paraguay.


Aunque había exclamado “ése libro sí que quiero leerlo”, lo he colocado en su sitio con la certeza de que no saldría de su sitio nunca más. Pero un rato después he oído a mi madre preguntar mientras buscaba por todas partes: ¿dónde está el libro?


Después de una cierta insistencia por mi parte en que la obra era aburrida y carente de interés para ella (extraña maniobra por mi parte en que a partes iguales quería alejarla del libro y excitar su hambre por él), se ha sentado en el sillón y no ha vuelto a abrir la boca en una hora.
Desconozco la capacidad lectora de mi madre, pero a juzgar por su ceño de concentración es capaz de leérselo de una sentada en una noche insomne.


Independientemente de todo esto, para mí supone un extraño gozo y una extraña escena, ver a mi madre detrás de la pantalla de este ordenador, leyendo mi infancia, viendo de nuevo escenas olvidadas desde hacía treinta años, escuchando toda una reinterpretación de toda una vida familiar. Me imagino que para ella también debe suponer una lectura única, la de un hijo que le expone eso a su madre.


El hijo contemplando a la madre leyendo. La madre contemplando al hijo en la lectura.
Yo, mientras, sigo agradeciendo (alargando la mano de vez en cuando) estos bombones belgas que me ha traído.

lunes, septiembre 17, 2007

Sinceramente, confío en que ninguno de ellos llegara al sacerdocio...


...porque tienen una mirada pícara que asusta. A su lado yo parezco el Conejito de Pascua que anuncia la primavera.

Cuando te pasas un día como hoy escribiendo, llega el crepúsculo, llega el momento después de la cena, llega el momento justo antes de irte a dormir. ¿Ha valido la pena? ¿Tantas horas para producir palabras? ¿Horas por palabras? ¿Palabras por haber dejado de recorrer bosques?

La respuesta es sí, aunque un sí con melancolía. Con las palabras, otras personas soñarán, se emocionarán, llorarán, se producirá el mágico hechizo que les llevará a leer una y otra vez un párrafo. Mis palabras me llevarán a pasear con otros a los que no conozco, a cenar con ellos en medio de risas, a visitar nuevos países.

Eso sin contar con que la escritura es un hecho gozoso. De todas las cosas que puedo hacer, con nada disfruto más que con la escritura. Mis horas de hoy han hecho un poco mejor el mundo. Mi trabajo en mi scriptorium han cambiado un poco el cosmos, lo han enriquecido y la biblioteca del mundo tiene cambiadas unas líneas en su nuevo volumen.

Mañana viene mi madre a visitarme unos cuantos días. Qué mal se escribe con una madre rondando. La escritura requiere de soledad. Mi mesa de trabajo está en el salón, justo donde mi madre visiona sus series favoritas. Trabajar con la televisión funcionando, cosa que sucede cada vez que me visitan mis padres desde hace años, ha logrado de mí una posibilidad de concentración muy superior a la de cualquier monje budista, que no creo que medite con el volumen tan alto como lo ponía mi abuela, que en paz descanse. Pero aunque mi concentración se ha fortalecido, las posibilidades de la mente tienen sus limitaciones. Si al menos se pusiera los dichosos cascos que le regalé unas navidades.

sábado, septiembre 15, 2007

Perdone, señora, pero tengo razones fundadas para pensar que usted es el troll de este blog.


El ruido formado en los comentarios ha subido hasta las alturas del post. Ahora ya puedo revelaros que reunimos en Cambridge a las mejores treinta mentes para ver cómo podíamos acabar con los comentaristas no deseados.
A pesar del régimen cerrado en el que trabajaron y de la magnífica dieta que disfrutaron, los resultados resumidos en el informe de cuatrocientas páginas a un espacio, no dejaba lugar a dudas: JAP tenía razón. Jap is right, dijeron.

Algunos comentaristas sugirieron que se registraran los comentaristas, algunos comentaristas no registrados sugirieron que no se registraran.
Hubo una tercera posición, la de los un/registered comentarist que abogaron por una un/registered-commentary policy of not comment facts. Esta tercera postura (además de no poderla traducir) abogaba por una radical tolerance basada en los buenos resultados de los últimos tres meses del antidisestablimentarianism.
Con muy buen sentido, pasé por encima de las cuatrocientas páginas y fui directamente a los dos últimos párrafos de conclusiones: Jap is right.

Que los usuarios se registren no tiene sentido, con poner un punto o un espacio de más todos se confundirían. Hacer que alguien dedique tiempo a quitar los malos comentarios supondrá solamente que el troll entre más veces, el censor no podrá entrar tantas.

Mi consejo es éste: ignorad todo aquello que sea trolliano. Esto es como un bosque, lleno de matorrales y ramas, buscad lo bueno, ignorad al troll, no le respondáis, no os enfadéis. Recordad, no importa lo que digan, lo ÚNICO que no pueden tolerar es que se les ignore.

Habéis probado a rezar por él. Seguro que es alguien que necesita ayuda. Todos sus malos comentarios los permite Dios para que entendamos que es alguien con mucho odio interior, con muchas cosas sucias en su mente, que quiere hacer daño. Y Dios nos permite asomarnos a su mente, para que entendamos que tenemos que rezar por él.

Un abrazo a todos. Y recordad que reconoceréis mis verdaderos comentarios porque pondré delante un asterisco o porque pondré “soy el veradero padre Fortea”. Recordad “veradero” en vez de “verdadero”.
Fijaos en la cara, en la mirada, en los dientes de la señora: tiene cara de troll, completamente.
Y fijaos también con qué delicadeza le comunico mis sospechas.

¿Cómo dices? ¿Que tú también lees el blog del padre Fortea?


Hoy he cenado con dos hermanos de Italia, cuyo padre lee infatigablemente este blog con el propósito de aprender español. El padre es de Padua y lo llamaremos Berlusconi, Rossini Berlusconi. Poco a poco van saliendo de sus madrigueras más lectores.

Uno de ellos, argentino, me ha enviado hoy una preciosa música coral que comenzaba cantando:

No son los ángeles que cantan no son los pájaros ni el mar es un señor lleno de cielo el señor Juan Sebastián

El día de hoy no pasará a la historia por haber hojeado también los aburridos diarios de Azaña. Ni por el hecho de haber comido unas pocas moras negras de una gran zarza durante un corto paseo por un empinado camino a la salida de Anchuelo. Pero al menos he celebrado con gran devoción la misa de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Me acuerdo con qué ingenua voz cantaba una y otra vez, a los diecinueve años, a ratos perdidos, durante una semana entera, el himno Crux Fidelis que habíamos ensayado para esta fiesta en el seminario.

viernes, septiembre 14, 2007

Eh... esto... disculpen, ¿ustedes no son de mi parroquia, verdad?


Hoy he tenido el inmenso placer de cenar en un restaurante coreano de Alcalá con un lector habitual del blog, un lector de Venezuela. Un médico, no daré más detalles porque por esas tierras anda suelto mi Gran Amigo y amigo de todos los curas.

He cenado con alguien que tiene un rostro respetable, una gran vida espiritual y que no se ha sorprendido cuando una de las tenazas del bogavante ha resbalado con energía entre mis dedos pringosos saltando hacia el pasillo.
Volviendo al tema de mis sueños, sigo preguntándome por qué son tan pocas las veces que sueño con temática religiosa. Es más, hasta son escasos los curas que aparecen en mis sueños; debemos entender que el cura masajista fue una excepción.

Sin trama, ni presentación, ni desenlace, los episodios oníricos que vivo son una de las pocas fuentes de sorpresa en estado puro que tengo en mi vida. Podría decir que allí puedo tener también una cierta fuente de satisfacciones vedadas en mi vigilia, más tampoco. Ese resarcimiento onírico se nos propone, pero no llega constituir un coto de resarcimiento donde se solace nuestro subconsciente. Ni siquiera constituye un coto donde experimentar grados diferentes de sufrimiento en nuevos tipos de pesadilla. Ni el cielo, ni el infierno, parecen transitar mucho esos senderos nocturnos; por lo menos en mi caso no. Ni siquiera, y eso ya es más sorprendente, existe una temática más recurrente.

Ni siquiera sueño con serpientes, ni que me caigo. Sí que he experimentado cuatro o cinco veces el prodigioso arte de volar. Volaba como nadando a braza, por ejemplo, por encima del campus de la Universidad de Navarra.

Debo confesar que deseo soñar que hablo con ángeles, de nuevo me gustaría volar, una vez soñé que mi padre –que en paz descanse- se despertaba como de un sueño y volvía a la vida. Viví de verdad la emoción del reencuentro.
Es de noche, no puedo estirar más mi día.
El tiempo de mi consciencia se ha agotado, lo he agotado, comienza mi tiempo de inconsciencia.
Exploraré, experimentaré, hollaré nuevas regiones en el interior de mi mente, o quizá tan solo juegue al golf.

Bueno, me voy a dormir; hablo en serio.

jueves, septiembre 13, 2007

El padre Fortea viendo el Tour de Francia con algunas "amistades"


Decíamos ayer que a veces he soñado que rezo el rosario. El sueño sigue al ritmo de avemaría tras avemaría. Así seguiría hasta quién sabe cuando. Pero siempre me acabo liando con las cuentas. ¿He acabado la decena? ¿Me falta un avemaría o dos? Antes o después siempre me ocurre ese lapsus contable. En otras me canso y tras una decena sigue otra. Así que finalmente fruto del tedio o del error en las cuentas, me hago consciente de que estoy soñando. Sí, me hago consciente dentro del sueño de que estoy soñando. Eso me ha ocurrido más de media docena de veces. Entonces me digo a mí mismo: se acabó, voy a dormirme. Durmiendo me hago consciente de que estoy soñando, y me digo a mí mismo que voy a continuar simplemente durmiendo, pero sin soñar. Entonces, todas las veces que eso ha ocurrido, mentalmente me doy media vuelta, me pongo de lado, me subo la manta hasta el cuello y me sumerjo en el acto de dormir. Nótese que durmiendo me lanzo al acto de dormir. Y en ese momento, en mi sueño, me duermo. Y allí acaba el sueño.
Pensé que eso sólo me ocurría a mí, así que no lo comenté con nadie. Pero muchos años después leyendo artículos serios sobre los sueños (pocos artículos son serios) descubrí que esta situación de hacerse consciente en el sueño, la habían vivido otras personas.
Hoy he soñado que daba un magnífico golpe de golf, un golpe espléndido que ha merecido la sincera admiración de los presentes. Eso sí, mi golpe lo he dado desde un palco de una ópera. Y en vez del palo de golf he usado un largo instrumento de cocina, una especie de gran cuchara. La interpretación de las cuatro bestias con las que soñó el profeta Daniel resulta mucho más fácil que interpretar simbólicamente mi acertado golpe de golf.
Ya he dicho repetidas veces que mis sueños, hasta ahora, no son ni simbólicos, ni proféticos, salvo unos pocos en toda mi vida, media docena. Para mí tampoco tienen un significado psicoanalítico, porque no creo en el psicoanálisis. El psicoanálisis es como tratar de buscar teorías en las líneas que forman las hojas de árbol en la acera. En una persona sana, sin preocupaciones, ni obsesiones, los sueños son un mero bombo de recuerdos. Lo curioso es que los sueños no son irracionales, tienen una cierta medida de lógica en medio de toda esa aparente amalgama. En un sueño puede ocurrir cualquier cosa, pero todo sigue unos ciertos parámetros, cosa que me intriga. Estoy convencido de que existen unas ciertas leyes que rigen el desarrollo de esas historias. Que lo que parece mero azar, sigue algún tipo de norma. Hasta las bolas de un bombo siguen ciertas leyes físicas y matemáticas en su aparente desorden.
Hace unos meses me encontré en una reunión diocesana con el párroco de Torres de la Alameda y le dije: ayer soñé contigo. Se sorprendió mucho y con una gran sonrisa me preguntó qué había soñado. Pues mira, soñé que mientras yo estaba cómodamente sentado en un butacón tú te acercabas y me dabas servilmente un masaje en los pies.
¡¡Nunca!!, gritó de un modo que casi me asustó. ¡Nunca, nunca, jamás!, repitió varias veces ante mi rostro impertérrito. Después cambió de tono completamente, me cogió de la manga, por el hombro, y en tono de súplica sincera me dijo: por favor, sólo te pido una cosa, que no se lo cuentes a nadie.
Éste sueño, vista la reacción, pienso que es totalmente profético, por lo menos lo deseo fervientemente. Respecto a lo de no contarlo, sí que recuerdo que como Franco con Hitler en Hendaya no me comprometí a nada concreto.

miércoles, septiembre 12, 2007

Sí, sí, yo creo que ése es el más adecuado


Pronto me acostaré. En breves minutos estaré sumergiéndome en el mundo de los sueños. Esta noche soñé que era un párroco italiano que cerraba las tres puertas de una antigua iglesia. Fuera hacía mucho sol y dentro del templo reinaba una atmósfera sombría. Cada puerta que cerraba, aumentaba la oscuridad en su interior. Al cerrar la tercera, pensaba que era imposible que me dejara a nadie encerrado dentro, puesto que si había alguien se daría cuenta de que la luz estaba disminuyendo de forma acelerada. Al bajar las escaleras de la entrada, varios matrimonios turistas de edad madura se sorprendieron de ver un cura con sotana. No pude evitar un cierto pensamiento de vanidad, al ser objeto de su atención. La segunda parte del sueño transcurrió en la sala de espera de un dentista. Aunque durante la espera salí a dar un largo paseo por el pueblo, que ya no era un pueblo italiano.

Es curioso, la mayor parte de las noches recuerdo dos sueños, nunca más de tres.
Muy a menudo, uno de los dos sueños está incompleto. Sin final, sin desenlace, como un fragmento de una historia más amplia. Un novelista podría hacer historia de lo anterior y de lo posterior. El antes y el post. Si ensamblamos una cierta serie de comienzos ficticios con partes combinadas de los sueños intermedios, entonces tenemos la literatura. Se trata de una especie de fontanería narrativa que puede dar mucho de sí.
Encima si cada día la noche produce una media de dos sueños, el magma narrativo resulta casi infinito en sus posibilidades combinatorias.
Claro que hay noches en que me he pasado todo el rato soñando que rezaba el rosario.

martes, septiembre 11, 2007

El padre Fortea guiando despreocupadamente a otros colegas al hoyo.


Una de mis lecturas favoritas son los libros de memorias. Hay memorias huecas, vacías, meras crónicas notariales sin vida ni interés, salvo para hacer una tesis. Hay otras memorias chispeantes, en las que la realidad llena de pasión se pasea por sus páginas. En este segundo tipo de memorias, las hay que demuestran que el que las escribió era un gran hombre, aunque en la vida no llegara muy lejos.


Es muy triste, después de toda una vida, escribir un lamentable libro de memorias. Peor todavía un libro superficial. Un libro superficial es signo de una vida superficial. Pero lo peor de lo peor, es cuando el autor se da aires de grandeza. He leído un libro, callaré por decoro el nombre, que me ha dejado admirado: no podía creer posible tanta soberbia en un libro tan malo.


El autor siempre creyó ser un intelectual, encima era monárquico. Para más INRI había leído dos libros de memorias de la misma época, escritos por gente más importante. En ellos había más profundidad en los análisis, más mundo, más valía y, por si fuera poco, más humildad.


Me encantan los libros de memorias, pero francamente hay tantos… Hay tantos que algún tipo de autoridad debería prohibir escribir más. Se necesitarían ochenta vidas para leer todas las memorias de cada nación europea escritas en cada mitad del siglo XX. Con lo que hay ya basta. Más sería un exceso. Y es que uno va a las bibliotecas y se encuentra con memorias de ochocientas páginas y más. ¿Pero qué se habrá creído el autor?


Dios nunca escribió un libro de memorias. ¿Sabéis por qué? Pues porque donde hay eternidad, no hay pasado y donde no hay pasado no hay lugar para memorias. Claro que la Biblia, en cierto modo, es el libro de memorias divino, podríamos decir que la Biblia es la Historia de Dios. Es decir, la historia de Dios contemplado desde el lado de los humanos. En ese sentido, son las memorias de la NO-HISTORIA desde la Historia.


O dicho de otro modo, la Eternidad vista desde la Historia, el Personaje visto desde centenares de personajes. Sí, la Biblia como la emocionante Historia de la atemporalidad, Dios-Autor que nos habla a través de las memorias de lo que recuerdan otros personajes, aunque en sus páginas hablen en tercera persona. Apasionante giro literario, sólo a Dios se le podría haber ocurrido algo tan formalmente atrevido.

lunes, septiembre 10, 2007

Señora Vicepresidenta: ya tengo preparada mi contraofensiva para contrarrestar su laicismo ofensivo


La película “Desayuno con Dia
mantes”, de la que hablaba ayer, es un rollo de película. Reconozco que el comienzo es uno de los mejores comienzos de película que recuerdo: todo parecía indicar que íbamos a ver una obra formidable. Pero poco dura la alegría en casa del pobre. Aunque reconozco que está mejor que la versión turca de "La Guerra de las Galaxias".

Y encima esa histórica cita: No soy Holly. Ni siquiera Lulamie. No se quien soy. Soy como este gato. Somos un par de infelices sin nombre. No pertenecemos a nadie y nadie nos pertenece. Ni siquiera el uno al otro"

De puro mala, ha entrado ya en el cielo de las citas memorables.

Sea dicho de paso, tampoco sé que le ven a “La Dama de Sangai”. Otra que tal. Mientras que mi querida “Pleasantville” está olvidada en todos los rankings.

Lo más digno de recuerdo de este día ha sucedido cuando en una partida de ajedrez, he puesto sobre el tablero una jugada rápida, magistral, sorprendente y triunfante. El contrincante, que tenía un ranking que era el doble del mío, ha perdido la partida en ese momento. Ha sido un momento tan glorioso, que tras mover mi alfil, me he sorprendido exclamando con todo sadismo: ¡sufre, mamón!

domingo, septiembre 09, 2007

El padre Fortea en el gozoso proceso de recoger fotos para su querido blog



Una de mis citas favoritas proviene de la película “El Padrino”: No es nada personal, son los negocios.

Me encantaría usarla en mi despacho.

Alguien te pide de mala manera que mentes 37 veces a un difunto en una misa. Finalmente, le dices que no le vas a mentar ni una sola vez y añades con tono de perdonarle la vida: no es nada personal…

Alguien te exige un volante de bautismo nuevo porque tiene una ligera corrección que hiciste en un margen (esto me pasó una vez), momento óptimo para darle la espalda y añadir con la voz de Marlon Brando: no es nada personal…

En mi caso, si alguien me exige algo de un modo muy poco apropiado, si pierdo la paciencia, aprieto el puño y digo con voz grave: No subestimes el poder del lado oscuro (El Imperio Contraataca, Dart Vader).

Y mientras el fiel se va corriendo por la puerta, le gritas a sus espaldas: ¡¡Que la Fuerza te acompañe!!

Si haces un expediente matrimonial, siempre puede decir a los novios: Lo más grande que te puede ocurrir es que ames, y seas correspondido. (Moulin Rouge)

Probablemente, en menos de cinco años recuerdes, al darles consejos respecto a la nulidad matrimonial: "¡Me voy lejos de ti! ¡Lejos del Duque! ¡Lejos del Moulin Rouge!" (Moulin Rouge!)
Sí, es de la misma película.

Para los sermones de bodas son muy útiles las películas de Disney, donde siempre hay amor: "Preferiri­a morir mañana que vivir cien años sin haberte conocido." (Pocahontas)

A los que piden ser borrados de la lista de bautizados, cosa que ocurre en este país, les puedes decir: "Esta lista es el bien absoluto. Esta lista es la vida. Mas alla de sus margenes se abre el abismo." (La lista de Schindler)

Después están los falsos mendigos que se pasean por la iglesia viendo a ver qué se pueden llevar en un descuido tuyo: "Se tarda exactamente cuatro segundos para ir de aquí­ a la puerta. Yo le doy dos" (Desayuno con Diamantes)

Después está la homilía del cura joven que quiere impactar con una cita de esas que al oirlas me dan ganas de meter la cabeza debajo de la casulla: "No soy Holly. Ni siquiera Lulamie. No se quien soy. Soy como este gato. Somos un par de infelices sin nombre. No pertenecemos a nadie y nadie nos pertenece. Ni siquiera el uno al otro" (Desayuno con Diamantes)

Os aseguro que he oído citas de este tipo en alguna homilía y si hubiera podido desaparecer, lo hubiera hecho.

Acabo este inusual post, con un consejo que he dado a veces a los obispos en el modo de enfocar sus relaciones con los presbíteros: "La verdadera geisha, puede parar a un hombre en seco con una sola mirada." (Memorias de una geisha)

sábado, septiembre 08, 2007

Los nuevos curas de la Iglesia: pedaleando con los nuevos tiempos



Hoy otro día entero inmerso en la escritura de mi última novela. El tema de la novela me lo guardo en mi augusto pecho, permitídmelo.

La novela ha avanzado mucho. Sus más de doscientas páginas han sido una batalla ganada metro a metro.
He llorado como en ninguna otra novela. Sólo esta mañana he llorado cuatro veces. Os puedo asegurar que escribir mientras se llora provoca páginas cargadas de fuego. En este caso me he metido en la piel del protagonista como pocas veces en mis más de diez años de trabajo como escritor. No sé si el libro gustará, sólo sé que a mí me gusta. Sólo sé que me siento orgulloso. Ésta ha sido la primera novela que para escribirla he tenido que ver muchas horas de filmaciones y buscar cuantas fotografías he podido.

No esperéis que salga pronto. Esta es la segunda redacción. Acabada la primera redacción, estuvo madurando en un cajón durante más de medio año. Quizá necesite de algún año más. La novela nación como impulso. La razón me repetía una y otra vez que no escribiera “esa” novela. Al final, la pasión se sobrepuso al buen sentido.

viernes, septiembre 07, 2007

El padre Fortea explicando el camino más corto entre C1 y M


Una comentarista, seguro que era mujer, decía que sabía de un sacerdote que todo lo que pasaba durante la homilía lo incorporaba en la homilía.

Sí, yo hago lo mismo. Pero a las decimosexta incorporación con mucha finura pregunto: ¿quiere usted dejar de jorobar?
El cura de la foto ofrece todas las características del sacerdote del siglo XXI: sobrepeso franquista, gafas estilo Valle Inclán, corte de pelo a la última.

Hoy en uno de los dos sueños que he tenido, ha sido una noche con dos sueños, uno de ellos lo he olvidado por completo, he soñado una cosa horrible, espantosa, digna de una película de Quentin Tarantino. No la describiré, pues no me es desconocido el carácter selecto de los lectores de este blog.

Pero lo que me sorprende es que cuando sueño cosas espantosas, pocas veces, sin embargo no son pesadillas, porque las veo como un cronista, como un periodista. Las cosas malas les pasan a los demás y por alguna razón yo no intervengo más que para investigar el suceso, pero no quedo involucrado. Me consta que aquí hay muchos sucesores de Freud y como no creo en la interpretación de los sueños, me encantará escuchar vuestras opiniones.

No sé que más contaros, salvo que ya le he pillado el truco a la paella para que me salga con “requemat” por abajo. Que ayer me vino a visitar a mi parroquia un señor mexicano que había leído un libro mío. Y que dimos un largo paseo, en el que comí moras de las zarzas que crecían junto al camino. Ah, cada vez recibo más consultas de solteros y solteras que quieren casarse pero no encuentran con quien. Creo que Meetic debería darme algún tipo de comisión. Antes les aconsejaba que fueran a algún centro del Opus Dei, aun sin intención de afiliarse a la Obra. Pero desde que existe Meetic les animo a dar el paso de exponer su foto y una breve descripción en la que se diga claramente: sólo aquellos con intenciones de matrimonio.

Alguno que yo conozco ya tiene fecha de boda, gracias a mis pertinentes consejos. Espero que a su primer hijo le pongan “José Antonio”.

jueves, septiembre 06, 2007

Los mejores sermones que he escuchado en mi corta pero devota vida

Los mejores sermones de mi vida han sido tan buenos que cuando los escuchaba el tiempo se paró, quedé embelesado y lo único que deseaba es que el que hablaba no parara nunca. En cierto modo también quería que acabara para poner en práctica todo lo que estaba escuchando. Los grandes sermones siempre los he escuchado de grandes personas. Un buen sermón no es cosa de tener suerte un día, el sermón grandioso tiene una vida detrás. Escuché uno de esos cuando era seminarista, a un obispo argentino. Yo sentado en mi banco no esperaba esa mañana nada especial, pero el mismo comienzo fue como el principio de una gran sinfonía de Beethoven: yo personalmente no valgo mucho. Así comenzó el prelado. Lo que siguió fue un sermoncito sencillamente memorable.

El otro gran sermón se lo escuché a San Pedro en Quo Vadis. Nunca había oído un resumen tan impactante de la Fe cristiana. Un resumen tan sencillo y tan, aparentemente, exento de oratoria. Pero allí estaba todo.

Después estaba el sermón de Jorge de Burgos en El Nombre de la Rosa. Una obra maestra de la oratoria: me convenció de que el Anticristo estaba suelto, de que la evolución de la ciencia teológica era mala (ya en esa época) y de que el asesino no era Guillermo de Barsquerville.

He invitado a muchos predicadores a las parroquias donde he estado, pero siempre recordaré una en la que el invitado a predicar, nada más comenzar la misa me preguntó: ¿puedo decir unas palabras? Eran unas palabras de introducción, de saludo, de monición, pero estuvo hablando media hora. ¡Media hora! ¿¿Cuánto iba a durar la homilía?? En mi parroquia la gente siempre ha estado acostumbrada a un sermón de diez minutos y quince si ese día estaba muy, pero que muy, enfervorecido.

Cuando llegó el momento del sermón, me incliné y le dije: voy a predicar yo. No me importó quedar mal, no me importó lo que pensara, sólo quería que una parroquia no se amotinara, la imagen de “Rebelión a bordo” comenzaba a bullir en mi cabeza. Noté el agradecimiento de todos los presentes en cuanto me dirigí al ambón: dos minutos hablé. Sólo una señora, para hacerme la contra, dijo que le había gustado mucho el primer sermón inacabable.
Al parecer lo de los sermones largos, después me enteré, en aquel magnífico sacerdote era un vicio. También me enteré más adelante, al cabo de unos meses, que encontró pocos compañeros para ese vicio.

Recuerdo a cierta “persona” que predicaba durante una hora y más. Al final los curas hacían de todo, hasta rezar el rosario. Eso sí, el individuo disfrutaba desde el comienzo de su propio sermón hasta la última palabra pronunciada con pena porque ya acababa.

Un sermón sublime, una obra de arte, algo sentido, meditado y que resulta perfecto, es algo que deseas que no acabe. Desgraciadamente esos momentos irrepetibles son contados. Mañana predicaré, hago propósito de prepararlo meditando el tema del que hablaré. Hago propósito de no abrir la boca hasta que no esté seguro de que de mí saldrán trinos homiléticos. Quizá pocos, pero algo que alegre el bosque eclesial desde mi ramita. Hago propósito de aplicarme las conclusiones y malas y buenas experiencias de este posts. Vendrán las viejecitas de siempre, ningún hombre, nadie con menos de cincuenta años, pero les ofreceré la mejor homilía del Orbe Católico, al menos mañana ellas, mi rebañito, serán las más afortunadas. Pasado mañana ya veremos.


Dos cosas más.

Primero: No me molesta que un niño llore durante el sermón. Pero es que hay niños que berrean como los cerdos durante la matanza. En esos momentos, yo no me escucho ni mis pensamientos. Pierdo el hilo, pongo cara de estar perdido, la madre finalmente se da cuenta de que es el momento de acercarse a la puerta de salida y tratar de calmarlo allí.

Segundo: No me despista que suene un teléfono durante la misa. No me importa porque soy el primero que quiere que mis fieles estén comunicados. Es un derecho constitucional. Pero lo que me despista son los politonos mientras una señora gorda repintada busca con parsimonia su móvil en un bolso lleno de bártulos. Y mientras el politono continúa: Españoles, Franco… ha muerto Españoles, Franco… ha muerto.

miércoles, septiembre 05, 2007


Yo... quería decir.... que quiero mucho al padre Fortea

Los peores sermones escuchados en mi corta pero intensa vida


Sí, reconozco que eso de echar un sermón al que ha venido dirigido al que no ha venido, es una costumbre detestable.

También me hace gracia cuando el cura coge en el ambón unos enfados de esos que hasta la cara se pone roja. Algunos de esos enfados se repiten con una regularidad semanal.

La otra cosa que detesto es cuando ante un auditorio de viejecitas, el cura se dedica a lanzar invectivas contra unos temas teológicos que nada tienen que ver con la vida de esas viejecitas.

Me hace gracia también cuando en algunos sermones de ciertos curas los sermones giran más alrededor de los “malos” que de Cristo y la Buena Nueva.

Detesto cuando el cura joven trata de conseguir con la mano lo que no puede lograr con la palabra.

Me hace gracia cuando el cura comienza el sermón con una idea fija en su cabeza: hoy voy a ser original. Me echo las manos a la cabeza. La experiencia me enseña que en esos momentos la homilía suele ser como un avión incendiado camino de estrellarse contra el suelo después de dar unas cuantas vueltas de campana por el aire echando humo por la cosa.

Detesto cuando el cura joven e inexperto va a comenzar pero antes sonríe al pueblo como diciendo: preparaos…

Me imagino que en el plan de Dios, después de crear el mundo, dejó un cierto margen para las malas homilías. Es más, Él, como oyente, debe ser un glosador de infinita ironía al escuchar los sermones que se refieren a Él. Ciertamente, en su Creación dejó lugar para los malos sermones. Infinita sabiduría que ya previó la posibilidad de malos predicadores del Bien. Un mal sermón sobre el bien puede llegar a ser pésimo. Un buen sermón sobre el mal puede ser óptimo. Yo me he dedicado mucho al mal, más que nada por vocación, inclinación y especialización. Predico como los ángeles sobre el mal. Lo cual no significa que predique como los demonios sobre el bien. Tampoco descarto hacerlo ad maiorem Dei gloriam.

Ah, mañana el post puede que tenga como título “Los mejores sermones escuchados en mi vida”, aunque también podría ser "Sermones que tienen como tema a los gatos".

martes, septiembre 04, 2007

Sermonea bien y no mires a quien


Cierto lector de este blog me preguntó qué era la recta razón. Dirijamos nuestra sociedad según la razón, ¿pero qué es la razón?

No es fácil dar una fórmula que delimite qué es adecuado a la razón y dónde empieza la irracionalidad. Pero si no es fácil en teoría, sí que lo es en la práctica. La razón, el ideal de los griegos, de los cuales nuestra civilización procede, es todo aquello que está de acuerdo a los valores objetivos que sustentan nuestra sociedad: la libertad, la igualdad, el deseo de que todos los hombres vivan mejor y otros.

La irracionalidad es la dictadura, la opresión, el imperio de la voluntad sobre la Ley, la mentalidad inquisitorial y otras cosas que son fruto no de la razón, sino de las pasiones.

Nuestra sociedad vive dividida de un modo irracional, por obra de los partidos. En nuestro país, desgraciadamente, esa irracionalidad a alcanzado a los medios de comunicación, de forma que los ciudadanos no tienen medios objetivos suficientes (siempre hay medios objetivos) para poder vencer esa división fanática. La gente es favorable a un partido con la tozudez con que podría ser de un equipo de futbol.

Cierto lector de este blog me acusó de que cuando hablaba del imperio de la razón sobre la sociedad, en realidad de lo que estaba hablando era del dominio de mi moral sobre la sociedad. Nada más lejos de la realidad. A nadie debo imponer mi fe. Pero en una sociedad libre debo luchar porque mi creencia de lo que es lo mejor no sea barrida por otras corrientes de opinión. Si todos somos iguales, yo también puedo luchar por mi opinión.

No busco imponer, aunque tuviera todo el poder para hacer las leyes. Sino que consensuemos el camino. Que a través de un diálogo verdadero, entre creyentes y no creyentes, lleguemos a un acuerdo. Y si no llegamos a un acuerdo, que nadie imponga nada a nadie. Es preferible esperar a imponer.

Imponer es una palabra fea. Los que imponen cosas, son odiados.

Cambiando de tema. Hoy he ido al obispado, me he encontrado con cierto superior (no era el obispo, malpensados) que me ha echado un sermón. No me hubiera importado, sino fuera porque ese sermón me lo da cada vez que nos encontramos. El mismo sermón, palabra por palabra, ya lo he escuchado demasiadas veces para escucharlo con ánimo sereno. ¿Lo dices por mí? No, no, no has escuchado la palabra “José Antonio” en todo el rato, hablo a todos los curas.

Sí, habla a todos, pero el sermón siempre me lo da a mí. El dichoso sermón me ha acompañado todo el día: en coche, en la iglesia, en casa. Una vez, hace ya dos años, le dije que si veía algún defecto que me lo dijera claramente. Ni uno. No le creí entonces, como no le creo ahora en su repetición.

Yo le he hablado claramente en mitad de su sermón para que se lo ahorrara, hace un año ya le dije “mira si quieres puedes ahorrarte este sermón”, pero ya se ve que la perseverancia es una de sus virtudes.

Mira, si no me marcho de mi parroquia más allá de 31 días cada año, el sermón que me das es inútil. No, no –me repite- si no lo dudo. Pero, ala, ¡otro sermón! No le entra en la cabeza que puedes recorrer medio mundo en 31 días. Si hubiera estado todo un mes en la playa, perfecto. Pero tanta conferencia le parece imposible que se pueda dar en tan poco tiempo.

Es uno de los pocos que sigue sin e-mail en la diócesis y de Internet sólo sabe que existe. ¿Qué significa eso? Que dentro de tres meses, otro sermón. Me gustaría decir que lo llevo con calma, pero el de hoy se me ha incrustado. Todavía lo llevo encima.

lunes, septiembre 03, 2007

Vizcondesas del mundo, ¡uníos!


No me resisto a decir algunas palabras más (las últimas) sobre la sociedad del futuro, sobre la política del mundo futuro, consciente de que ya vivo el comienzo de ese mundo futuro.

Podríamos discutir mucho sobre cómo ha de ser esa nueva civilización, sobre qué valores la deben fundamentar, etc. Pero al final he llegado a la conclusión de que esos valores occidentales que han construido este continente llamado Europa, o mejor dicho lo mejor que ha producido esta sociedad de reinos, naciones y repúblicas que van desde Grecia y los celtas hasta Bruselas, pasando por la Cristiandad, es que nuestra sociedad (y esperamos que el mundo entero) debe estar basado en la razón.

Cualquieras que sean las creencias, cualquieras que sean las opiniones, sean como sean (héroes u hombres débiles) nuestros representantes, al final nuestra sociedad debe basarse en la razón. Las mejores razones deben prevalecer sobre las menos fuertes.
Durante nuestra historia hemos cometido muchos errores, pero la razón se ha abierto paso. La razón ha ido dominando la organización de nuestras colectividades frente a la costumbre, las tradiciones buenas o malas, los liderazgos carismáticos y otras muchas cosas que han constituido esta sociedad de la que formamos parte.

La razón no ha triunfado plenamente, hay intereses, hay inercias, hay prejuicios, hay divisiones irracionales. Pero estamos dispuestos a cambiar. Hemos cambiado y sabemos que seguiremos cambiando.

Nuestro modelo de civilización debe ser el gobernado por la razón. Debemos abandonar las pasiones, los miedos, los orgullos y recordar que el gran triunfo de aquellas ciudades griegas de hace veinticinco siglos fue organizar las cosas y las leyes del mejor modo posible, frente a la sacralidad de usos inveterados, de tradiciones que se perdían en la noche de los tiempos.
Sólo bajo la regla de la razón podremos encarar temas como la multiculturalidad, la emigración masiva, la pérdida de la identidad monocultural, o la interconexión mundial.

Y lo primero que debemos entender los europeos es que va a haber muchas áreas del mundo que nos van a sobrepasar en poderío económico y en cultura. A los norteamericanos ese ajuste mental les va a costar más. Pero nosotros deberíamos ser más flexibles y aceptar con humildad este hecho inevitable. Seremos un elemento más de este mundo. Pero el centro del planeta ya no estará aquí ni en Norteamérica. Ya no habrá ningún centro.

Nos gusta el concepto de Imperio. Pero el siglo XXI quizá vea el fin de los imperios. El imperio era siempre un imperio territorial. Ahora los nuevos imperios, en un mundo interconectado, serán potencias comerciales. La tierra ya no tiene importancia. Los millones de súbditos tampoco. La razón de ser de un imperio tampoco. Que los ciudadanos vivan mejor será la única necesidad real de cada potencia.
La hoz y el martillo quedan como símbolo de una época bárbara, atroz, en la que creyeron poder arreglar todos los problemas con una receta mágica. Un fundamentalismo europeo como lo es ahora el fundamentalismo islámico. El fundamentalismo terrorista, revolucionario, de la hoz y el martillo fue peor que el peor fanatismo musulmán, lo que pasa es que no nos acordamos. El fundamentalismo nacionalsocialista fue peor también que los actuales. Hemos sobrevivido a todo. La razón como norma ha sobrevivido a todas estas irracionalidades.
El proceso constituyente de la Unión Europea en el que estamos es apasionante, aunque han tomado las riendas de él los partidos y no los intelectuales. Hubiera sido maravilloso hacer tabula rasa y construir un continente. Cada país seguiría con sus instituciones y su soberanía, pero hubiéramos podido construir Bruselas, una nueva organización política para la actualmente primera potencia económica del mundo. Éste es un momento mágico, único, pero los pensadores deben hacerse oir.

Europa puede convertirse en el primer continente multicultural resumen de todo el mundo y toda la historia. Una nueva Grecia del siglo XXI frente a poderes militares y económicos. Una tierra de tolerancia y libertad sobre un solar verdaderamente único.

Aunque el gran asunto es que si la Unión Europea incluye a Turquía, ¿por qué no a los países de la cuenca del Mediterráneo? Si incluye a Rusia, incluirá a buena parte de Asia. Una vez realizadas estas inclusiones, ya no habrá razón para que la Unión Europea se desborde por África y Asia, ¿y por qué no por Latinoamérica?

domingo, septiembre 02, 2007

Camaradas, asaltemos el Blog de Invierno del Zar


Cuando dije lo que dije de las derechas y las izquierdas en el anterior blog, lo dije totalmente en serio, desde lo más profundo de mis convicciones. Me parece sorprendente que sigamos los ciudadanos divididos en derechas e izquierdas a comienzos del siglo XXI. Esa división existe porque les interesa a los partidos. Pero la realidad y la solución de los problemas de la realidad trasciende los pobres programas de los partidos, de cada uno de los partidos. Mejor votar a personas que a aparatos partidarios, para los cuales la ideología es sólo un medio.

Yo, personalmente, no me siento ni de derechas ni de izquierdas. Entiendo que las personas de izquierdas que leen este blog lo hacen por el deseo de ayudar a los más desfavorecidos. Entiendo que las personas de derechas que leen este blog, concretamente este blog, lo hacen porque creen que esos partidos de derechas defenderán mejor los valores cristianos. Pero contemplo con escepticismo la posibilidad de que ambos se sientan satisfechos con lo que la gama de partidos les ofrecen.

Espero que el siglo XXI trascienda y supere estas divisiones decimonónicas. Deseo que los votantes podamos votar por personas con las que nos consideremos plenamente representados. Las personas existen, aunque a los partidos no les interese.

Del mismo modo que no soy ni de derechas, ni de izquierdas, tampoco soy ni tradicional ni progresista. Con Zapatero, insisto, me metí porque él empezó primero. Ésta es la excusa de los niños y yo soy un pobre niño con un blog en sus manos.

Con el de Ezquerra Republicana me metí porque quiso echar a las monjitas de Gerona de su monasterio del centro urbano expropiándolas. Además Carod me recuerda a Mario Bros.
Hace tiempo que pienso que Europa lo que necesita no son nuevos partidos, sino cambiar el sistema. El problema está en el sistema. Si las cosas de verdad dependieran del Pueblo, la confrontación se reduciría al mínimo.

Encontrar a políticos como… [he quitado los nombres, no nos pondríamos de acuerdo, al final iba a dejar sólo Gandhi] …u otros grandes hombres de otras ideologías que nunca han salido mucho en los medios, no es fácil. Pero seguro que la sociedad se merece algo mejor que lo que tenemos ahora en casi todos los países. Los países escandinavos con su socialdemocracia han logrado sistemas verdaderamente ejemplares. Y eso que son las antípodas ideológicas de los Estados Unidos a los que tanto amo.

Creo que los intelectuales de Europa deberían aprestarse a la tarea de promover una reforma de la democracia, una auténtica renovación de las reglas del juego. Las mejores mentes deberían buscar un nuevo sistema de democracia que impulsara a los mejores ciudadanos a empeñarse en la tarea de lograr una sociedad mejor.

En estos momentos en que Europa se debate por encontrar su identidad en el mundo futuro, creo que debemos hacer un esfuerzo por redescubrir la democracia en su mejor versión, en su modo más puro y perfecto. Favorecer una regeneración institucional sería algo razonable. Pero eso será labor de los intelectuales, no de los políticos.
Mañana volveré a hablar de gastronomía o de sueños o de lo que haya leído. La culpa de estos posts la tiene que en la librería de Chicago hojeé el libro "The End of Europe" y un amigo me habló de "Are we Rome?" y todo eso ha excitado mi imaginación. La efigie del César sobre el denario en la mano de Jesús ha estimulado todo tipo de pensamientos y meditaciones. Y después está esa hoz y ese martillo, tan estilizados, tan claros sobre fondo rojo.... tenía que decir algo. La ilusión de que Zarcozí leyerá este blog para practicar su español, la posibilidad de un Bush aburrido en su rancho encontrando este post, el azar de un Jordi Pujol atraído por el afán de dejar comentarios anónimos aquí.
Pero finalmente he comprendido la imposibilidad de hacer la revolución desde el escritorio de mi despacho.