lunes, enero 28, 2008

Mañana lunes estaré en Ecuador dando conferencias


Quito, Guayaquil, cierto santuario...

Bueno, ya he hecho la maleta. Para tres días se hace pronto. Truman Capote y Suskind acompañarán los tedios de mi viaje, una sola hoja doblada cuidadosamente para anotar las felicidades que halle en esas páginas, tres bolígrafos de distintos colores en los que cada color tiene una jerarquía de importancia en mis anotaciones. Mi breviario latino, mi libro de lectura espiritual (el Poema del Hombre- Dios de Valtorta, tercera lectura). Otros libros para dárselos en la terminal a un cura de Perú que mañana toma otro avión, otro destino, otra vida. Mi piadosa visita a la bonita capilla de la terminal 4. Yo hubiera hecho una capilla neogótica en piedra con vidrieras en esa terminal futurista.

Largos paseos por los pasillos de la terminal en espera de la salida de mi vuelo. Después once horas de vuelo. Revisaré cierta novela mía sobre cierto asesinato. Tiempo de matar. Asesinaré en el aire pero lo haré meticulosamente.
Cierta persona del Sur me ofreció sus consejos literarios y criminales cuando leyó la primera versión. Prometo enmendar mis yerros, hago propósito de matar mejor, quizá no más, pero sí mejor. Me llevo dos novelas de asesinatos, he leído ayer una tercera. En este pecado un cierto estudio ayuda. Estudio y diligencia son necesarias si no quieres asesinar como un recogedor de almendras.
Es cierto que puedes arrojar a tu mujer por el balcón o dar marcha atrás con el coche. Pero la novela policiaca está pensada para expresar la utopía de un inspector que piensa y pierde tiempo tratando de recomponer las piezas, lo cual es una fantasía, pero aun así escribiré un espléndido asesinato para un espléndido inspector que no existe.
Dando conferencias multitudinarias sobre el amor a Dios y al prójimo, y escribiendo entre charla y charla un homicidio.

domingo, enero 27, 2008

Los crímenes de Oxford


Lo que he hecho hoy leyendo ese libro ha sido un acto de lectura precinematográfica que, os lo confieso, hasta ahora siempre en todos los casos me ha salido mal. Siempre me he planteado estos momentos –la lectura de una novela seguida de la visión de la película- como una especie de culmen del placer de ambos artes. Mas la novela Los crímenes de Oxford ha tenido una primera víctima en mí, su lector. La escritura era mera redacción, la trama no aparecía por ninguna parte. A medio libro mis ruedas han pinchado y la lectura ha quedado abandonada en la cuneta siguiendo mi camino en otro coche literario.

Por la noche he ido al cine con Giocondo, el único que ha respondido a esta desoída llamada mía de aquí ayer. Un alma buena y sensible con la que ha sido un placer sentarme en la butaca de la gran sala oscura.

Al director lo considero un gran director, uno de los grandes de España… pero no por esta película. Sólo al final me logró interesar un poco más en la historia. El problema no estuvo en el director, sino en el guión. La historia no daba más de sí. Pero, hombre, Alex, si no tenías nada mejor haberme llamado y te hubiera puesto en el bolsillo un guión inédito de los míos. Aun así se nota que Alex es muy bueno, se percibe el oficio. Pero si una historia no es buena, no hay forma de salvar la película.

Ah, leí las dos primeras líneas del sermón sobre la glotonería de un comentarista enfadado por la cena de la que disfruté ayer. Tiene toda la razón del mundo. Se me olvidó decir que al mero le añadí unos trocitos de queso roquefort, así como un poco de orégano y tomillo. Al final, cuando ya estaba dorada la blanca carne del pescado, un chorrito de vino rosado acabó de darle un sabor ligeramente más fuerte.

Ah, me gusta lo de Calderón versus Matrix. Calderón reloaded sería tan interesante como un musical de Matrix en verso. Autor a las ovejas rasas, pitufo poetiso, son sólo ejemplos de la desbordante inteligencia de los comentaristas al ingeniar nuevos nicks. Pero recuerda, a ti que quieres matar al comentarista anterior, que en el fondo es un pobre hombre aunque quizá no tan loco como tú.

sábado, enero 26, 2008

Invitación general


Mañana espero hacer algo que me causa verdadera delectación, aunque lo he hecho pocas veces. Cuando me entero de que una muy buena novela ha sido llevada al cine, y que la película es tan buena como la novela, entonces leo el libro y acto seguido voy a ver la película.

No he ido al cine desde hace más o menos dos años. Me he enterado que Los Crímenes de Oxford es una muy buena película. Así que hoy me he comprado el libro y mañana, que tengo un día bastante libre, me lo acabaré de leer. Y por la noche iré al cine.

Hacer esto, un día leer el libro, al día siguiente ver la película, permite apreciar ambas cosas bajo una nueva perspectiva, con más detalle, con más fruición.

Así que mañana os ofrezco a los que queráis venir conmigo al cine, que me llaméis. La película será más o menos a las 10.00. Sobre el lugar y la hora, os los digo por teléfono 630 52 31 51. De todas maneras, y lo digo en serio, tampoco espero que me llamen más allá de un par de personas o quizá una. Estaré fuera del teléfono desde las 5.30 hasta las 8:00 más o menos.

Cambiando de tema, para cenar me he hecho dos trocitos de mero con unas setitas marrones muy graciosas, sus ajitos, su pasta y unos mejillones frescos que le han dado un sabor excelente. Todo ello degustado mientras veía la vetusta Adiós a las armas sacada de la biblioteca. La película no ha estado a la altura de la cena. Aun así, sigo esforzándome por hacer de mi paso en la tierra un buen prólogo de mi estancia en el Cielo.
Hoy uno de los lectores del blog, uno de esos lectores que ennoblecen este rinconcito de Internet, me ha enviado un poema de Borges. Un poema sin preámbulo, sin conclusión, caído del cielo, sin título tal como me ha llegado. Unas líneas que reflejan la grandeza de su escritura. Una escritura humilde como su autor: los verdaderamente grandes no necesitan asombrar a nadie, ni lo desean. Lo he leído y he tenido la seguridad de que toda la entera novela que estoy leyendo no vale lo que ahora os pongo:

Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

viernes, enero 25, 2008

En Latinoamérica siepre voy en traje talar pero cómodo


Merendaba viendo Un globo, dos globos, tres globos. Pero las series buenas empezaban a las 10.00 de la noche. Después vinieron Los Roper. Ahora la televisión se ve con más escepticismo. En aquella época la televisión se veía con toda seriedad, todos los miembros de una familia se congregaban a ver la película de la semana, nadie decía nada, la familia entera se reía, apenas había anuncios. Después siempre se comentaba el programa o la película. La ancianísima madre de mi tío abuelo en un pueblecito llamado Angüés, insistía en que una noche (antes del carta de ajuste) creía que el rey la había mirado un momento, mientras sonaba el himno nacional.

Antes de ayer soñé que asistía a una reunión de abades en un monasterio, ayer soñé que tenía que pilotar un gran avión comercial porque el piloto caía enfermo. Todo lo hizo el piloto automático, hasta el aterrizaje. Pero después al intentar aparcarlo en la terminal fue donde estropeé el sueño un poco. No fue una pesadilla, lo malo es que es la segunda vez en un mes que sueño que algo sale mal en un aterrizaje, aunque yo no muera y todo quede en un susto.

jueves, enero 24, 2008

Aquellos maravillosos años



En_la_infancia y adolescencia, mis amigos y yo éramos muy aficionados a los juegos de mesa. Qué horas tan agradables y tan tensas pasamos jugando al Risk, Monopoly, Stratego, Sinaí, Lepanto. En aquellos años, apareció (aunque lo tenían muy pocas familias) el ping pong en videojuego, aunque no se llamaba todavía así. Ninguno de mis amigos lo tenía, pero en las casas en las que jugué a él, era apasionante ver aquella bolita (cuadrada) que se movía sobre la pantalla en blanco hacia la pala del contrario (una rayita). El mando tenía una ruedecita, el jokstick todavía no se había inventado.

Me acuerdo muy bien del primer comic que me regalaron, de la colección Dumbo. La imagen de la gigantesca serpiente marina saliendo de un cráter agarrando con su cola un barco hundido, se me ha quedado grabada en la mente como un momento de apasionante placer lector. Es uno de esos grandes momentos de mi vida. Aquel cómic fue mi regalo de Navidad aquel año. Varios años el regalo de Navidad fueron cajas de soldados. Otro año una pistola y unas esposas, sin sombrero de vaquero. Otro año fue la caravana de los Bubles, una familia con forma de huevo. Otro año un laberinto en el que había que mover una bolita hasta el centro.
Todos los días mi danone y mi nocilla.

miércoles, enero 23, 2008

El padre Fortea viendo el canal de Panamá

La foto es de noviembre de 2007, ya que ahora estoy en mi casa escribiendo este post. Claro que también podria estar en Hong Kong.

En mi infancia, el teléfono de mi casa estaba colocado en un lugar admirablemente incómodo. Pero eso tenía poca importancia, había una llamada cada dos o tres días. Antes de coger el teléfono, mi padre siempre preguntaba desde el sofá: ¿quién será? Cada llamada era una sorpresa. Cada llamada era una novedad. En aquella época la gente se llamaba poco, sólo cuando había que comunicar algo o una vez al año para saludar a la familia. Las llamadas raramente sobrepasaban los diez minutos, la mayoría duraban la mitad. En aquella época, cuando la gente llamaba a otra provincia, decía: dese prisa que es conferencia. Una llamada del extranjero era algo absolutamente inconcebible.

Los teléfonos de Barbastro, aunque marcábamos el 31 delante, contaban sólo con cuatro números. En aquella época costaba menos llamar a una provincia colindante que una más lejana. Ahora nos cuesta recordar que marcar un número costaba tres cuatro veces más tiempo en aquellos discos giratorios, y que el teléfono pesaba más de un kilo. Aparato que era propiedad de la Compañía Telefónica.

martes, enero 22, 2008

Ese pequeño punto de mi madre


Me acuerdo en mi niñez cuando venía el practicante. Asistía preocupado al ritual de preparación de sus objetos de dolor. La operación duraba casi un cuarto de hora. Había que hervir la jeringuilla, que era de cristal, en un recipiente metálico colocado sobre un infiernillo. La familia en silencio contemplaba los ademanes ceremoniales de aquel señor. Sus manos, que jamás se precipitaban, mostraban que esas operaciones habían sido realizadas miles de veces. Para mí eran especialmente impresionantes los sonidos metálicos que hacían aquellos instrumentos al chocar entre sí. Especialmente terrible era siempre el último, el caer de la aguja de la jeringuilla sobre otro recipiente. Ni siquiera se tiraba la aguja en aquella época. La víctima –el niño que era yo- contemplaba indefenso todas aquellas preparaciones del dolor.

Mi padre nunca me recomendaba valor. Todo aquello le impresionaba tanto como a mí. Una vez llegó a desmayarse en el dentista. De forma que padre e hijo con los ojos muy abiertos, sudando un sudor frío, no perdíamos detalle de todo aquel inquisitorial proceso ante el que no cabía ni siquiera la posibilidad de declararse culpable. Mi madre era la única que lejos de consolar, permanecía inmutable, como diciéndole al señor vestido de oscuro que era el practicante: dele otra para que se haga un hombre. Nunca he acabado de entender ese pequeño punto sádico de mi madre.

lunes, enero 21, 2008

Himnos nacionales II


No os aconsejo, ciertamente, la versión del God save the Queen de los Sex Pistols. Mientras que el himno de Etiopía resulta menos gracioso, pero bastante bailable. El que resulta indispensable es el de Rusia, quizá el mayor logro de la Unión Soviética fuera lograr un himno tan magnífico; visto lo visto no es poca cosa. Probablemente reunirían a los cien mejores músicos y les dirían que fusilarían uno por día hasta que se pusieran las pilas y produjeran algo digno de Lenin. Con incentivos hasta a los músicos les entra la inspiración.

También el Vaticano tiene un himno nacional: no creo que muchos anglicanos se conviertan al catolicismo escuchando tal himno. Si algún día tengo un poco de poder en Roma, haré lo posible por que se prohíban los lampadarios eléctricos y se saque a público concurso un nuevo himno. Sólo falta que lo gane algún barbudo de Izquierda Unida convertido a testigo de Jehová y que se presente para fastidiar.

Por último debo decir que cuando escuché el himno de San Marino ocupa ese lugar cercano a lo que podríamos llamar el último escalafón. No me hubiera extrañado enterarme de que el autor de ese himno hubiera podido poner una bomba en el parlamento de esa nación antes de huir de la isla.

Volviendo al tema de la posible reforma del himno vaticano (única reforma que propondré a la Iglesia), deberá ser un himno que se pueda tocar no por una orquesta, sino por un grupito de órganos, no debería ser demasiado alegre ni demasiado triste, y en algún momento su letra debería nombrar a la religión. Expresamente su letra no debería mencionar ni la inquisición, ni algún que otro tema espinoso. Aunque como todo el mundo sabe, aquí no hay temas espinosos.

domingo, enero 20, 2008

Sobre himnos I


Hoy me ha dado por varias cosas distintas y sin conexión.

Una de ellas ha sido escuchar varios himnos de varios países y después escuchar el de España y valorarlo desde un punto de vista estrictamente musical. La primera vez que lo he escuchado me ha parecido bastante cuartelero, francamente. Su armonía no es nada del otro mundo. Claro que es mucho mejor que el de Holanda, que casi parece una música incidental, un relleno para esas escenas de la película en que no ocurre nada. El himno de Grecia, musicalmente hablando, parece expresamente compuesto para ser tocado por una banda de pueblo que esté aprendiendo. El de Japón tiene un comienzo de película de misterio, seguido por una armonía que realmente no va a ningún lado. El de Israel suena a música de Iglesia. El de Alemania sigue siendo perfecto para ser tocado mientras se desfila al paso de la oca por un país recién conquistado, otros himnos no poseen tal virtud.
Mañana la segunda parte sobre... ¡EL APASIONANTE MUNDO DE LOS HIMNOS NACIONALES Y FEDERALES!

sábado, enero 19, 2008

Ya estoy harto de fotos de gatos


El día de ayer y la mitad del de hoy lo he dedicado a escribir una obrita de pautas y directrices sobre los grupos de la Renovación Carismática. Ya está casi acabada.

Que ingrato me resulta escribir cosas de este tipo. A mí lo que me gusta es la novela. Nada se puede comparar a una historia que avanza, que se retuerce, que goza de sus momentos de propia apoteosis y que finalmente muere. El pintor del novelista que matiza, que detalla, que se deleita en la miniatura de lo mínimo, que se recrea en una textura, en un olor, en un sabor. Soy conocido sólo por mis ensayos, y sin embargo nada me ha hecho disfrutar tanto como redactar mis novelas.

La gente me pide que les hable del demonio. ¿No queréis que os hable de mis historias?, me dan ganas de preguntarles.

Es curioso, hablando con cierta erudita en mi extensa e inédita obra, me di cuenta de que mi literatura nunca ha usado los materiales de mi propia vida. Expresamente mi vida está excluida de mis historias.

Bueno, interrumpo el apasionante hilo de mi post para decir que hoy he descubierto que el arquitecto de la diócesis, el gran arquitecto (con las minúsculas que le son propias) está enganchado (según sus propias palabras) a este blog. Así que incluyo su nombre a la lista de los lectores fijos en la que ya hay dos cardenales, tres abades, cinco monseñores sin cura de almas, un gran hombre emérito, ocho amas de casa sin oficio reconocido, un piloto de Renfe, un pocero audaz, un fontanero (que sigue sin arreglarme dos cisternas de casa [esto no es broma]) y un masón asturiano.

viernes, enero 18, 2008

Día ventoso y gris


Lo intento, de verdad. Cada día lo intento. Pero es superior a mí. No quería pensar en Zapatero, ¡os lo aseguro! Pero primero una declaración del Presidente del Senado sobre los obispos, una impresentable declaración del Presidente del Senado.
Dejé de leer las noticias y me fui a desayunar, y allí está, allí me encuentro a la vicepresidenta en los Desayunos de la 1, ¿y de qué hablaba esa buena mujer? Lo dejo a la imaginación de cada uno.
Por la noche, durante la cena, un sermón gubernamental sobre la Iglesia en la serie Cuéntame. Nunca veo esa serie, pero las tres veces que he visto un trozo, qué casualidad, salía la Iglesia, y que casualidad, siempre para mal.

Mira Zapatero no tengo palabras, no tengo palabras.

Pero en la vida no todo son amarguras. La letra del himno la han echado abajo y Gallardón sigue haciendo pucheros.

jueves, enero 17, 2008

Mi próximo libro: Los gatos y la Iglesia Católica


Que cosa tan curiosa, ya es la segunda vez que sueño que me baño en una playa. Hoy he soñado que salía de mi casa y que en vez de encontrarme el paisaje urbano habitual, me encontraba con una playa entre los edificios. Una playa atestada de gente tumbada en la arena, tomando el sol. Yo ni corto ni perezoso decido atravesar la calle metiéndome en la playa. No sin antes observar que en una parte las aguas eran de un precioso verde esmeralda.

Lo curioso es que al empezar a nadar me encuentro, por casualidad, en mitad de una carrera de nado. Sin esforzarme, llegué el primero nadando de espaldas. Sólo al final tuve que bracear. Me dieron un bonito diploma con un sello de lacre. Sello sobre el que hice algunas preguntas al artesano que lo hizo delante de mí. Allí el sueño cayó en una serie de tecnicismos sobre el tema de los sellos que voy a ahorrar al resto de los lectores.

Un lector crítico de este blog escribía ayer “que donde quedaba eso de que mi Reino no es de este mundo”. Mira, querido lector crítico, yo al hacerme clérigo he renunciado al Poder. Pero no he renunciado a poder decirle a algún que otro político (que siempre nos está atacando) que es un poco memo. Y si puedo decírselo con gracia, mejor todavía.
Querido lector crítico, ¿por qué no te vas a criticar al blog de al lado? Este es un blog decente, con comentaristas serios y no nos gustan las críticas de los forasteros. Los de casa bien, pero tú, un recién llegado. Me has defraudado. Cuándo te acogí en el blog, ¿acaso no te traté principescamente? Tienes mil blogs en los que criticar ¿y justamente, de entre todo el cosmos, has venido a perturbar nuestra paz?

miércoles, enero 16, 2008

Mamá, saca el champagne. Y también el cava.


Gallardón (el eterno alcalde de Madrid) no será incluido en las listas electorales y ha anunciado abandona la política: fuegos artificiales, banda de música y confeti cayendo por todo el blog. ¡Alegría! ¡Alegriíaa! Paz, amor.

El pobre católico medio no sabe de la que se ha librado. En las criptas de la política, a veces, se libran batallas de una trascendencia impresionante para la religión. Si Gallardón hubiera entrado en esa lista por la Comunidad de Madrid, algún día hubiera podido liderar al PP. Si eso hubiera ocurrido, ya hubiera dado lo mismo votar al PSOE que al PP. En cuanto a religión, hubiera ya dado exactamente igual.
La población cristiana estaba muy desconocedora de la especie zoológica a la que pertenecía este sujeto. Pero menudo era. Éste era Anás y Caifás juntos. Éste hubiera dado permiso municipal para dinamitar la Almudena con tal de ganar más votos.

Lo del ex alcalde de Madrid es una conjura que ni los Borgia, es toda una historia totalmente desconocida para los madrileños, ha tenido tantos capítulos esta historia que se necesitaría medio blog para contarla. Pero lo único que tengo clarísimo es de la que nos hemos librado. La Iglesia se acaba de librar de un camaleón frío como una pitón que le hubiera hecho muchísimo daño.

Nota oficial de este blog: No me gusta nada la nueva letra del himno español. Estaba bien sin letra. Es una cosa aséptica, sin corazón, sin sentimiento, algo que no disguste a nadie pero redactada con mucho cuidado para que tampoco entusiasme a nadie.

martes, enero 15, 2008

117 comentarios, ¡mamma mía!


Hoy es el último día que mi amigo Adam Blai de Philadelphia se queda en mi casa. Le he enseñado el centro de Madrid, me ha acompañado al Registro de la Propiedad Intelectual y he comprado un bonito icono para mi parroquia. Por segundo día consecutivo le he ganado al ajedrez, tras recorrer medio Alcalá en busca de un kebad de pollo que quería comer también por segundo día consecutivo.
Me he quedado sorprendido de ver 117 comentarios. ¡Los comentaristas han sobrepasado el record absoluto! Y un comentario me ha parecido la mejor obra de arte que he visto en comentarios. Es tan buena, profundiza tan maravillosamente en la complicación de una mente, que al final me ha quedado la duda si era una obra de creación literaria o se trataba más bien de una obra de emanación de una mente digamos que un poquitín enferma. Me estoy refiriendo al texto que con su rechazo (no existe la falta de química, que sería algo neutro, en una relación personal) estaba dándoles la razón a todos aquellos que me habían rechazado y todos aquellos que me rechazarían en el futuro si no hubiera matado de por vida mi capacidad de desear. Si esto y todo lo que sigue es creación literaria, enhorabuena, usted es un escritor. Si lo decía en serio, ya no me mostraría tan contento.

Una última cosa: el Ministro de Justicia amenazando.
Qué pena, qué lástima me da. Mire, señor mío, si yo fuera Ministro de Justicia, le aseguro, téngalo por cierto, nunca amenazaría. Un Ministro de Justicia nunca ha de amenazar. Se persigue al que infringe la Ley o no se le persigue. Pero usted no tiene que amedrentar a nadie, ni pedir, ni suplicar: usted puede perseguir. Es uno de los pocos en este país que puede perseguir. Pero cuando usted no puede perseguir según la Ley, cuando uno se siente impotente, es cuando se amenaza. La Ley se aplica. O se aplica o no se aplica, y lo demás son canturreos en una noche de luna llena.

Le recomiendo que vea la contestación de Sir Tomas Moro a Cromwell cuando éste le amenazó en la Torre de Londres, en un interrogatorio. ¿Será demasiado pedir, señor Ministro, que mantenga un poco de dignidad?

lunes, enero 14, 2008

Estoy pensando en reconvertir este blog en un blog sobre gatos


Hoy me he dado un magnífico paseo con un norteamericano que ha venido a verme, por un bosque, por pequeños desfiladeros y quebradas, la tierra estaba húmeda, cubierta de musgo, y el sol se fue a mitad del paseo con lo cual tuvimos que caminar a oscuras por un valle que parecía un escenario propio de hombres-lobo.

Respecto al post de ayer, muy bueno el comentario de “Centro de Inteligencia Estelar” al comentario de “Comentarius invisibilis”. Cuando dice: “Sí, ciertamente ni un mono en un millón de años podría escribir El Quijote, pero efectivamente quizá un gato sí. Los experimentos con gatos han dado mejores resultados, por lo menos resultados más implementados.” Y más adelante añade como claro corolario: “Si fuéramos religiosos, seríamos jesuitas.”

domingo, enero 13, 2008

To blog or not to blog


Gacias a todos, gacias.
Xte blog es phantastiko gacias a vosotos, los comentaristas.
Si, vosotos los comen(fort)aristas hacéis grande estre trokcito de Intenete.
Hos pleguntarheis xk hoy escrito tan wraro. Pero en realidad sss k hoy-hoy orortografía es ashí por la razón que después os darán los comentariastas. Hoy la verdad no ahí-hay-ay fuera. La verdad está-sssttthá en los comentarios. Leed los comentariaos, leedlos. La verdad no está ahí fuera, está en los comenarios. aAh, sí, ya lo he dicho. Ovre todo en 1. Pero no puedo decir en cual.
(Opción 1. Mira, hijo, si hoy llegaste tarde a casa y no te apetecía escribir un post, pues no pongas nada. Pero eso de echarle la culpa al gato no va a colar. Ni diez mil gatos andando sobre tu teclado durante diez siglos, lograrían ese post. Yo te digo que no va a colar.)
(opción 2: Mira, hijo, te lo dije que eso no parecían aspirinas.)
(Opción 3: Zapattero, siempre Zapatero!!!!!!)

sábado, enero 12, 2008

Ex manu Dei III


La idea de construir un templo, no de piedras sino de palabras me resulta magnífica. ¿Qué otras piedras que las palabras podrían constituir mejor recinto sacro a la Palabra?

Para la construcción se usarían palabras preciosas, palabras raras, palabras escasas, columnas gigantescas, materiales finamente labrados. Términos que sólo se usan una sola vez en la Biblia (los hápax), términos que en el único lugar del mundo donde aparecen es en la Sagrada Escritura (vg. algún nombre de planta), columnas tan gigantescas como “Dios de los Ejércitos” o “por los siglos de los siglos”.

Un libro regado con sangre y amor. Un libro que es una catedral, un laberinto sagrado, una armonía donde encontramos el caos y los coros de los ángeles.

Siento pasión por la Biblia. Un libro de montañas, una explanada de palabras donde se han edificado tres templos (de los que nos quedan sólo palabras), un libro donde pululan animales (la hormiga sale dos veces), vuelan pájaros. El único lugar del mundo donde hallaremos los pilares de la tierra, y el Fundamento de esos pilares (el Ser).

No, no hace falta fe para extasiarse ante esta montaña. Sólo la Mano de Dios ha podido levantar esta incomparable montaña de palabras por la que los hombres han muerto y que por ir contra la cual nuestros verdugos han matado. También en el Libro se contiene la referencia a un Libro de la Vida, también la profecía de una madre que aparece en Macabeos y le dice al rey: tú no resucitarás para la Vida.

viernes, enero 11, 2008

Ex manu Dei II


Lo que más me fascina de la Biblia es que con su lectura puedo sumergirme en lo sagrado. Es decir, yo, entero, toda mi persona, me puedo meter dentro de lo sagrado, a través de unas líneas que son algo santo.

Leyendo unas palabras puedo entrar en un recinto cerrado (el Libro) donde me voy a encontrar con la Voz de Dios. Ese libro con sus historias de rebaños, de matanzas de filisteos, de viajes, de cantos, de construcciones, de enseñanzas dadas por un viejo anciano a su discípulo que escribía, palabras del Mesías, signos escritos en la arena mientras una adúltera esperaba…, ese libro con todo eso constituye un recinto que es como un templo de palabras, un templo cuyo perímetro amurallado impide que entre ni una sola palabra más.
Una construcción de palabras donde cada una está en el lugar donde la Mano de Dios la colocó, a través de hombres. Lo maravilloso también, es que pudiendo crear este libro de la nada, se nos ha dado a través de una evolución de miles de años de añadiduras, sustracciones, cambios y reformas hasta que quedó consumado el texto perfecto.

Un texto perfecto ideado por una Mente Infinita creado a través de manos humanas. El concepto de Matrix explicado a pastores analfabetos. Una historia de imperios, reinos y pastores frente a un Ser Absoluto.

jueves, enero 10, 2008

Ex manu Dei


En esta primera mitad de mi vida, confieso (lo confieso como una falta) que he leído mucho. Ojalá hubiera leído menos y hubiera subido más montañas, viajado más, mojado mis pantorrillas en más ríos y reído más con amigotes. No es algo de lo que pueda vanagloriarme, no.
Mi exceso de lectura es un síntoma de mi no querido exceso de quietud en mi vida, pero ése es otro tema. El caso es que he mojado mis ojos en la tinta de muchas manos. Pero os confieso que ninguna lectura me resulta tan apasionante como la de la Biblia.

La he leído de cabo a rabo muchas veces, perdí la cuenta a la cuarta o quinta vez, pero siempre me resulta fresca, siempre me meto en su texto, siempre salgo renovado. No importa de lo que hable, en todas sus partes es apasionante. Como obra de arte no tiene igual. Si yo fuera un ateo empedernido y me preguntaran cuál es el libro más bello, el más interesante, el más inteligente de toda la historia de la literatura, respondería sin dudar: la Biblia.

El mismo Omnipotente que cimentó los pilares de la Tierra o que levantó la bóveda celestial, el mismo que puso en marcha el motor interno de las estrellas o que diseñó el corazón de los grandes monstruos marinos, no fue menos grande a la hora de dejarnos un texto escrito.

La mera existencia de la Biblia para mí ya sería razón suficiente para creer en Dios, en el Mesías y en la Iglesia. Todos los días, antes de acostarme, leo un ratito la Biblia.
Ahora estoy reviviendo, viendo con los ojos de mi imaginación, el éxodo de los cientos de miles de personas que abandonaron Egipto una noche.

martes, enero 08, 2008

La legión de comentarios a mis posts


No se han oído pocas críticas, algunas desde variadas razones y profundos enfoques, a los comentarios a los posts de este blog. Tal vez hubieran rebajado el nivel de su causticidad de haber sabido los grandes prohombres que había detrás de esos comentarios en apariencia banales, quizá estudiadamente banales. Qué decir de aquel arzobispo centroeuropeo que practicaba aquí su español con sus surrealistas comentarios bajo la firma de “abnonymous diletantissimus”. Confieso que mi post constituía un mero introito a la orquesta de su inteligencia. Qué decir de la fina ironía del que firmaba como “Elpodercorrompe” y que siempre era contestado por cuatro distintos comentaristas, que resultaron ser uno solo: él mismo. Inesperado giro que todos aplaudimos. Ciertamente que pensábamos que había cuatro locos (algunos afirman ser cinco) que escribían y escribían sin descanso, sin demora y con ahínco, pero después se demostró que detrás de su sinrazón había claves que nos revelaban el verdadero rostro del catarismo tridentino. Claves ocultas que merecen una lectura más atenta y reposada. Pues detrás de una quejumbrosa mujer que nos da un sermón, a veces ocho, puede hallarse Una Mente Maravillosa.
Creced comentarios, creced. Venid a mi trolls de todo el mundo. Descansad en las orillas de mis posts. Blogeros de todo el mundo, dadme vuestras masas cansadas de comentaristas locos que ansían respirar la libertad.

Colón II parte y última



Cuando estamos en la taberna,

no nos interesa donde sentarnos,

sino el apresurarnos al juego que siempre nos hace sudar.

Lo que sucede en la taberna es que el dinero se gasta; Más vale que preguntes antes, si digo algo, escucha.


Esto, señores, aunque escrito entre el siglo XII y el XIII, parece el programa de gobierno (el auténtico, no el electoral) de casi cualquier ejecutivo. Releedlo bien y veréis que detrás de las palabras antiguas están los hechos recientes. Cambiad “taberna” por “poder”, cambiad “juego” por “juego de intereses”. Este fragmento de los Carmina Burana valen para España, para Nicaragua, para Kenia, para Bélgica. Pero al final el gobernante, encima, te dice con tono amenazante si quid loquar, audi, si digo algo, escucha.

Le President: Sí, señores obispos de Colón, yo le president estoy con el estiércol hasta el cuello, pero cuando hablo, ¡escúchenme! A mí, tolerantíssimus maximus, oráculo de todas las libertades.

Pere Forteé: Sí, SuTalantérrima Majestad Ampliadora de Todos los Derechos, me atrevo a llamar la atención de que la pequeña secta reunida en Colón representa al 90% de los ciudadanos. De los cuales, a pesar de todos los esfuerzos mediáticos de su partido, un 30% van a misa.

Ya sé que para usted la sociedad son todos, menos nosotros. Nosotros sólo merecemos su inquina moncloítica. Y tiene razón, hemos sido demasiado condescendientes con la gente de la cúspide de la pirámide jerárquica. Pero ahora vamos a hacer lo posible para ganarnos un poco más de respeto.

Menos mal, ¡menos mal!, que su lema fue “el talante”, que si llega a ser el mismo lema de la División Panzer, no paro de correr hasta llegar a la costa.

lunes, enero 07, 2008

Muevo el Zapatero a H3 y me como alfil negro


He guardado respetuoso silencio constitucional acerca de la concentración de la Plaza de Colón el pasado domingo.

Pero como hoy ha vuelto a abrir la boca nuestro presidente sobre este tema, me he dicho mientras trabajaba en mi Codex Forteithicus, anda di algo sobre el tema a tu mínima feligresía internacional.

Pero en realidad, señores, poco tengo que decir. Todo se reduce a que los obispos respeten las normas. Eso nos ha dicho nuestro enfadado y querido Primer Ministro. Lo ha dicho en un tono tan agrio, tan destemplado, que me han dado ganas de suplicarles a los obispos que respeten las reglas.

Después hoy ha dicho Zapa que los obispos no pueden imponer una moral. O sea, como ustedes no pueden, ya la impongo yo, viene a decir. Y también que ya no hay una religión de Estado. Para una vez que se reúnen los cristianos, otra vez lo de la religión de Estado. Bueno, menos mal que esta vez no ha vuelto a sacar lo del tema del palio. Los obispos se reúnen con unos cuantos fieles (un pequeño millón) y este mason saca lo del palio, la rosa de oro enviada por Bonifacio XXVIII a Enrique Hohestauffen, o lo de que si Moisés hizo no se qué antes de salir de no sé donde. Este nos va a pedir responsabilidades legales hasta de los egipcios muertos en las plagas.

Ayer hablo José Blanco, el pajecillo, a este lo sacan cuando quieren una declaración desbocada. Es como Goebels pero en gallego pero con mirada miope, siempre entrecierra los ojos tratando de enfocar lo que tiene delante, fijaos, fijaos. El acento gallego le quita mucho hierro al asunto, todo sea dicho.

Yo soy partidario de apretar las clavijas y doblar la ración de aceite de ricino. Nos iban a quitar hasta la financiación (nos amenazaron con eso, sí), y cuando Monseñor Rouco le amenazó con la voz de El Padrino, no sólo no nos quitó los cuartos, sino que si le hubieran metido un poco más de miedo, hubiéramos conseguido una capilla hasta en La Moncloa.

domingo, enero 06, 2008

La belleza de los sábados


Ratos perdidos en ampliar y embellecer el índice de Summa Daemoniaca. Minutos empleados en ornamentar el final de la conclusión del libro: acción de escoger distintos tipos de letras góticas, florecitas de lis pequeñas, grises, una cruz soberbia.
Día agradable, temperatura moderada para ser diciembre, sólo un cierto dolor en la garganta, primer aviso de una posible gripe, paseo por el campo bajo un bonito sol: el río Henares estaba plácido, recorrido por aburridos patos, los árboles mostraban un aspecto gris de troncos desnudos. Cuando el viento soplaba, el invierno helador mostraba sus dientes. Aun así, la hora, la luz, la soledad del camino a lo largo del río, componían un entorno ideal para el amor, para unas manos que se entrelazan, para unas sonrisas que no necesitan palabras. El camino estaba muy solitario.
La ciudad con sus altos edificios se asomaba, la veía a lo lejos desde la herbosa vera de mi río, desde mi puente con sus arcos de hormigón, mis chopos. ¿Cuántos amores contendría esa ciudad? ¿Cuántas historias?

sábado, enero 05, 2008

Los almacenes de las palabras


A veces tengo la sensación de que necesitaría de dos meses íntegros dedicado a la única tarea de poner orden en el disco duro de mi ordenador. Cual César Gálico libré duras batallas para lograr volcar todo el océano de documentos en un solo ordenador.


Sólo unificar, sólo reunir las aguas en un solo seno fue obra de una mañana. Antes de ello había que dilucidar qué estaba repetido, cuál era la versión más nueva. Había que tomar muchas decisiones antes de que un mar de escritos fuera vertido en un océano de documentos, años de documentos. A veces citas, a veces datos históricos, a veces pequeños artículos, de otros, míos. Cosas malas, cosas buenas, cosas dudosas, cosas que requerían interpretación.


Una vez hecha la unificación, la impresión de la necesidad de mucho tiempo para explorar ese bosque, para abrir senderos, para colocar las aguas en odres catalogados. Pero la seguridad de que para revisar y dar salida a las obras literarias del pasado, serían necesarios muchos meses, meses de consagración a esa tarea única.


De momento, dejaré que el trabajo, los años de acumulación, reposen silenciosos a pesar de ser palabras.

viernes, enero 04, 2008

De excursión


Hacía tiempo que no me levantaba de la cama dormido. Pero esta noche he soñado que estaba saliendo de una gran tienda de campaña, pero no por la entrada sino por la parte inclinada que tocaba al suelo. En realidad la tienda de campaña era mi edredón. Pero lo que no he soñado, sino que sí que ha sido real, es el que he salido de la cama dormido, soñando y tratando de hacerme al extraño lugar que había fuera de la tienda, mi habitación.


Después he vuelto a la cama y he soñado que estaba incluido en un grupo de gente normal a la que le había tocado en suerte comer en la Casa Blanca con el Presidente de ese país. En mi sueño George Bush seguía siendo el inquilino, curiosamente su esposa era su madre, Barbara.


Pero lo más curioso es que acompañábamos a George todo el día de un lado a otro por el vecindario, en su monovolumen, haciendo compras. Me he aburrido tanto de esa mañana presidencial, que con otra persona del grupo investigamos por nuestra cuenta pasillos de la Casa Blanca y sus aledaños. El Servicio Secreto sabía que éramos de los invitados, así que no nos pusieron problemas. En honor a la verdad, tratamos de molestar lo menos posible. Pero el sueño acabó antes de la comida.

miércoles, enero 02, 2008

Antología de frases sobre el autor de este entretenido blog


Fortea es el p. amo.
Rafael Pérez, de profesión punk

A veces se pasa un poco.
Raphael Tantremount, de profesión comadrono

Mi nombre es Fort, James Fort.
Connero, versión en fanzine

Ese cura retrógrado está a medio camino entre los fósiles y los extremistas radicales.
Anónimo socialista

Ese maldito comedor de bombones y pasteles rellenos de crema.
El loco rabioso del comentario 53
He oído que es suave como un osito de feria y con un corazón de oro.
Mayirita de Sevilla, recaudadora de impuestos
Pues claro que comerciaba con colmillos de elefante, pero eso nadie lo dice.
Entrevista en Aquí hay Tomate, cara difuminada

Ah, si nosotros controláramos blogspot.
El pajecillo de ZP, Miguel Blanco
Nos contamos contigo.
Conversación privada.

Esas letras por las que trabajamos.


Sí, a veces una letra inicial ha valido más que un libro entero. La letra que nació para ser un sonido en el aire, a veces trasciende la misión que desempeña.
El signo pasa a ser un significado en si mismo. Hay letras capitulares que son verdaderos mundos, otras nos admiran en su concisión pero su sencillez está cargada de abstracción, de líneas sublimes.

Esas letras en las que trabajamos, nos sobrevivirán. Triste realidad la del escritor que comprueba que ha sobrevivido a sus escritos, que la muerte de estos ha precedido a su propia muerte.

Con toda sinceridad os confieso que no espero de mis letras otra cosa que lo que hayan de darme en vida. Las letras son un espejismo como otro cualquiera. A otros les da por los coches o por las motos o por la caza. A mí me dio por Libro de Kells y por algún que otro bestiario.
Pero al lado del Ser Infinito, de la muerte, de la desaparición, de la eternidad y de un par de cosas más, todo es ceniza, polvo y papel que se deshace en las manos, o la nada que ya ni siquiera se deshace en las manos de nadie. Me he desviado de la cuestión, estaba hablando de las letras iniciales.

martes, enero 01, 2008

En marcha a la conquista del bastión de los sueños: AÑO 2008


La letra inicial del texto de nuestra vida en una página en blanco. Página larga, con una blancura de tres veces un centenar de días y algo más. La letra inicial dice mucho, ya es un texto en sí mismo.
La letra capitular es un arranque, mira el arranque y así será la califragia -me he equivocado pero me gusta más el error-, así será la caligrafía, la belleza de las proporciones de la página, los elementos que jalonen el texto ornamentándolo. Hoy me propongo un buen arranque de este año de líneas en blanco.
Hoy comenzaré mi libro de propósitos. Liber Conscientiae construido con aspiraciones, derrotas, iluminaciones, inspiraciones y con la contabilidad de mi alma.

Nada de jubjubs, Fortea en estado puro.