jueves, febrero 28, 2008

Les comentaristes


Cierta comentarista escribió que el post “de hoy no le hace ningún mérito”. Créame, señora, ningún post mío me hace ningún mérito.

La misma comentarista del blog escribió: “Suena su mea culpa más falso que un billete de cuero.”
Señora, me extraña mucho que no crea la descripción auténtica que hice ayer de la reunión. Le aseguro que las cosas sucedieron tal como conté ayer. Y eso que no conté lo de los cantos de las alondras, ni describí todo lo que sucedía alrededor del arco irís.

Lo que hizo usted ayer resulta horrible”. En serio, señora, puedo hacer cosas mucho más horribles.

¿O sea que no me creyó cuando ayer conté como fue en realidad la feliz reunión? Avergüéncese, poner en duda que haya desviado la verdad ni un ápice. A las alondras pongo por testigo de que así fueron las cosas.

La verdadera reunión de arciprestazgo, con objetividad.


Es verdad, es verdad, reconozco mi culpa. La reunión en realidad fue así:
Una soleada mañana de febrero nos reunimos los ocho curas del arciprestazgo. Nada más entrar en el saloncito de aquella casa que me recordaba a la perfecta vicaría inglesa, noté el perfume de la armonía. Quizá fue la unión de corazones, de sentimientos, de ilusiones la que perfumaba aquella estancia en la que la belleza alcanzaba una perfección que sin ser pretenciosa, estaba adornada de la virtud de la modestia.
La reunión que tuvimos casi se podría condensar en estas palabras: me dio pena cuando sonaron las dos en el carillón y me di cuenta de que estaba llegando a su fin. Aun así, desde mi mecedora corrí un poquitín las cortinas de florecillas y miré la campiña en la que retozaban las ovejitas en una especie de primavera anticipada, y propuse: compañeros, sentémonos junto a ese bosquecillo de robles y nogales, y hagamos un picnic con la tarta de frambuesa y arándanos que me ha hecho mi madre.

Cuando sobre el mantel colocado encima del césped, nos disponíamos a comer, vimos todos un hermoso arco iris. Entonces, entre las alondras que cantaban, exclamé fuera de mí mismo: me hallo henchido de felicidad. Y los curas del arciprestazgo se levantaron y me abrazaron exclamando: desearíamos que este día no acabara nunca.

miércoles, febrero 27, 2008

Reunión de arciprestazgo de febrero


Esta foto fue tomada en mi viaje a colombia en 2008. ¿No es encantador ese gesto del beatífico padre?
Allí estamos otra vez los siete curas alrededor del tresillo, cumpliendo el rito de la reunión mensual de arciprestazgo. El punto principal que hay que destacar de estar reunión es lo mal decorado que tiene el párroco de Nuevo Baztán el salón de su casita.

En los pocos metros cuadrados en los que nos reunimos, estábamos rodeados de la considerable cantidad de objetos que puede llegar a acumular alguien en toda una vida. Algunas personas, como las urracas, recogen souvenirs por todas partes, sin poderse desprender de ellos. Por los estantes, por las paredes, por aquí y por allí había recuerdos turísticos baratos. Sobre la mesa de su despacho la figura en color de dos palmos de altura de un cura con sotana. La mesa estaba en el salón, tan cubierta de objetos (pocos papeles) que de su primitiva función de mesa de despacho había pasado a cumplir la función de pedestal de cachivaches numerosos, heterogéneos y que mostraban una admirable desavenencia estética entre ellos.

Durante la reunión miraba yo una y otra vez los títulos de los libros que había en la librería. Desde luego a este cura no le ha dado por la idolatría de los libros. Creo que mi abuelo tratante de mulas tenía más libros en casa que él.

La reunión seguía su curso lento, denso. Desde mi asiento, al lado de un cura que no hacía más que quejarse de que tenía frío, yo me distraía mirando libros, mirando a mi alrededor, mientras el arcipreste examinaba con cara de judío cambista los números microscópicos de los balances de cuenta de cada parroquia.

En medio del cansancio general, mi vista trataba de identificar el rostro de una lámina que representaba a un señor con peluca de aspecto del XVIII. Me he acercado a ver la hoja pegada con celo a la pared. Era el fundador de ese pueblo en ese siglo. En ese momento ha estallado una ligera trifulca entre el cura que tenía frío y el anfitrión que tenía calor y que ha apagado la estufa de butano y ha abierto la puerta para que entrara fresco de fuera.

Yo en ese momento no tenía ni frío ni calor. En bastantes cosas de la vida, voy viendo que no tengo ni frío ni calor, ni fu, ni fa, ni pincho, ni corto. El gruñido del cura destemplado (entre los cuarenta y los cincuenta años) ha sido atajado por el anfitrión con la pregunta de si tenía la menopausia. Este tipo de bromas ligeras de carácter desenfadado son muy propias del cura de Nuevo Baztán. Además el cura vasco se las ríe todas y el otro todavía se embala más. Para acabar de pintar el panorama, el cura de Villalbilla ha dicho que tenía prisa y que no podía quedarse a comer. Siempre tiene prisa, siempre tiene algo que hacer a la hora de la comida.

He observado que el canciller siempre tiene cara de que le duele el estómago. El arcipreste siempre se toma todo muy a pecho, no disfruta con el cargo. El caso es que encima ese salón nos estresaba un poco a todos, con tanto chisme rodeándonos. Y esa estufa de gas, ni siquiera sabía que seguían fabricándose.

lunes, febrero 25, 2008

Consideraciones morales sobre el socialismo II
















La foto es de un almuerzo en un paradisiaco lugar de Ecuador, un lugar de misión junto a la jungla.

La razón por la que ayer me decidí a escribir el post anterior fue un reportaje quevi sobre Castro en National Geographic. Cuando hablamos de Cuba pensamos en represión en general, pero cuando los familiares y conocidos te cuentan las torturas, muertes y enfermedades causadas en las prisiones (a mí me lo han contado personalmente en un paseo) entonces ves al régimen de otra manera. Ya no es la represión en general, sino el pobre chico que nunca volverá a tener bien el riñón, o la persona a la que se le dejó morir de sed en una celda (esto ocurrió). Y eso es el socialismo.

El comunismo era el fascismo. El socialismo fue otra versión del fascismo, más atenuada. Y encima los intelectuales dándoselas desde los años 60 de progresistas y todo eso. Son unos impresentables. Ayudaron al fascismo y encima se sienten muy orgullosos. Algunos de ellos viajaron a Moscú y volvieron como quien vuelve del paraíso. Cuando en realidad vieron el infierno con sus propios ojos.

Ignominia y vergüenza sobre el socialismo bolivariano, ignominia y vergüenza sobre el socialismo cubano, ignominia y vergüenza sobre los anticlericales socialistas españoles que atacan a la Iglesia de Dios bajo la capa de la mentira de que ayudan a los pobres. Es la Iglesia la que ayuda a los pobres, ¡la Iglesia! Ustedes sólo dieron cobertura intelectual a ese gran fascismo soviético, chino, etíope, sandinista, que se extendió por todo el mundo y que tanta sangre y lágrimas costó derribar. Mientras ustedes se ocupaban de difundir su utopía, era la Iglesia la que se ocupaba de los pobres.

Consideraciones morales sobre el socialismo I


El socialismo decimonónico fue condenado por la Iglesia. Razón: su utopía era un atentado contra los derechos del hombre y las leyes de Dios.

El socialismo del siglo XX mostró su rostro más sangriento, cruel, antihumano y miserable.

El socialismo de finales del siglo XX, como si no hubiera pasado nada, cambió de ideología (la marxista) y nos contó una historia de glorias y grandezas pretéritas del partido que nunca existieron.

Hoy día los partidos socialistas son la punta de lanza ideológica para barrer los pocos diques cristianos que quedan en la sociedad.

Soy muy consciente de que la gente que vota a los socialistas lo hace porque piensa que así ayudará a los pobres. Pero yo pregunto, en qué país de Europa cuando han llegado los socialistas al poder han ayudado más a los pobres. Eso en el caso de España es evidente: los pobres no han sido ayudados ni siquiera un poquito más.

Haber inculcado que el socialismo ayuda a los pobres es uno de los grandes logros de estos anticlericales. La realidad no puede ser, insisto, más evidente: no les han ayudado nada, absolutamente nada. O mejor dicho, lo mismo que los partidos que supuestamente sólo ayudan a los ricos.


Un análisis de la política norteamericana de los últimos veinte años nos demostraría que el partido demócrata NO ha ayudado más a los pobres que el partido republicano. El partido republicano ha defendido los valores conservadores, entre ellos la religión, y los demócratas NO han ayudado más a los pobres, pero sí que han atacado la religión.

Estas son unas sencillas consideraciones MORALES que quiero hacer sobre los partidos.

domingo, febrero 24, 2008

Un momento que no admite comentarios


Aquí aparece la foto de mi ordenación sacerdotal. En ese día, en ese momento, no pensaba para nada en exorcismos, ni en dar conferencias, ni en escribir libros. Sencillamente no esperaba nada. Estaba abierto a lo que viniera, no tenía planes, no albergaba proyectos. Lo único que esperaba del día siguiente al acostarme, era lo que me trajera ese nuevo día, nada más. Sólo a partir de escribir mi primera novela, el futuro comenzó a ser algo más que la repetición de un nuevo día. Si yo hubiera sabido en lo que me metía al escribir mi Cyclus Apocalypticus. Si yo lo hubiera sabido.

viernes, febrero 22, 2008

Recibiendo el título al acabar mis estudios



Realmente vivimos en el siglo XXI. Si en mi niñez hubiera sido imposible llamar a un móvil para quedar con alguien para ir al cine, mucho más impensable hubiera sido llegar a imaginar que como el móvil de Giocondo estaba apagado, le invité a través de un post en este blog. Giocondo no leyó hoy el blog (¡mal hecho!), pero sí su hermana en Inglaterra. Y ella desde esa latitud contactó con Giocondo para preguntárle: ¿pero sabes que te ha invitado a ir al cine?

Este small episode nos muestra cuanto ha cambiado nuestro mundo, nuestra vida e tutto.


Hoy he ido a catequesis y les he hablado un ratito, como suelo hacer cada viernes. Cuando les he dicho que la catequesis ya había acabado, todos han dicho: ohhh. Ha sido un “oh” como sólo unos angelitos de ocho años pueden hacer. He quedado tan impresionado que he alargado un poco más la catequesis, dos minutos. Y después le he preguntado si me querían ver con flequillo, cuando era joven. Todos han dicho que sí. Nos hemos ido al ordenador de otra sala (eran unas dependencias municipales) y allí me han visto desde mi nacimiento hasta la universidad.

Aquí en la universidad con mi tía



Ay, Carlos, cuánta razón tenías. Qué mala fue la película: Sweeny Tod, de Tim Burton. ¿Por qué no te haré caso en todo? La historia era de opereta. Las escenas me imagino que fueron desagradables, el caso es que yo cerré los ojos en cada asesinato. Se recreó en la sangre sin arte alguno. Y la música pésima. Ni siquiera hallaremos en esta cinta la gran fotografía de Sleepy Hollow u otros trabajos suyos.

Hace ya varios años que llevo comprobando que Burton ya ha dado todo de sí. Ahora sólo sobrevive haciendo películas que son una sombra de lo que fue. Es muy triste a un artista que envejece tratar de dar el do pecho una última vez, para comprobar como tantos tenores que el tiempo del apogeo ya pasó y que cada año es peor que el anterior. A veces de la genialidad al ridículo hay un paso.


Burton fue genial, como lo fue Spielberg, como lo fue Coppola, pero ellos tres si son objetivos han de reconocer que caminan hacia el ocaso. Hubo una época en que el camino de su arte fue ascendente, hace años que iniciaron un lento descenso, al principio insensible. Un mal paso decíamos, una mala decisión en su carrera, pero no, ya no es una mala racha. Lo malo es que eso nos pasará a todos. Me complazco en la ilusión de que mis mejores post todavía no los he escrito, que los años venideros aun me depararán algunas ilusiones.

jueves, febrero 21, 2008

En la época de la foto, era un adolescente. Sí, también yo fui un adolescente.


Avisos: No sé por qué insisten en enviarme tanta propaganda del Partido Solidaridad y Autogestión Internacionalista. Jamás votaría a un partido con un nombre así, por cuestiones meramente estéticas.

Estoy considerando seriamente el ir a ver la última película de Tim Burton. El que el director dijera que había mucha sangre me desanimó mucho. Pero por otra parte… Si algún lector de este blog, residente en Madrid, se anima que me llame 630 52 31 51.

Soy de los pocos escritores de blog que dan su móvil, así, por las buenas. Pero desde que uno puso mi móvil en un anuncio de… digamos dudosa reputación, ya nada me importa. Ya me extrañaba que ese día tuviera tantas llamadas. Y además tenían un aire de misterio, hablaban a media voz. Lo noté desde la primera llamada: aquél no llamaba a pedir consejo espiritual. A la quinta llamada le pedí que me dijera dónde estaba el anuncio. Al ver la foto, comprendí que yo nunca podría ofrecer tales cosas.

Giocondo, te he llamado el primero para lo del Burton. Pero tu número está permanentemente apagado.

Decididamente no me gusta Truman Capote. Hoy he hecho un último intento mientras esperaba turno en la Seguridad Social. Pero las frases avanzan con lentitud, sin vigor, sin frescura. He llegado a cuando matan a la hija del granjero y al granjero, y la verdad es que ya me da lo mismo quién sea el asesino.

miércoles, febrero 20, 2008

Mi primera comunión


La que está al lado es mi prima. Hice la primera comunión solo con ella en el monasterio benedictino de El Pueyo de Barbastro.
El lirismo dulzón de las flautas de la banda sonora de Las Reglas de la Casa de Sidra, los violines de Somewhere in time de John Barry que anuncian una gran historia de amor, los peones que audaces avanzaron hacia el campo de batalla en mi partida de ajedrez de después de la cena, el e-mail de un interesantísimo ingeniero que después me llamó para charlar sobre el heliocentrismo, otro e-mail que hará que quizá vaya a Roma en verano… tantas cosas que dependen de un hilo que conecta mi piso con el mundo. Una avería y todo eso que me ha salido hoy al encuentro, no hubiera entrado en mi vida en este día que acaba. Un cable…

Los engranajes siguen dando vueltas, los ejes siguen en su sitio ajenos al desgaste del rozamiento, pero cada vuelta es un giro menos. Las más minúsculas piezas de un contador invisible también siguen ejercitando sus movimientos, una mano invisible hace otra raya vertical en una página de un libro invisible. Otra raya que junto innumerables rayas van formando columnas, junto a ellas se van añadiendo pequeñas anotaciones en números romanos. Cada muchas anotaciones, alguna frase descriptiva de otra fase. Otra gota cae de la clepsidra, se supone que una mano invisible no llegará al centenar de clepsidras sobre el estanque de la vida o sobre la arena de la plaza.

martes, febrero 19, 2008

Ayer sin post, gracias a Telefónica.

Ayer por la noche no hubo post, porque un duendecillo de Teléfónica me dejó sin televisión, sin Internet y sin teléfono hasta hoy por la mañana. De hecho sigo sin Internet en mi ordenador habitual, aunque de esto tiene la culpa otro duendecillo mucho más gordo llamado Manolo que jugó a aprendiz de mago con mi ordenador ya que no tenía conexión.

Hoy hemos tenido reunión de curas. Qué aburridas se me hacen las reuniones. Después, la comida es un salón donde apenas se puede hablar, por el ruido que forman todos los cuarenta curas que hay comiendo. No hay posibilidad de una conversación distendida y relajante, hay que hablar a gritos.

En la comida, me ha dicho un cura que ha estado en Tierra Santa que dos sacerdotes discutieron a mi costa en Jerusalén. Uno de Zaragoza me defendía. Otro de Toledo me atacaba, lo de siempre: impostor, cuenta en Suiza y similares.

Hoy sale en España mi libro Summa Daemoniaca editado por Palmyra. NO es que esté haciendo propaganda, PERO cuesta sólo 22 euros.

lunes, febrero 18, 2008

Un día más


Descubrir que la única jarra de plástico que no se ha roto, ha sido la primera de todas, la que me regaló mi monaguilla de las sonrosadas mejillas. Hubo doce de esas jarras, pero sólo la de ella permanece. Tiene alrededor de ella un gracioso dibujo del Demonio de Tasmania de la Warner Bros.

Observar con preocupación que en el viaje de ida y vuelta a Madrid hoy, una noche lluviosa, invernal y desapacible, he visto dos accidentes a la ida y uno a la vuelta, así como dos coches detenidos en la cuneta por una avería. Horrible noche para quedarse tirado. Horrible momento para golpearse contra la mediana de hormigón. De pronto el silencio y escuchar la lluvia que cae sobre la chapa del coche y el frío de febrero que entra en el interior del automóvil.

Acostarse, sabiendo que mañana todo estará allí de nuevo, esperándome, amaneciendo de nuevo, poniéndose en marcha de nuevo la maquinaria de las pequeñas cosas para iniciar su rotación 103.385 de este mes, mientras los grandes engranajes giran lenta pero inexorablemente.

domingo, febrero 17, 2008

El padre Fortea vestido de andaluz


Aunque soy aragónés, a mi padre le gustaba todo lo andaluz.


Quizá alguien se sorprenda de que ayer mencionara la pregunta capciosa que me hizo un cura ayer. Debo reconocer que las aguas clericales son todo menos tranquilas. O mejor dicho, son de una gran serenidad encima de la superficie, pero en sus profundidades son bastante… animadillas. Siempre te encuentras con algún colega que te viene a decir (a veces con bastante poca diplomacia) que si él fuera el obispo no tendría tanta condescendía conmigo y mis actividades. Cuanto más te miro, le podría haber contestado, más te veo con un gran número de características para llegar a ser promocionado. Esta frase admite cuatro interpretaciones totalmente distintas entre sí.

Al que calla, pero le encantaría poder actuar, se le une (muchas veces en la misma reunión) el sermoneador. Es increíble (uso la palabra “increíble” en toda su fuerza) la capacidad y el deseo que tienen algunos de mis colegas de sermonear. Algunos laicos no se quedan atrás. Yo que tengo el oficio de dar sermones, me quedo admirado del ímpetu interno que algunos tienen para sermonear a cualquiera, en cualquier situación, sobre cualquier tema, sin cansancio, sin desfallecer.

Un cierto número de laicos, teniendo continentes enteros donde ejercer su pasión sermoneadora, se especializan en el sermón a curas. Yo les escucho estoicamente ejercitando mientras tanto la capacidad para el viaje astral.

sábado, febrero 16, 2008

Era yo un niño muy bueno (lo sigo siendo).



El niño de al lado soy yo. O más propiamente, fui yo.

Hoy me ha hecho una pregunta capciosa en un cóctel del obispado cierto eclesiástico. No me he dado cuenta de que la pregunta tenía una malicia implícita hasta que la he pensado en casa. La pregunta ya me ha sonado extraña en el momento, pero ha sido después cuando me he dado cuenta de que era una pregunta cuya respuesta ya se conocía.

El sacerdote que me ha formulado esa pregunta no era consciente de que haciéndomela me revelaba el fondo de su alma. Es curioso, era él el que me hacía la pregunta, y era su pregunta la que me daba una respuesta acerca de lo más interior de sus sentimientos, que no eran de amor y caridad, sino de malevolencia oculta.

Eso ha sido al mediodía, ahora ya estoy al final del día.

Cada ser humano tiene un algo que busca en esta vida, una cierta utopía realizable en este mundo. Analizándome a mí mismo, recorriendo un día más el camino de la introspección, me he dado cuenta de que también yo, en las profundidades de mi subconsciente, poseía en mí el deseo de mi propia utopía: alcanzar la vida perfecta.

Es decir, alcanzar ese modo de vida en que todo sea armonía: una armonía en mis horarios de trabajo y de descanso, un equilibrio entre todos los elementos que llenan mi día, mi semana. Llegar a la hora de la comida y tener el plato preparado, llegar a la hora del paseo y escuchar el timbre del amigo que te llama, llegar a la hora de la cena y participar de la alegre tertulia. Trabajar un tiempo atendiendo a personas, trabajar un tiempo escribiendo, cuajado todo ello de mis tiempos dedicados a Dios.

Sí, ese día perfecto, en una semana perfecta, en la que mis ocupaciones habituales estén jalonadas de, pongamos una conferencia semanal, y de un viaje mensual. Una vida tranquila, sin preocupaciones, sin tener que demostrar ya nada, sin ambicionar nada porque ya se ha logrado lo que se busca, la vida en perfecta armonía, en perfecto equilibrio, en la que cada mañana uno se levanta con el ánimo de disfrutar al máximo de lo que va a traer el nuevo que ya no es nada inesperado.

Esa rutina a la que ya nada es posible añadir. Ese horario que es expresión de toda una vida necesaria para lograrlo. Esas ocupaciones que no cambiaríamos por ninguna otra en el mundo. Sin duda la utopía sería posible mañana y lo ha sido hoy. Pero sin duda se necesita de una vida para lograr una existencia perfecta.

Las palabras de Lin Yutang cuando escribió “He aquí las cosas que me harían feliz. No deseo otras. Quiero un cuarto propio donde poder trabajar…” influyó en lo que acabo de escribir. También el Concierto Grosso de Corelli que estoy escuchando.

jueves, febrero 14, 2008

Mi bautizo


A veces tengo la sensación de que me falta tiempo, de que tengo que acabar tal o cual cosa, un libro de teología, una obra literaria. Pero en otros momentos pienso: no, en realidad sólo tengo que hacer una sola cosa: dedicarme al alma.

Hay momentos de lucidez, de completa luz, en los que me doy cuenta de que sólo tengo una tarea, sólo tengo una cosa que cumplir: la vida espiritual, la relación con la Divinidad, el cultivo de mi alma. Y que todo lo demás se dará por añadidura. Y si nada se me diera tampoco importaría.

miércoles, febrero 13, 2008

Mis padres y yo. Si os fijais, me parezco mucho de cara a mi padre.


Hoy sigo adentrándome en las bellezas del barroco, en las entrañas de la armonía de un mundo inexistente. Marin Marais, me gusta. Purcell, no. Zelenka, sí, pero menos. El segundo, una bella voz no oculta una armonía sin genio. El tercero, demasiada nota vacía. El primero, cada nota como expresión de un gran pensamiento.

Una música así refresca mi alma, la renueva, la descansa frente a la conversación telefónica que he tenido hoy con cierto eclesiástico. La corrección por mi parte y por la suya no ocultaba una cierta –o considerable- miseria de planteamientos por la suya. Al final tendría que haberle dicho “mira, no olvides entre tanta leyecita y tanta letra canónica que estamos para hacer ayudar al prójimo”. ¿Cómo es posible que entre la hojarasca y la fronda eclesial al final haya perdido de vista el sentido de todo el bosque?

Al final, a él como a tantos me dan ganas de preguntarle ¿pero entonces para qué estamos aquí?

Éste es el padre Fortea unos días después de nacer


Si ayer escuché a Lully y sus delicadezas, hoy le ha tocado el turno a Haendel con su Il Triunfo del Tempo e del Disinganno. Lo mejor es el título, para mí tan evocador, especialmente en el aria Tu del Ciel ministro elletto. La obra en sí es bastante mala, he tenido que escuchar de nuevo la Zarabanda del mismo autor para sacarme el mal gusto de los oídos.

Le agradezco a un lector el que hiciera percatar de que en el post anterior faltaba la palabra “mayonesa”.

Le agradezco a otro lector sus elogios sobre Cyclus Apocalypticus, una novela sobre la que he tenido bastantes dudas. El problema de esa novela es que es muy visual, como película sería muy buena. Pero como novela el lector se encuentra muy desasistido ante tanto hecho escueto.

Le agradezco a mi madre su parto, sin el cual mi novela no hubiera sido posible.

Le agradeceré a Wroodhopper que me devuelva cierto papel que ella sabe, donde tengo apuntadas las cosas que tengo que hacer en los próximos días.

martes, febrero 12, 2008

Mis circunstancias caseras y yo


Hoy ha sido uno de esos días enclaustrados para la relectura de una de mis novelas. Por lo menos he llegado a donde el asesino logra sus propósitos. Sí, él ha tenido éxito, desgraciadamente no creo haber tenido tanta suerte con la calidad de mi novela como él con sus propósitos.

Sí, ha sido un día enclaustrado, aunque miraba con envidia la luz sin nubes de este alegre día de febrero. Pero yo me he dedicado a mi libro y a mi diarrea. Ya ingerí ese bote de mayonesa con grandes reserves ayer por la noche. La había abierto mi madre en Navidad y a pesar de estar en la nevera todo el tiempo, ya se ve que debí haberla tirado.

Los resultados han sido tan catastróficos que sólo puedo decir que menos mal que no tenía citas en mi agenda. No me hubiera atrevido a alejarme un radio de treinta metros lejos de mi casa, y aun esto con dudas y temores.
Mañana, pondré una foto mía tomada a los pocos días de nacer yo. Lo digo en serio. Salgo vestidito de blanco junto a mi gran oso de peluche. Repito, mañana. (Nota: salgo vestido.)

lunes, febrero 11, 2008

La Maquinaria del Tiempo


Muchas gracias a las varias personas que me han ofrecido el maravilloso texto de Sei Shonagon. También me ha quedado la dulce duda de que Amalia Sato sea una lectora de este blog.

Es cierto de que algunos comentaristas se quejan de que algunos de mis posts son propios de un hombre en el final de la vida, y unos cuantos párrafos son más bien de un hombre a punto de morir. Pero hoy paseaba por un bosque con un primo mío, y me daba cuenta que los menos de veinte años que nos separan son una eternidad.


Y los próximos veinte me parecen extremadamente breves. Más bien como un tiempo que huye ya de mis manos. Un tiempo que ya se acerca y del que ya me despido.

Estos últimos catorce años, los años transcurridos desde que salí del seminario, me parecen una vida. La sensación de urgencia temporal me persigue como un pájaro de bello plumaje. Urgencia por conseguir unas metas literarias, o no conseguirlas nunca. Urgencia por lograr un cierto nivel de santidad, o reconocer nuestra derrota ante la escarpada cima de la perfección. Lo único que no siento es la urgencia por lograr reconocimiento en el mundo eclesiástico, sinceramente. Algo así me parecería fútil, casi provinciano. ¿Y lo literario no? Pues no, porque incluso eso lo contemplo desde el punto de vista de lo que cambiaría mi vida ordinaria.

Es decir, la literatura no por la literatura en sí misma, sino como mero instrumento para lograr lo que tantas veces he hablado con una de mis lectoras. No solamente no moriría por dar al mundo el más bello de los libros, sino que no recortaría ni un solo día mi vida por lograr la más grandiosa montaña literaria.

domingo, febrero 10, 2008

Fin de un día con cossas buenas y cosas no tan buenas


Sensaciones desagradables:

Haber abusado (sin darme cuenta) de un alimento demasiado graso en la cena y ahora tener revuelto el estómago con una desagradable sensación de nausea.

Un comentario de un compañero que define el mal concepto que tiene de ti, de tu vida y de tu trabajo. Hirientes palabras que resuenan en mi cabeza durante horas, todo un día.

La sensación de lo que pudo ser y no fue. La sensación de que las heridas inferidas al tiempo son por definición incurables.
Sensaciones agradables:

Quedarse traspuesto tras la comida, en el sillón, mientras se escucha un reportaje sobre la armada china y sus exploraciones en el siglo XV.

Una partida de ajedrez en que cada golpe magistral propio es respondido por otro a igual nivel, todo ello mientras se escucha Furibundo spira il vento de Haendel.

El momento justo en que entre sábanas suaves y calentitas, noto que pierdo la consciencia y me interno en el sueño.

Hace tiempo busqué la preciosa lista de cosas agradables que escribió una cortesana japonesa hace siglos. No recuerdo ni el nombre, ni más datos. La escuché una vez y me fascinó. Si algún lector la conoce, le agradeceré ponga el vínculo o la lista de esa obrita.
¡¡Chavez, ríndete!! La cordura te tiene rodeado.

sábado, febrero 09, 2008

Los franceses llaman al sábado "samedí", pero en el fondo es lo mismo.



Un comentarista dijo que esto de llegar una hora tarde a una reunión es como ir un poco de divo de La Traviata. ¡Sí!, ¿qué pasa?

Otro comentarista decía que no encontraba paz en mi blog. ¡Pero bueno!, ¿pero que se cree ése, que he creado este blog para dar paz?

A mi querido comentarista anonimous insatisfechus, ¿qué oscura pulsión te obliga a entrar justamente aquí teniendo todo Internet para posarte? ¿Qué extraño masoquismo es el tuyo?

Aunque quizá debería crear un blog para apacentar y arrullar a las conciencias conformes.

A que os ha gustado el post sobre la viejecita vasca. Venga… que lo sé. Si en el fondo os gusta que os de caña. No seáis falsos.

viernes, febrero 08, 2008

Este blog ofrecerá el test de Rorschach diariamente de forma gratuita



Hoy he llamado a cierto cura, antiguo compañero del seminario. No sé, no sé. Era como si mi angelito de la guarda me dijera que le rondaba la tentación más antigua del mundo: la mujer. No le había llamado en más de un decenio y me sabía mal decirle directamente que había tenido una intuición. Le dije que leyera el post de hoy en este blog.

La mujer es la causa del 95% de las bajas en el sacerdocio. Siempre dejo un 5% de exento por no parecer un radical. Ni razones teológicas, ni razones profundísimas de índole espiritual: siempre es el sexo opuesto. O mejor dicho, el sexo a secas. Las otras razones preceden, acompañan o siguen a la razón expuesta. Pero el torpedo que hunde la línea de flotación siempre es el mismo.
La cazuela de nuestra psique puede ser muy confusa, pero en esta mancha de arriba yo siempre he visto un burro con alas de mariposa.

jueves, febrero 07, 2008

Miércoles de Ceniza


Todos los miércoles de ceniza lo mismo: un hambre atroz. Los demás días no me importa si desayuno o no, si ceno o no. Nunca tengo hambre. Como porque llega la hora. Pero muchas veces digo: qué poca hambre tengo. Todos los días, menos los Miércoles de Ceniza. Esos días por alguna razón, no hago todo el día más que pensar en la comida.

Yo creo que ésta sí que es una buena razón para creer en la existencia del demonio. Los miércoles de ceniza en mi piso no debe caber uno más. Claro que también puede haber razones psicológicas.

Seguro que hay una docena de psiquiatras que explicarían esa combinación del hambre y la religión buscando una causa en el complejo de Edipo o en el de Clitemnestra. Ese hambre puede ser resultado de una fijación afectiva en el proceso de maduración de la psique. A mí me gusta más la explicación demoníaca, me resulta más moderna.

miércoles, febrero 06, 2008

Cuando en el verano de 1937 las tropas nacionales conquistaron el País Vasco y llegaron a una pequeña aldea, una viejecita le dijo a un militar: ¡Cuántas gracias a Dios doy! Todos los días he rezado para que los que luchaban por Dios vencieran.

Reunión de arciprestazgo


Hoy hemos tenido reunión de arciprestazgo. Me he autoconcedido la indulgencia de un ligero retraso en la hora de comienzo: 60 minutos. ¿Por qué seré yo el único que tiene la impresión de que todo lo que allí se ha comentado allí se podría haber dicho en diez minutos? No se ha dicho allí nada que no supiera ya antes de entrar, salvo el traslado de la fiesta de San José. Menos mal que a estas reuniones las salva los comentarios jocosos del cura más liberal del arciprestazgo. Comentarios absolutamente inaceptables, pero que en medio del tedio general provocan la risa de todos. Como cura es un desastre doctrinal y moral, pero sin él las plúmbeas reuniones serían imposibles de superar ni con la mejor voluntad. Menos mal que hoy no nos han dado más bolsas y posters. Al final hemos ido a comer a un restaurante obrero de pueblo pequeño. Nosotros éramos los únicos que no vestíamos mono. El cura más liberal y yo somos los únicos que defendemos en voz alta el valor social de esas comidas y que por lo tanto debemos ir a un lugar algo más digno. Si no podríamos tomarnos una lata de atún en un banco. Pero nuestras palabras caen en el vacío. Ya hemos repetido las mismas razones desde hace años. Hoy, al menos, no hemos comido mal y el camarero cincuentón era simpático.

Pero allí, alrededor de la mesa, el cura de Comunión y Liberación, el neocatecumenal, el peruano serio, el del Opus Dei trabajador, el vasco bromista, el carismático, el de la curia y yo, cada uno teníamos nuestro proyecto vital, nuestras propias ilusiones, nuestra forma de ver las cosas y nuestra propia vida. Lo único que compartíamos eran esas dos horas al mes. Durante años, traté intensamente de cambiar esa situación. Hace pocos años tiré la toalla. Hace pocos años dejé de hacer invitaciones, de llamar para ir de excursión, para comer o ir al cine. Definitivamente reconocí que esas dos horas eran suficientes.

martes, febrero 05, 2008

Revolviendo en el pequeño y modesto baul de los recuerdos con las manos de los deseos


Las mil y una noches, los viajes de oriente, los campos por los que no paseé, campos bellos de amapolas, personas con las que hubiera compartido tardes de risas, bosques que no descubrí, mares en los que no nadé, amigos del alma que vislumbré en el deseo pero que nunca se cruzaron, el vacío bajo mis pies lanzándome en paracaídas, la cena inolvidable en un entorno ideal, el vuelo del halcón desde un picacho de mi cuerpo que se arroja impávido en parapente… tantas cosas que nunca serán, tantas cosas que no son. Todo lo que ni ha sido ni será. Todo lo que pude compartir y que retuve, aunque sin quererlo lo retuve. El inventario de lo que no ha sido y ya sospechamos que no será. El inventario de lo que puede ser que cada vez se acorta más. Nuestro paso por el ser, nuestro camino por la existencia. Oteamos a los lados, a lo que dejamos atrás, al más camino por delante un poco más breve, ya vemos los picachos del final, por fin vemos las colinas que marcan el límite.

lunes, febrero 04, 2008

Dr. Maligno, ¿qué piensa de las declaraciones del abad de Montserrat?


Hoy he leído las noticias las palabras del abad de Montserrat. Como sus palabras son totalmente prescindibles, me voy a ahorrar el tiempo de ponerlas aquí.
En definitiva, criticaba al cardenal de Toledo y al de Madrid y a casi todos los obispos. Me podía haber enfadado. Pero no, no valía la pena.
El rollito ese suave y dulce de que los miembros de la Iglesia no podemos pretender tener ningún monopolio ya me lo conozco. Me encantan esas palabras escritas a media tinta insulsa, esas palabras dichas a media voz que no van a ningún lado.
Por supuesto que ha tenido que leer su sermón. Porque si decía media palabra más, se iba a un lado. Si decía media palabra menos, se iba al otro. Ha sabido conjugar magistralmente el mediocre arte de atacar y silbar como quien pasa por ahí casualmente, mirando al cielo.
Pero que conste que no le critico con furia, sino que le hablo desde el humor, desde la risa. Pero fíjese, cada vez que oigo desde 1970 que el abad de Montserrat ha hecho declaraciones, me echo a temblar.
De todas maneras, aquí, en el estado español, a los políticos no los tratamos con ese guante blanco con el que usted les mece la cuna. Aquí, con todo respeto, les atizamos. Pero no recuerdo que usted haya atizado nunca a los gerifaltes de la Generalitat. A los obispos españoles, sí. Que ya se sabe que son muy malos. Aunque a lo mejor todo es una magnífica ironía y le hemos entendido mal. Eso debe ser, que es usted un pillín.
Ay, que pillín está usted hecho.

sábado, febrero 02, 2008

Mi viaje a Ecuador: un encuentro



Me habían avisado ya, salí de mi habitación, caminé por el pasillo, mis ojos se toparon con el rostro del que fue mi compañero de seminario. No nos habíamos visto en 23 años. Le dejé como un jovencito de veintitres años, me lo encontraba ahora a punto de cumplir los cuarenta: el choque fue brutal.

La alegría del reencuentro fue suprema, el abrazo sentidísimo, yo le estimé muchísimo como seminarista: siempre feliz, siempre alegre, servicial, optimista, bueno de verdad. Su rostro se había petrificado en mi memoria tal como lo vi por última vez, me había despedido de un rostro juvenil sin una sola arruga, de un cara tersa de piel anaranjada, con la sonrisa que le lucía en todo momento baj0 esos ojos azules.

Y sin embargo, un cuarto de siglo después, ahora su rostro lucía las cicatrices del tiempo, me reencuentraba con una piel marcada por profundas arrugas, su cuerpo ya no era atletico, sino delgado, había una larga historia detras de esos cambios en la cara.

Me alegraba tanto del reencuentro. Me entristeció saber que había dejado el sacerdocio. Su cara reflejaba tanto sufrimiento. Una tremenda historia había detrás de esa conciencia, más bien dentro.

viernes, febrero 01, 2008

Os escribo desde el aeropuerto de Quito

Ya mañana vuelvo a casa. Han sido unos dias muy intensos y bonitos. Dias de lluvia y mas lluvia, lluvia y niebla. Bonitas montañas verdes alrededor de una capital alargada, encajonada entre altas cimas. No es una capital calurosa en esta epoca de año. Tuve la alegria de encontrarme con dos compañeros de seminario a los que no veia desde que yo tenia 22 años. Uno sigue igual, exactamente igual que lo deje, mas maduro. El otro muestra las cicatrices del tiempo en su rostro. Me despedi de un rostro juvenil, de piel tersa, me reencuentro con una cara con profundas arrugas, un cuerpo ya no atletico, sino delgado y una larga historia detras de esos cambios en la cara.

De camino desde Guayaquil hasta el Santuario de Olon pararon la comitiva de todoterrenos para enseñarme la playa. Nadie imagino que cuando me eche a correr hacia el mar, no me iba a parar en el borde del agua. Con ropa y todo me meti hasta la cintura. Por poco me meto con breviario y todo. Estuve mojado hasta la noche, dada la humedad que habia, pero era feliz.

Hoy hemos caminado por las calles lluviosas del centro historico de Quito. Calles coloniales, calles llenas de serios indigenas que te miran con mirada misteriosa. Me acompañaba un matrimonio y sus tres guardaespaldas. Sea dicho de paso, su casa recien construida es la casa mas bella que he visto nunca. Una casa abstracta, vacia de muebles, de muros acristalados, ultramoderna en su minimalismo, rodeada de arboles y tortolas. Puedo decir que he dormido una noche en una obra de arte ultramoderno de blanquisimas paredes, de vacios y lineas rectas.

Todo lo contrario a esta casa, el gran lienzo de la iglesia de los jesuitas ante el que me detuve ayer un rato. Un lienzo colonial, que muestra el infierno, con todos sus tormentos, con palabras que rezan: vanidad, lujuria, gula, hechiceria, usureros y un largo etcetera de razones para arder en aquel ambiente sombria iluminado por las llamas opacas que llenaban el cuadro. Toda una fuente de inspiracion para un pintor como yo, pintor de cinco minutos libres antes de la merienda: tecnica pobre, mucho entusiasmo. Hare, sí, una pintura sobre el tema infernal, ese pintor hecho ceniza me ha inspirado. Debo llegar pronto a Madrid para pintar el Averno.

En Guayaquil tuve una conferencia en el club de tenis, conferencia de postin. Conferencia antes de la cena, conferencia durante la comida con los comensales, conferencia a sacerdotes, conferencia en la iglesia para todos, pequeña tanda de preguntas en el coche para un publico de cinco personas. Despues me venia un pobre infeliz y me decia: ¿puedo hacerle una pregunta? ¡¡NO, no puede hacerme una pregunta!! Lea mis libros.

Lo cierto es que los organizadores han sido encantadores, sencillamente maravillosos. Personas dedicadas solo a extender la religion. Cada uno con una historia de como se acerco a Dios.

Me ofrecieron ir a un restaurante de comida tipica. Dije que decidiera donde ibamos Marino. Pero sabiamente le oriente a que dijera que fueramos a un restaurante de sushi. Hoy he decidido probar un restaurante chino. Magnifico jarron en el reservado donde comimos, casi tan alto como yo. A la entrada del restaurante, un guardia vigilaba con un subfusil en la mano. Entre vigilantes y guardaespaldas, habia un pequeño ejercito delante del restaurante.

Como siempre la bondad natural del pueblo sencillo me entusiasmaba. Ese caracter bueno, confiado, amable, cuidadoso en no ofender. La mayor riqueza de estos paises del entorno es la gente, la buena gente.

Un sacerdote suizo perdido en tierras de la costa, ceviche, aguacate, zumos de frutas (a los que les ponen mucha azucar), visita a un amable y severo arzobispo de sotana blanca, visita a un cariñoso y locuaz arzobispo de cleriman de tonos grises en un despacho cubierto de cuadros antiguos y aroma a vainilla, niños miedosos pero intrigados que se acercan para ser bendecidos, cuantas cosas en tres dias, es bello viajar. Y mas si se viaja como yo, no a los estereotipados y artificiales lugares turisticos, sino al Ecuador real, al interior de sus hogares, con gente del pais que te pasea por los lugares que ellos conocen. A partir de ahora y para siempre, Ecuador sera otro de los lugares del mundo que recordare con agrado.