sábado, mayo 31, 2008

In tenebris et ex tenebris


La amable ciega me comentó como a los familiares que conoció como niños, los sigue recordando visualmente como niños, aunque ya la voz y el cuerpo que tantea no lo es; pero la imagen perdura.

A veces se siente sin paz con algunas personas, aun sin que ellas le hablen. Y otras le dan paz, lo mismo, aun sin conversar, sólo estando.

Nos explicó en la mesa, durante la cena, que como ella vio hasta los quince años, entiende las dimensiones de cosas muy grandes. Nos puso el ejemplo de un avión y del mar, así como de la distancia a la que está otro continente. Esas cosas son muy difíciles de entender para un ciego de nacimiento, por más que se usen símiles, dijo.

Como la voy a ver dentro de una semana, pienso (y deseo) sumergirme más en su mundo de oscuridad. Su cosmos de cosas que suenan, de objetos que huelen, de seres rugosos, suaves, blandos y aceradamente fríos. Un mundo en el que se combinan los recuerdos, cada vez más desvaídos, con lo que se percibe. Una mente que camina por la vida haciendo más y más combinaciones entre ese álbum de recuerdos y el moderado fluir de sensaciones diarias.

Un cóctel y tal


Hoy hemos tenido encuentro de escritores de La Esfera de los Libros en la sede de la editorial. Como todos los encuentros, éste ha sido igual de aburrido. Estaba Antonio Gala, Pedro J. Ramírez, el ex Jefe de la Casa Real, y famosos de todo tipo. Pero no había chica, por guapa que fuera, ni periodista, por prestigioso que fuera, que atrajera tanto las miradas como mi humilde persona.

Además, iba acompañado magníficamente por cierta lectora de este blog que se dedica al mundo editorial. El ir acompañado es muy importante, porque los grupos de personas en este tipo de cócteles es muy cerrado. No se va de un grupo a otro. Uno conversa casi todo el rato con los mismos que al principio. Es lógico, los escritores no se conocen entre sí y se dan pocos motivos para entrar en la conversación de otras personas.

A mí sólo se me acercaron dos en todo el rato. Reconozco que fue más interesante la conversación con la ciega ayer, que este larguísimo cóctel. La mujer que me acompañaba, alegre, optimista, dicharachera, no tenía mala conversación. Pero yo tengo poca potencia al hablar, y hablar a voz en grito en aquel ambiente no era lo más agradable. Además me sabía observado y criticado, lo cual tampoco favorecía un perfecto relajamiento. El acercamiento al mundo real (no imaginado) de la ciega fue una experiencia mucho más atractiva.

Ah, se me olvidaba, a los intelectuales se les reconocía por su pose, por una gabardina blanca con cabellera desarreglada, o por unas gafas pasadas de moda hace ochenta años, cosas así. Como le dije a mi acompañante: desconfío de los intelectuales que visten normal.

viernes, mayo 30, 2008

La segunda opción; no es nada personal.


Después del trabajo parroquial, hemos ido a cenar cuatro personas: una señora portuguesa, una argentina, una invidente y yo. Hemos hablado y hablado. Y en un momento dado, después de escucharles atentamente, les he dicho:

Pues yo no. Nunca. Jamás me he enfadado con Dios. Probablemente soy más pecador, más imperfecto, que las tres juntas, pero lo de enfadarme con Dios… no me ha ocurrido.

Después han insistido como esos enfados les han llevado a alejarse de Dios por alguna temporada. He concluido interiormente que yo peco, pero no me alejo.

La ciega nos ha contado cosas muy interesantes, de esas que yo quería preguntar hacía tiempo a alguien en su estado. Ella vio perfectamente hasta los quince años y por eso le pregunté si los recuerdos se desdibujan, si siente algo no sensible en su mundo de oscuridad y toda una batería de preguntas que parecían no tener fin.

Por supuesto que podría daros sus interesantísimas respuestas aquí y ahora. Pero también podría haceros sufrir un poco. Y hoy me decanto por la segunda opción.

miércoles, mayo 28, 2008

Ya he vuelto de Gijón



Hoy he vuelto de Gijón. Una ciudad que huele a mar, donde en sus calles se habla en castellano con el dulzón acento asturiano (muy distinto del duro de los vascos o del sarcástico catalán).

Bajo un cielo encapotado, en un paseo de bancos y farolas blancos, sobrevolado por las gaviotas, miré hacia el pequeño arrecife de rocas grises que estaba bajo la blanca barandilla sobre la que me apoyaba.

Abajo se veían unas algas ralas, como musgo, que cubrían esas piedras. Eran de un verde muy claro, se notaba que debían ser muy suaves al tacto. En otras rocas, se veían otras algas más largas como hojas oscuras que se mecían con el vaivén de las olas. En el fondo, se veía una tercera clase de alga, de un verde menos claro que las primeras, pero que se notaban esponjosas, daban ganas de tocarlas, quizá incluso de estrujarlas con manos de niño que experimenta.

Las gaviotas tienen un graznido de un tono muy agradable, nada estridente. El piar de las gaviotas unido al rumor de olas pequeñas que chocaban sin violencia contra las rocas del paseo, constituía un perfecto acompañamiento para un cura que pasea pensando en su novela.

Mis ojos contemplaban a mi alrededor un mundo en paz: ancianos de zapatillas y gorras blancas paseando, muchas jovencitas patinando, un grupo de adolescentes haciendo surf con trajes de neopreno, estamos en mayo.

Mañana quizá hable del programa al que fui invitado. Aunque el verdadero propósito de mi viaje fue ese tranquilo paseo por Gijón, la cena con una escritora, un rato de footing por la playa y quizá dos o tres pequeños placeres más.

martes, mayo 27, 2008

Dos ratoncitos encantadores bajo mi capa pluvial


Toda una mañana sólo ha dado para revisar diez páginas de mi novela. No me entra en la cabeza como este asunto de revisar un texto puede ir tan lento.

Al menos por la tarde fuimos al cine los lectores del blog. Estuvimos cuatro personas. A una quinta, la primera en llamar por la tarde le dije que se iba a suspender. Lo siento Bakhita. Al siguiente en llamar le dije que no sabía si se iba a suspender. Y al tercero le dije que sí, que adelante.

Indiana Jones, la película que vimos. Pues ya os lo podéis imaginar. Toda la película fue una gran persecución. Sin ningún genero de duda, “En busca del Arca Perdida” fue mucho más que una sucesión de persecuciones.

¿Por qué Spilberg hace pequeñas cosas de entretenimiento cuando tiene arte para hacer grandes cosas? No lo sé. ¿Por qué se nos despista con dinosaurios y secuelas?
Nota: Mañana estaré en Gijón. Si alguien quiere darse un paseo conmigo, que me llame 630 52 31 51.

lunes, mayo 26, 2008

Hoy me pondré algo sencillo para salir


Sigo con la revisión de mi novela. Lo maravilloso de la literatura es que te enseña a meterte en la mente de otras personas, te hace fijarte más en los detalles de vida y te acabas percatando de que lo oculto de la psicología de los demás, se manifiesta en infinidad de pequeños detalles. Es por ello que la literatura te hace fijarte más en la realidad, te hace ver las cosas de otro modo, cada vez más detallado.

La literatura te abre al mundo de los otros. Nos recuerda cuan relativo es todo y cuan absolutas pueden ser algunas cosas. Nos abre el mundo de la belleza de lo ordinario. Nos hace vivir otras vidas.
Respecto a la foto de al lado: Lo que me gusta de estos trajes es observar lo que ha llegado a hacer el ser humano para combatir el frío. Y el camino que hemos recorrido desde la desnudez humana adánica hasta la antidesnudez barroco-cardenalicia. Sí, ha sido un largo camino desde que sus antepasados cazaban mamuts.
Nota: Si alguien va a venir a la kdada de esta noche, por favor que me llame antes de venir por si hay algún cambio 630 52 31 51

domingo, mayo 25, 2008

Un sábado de mayo


Lo malo de los sábados que tenemos la misa por la mañana, es que todo el día ya creo que es domingo. Hoy hemos tenido primeras comuniones. Todo idílico, todo perfecto (sin ironía). Todo ha salido tan bien, que la posibilidad de lluvia en la procesión de entrada ha sido el único punto reseñable en una mañana sin anécdotas.

El banquete posterior ha resultado tan gratificante como la celebración litúrgica. La conversación agradable, no he comido demasiado, todo estaba muy bueno, la compañía buena, la mesa de los niños en el centro, desde donde me saludaban, me decían cosas como “hola, don José Antonio”, moviendo sus manitas.

La tarde ha estado dedicada al repaso de una de mis novelas, ya voy por la mitad. La primera fase de la novela ha resultado muy emotiva, la segunda más de análisis (en ésa estoy), la tercera parte de la novela será más de datos, la cuarta será la parte más personal. Disfruto con el trabajo de revisión, el tiempo pasa sin sentir. A este ritmo en dos semanas habré acabado la novela definitivamente.
Aunque siempre surge una revisión de última hora, que añade dos semanas más. Ésta es la tercera relectura. La primera fue la de la escritura, la segunda es aquella en que se quita lo más gordo, es decir, los errores estéticos más claros provocados por la escritura rápida y emotiva. La tercera es en la que perfila y modela todo, en su conjunto y en sus detalles. La cuarta es la del pulido de pequeñísimas partes.

La parte en la que más se disfruta, todos los escritores, es en la primera. En ésa en la que la obra aparece de la nada. Ésa en la que la escritura es la primera lectura. La primera lectura de un texto virgen de cualquier ojo.

viernes, mayo 23, 2008

Deus Biblicus


Leer la Biblia supone un encuentro directo con Él sin intermediarios. Es cierto que los profetas al escribir la Biblia fueron los intermediarios de Dios. Pero una vez que los textos quedaron inmersos en ese océano bíblico, cuando leemos al rey David, al profeta Daniel o al profeta Habacuc, por citar sólo algunos, en realidad, estamos leyendo a Dios.


Es decir, leemos las enseñanzas davídicas de Dios, las enseñanzas daniélicas de Dios, las enseñanzas habacúquicas de Dios, las enseñanzas joannicas de Dios. Los autores son sólo instrumentos de una sola obra sinfónica. Partes armónicas de una gran partitura a varias voces.

Si Dios nos habla de una batalla, en realidad se trata de una enseñanza sobre Dios con palabras bélicas. Si nos habla de la creación del cosmos, se trata de una enseñanza sobre Dios con palabras creadoras. Si nos habla de pecado, son enseñanzas sobre Dios a través de un escrito sobre el mal.


Dios es el centro de este mapa bíblico. Al mismo tiempo, ese mapa está recorrido pon millares de arroyos, acequias y ríos donde aflora el Ser Divino como un agua viva.
Nota: no os olvideís de la kdada para el próximo lunes, tal como dijmos en el post anterior.

Me ha pasado a mí.


Ya he vuelto de mi viaje a Málaga. Mi conferencia “Experiencias cercanas a la muerte: un análisis biológico y psicológico” para mí sí que fue una verdadera experiencia. El auditorio con 800 médicos impresionaba. Yo mismo me veía más pequeño, más débil, más frágil. Sólo me animaba a comenzar y a seguir, el imaginar una y otra vez que al lado de cada uno de esos médicos –de esa masa innumerable de doctores- había un ángel que me apoyaba y les sugería a sus oídos: escúchale, tiene razón.

Es verdad que mi conferencia era una conferencia científica, no un sermón, y más bien trató de medicina. Pero es que de las endorfinas, de los péptidos y de la ketamina hay sólo un paso a Dios.

Más feliz me hizo que al enviado en representación del Ministro de Salud, le cortaron la conferencia porque se alargaba. Y la mía, que iba después, se alargó más y a todos les pareció corta. Y es que no nos engañemos, de los muchos temas que puede haber en el mundo, el más apasionante, el más arrebatador, aquél que hace palidecer a todos, es el tema de Dios.

El mero hecho de un sacerdote que aprobó la química orgánica per miraculum estuviera allí hablando de péptidos, era un milagro. Y más formidable fue cuando en el cóctel cuatro médicos se me acercaron, en diferentes momentos, para decirme: “Se preguntará si creo sobre eso de lo que ha hablado. –y aguantándose las lágrimas más de uno, continuó: Pues bien, eso me ha pasado a mí.” Y dándome la mano, emocionados, me decían cosas del tipo: "Muchas gracias. Me ha hecho revivir la experiencia."
Nota: Un comentarista ha sugerido que hagamos una gran kdada de lectores del blog para ir a ver la última de Hindiana Yons (me gusta esta grafía). Y la idea me ha parecido muy buena. Así que, dado que el martes parto para Gijón, podemos quedar el próximo lunes (26 de mayor) para ir a verla en los cines Cuadernillos de Alcalá de Henares. A esa hora, se llega en un cuarto de hora desde la M-30. La película será las 22.30. Así que la idea es quedar allí a las 21.30 para comprar la entrada e ir a cenar todos juntos. Mi teléfono es 630 52 31 51 por si no nos encontramos. A los que vengan, les regalaré una novela mía. Está será la segunda kdada colectiva del blog, la anterior hace un año.
Recapitulando: próximo lunes a las 9.30 en Cuadernillos, Alcalá de Henares.
El mapa aparece en este link, es una salida de la A-2

martes, mayo 20, 2008

Deus Scriptor Maximus


Leer la Biblia todos los días requiere esfuerzo y disciplina. Pero sus palabras son luz, y debemos acercarnos a la luz.

Leer la Biblia ya es, de por sí, un modo de orar. Leer sus páginas es orar. Según como se lean, su lectura es adoración. Leerla es un acto de fe.

Poner una hora fija diaria para leer la Biblia supone un forcejeo con nuestra comodidad, una lucha, como Jacob con el Ángel. Pero la santificación de nuestra vida requiere de horas fijas en nuestro contacto con Dios. La inmersión continua, diaria, estable con la Palabra de Dios requiere de la segregación de un tiempo fijo en nuestro día. Ese tiempo fijo nos llevará a forjar más tiempos fijos a lo largo del tiempo que Dios nos da cada día.

La Biblia se centra en lo esencial, pero no sólo no descuida lo accidental, sino que por el contrario nos recuerda una y otra vez que a lo esencial se va a través de lo accidental. Dicho de otro modo, al Ser Infinito se va a través de las pequeñas cosas.


Nota: El miércoles 21 de mayo por tarde y el jueves 22, voy a estar en Málaga, dando una conferencia. Si algún lector de este blog quiere dar un paseo por el centro de esa ciudad, que me llame 630 52 31 51.

lunes, mayo 19, 2008

El tiempo, ese gran maestro callado


Al niño se le caen los dientes, al anciano también.

El bebé se pasa todo el día durmiendo, el anciano acaba somnoliento.

Los primeros pasos vacilantes del niño, los últimos pasos igualmente vacilantes del anciano.

El niño comienza su vida en la cuna, el anciano la acaba en la cama.

El niño toma papillas, el anciano también.

El niño recorre un túnel, la matriz, hasta la luz del mundo exterior. El anciano al morir recorre también un túnel hacia la Luz.

La muerte eterna sería recorrer ese túnel en sentido inverso, hacia el interior de la matriz, quedándose ya definitivamente en ese estado de vegetación, de vida reducida a su mínimo.
El niño comienza a hablar con dificultad, el anciano acaba hablando con dificultad.

La misma emoción por la primera palabra y por la última.

La misma fragilidad, la misma indefensión, en el prólogo y en el epílogo de la existencia.

Sí, desde hace meses me quedo admirando viendo a los niños de mi parroquia, especialmente al nieto de mi sacristana, dándome cuenta de la perfecta simetría que tiene la vida. El diseño de la existencia está pensado para que el tiempo se doble y se repita sobre sí mismo, mostrándonos una magistral divina enseñanza.

He mostrado tan sólo algunos rasgos, cualquiera que contemple a niños y ancianos bajo esta perspectiva verá muchos otros detalles de una simetría sencillamente admirable. La comparación entre el niño que no anda, sentado en su silla, y el anciano que pasa su día en su sillón, es más que una coincidencia. El niño crece en estatura, el anciano hasta en eso cumple con este plan. El niño se adentra en el tiempo, el anciano se apresta a adentrarse en los siglos de los siglos.

Qué bello es soñar


Lo extraño es que por la noche soñé con la parroquia, reunión de todo el pueblo en una placita delante de la iglesia. Estaban quejándose de que había muchas fuerzas humanas que podían ser utilizadas y que estaban inactivas. Era un sueño en el que como testigos de la reunión, unas sesenta personas, estaban también varios guardiaciviles.
Un señor con mostacho intervino para decir que el Espíritu Santo le había dicho que había numerosas personas con grandes potencialidades que podrían hacer muchas cosas. Yo recuerdo que seráficamente trataba de calmar las quejas recordándoles que no recordaba haber dicho que no a ninguna sugerencia de colaboración. A todo, ¡menos a creación de nuevas hermandades!, añadí con energía.

Curiosamente, los párrocos nos negamos a la creación de nuevas hermandades hasta en sueños. Y hasta en el surrealista mundo de los sueños nos persiguen los visionarios. La Guardia Civil es lo único que no me encaja. Ya sólo faltaba un clásico de mis sueños: algún obispo anglicano.

domingo, mayo 18, 2008

Esas palabras que arden


He puesto el post hoy por la mañana, en vez de por la noche, porque ayer me ocurrió algo que pocas veces me sucede, algo gozoso. Después de cenar y jugar mi partida de ajedrez y atender la plaga de los e-mails, me puse a revisar otro trozo de la novela, una de las mías, que esta semana estoy corrigiendo por tercera vez. La revisión de los propios escritos es una de las tareas más pesadas que se pueden hacer. Todo aburre, todo es ya conocido. Apetece ir a textos nuevos, para leer o crear, pero no leer lo que ya se sabe en busca de un adjetivo inadecuado, una repetición inadvertida o un pensamiento que necesita ser clarificado.

Pero ayer, me ocurrió que me metí tanto en el texto que cuando miré el reloj eran las tres de la mañana. ¡No podía ser! No solo no estaba cansado, sino que de buena gana hubiera seguido toda la noche. El texto me había hecho llorar a lágrima tendida (había mártires de por medio), estaba dentro de esas líneas, quería seguir. Me despegué de la historia con pena, para rezar la parte del breviario que me quedaba. Ese día, encima, no había rezado todavía el oficio de lecturas.

Momentos como ése resultan dulcísimos para un escritor. Cuando no ya los lectores, sino él mismo queda atrapado por la historia que ha contado y ya no hay ni hambre, ni sed, ni sueño. Aunque debo reconocer que inconscientemente tomé bastante chocolate fruto de mi excitación. Dicen que es antioxidante. Yo por dentro debo estar completamente antioxidado. Estoy deseando que llegue la tarde para retornar... allí.

sábado, mayo 17, 2008

Meridianus vitae


No, no es tristeza para nada. Medio año me separa de los cuarenta. Ya veo la marca. Antes no la divisaba. La bruma la desdibujaba. Sabía por donde caía, pero estaba tan lejos.

Este tiempo me ha hecho percibir la repetición. La novedad ha sido sustituida por el ciclo repetitivo. Desde hace algún tiempo, unos años, ya notaba yo que no había novedades. Ahora sé que no las hay.

Comida, paisajes, películas, libros, amistades, todo ha caído en esa dulce y grandiosa repetición que es la vida. Sólo espero alguna novedad de la vida mística y de un hipotético –e impreciso- triunfo en la literatura.

Todo lo demás, todos los demás elementos, han ido situándose en su sitio, en su lugar, en su posición dentro de esa gran esfera armilar de la existencia. Ahora todo gira dentro de sus órbitas con más o menos repeticiones. Pero el mapa completo de los ciclos ya ha sido cartografiado.

viernes, mayo 16, 2008

Dejando atrás la Terra Incognita.


A raíz de un recuerdo espontáneo que tuve una mañana al levantarme, me he dedicado a ratos perdidos las últimas semanas a algo peculiar: a tratar de recordar algo, cualquier cosa, que de mi infancia más temprana estuviera completamente olvidado.

Podía ser un viaje de compras a Lérida, o las páginas de un tebeo cuando todavía no sabía leer, o unas figuritas de bronce de un vecino, o una comida en una casa ajena, o un juego con otro niño en el bajo abandonado de una casa. Lo importante era rescatar una instantánea perdida durante treinta años. La experiencia ha sido bonita. Cuántas fotografías andan extraviadas en nuestra cabeza, aguardando sólo a que un día tengamos tiempo para hojear esas páginas ya mohosas, amarillentas y tan frágiles como imposibles de tocar.

Reconozco que estos pensamientos son más propios de un anciano en una mecedora, mirando por un ventanal, atravesando el último tramo de la vida. Pero es que el meridiano de mi vida está resultando muy recapitulador.
Siempre había oído hablar de esa marca sobre el suelo, la del meridiano. Pero lo que no sabía hasta que he llegado a ella, era que se trataba de una fosa. Los mapas no me habían advertido de ello.
Lo curioso es que al adentrarnos en esta nueva tierra, dejamos atrás la Terra Incognita para adentrarnos en un paisaje cada vez más familiar, donde las sorpresas van decreciendo en intensidad: la previsible región de la Terra Pronosticata donde los ríos fluyen más sosegados, las montañas no son tan escarpadas y por fin nos podemos detener a contemplar los prados.

jueves, mayo 15, 2008

Amistad, divino regalo


Hoy llevando en coche a una persona, me ha dicho algo que me ha dejado pensativo. Esta mujer me hablaba de su amistad con otra, y de cómo después la cosa se deterioró, finalmente “algo se rompió”. Esa frase me ha parecido que expresaba de modo exacto lo que sucede con no pocas amistades.

Una amistad puede estropearse más o menos, se puede desgastar, puede hibernar, puede recibir golpes. Pero las hay en las que algo se rompe. Y una vez que se ha roto, ya no se puede recomponer.

Se puede no tener nada contra esa persona, no odiarla, no desear ningún tipo de petición de perdón, pero… algo se ha roto y eso ya no hay forma de recomponerlo. Ya pase lo que pase, nada podrá volver a ser como antes.

miércoles, mayo 14, 2008

Fantasías no peligrosas


Debo reconocer que una de mis fantasías ha sido la de imaginar la escena de dos monjes en una gran abadía dentro de doscientos años. Y uno de ellos haciendo con su índice el gesto al otro de que se callara, y mostrándole con precaución un libro. Mientras los ojos del otro leen en silencio con los ojos muy abiertos, el título. El título que yo puse a mi libro, a uno de los míos, quizá a uno que no he escrito todavía.

La otra fantasía es la de imaginar mi libro en manos de un lector inimaginable. Podemos imaginar muchos tipos de lectores en todo tipo de lugares y situaciones posibles. Pero éste sería aquél que nunca pudiera haberlo pensado.

Una tercera fantasía es la del lector erudito e inteligentísimo que haya sentidos formidables a una frase, o la combinación de tres textos de dos capítulos, que jamás se me pasaron por la imaginación. Es decir, la idea de un lector cuya lectura eleva el texto a una dimensión superior a la que vislumbró el autor.

La cuarta fantasía es la del párrafo que cambia la vida a alguien. La del libro que se convierte en un faro para la existencia de un ser humano. La de una mente o un corazón para el cual paso a ser alguien querido, recordado y amado.

La segunda y la cuarta fantasía he tenido el gusto de paladearlas en mi vida. Confio en poder generar nuevas fantasías, para los demás y para consumo propio.

martes, mayo 13, 2008

Estamos en el siglo XXI, hoy lo he comprobado.


El perro del padre Fortea disfrutando, como siempre, de lo lindo.

Hoy había estado escribiendo demasiado rato en el ordenador. Resultado, mis ojos se encontraban un poco irritados. Así que he puesto una página web, donde aparece la liturgia de las horas del día y he conectado un programa que lee en audio lo que aparece en la pantalla.

Así que he rezado vísperas con los ojos cerrados, sentado en mi sillón, mientras una voz ligeramente metálica, ligeramente neutra, iba recitando salmos, preces y antífonas.

¿Pudo alguna vez Bernardo de Claraval o San Gregorio Magno, que un sacerdote del siglo XXI iba a salmodiar de esta manera? Mucho me temo que ni en sus más alocadas fantasías pudieron imaginar que me iban a enviar los textos a través del Atlántico desde un servidor situado en Argentina. Y que una voz sintetizada me los iba a leer, mientras yo con los ojos cerrados me imaginaba que estaba en un coro medieval de una abadía cisterciense.

A lo mejor, mis sucesores del siglo XXII harán cosas que ahora no se me pasan por mi imaginación ni en mis más alocadas ocurrencias. A lo mejor ellos, encuentran dentro de cinco siglos mi “Summa Daemoniaca” en la biblioteca de su seminario, en un cajón cerrado con llave, y se quedan aterrados sin dormir una semana. Yo me alegraré.

Me pregunto si, como en El Nombre de la Rosa, alguien matará por mi libro, o se dejará matar, o al menos lo sacará sin permiso de la biblioteca para gozarlo en su habitación con una ilícita privacidad que hará de su lectura un placer mucho más pecaminoso.

lunes, mayo 12, 2008

Un día feliz

Descubra de entre todos estos personajes, quién podría llegar a ser el padre Fortea con el tiempo.


Me ha hecho llorar. Este Victor Hugo me ha hecho derramar alguna lágrima, pequeña pero emocionada, al comenzar Los Miserables. De hecho, he comenzado a leer su vasta novela con el propósito de detenerme en las primeras páginas. Pero es que necesitaba leer la parte referida al obispo Myriel, que está al principio.

Todos los lectores de esta conocida novela están de acuerdo que el arranque de ésta novela es sencillamente impresionante. Y eso que sólo describe la vida cotidiana de un obispo de una pequeña diócesis rural, pero desde luego estaba inspirado, sí. Desde hacía años no me encontraba con la paradoja de una literatura tan simple y al mismo tiempo tan conmovedora. Es difícil descubrir dónde está el secreto. Sencillez expresiva, simplicidad en su forma y en su contenido, y sin embargo todos nos conmovemos es cierto. Son unas páginas que tocan fibras muy profundas.

Bueno, cambiando de tema, hoy hemos tenido las confirmaciones en mi parroquia. Qué bonito todo. El vicario episcopal, don Javier, un santo bondadoso, un ser humano emotivo, dotado de una sonrisa trascedente y moderada.

La sacristana nos ha agasajado con una comida en la que ha puesto todo su corazón. La tarde la he dedicado a un libro. Espero que el editor sepa agradecérmelo. Trabajo casi tanto para la Iglesia Católica como para los editores. Confío que ellos sepan estar a la altura de las circunstancias. Confirmaciones, escritura, comida relajada en buena compañía, breviario a sus horas. Sí, un día feliz.

domingo, mayo 11, 2008

El padre Fortea en sus años jóvenes, tratando de parar el gol del progresismo


El proyecto… el proyecto era gozar de una mañana de sábado sumido en la beatífica lectura de mi “Estambul”, líneas relajantes, detallistas, magistrales en su sencillez y concreción del premio Nóbel Orhan Panuk. Las pequeñas cosas, muchas pequeñas cosas han arruinado ese proyecto. Ir aquí, ir allá, cuando ha llegado la hora de la comida, no había empezado a leer.

Encima había que devolverlo a la biblioteca. Muchos se preguntan el por qué de mi lectura fragmentaria de ciertos títulos, cuál es la la razón profunda para retomar un título una semana después de haber interpolado otro. La respuesta se halla no en las complicadas teorías que algunos han urdido, sino en la finalización de los plazos de préstamo de los libros de la biblioteca.

Por la tarde, una misa y después una boda. En la boda sin misa, se me ha olvidado darles de comulgar. Menos mal que estos eran majetes. Algunos novios resultan tan desagradables.

Después he cenado viendo medio capítulo de Los Simpson. El caso es que el capítulo de Homer disfrazado de salamandra me suena. Pero no lo he podido acabar. En seguida he tenido que ir a otra parroquia: era la Vigilia de Pentecostés. Allí me he enterado de que la noche anterior han profanado la iglesia de Torres de la Alameda. Menos mal que no han podido abrir el sagrario.

Bueno, me voy a dormir. Mañana tengo confirmaciones en mi parroquia, viene un vicario episcopal. Después comeré con él, será un almuerzo relajado, hablaremos de la Iglesia y del mundo.

sábado, mayo 10, 2008

Otro lector medio de este venerable blog


Me decía un enfadado comentarista del blog: “¡Con la falta de vocaciones que hay! debería centrar más sus colaboraciones en fomentar éstas”

Contestación:
Sí, sí, tienes razón. ¡A ver, lectores míos, si os animáis y os hacéis algunos de vosotros cistercienses, jesuitas, trapenses, eremitas y curas; y también monjas! Espero que con esto este comentarista me deje ya en paz por lo menos dos meses o, al menos cuarenta días. Aunque es de difícil contentar y seguro que después se queja de no he resultado convincente.

Otro comentarista enfadado el blog me ha dicho: “…pues hablar de uno mismo, me parece presuntuoso.”

Contestación: Sí, sí, tienes razón. Mañana este blog de forma permanente pasará a tratar del cosmos. Claro que te recuerdo que el título de este blog no es “El África Negra”, ni “El Último Pastel”.

Otro comentarista talibán, después de una monserga, acababa diciendo: “¡Bienaventurados los humildes.”

Contestación: Estimado hermanito mínimo, te aseguro que en mi caso, hablar de mí mismo es el acto de mayor humildad que se me ocurre.

José Blanco, portavoz socialista, hablando de la reforma de la Ley Religiosa: “No pretendemos agredir a nadie.”

Contestación: Claro, claro. “Nunca invadiré Checoslovaquia”.

Vicepresidenta De la Vega: "La reforma de la ley de libertad religiosa noe stá pensada cont ra nadie".
Contestación: Señorita, ¿me permite decirle que su sonrisa me da miedo? Hay algo en su mirada, en sus dientes afilados, en el tono de su voz, que me turba, que no me deja tranquilo.

viernes, mayo 09, 2008

Lector medio de este blog


Como ha habido no pocos que me han pedido que explicara cierto punto de los post anteriores sobre el ajedrez, diré que el rey blanco significa la vida del ser humano sobre la tierra, la vida corporal, la vida en este mundo. Todo lo cual se destruye.

Hoy he acabado de revisar un libro mío de seiscientas páginas. No suelo ser dado a estas extensiones. Ahora volverá a descansar en un cajón. No es tiempo de publicarlo aun. Los libros como la fruta tienen su propio tiempo, el tiempo del libro. La lenta maduración de una obra no es una mera cuestión de trabajo.

Hoy le he ganado al ajedrez a cierta feminista lectora del blog. Como es lógico lo ha tomado como un acto de machismo.

Reconozco que hoy no he guardado la distancia de seguridad detrás de un camión, por dos veces, en la autopista, a pesar de que llovía mucho. Llevaba mucha prisa por llegar a un sitio. Me arrepiento. Dado lo pequeño que es mi coche, ése hubiera sido el final de mis libros, de mis posts, de todo. Me arrepiento sinceramente. La inconsciencia de un momento… No sólo no ha pasado nada, ni siquiera he tenido que dar un frenazo, ha sido únicamente que me he dado cuenta de que un frenazo en seco del camión que tenía delante hubiera sido mi fin.

Propósitos para mañana: leer más, rezar el oficio de lecturas a su hora, ver las cosas con un cierto sentido del humor distante no carente de algo de benignidad, encomendarme a Borges y a Bach para que me ayuden en la revisión de cierto libro que mañana ataco de forma final. Wroodhoper sabe de qué se trata.
Me encanta Mujeres Desesperadas y Muchachada Nui. Lo siento, lo siento, lo siento, pero no puedo evitarlo.

jueves, mayo 08, 2008

También hoy he jugado un rato


El rey blanco, al final de la partida, sabe que no puede ganar. La sabiduría consiste en saberlo al comienzo de la contienda.

La batalla podrá ser grandiosa, las combinaciones memorables, vivirá momentos de emoción, por más tiempo o menos, se sentirá el rey del mundo. Pero, al final, su cadáver caerá sobre la cuadrícula. Su corona rodará por el frío mármol del tablero y ya no volverá a moverse. Habrá más partidas, pero ya no serán la suya.

La caja será el lugar común de peones y alfiles. Allí yacerá en medio del caos. El orden del tablero con cada ficha en su posición, dará lugar, tras la batalla de la vida, al caos. En realidad, aunque en cada momento persiguió a un peón, a un caballo escurridizo, a una ficha en concreto, en realidad era una lucha entre el orden y el caos.

La caja-cementerio, maravilloso contrapunto al tablero imperio del orden. Esa caja es el lugar donde el ser y no ser se amalgaman, se combinan, formando una nueva realidad donde ser o no ser ya es indiferente.

Ciertamente, en ese lugar del cosmos, lugar tan extenso como la tierra misma, el cuerpo del arzobispo y el del alcohólico del 5ºA, se irán disolviendo en el no ser. Allí, en la caja, cada ficha tendrá su caja, da lo mismo haber sabido mucho que poco.

Entonces, lo único que importará, será el grito final de la ficha antes de ser retirada. Ese clamor de la ficha hacia el Ser pidiendo ser rescatado del no ser. Lo que ocurre más allá del tablero es el Misterio por antonomasia, el Gran Misterio. El Ser creó el Gran Misterio y nosotros estamos sujetos a las reglas de este gran juego que se juega desde el principio de la Humanidad.

miércoles, mayo 07, 2008

El escándalo de la sobrina del cardenal Rouco



Menuda noticia la de que la sobrina del cardenal de Madrid ha salido desnuda en cierta revista. Para mí esto ni es noticia, ni es nada. Si al menos el mismo monseñor Rouco Varela hubiera posado desnudo para esa publicación, pues aún. No lo niego. Incluso semidesnudo hubiera tenido interés, también dependiendo de la picardía con que lo hiciera, claro está.

Pero la causa de todo este mal, aceptémoslo, no está en ni en dicha mujer joven y combativa, ni en el cardenal matritense, no. La verdadera raíz del mal está en los sobrinos: los sobrinos son una peste para los curas.

Los curas de pueblo siempre haciendo la pelota a los sobrinos. Pero mira que mofletes, pero que regordete, pero que gracioso. Y después ellos te dan la patada en cuanto pueden.

Por eso yo no he querido tener sobrinos. Quizá el mejor aspecto de haber sido hijo único haya sido el de librarme de esa peste nepótica. Y mis primos ya me pueden empezar a hacer la pelota para obtener la herencia, que llegan tarde todos.

Pero volviendo al tema, una foto de monseñor Rouco tal como vino al mundo, sí que hubiera sido una noticia, sí que hubiera tenido un cierto interés periodístico, eclesial y anatómico. Valorar su mirada seductora, su convicción en la pose, su capacidad para transmitir emociones que rozaran el pecado sin llegar a ello, eso sí. Ahí sí que hubiera habido materia para el Mundo y para el Observattore. Pero este lamentable episodio de la sobrina, vamos, por favor.

Además, por un casual, sin querer, os lo aseguro, le vi los pechos a la sobrina. Y que conste que no miro los pechos de ninguna señora, pero en este caso abrí una página web e, incauto de mí, los vi al pasar la vista raudo como una paloma. Y, de verdad, había muy poco que enseñar. Aquello no me produjo ninguna tentación, salvo quizá un cierto movimiento de compasión. Si todos los tejemanes respecto a su tío que quiere revelar ella son tan exiguos como sus pechos, el cardenal puede dormir muy tranquilo.

martes, mayo 06, 2008

El tablero de la vida II


Yo hoy quería hablar de la sobrina del cardenal Rouco, pero es que el post anterior me tiene subyugado (y eso que soy su autor), por eso me aguantaré un poquito. Eso sí, aconsejo leer el post anterior para no perder el hilo en este segundo post.

A cada peón que cayó, muros de millones de movimientos se derrumbaron desgajándose de una invisible construcción de posibilidades. Esos desplomes no producen nubes invisibles como tampoco existen partidas levantadas a base de reunir movimientos perdidos. El edificio grandioso de posibilidades, construido desde antes que naciéramos, sigue cayendo a tramos en busca de su jaque mate final. Seguimos todos, cuadrado a cuadrado, en dirección a esa jugada final que no admite jugada alguna posterior.

¿Contra quiénes juegan las mesnadas blancas? ¿Quién es su real adversario? Quizá las fichas negras representan el NO-SER, y las blancas el SER. Los diversos troncos de las posibilidades frente a lo que va cercenando esas mismas ramas.

El mismo rey blanco, que representa la misma vida orgánica, el último habitáculo de la vida, en medio de sus fieles un buen día de aburrimiento o de angustia descubre que debe existir una mente capaz de jugar infinitas partidas a la vez. Incluso infinitas partidas en tableros de dimensiones infinitas.


En el mundo de las posibilidades, luchan infinitas fichas blancas contra infinitas fichas negras en cuadrículas sin fin. En algunos tramos de ese océano ajedrecístico, las mismas fichas se trasmutan, las mismas reglas se combinan.

lunes, mayo 05, 2008

El tablero de la vida I


Hoy jugando al ajedrez, hacia el final de la partida, cuando mi caballería iba haciendo la vida imposible al fiero monarca adversario, me he dado cuenta de que cuando uno comienza una batalla ajedrecística, las posibilidades de movimientos se cuentan por millones.

Pero hacia el final, cuando las fichas son pocas, esas posibilidades se reducen a millares. Y cuando quedan ya unas siete vivas sobre el tablero, las posibilidades no pasan de unas centenares. Y los movimientos realmente razonables a menudo no llegan ni a una docena.

Pieza a pieza se alcanza un escenario en que sólo hay una o dos posibilidades que merezcan la pena. Y así se llega a un momento desesperado en que el oponente comprende que no puede ya hacer ni un solo movimiento conducente a la victoria.

Los paralelismos con la vida humana son evidentes. Al principio, todo es posible: ¿será el niño un príncipe que gane un reino, prior santo que rija una poderoso abadía, constructor de catedrales? En el tramo postrero de la vida, ya sólo queda una jugada posible: seguir manteniendo con vida a la única ficha que va escapando por el tablero. Pero ya se sabe que no hay posibilidad de ganar. Uno se contenta con seguir escapando. Ya no hay infinitas posibilidades. Cada ficha que cayó por el camino, se llevó consigo millones de posibles jugadas.

sábado, mayo 03, 2008

Capitulo de faltas y tal II


Reconozco que tengo muchísima devoción a los santos, casi de un modo medieval. Así como mi vivencia de la misa suele darse de un modo monástico, sacrificial.

Me doy cuenta de que mi vida personal está muy centrada en la distribución sacra del tiempo. Vivir sumergido en el Misterio de Dios, para mí implica vivir una organización sacra del tiempo: liturgia de las horas, lectio, trabajo, etc.
El mismo Tiempo, sin duda, es uno de los goznes alrededor del cual giran nada infrecuentemente mis pensamientos.

Me alegra ver que gracias a la obra de María Valtorta estoy muy centrado en la figura personal de Jesús y en la continua reflexión sobre el kerigma. Si bien, mi respeto y veneración hacia la Sagrada Escritura es supremo y siempre que la leo, verdaderamente oigo la Voz de Dios hablándome a través de esos versículos.

Por otra parte siempre estoy luchando contra el pecado, contra mis pecados, y me asombra ver el poco dolor que me producen estos. Trabajo para el Cielo y desearía pasar el mayor tiempo posible sobre esta Tierra.

¿Y estoy contento de mí? Francamente, no. Tengo la seguridad de que hago con mi vida una ínfima parte de lo que podría si siguiera todas las mociones de la gracia.

Aun así, he conocido a muchos tipos bastante peores que yo. Y eso a pesar de que un comentarista me dijo hace unos días: cretino, es usted un cretino.

Capítulo de faltas y tal


Me doy cuenta ahora mismo de que mi religiosidad, mi vivencia de la religión, mi vivencia del contacto con Dios, está centrada de forma consciente e inconsciente en unas cuantas cosas, hechos o situaciones, no demasiadas.

Por ejemplo, reconozco que medito y recuerdo poco el hecho de la Resurrección, mientras que la Cruz está siempre presente como un elemento afectivo y no sólo intelectual. La Cruz con el crucificado, o también en sus múltiples variantes góticas, de bronce, con gemas, pétreas o medievales. En este caso, el signo me lleva de forma inmediata al concepto.

Reconozco que tengo muchísima devoción a los santos, casi de un modo medieval. Así como mi vivencia de la misa suele darse de un modo monástico, sacrificial.

(Hoy he escrito mucho, me he embalado. Así que lo he partido en dos. Mañana pondré lo que falta aquí. Del texto que falta sólo puedo decir que acababa con esta frase:)

Aun así, he conocido a muchos tipos bastante peores que yo. Y eso a pesar de que un comentarista me dijo hace unos días: cretino, es usted un cretino.

jueves, mayo 01, 2008

E



Tarde aburrida de un día festivo. Paseo, como tantas veces, por el mundo de las páginas webs que tratan la caligrafía artística. Encuentro lo de siempre. Las regiones de este pequeño mundo ya me son muy conocidas.

De pronto, me encuentro con una letra inicial que hace que me incline hacia delante. Abro los ojos, más. Me fijo y me doy cuenta de que estoy ante una obra grandiosa.

Se trata sólo de una letra capitular. Una obra de diseño prodigioso de un autor actual. Desde el primer golpe de vista quedo fascinado. Se trata sólo de una E, sí. Una letra gótica E sencilla en su cuerpo, rodeada de finas filigranas que se retuercen, rodeada de pequeñas terminaciones cuyos trazos revelan la maestría, o no, del autor; en este caso, sublime.

Valoro el magistral diseño, calibro cada detalle de ese cosmos que puede ser una letra capitular. Hacer una letra como la que tengo delante, requiere una vida dedicada al arte. Este hombre, incluso en la Edad Media, hubiera sido considerado uno de los grandes.

La maravilla de este siglo XXI es que dos horas después me pude comunicar con el autor de la obra que tanto admiraba. En teoría, la letra sólo sirve para comunicar un sonido. Pero esta letra se comunicaba a sí misma. El signo no era medio, en este caso, sino el fin de su misma existencia. Lo que quería trasmitir esta letra no era un sonido, sino a sí misma.

El mundo es un poco más bello, un poco más rico, con esta letra.

La gran conspiración mundial


Me encantan las teorías conspiratorias para hacerse con el poder del mundo y destruir la religión: no me creo ninguna.


Sin duda esto es un vicio protestante. Debe haber algún tipo de gen luterano en la red de neuronas de este tipo de personas, que les hace parecer serio y creíble lo que son las historias menos razonables de este mundo; y probablemente de otros mundos.

De hecho, esta “debilidad” en la geografía católica apenas se ha dado. Mientras que en el variado mundo de nuestros queridos hermanos separados la afición a ver al Anticristo por aquí y por allí, es de lo más normal. Me imagino que deben ver el Telediario en un continuo sinvivir. Además, está demostrado, por cada teoría conspiranóica que cae, aparecen dos. A veces estas teorías se combinan, se reproducen, algunas reviven.

No dejo de alabar el alarde entusiasmo que algunos ponen en defender estos castillos en el aire. Estas teorías tienen dos versiones: la versión pastor protestante loco y la versión best seller.

En la segunda versión, quisiera hacer algunas peticiones: no abusen del obispo gordo que desde su despacho repleto de riquezas da órdenes de que se le paren los pies al prota, tampoco hay que abusar ni de Inquisición (versión siglo XXI) ni de Opus Dei, estas repeticiones ya pecan de rancias, de manidas y quitan credibilidad.
Normalmente, créanme, tampoco una conspiración mundial se resuelve a base de puñetazos en una lucha final (unos mil libros acaban así). Con tanta novela, va siendo difícil inventar qué puede ya decir un pergamino o papiro que hunda los pilares de la Iglesia. En el mundo real, ninguna iglesia se ha hundido nunca por un pergamino. Por roedores, por deudas, porque el pastor hace las maletas y se va a las Bahamas, sí. Pero por un pergamino, no.
Por último, y esto sí que es un vicio mediterráneo, no todo señor que gobierna y nos busca las cosquillas a los curas, ya por eso es masón.

Nota: Si algún masón está leyendo este blog y guarda un rescoldo de bondad en su corazón, por favor póngase en contacto conmigo. (Anuncio serio.)