jueves, julio 31, 2008

Carta a una amiga


Estimada, digamos, Olga:

A la altura que estamos de la vida, ya no tenemos que demostrar nada, ya no nos tenemos que ganar nada. Estamos para disfrutar de lo alcanzado y que nos hagan un poco la pelota. Te ha costado una vida llegar adonde estás. Donde llegues tendrás que demostrar tu valía, te tendrás que ganar el respeto. Los cuarenta no es la etapa para iniciar nuevas batallas, sino para ganar una vieja: aprender a vivir.

En la juventud nos dimos al trabajo, nos entregamos a él, nuestra vida era el trabajo, porque después de la tempestad vendría la calma, la isla con palmera y una hamaca. En mi caso mi isla podía haber sido una bella universidad en Nueva Inglaterra o algún tipo de cargo que me hiciera mirarme por la mañana al espejo con una cierta autosatisfacción. Pero en los cuarenta nos damos cuenta de que la vida no espera.

Sigue trabajando, pero vive cada día como una obra de arte, el arte de vivir. Sigue trabajando, pero si no estás en la isla, viaja a ella hoy mismo. Es un viaje interior que no resulta fácil, siempre pensamos que el descanso viene tras ganar las batallas. A los cuarenta nos tenemos que percatar de que detrás de una batalla siempre hay otra. Llega un momento en el que tenemos que decirnos: la batalla ahora me va a esperar a mí.

La gente piensa que es en la jubilación es cuando se disfruta de los frutos de una existencia. Pero la vejez pocas veces es espléndida. Es entre los 40 y los 60 cuando estamos en nuestra fase imperial. Hemos dejado atrás la juventud de la república y los bárbaros de la enfermedad todavía están lejos. Disfruta de Roma en su esplendor.

PD: Sobre la conversación que tuvimos pour le matin: Para ser un malo que hace del mal un arte, hay que entrenarse. No se puede ser malo a ratos. Un malo que dice ahora voy a ser malo, produce resultados deficientes. Normalmente produce incomodo, no maldad en estado puro.

Eso sin contar que para hacer bien el mal, se requiere una cierta predisposición natural. En este sentido casi podríamos decir que no es malo el que quiere. Aun así quedo a la expectativa. Si bien, en este campo de la maldad, podrías darnos magistrales lecciones.
PS: El mundo puede resultar ingrato (más que nada por la gente) pero nada impide que te crees tu pequeño universo particular.

miércoles, julio 30, 2008

Bajo el oscuro, tranquilo y cálido cielo de una noche de julio.


Llega el final del día y leo las noticias antes de prepararme la cena y poner mis pies sobre el puf.

Leo que Losantos ha sido condenado otra vez por la Justicia. ¿Qué tendrá que hacer para que lo echen? ¿Quemar el edificio de la Conferencia Episcopal? ¿Agredir físicamente a algún obispo con un bate de beisbol como en Los Intocables? Leo que la cúpula de Lumen Dei ha sido suspendida. Que te nombren Comisario Pontificio con funciones de Presidente de una congregación, la verdad es que mola.

Después de leer las noticias me hago un rollito de ensalada exótica y me dispongo a ver el final de Hannibal. Es una película fascinante por sus análisis psicológicos, y sublime por sus entornos florentinos. En la película, la casa de Werger en la Costa Este me parece más impresionante que Florencia. El final es demasiado sádico, más allá de lo que cualquier humano puede soportar. La visión del sadismo en ese extremo me parece más inmoral que una escena pornográfica.

Pero la cena acaba, por cierto con un helado de tarta de queso que se deshace mientras miro durante casi media hora las maravillosas pinturas decimonónicas de Alma-Tadema. No es primera media hora que le dedico. Qué amor al detalle, a la delicadeza, a la verdad histórica y a la belleza en general.

Después quemo una varilla de mirra. Me regalaron un paquete entero cuando fui a bendecir un spa. Escucho un poco de música mientras juego mi partida de ajedrez. John Williams, demasiadas veces escuchado, pero conocedor de su oficio. El contrincante de hoy o es un principiante o es un poco tonto. Este tipo de partidas son muy relajantes. Me encanta mover las fichas de forma que, de pronto, el otro se de cuenta de que le has ganado. Así, repentinamente.

Me voy a acostar. Como cada noche soñaré. Pero no buscaré su sentido simbólico. O si lo encuentro, no lo creeré. Los sueños, como las estrellas, pueden ser unidos formando todo tipo de líneas. Si no creo a la prensa (sólo la hojeo), menos a los sueños (aunque me gusta hojearlos también). Últimamente no creo mucho ni siquiera a la realidad.

martes, julio 29, 2008

Era otro mundo, en verdad era otro mundo.


Desde hace algún tiempo, no mucho, unos meses, descubrí el entretenimiento de buscar recuerdos en la memoria de mi vida. Imágenes, escenas, episodios que no hayan sido recordados por mí desde hace años.

En los últimos meses he revisado al azar muchas páginas olvidadas. Pero lo que más me llama la atención, ahora, es que aquel mundo de mi infancia, ese Barbastro natal, ya no existe para nada. ¿Tanto ha cambiado el mundo en veinte años? Sí.

Aquella ciudad de viejecitas enlutadas de arriba abajo, viejecitas pequeñas, vestidas con trajes cosidos por ellas mismas, cubiertas siempre con un velo, ya no existe. Mi mismo instituto, sin ordenadores, sin móviles, tal como lo recuerdo es parecido al instituto de Regreso al Futuro. Me he acordado hoy cómo examinaba una a una las fotos que ponían en la cartelera de la calle en el Cine Cortés. A veces me desviaba hasta el Cine Argensola a ver qué ponían esa semana. Allí asistí al memorable estreno de La Guerra de las Galaxias. Me acuerdo cuando vi En busca del arca perdida.
Qué misteriosa era Rusia en esa época. En mi infancia, jamás me imaginé que saldría de los confines de Barbastro y su comarca. El mundo era eso, el resto era el mundo exterior, un mundo que no era el mío, desconocido, hostil, peligroso, muy grande, demasiado grande para internarnos. Muchos de los ancianos de mi infancia nunca habían salido de la comarca más que para hacer el gran viaje, que era ir a Zaragoza. Volvían horrorizados de lo grande que era. Todos regresaban diciendo: eso no es para mí.
Era una época ingenua, sencilla, carente de toda complicación, en la que jugábamos al Monopoly y nos tomábamos un helado cada tarde del verano sentados en un banco junto al río Vero, hablando de lo que seríamos cuando fuéramos mayores.

domingo, julio 27, 2008

El sueño de un cura


Esta noche he soñado algo curioso. La primera y segunda parte del sueño ha sido anodina: una conferencia que me aburre, el conferenciante es un conocido mío, me pierdo entre el primer piso y el segundo del edificio (este episodio es real, aquel laberíntico edificio para convivencias de las afueras de Roma) y una serie de detalles nimios. Pero la tercera parte ha sido más interesante.

No sé por qué, pero hay noches en los que el sueño es unitario, y en otras noches el sueño es muy largo y está como divido en partes, como si en medio hubiera retazos de tiempo de los que recuerdos partes aburridas. Otras veces recuerdo sueños completamente diferentes y divididos.

En la tercera parte del sueño de esta noche, me metía en un espacioso ascensor para ir a dar una conferencia. Debíamos bajar. Curiosamente debíamos bajar mucho y eso que estaba a nivel de tierra cuando tomé el ascensor. En el ascensor había alguna persona más, pero sin nada especial.

De pronto, se hace evidente que el ascensor está cayendo libremente. La velocidad llega a ser tal que veo que no hay posibilidad de sobrevivir al impacto. Entonces hago un acto de contrición intensísimo.

Por alguna razón, el problema se arregla, el ascensor aminora, llega a su destino, se abre la puerta normalmente, y salimos como si no hubiera pasado nada.

Lo curioso del sueño han sido dos cosas. La primera ha sido la intensidad del acto de contrición. Tan auténtico, tan intenso, que me da la sensación de haberlo hecho con advertencia y consentimiento. Es decir, tengo la sensación de que en ese acto era yo, mi yo, mi voluntad, aunque la circunstancia fuera onírica. La segunda cosa curiosa, es que a pesar de que estaba convencido de que iba a morir (y de verdad que he sentido esa sensación de un modo perfecto, muy nítido), a pesar de eso, no ha sido una pesadilla, no he sentido un terror que se me fuera de las manos. Es curioso, es como si en el sueño siguiera manteniendo el control de mí mismo y no me hubiera dejado invadir por el sentimiento del miedo, sino sólo por el acto de contrición.

De hecho, no me he despertado. Ha sido por la mañana cuando me he despertado, cuando he sentido la feliz y agradable sensación de haber hecho un acto de arrepentimiento tan hondo. Era como si el efecto espiritual hubiera trascendido el sueño.

Senectud y liturgia


Estoy yo en el ofertorio de la misa, misa del jueves, completamente concentrado en la presencia de Dios, en mis oraciones, en el disponer las cosas sobre el corporal con mucho orden y devoción.

De pronto noto que una anciana con su bastón se está acercando hacia el altar. Trato de seguir con la liturgia. La señora, me imagino, se desviará hacia la nave lateral izquierda, o irá a coger algo de un banco, o tendrá una razón para hacer eso. Pero no, es evidente que se dirige hacia el altar. Por un momento pensé que aquella mujer había sufrido un ataque de demencia y que iba a subir los escalones e iba a tirar los candelabros de bronce. Por eso, cuando ya estuvo a la mínima distancia, levanté los ojos del misal y la miré con los ojos muy abiertos, con unos ojos que mostraban mi desconcierto, mi espera de nuevos acontecimientos.

Entonces la señora de ojos entornados levanta su mano y me ofrece un billete de diez euros diciéndome: mente a Leoncio y ofrezca la misa en honor de la Virgen del Carmen.

Suspiré de alivio al percatarme de que todo se iba a resolver de forma tan fácil. Entonces, desde varios bancos de la iglesia se oyen a varias mujeres molestas que le gritan: ¡ya lo ha mentado, lo que pasa es que no has llegado al comienzo de la misa!

Con una sincera sonrisa por mi parte, abandono el altar y bajo las escaleras del presbiterio. Recojo el estipendio y le digo que no se preocupe, que he mentado a Leoncio y que he dicho que era en honor de la Virgen del Carmen.

La anciana señora conforme regresa a su sitio en la iglesia. Esta mujer de toda la vida siempre ha ocupado un mismo asiento desde donde puede ver al patrón y al altar.

Francamente todo este episodio me hizo gracia. Por supuesto que no le di la mayor importancia. Después me pidió perdón, pero es que para ella era tan importante. Lo comprendí y lo excusé.

sábado, julio 26, 2008

Chávez un clásico. Esta vez un clásico del que deberíamos aprender.


Chávez ha llegado haciendo el tonto, pero ahí estaba el rey al pie de la escalera.

Chávez había amenazado, había dejado claro que los acuerdos no valían nada frente a su enojo.

Miles de millones de euros en inversiones se podían evaporar en un enfado, así lo recordó en directo ante las cámaras.

Pero el presidente español, el rey, los ministros, todos, allí estaban sonriendo, felices, riéndole las gracias. De todo esto la Iglesia debe aprender una lección, una gran lección: sólo seremos respetados si nos hacemos respetar.

Nunca el presidente de la Conferencia Episcopal ha sido recibido con esas sonrisas, con esas deferencias, por ninguno de estos protagonistas. Y lo paradójico es que la Iglesia potencialmente tiene un poder frente a nuestro gobierno mucho mayor que el del mandatario venezolano.

Pero el poder es para el que se lo gana. El PSOE goza del poder porque se lo ha ganado, nadie se lo ha regalado. Los sindicatos son respetados porque han trabajado por lograr ese poder. Así podríamos seguir repasando la lista de pequeñas instituciones que a pesar de su poco apoyo social, tienen una influencia impresionante y a cuyos representantes sí que los reciben con sonrisas, a pie de escalera.

No digo que la Iglesia deba lanzarse a la conquista del poder, no. Pero hay una diferencia entre eso y que se la tome por el pito del sereno. Chávez nos ha dado hoy una gran lección, lo digo en serio: sólo seremos respetados si nos hacemos respetar.

La Iglesia en Venezuela se ha hecho respetar, en Estados Unidos también, en Italia también. Mientras que, por citar un ejemplo, la Iglesia Ortodoxa rusa es una iglesia que no puede aspirar más que a cantar y encender velas. Pero de ningún modo puede ponerse en pie y decirle a nadie de los que mandan: no te es lícito, o deberías hacer esto, o tal cosa está mal.

En fin, le agradezco a Chávez, y lo digo completamente en serio, el que nos haya recordado cómo funciona el mundo real.

viernes, julio 25, 2008

Seguro



Siempre ha sido algo mágico, giro la llave y el motor del coche comienza a hacer run run, rurrnnnnnr, giro el volante, aprieto el pedal, me lleva adonde quiero. Pero hoy no. He girado la llave y, de pronto, no ha pasado nada. Lo he vuelto a hacer. Nada de nada.

He tenido que entrar en el ayuntamiento de mi antigua parroquia y llamar al seguro. He tenido una hora y veinte minutos para rezar el breviario, hacer oración, pasear y preguntarme una y otra vez por qué tuve que contratar un seguro tan barato.

Llega la grua, me conecta la batería y el coche funciona. Yo no me fio. Algo me dice que eso no va a bastar. Pero el poco amable conductor de la grua no estaba por esperar. Me monto en el coche y el coche se para tres metros más lejos del aparcamiento. Lo sabía, lo sabía.

Vuelvo a llamar. Me dicen que el conductor de la grua dice que está ya muy lejos. ¡Pero si le he llamado un minuto después!

Me dicen que tengo que esperar un nuevo servicio que tardará media hora. ¡Lo que me habían dicho la primera vez! Fue entonces cuando me enfado. Cuando me enfado me enfado de verdad, con enfados reprimidos durante meses. No sé qué dije, me daban ganas de hacer como ciudadano Kane en la famosa escena de la habitación. Después pedí el teléfono de quejas. Quizá esto último hizo efecto, porque vino el primer conductor de la grua. No debía estar tan lejos, llegó enseguida.

No quería llevarme el coche a un taller. Decía que con cargar la batería de nuevo bastaba. Le dije que no, que me llevara a un taller. Mire, yo entiendo de mecánica, me dijo. Y yo le digo que quiero que me lleve a un taller. Esta última frase la dije con un tono y una mirada como la de la enfermera de Alguien voló sobre el nido del cuco. El conductor se asustó. Alguien que decía esa frase con esa mirada no estaba para negociaciones.

El de la grua tiene prisa, además tiene cara de psicópata, pero no discute. ¿Y a un taller de Alcalá quiere que lo lleve?, se queja, quiere irse a comer. Un escueto sí, sin molestarme a mirarle, le indica de nuevo que no tiene sentido insistir en que yo acepte el taller que me propone.

jueves, julio 24, 2008

La estética vaticana V


Mucha gente se pregunta si Jesús hubiera aceptado celebrar la Última Cena con un cáliz de oro, dado que se da por supuesto que lo que usó fue un vaso de barro o algo semejante.

La cuestión sobre el Vaticano, como acumulación de belleza, y la legitimidad de su existencia se responde según contestemos a la pregunta anterior.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la Última Cena fue una cena que fue una celebración ritual, no una mera cena. Los que quieren hacer de la misa una simple comida de fraternidad y se molestan de los aspectos rituales, desconocen la naturaleza de la Pascua judía tal como se celebró desde las primeras generaciones que entraron en la Tierra Prometida.

Lo segundo que hay que tener en cuenta respecto al cáliz, es que los judíos de esa época, la de Jesús, como los de todas las épocas, usaron para sus actos rituales familiares del kidush los elementos más bellos, ricos y más finamente trabajados que pudieron permitirse.

Afirmar que un carpintero no hubiera usado más que un vaso de barro, es desconocer que incluso en las familias de los carpinteros usaban para la cena del Sabbath la mejor copa, o el mejor velo para cubrir los panes.

Así que cuando dicen eso del vaso de barro de un carpintero en la cena de Pascua, hablan del judío imaginado, sin conocer la inagotable variedad de bellísimos vasos rituales que nos han quedado desde hace siglos.

Los judíos de todas las épocas, por pobres que fueran, se esforzaron por ofrecer lo mejor en honor del Elohim que mandó construir un templo que era lo mejor que técnicamente pudo erigir el Pueblo Elegido en ese tiempo.

Una vez respondida la pregunta acerca de este asunto, cáliz de oro o vaso de barro, que puede parecer sin importancia, queda respondida la pregunta acerca de si la belleza del Vaticano es una traición o no a la Revelación de ese Dios misterioso del desierto.

Frente a la retórica contemporánea, hay que decir de forma bien clara que esa romana acumulación no de riqueza, sino de belleza, se justifica de forma bien fácil. En el campo de la retórica son muchos los que atacan al Vaticano contraponiéndolo a los pobres. Como si desde el siglo XVI la obra de arte siguiera apretando su bota sobre el cuello del pobre. Pura retórica, puras palabras. Cuando la verdad es que al Vaticano hay que defenderlo en el campo de las ideas y al pobre en el mundo real.

No hace falta que defendáis al pobre con discursos. Si todo el mundo está de acuerdo en eso. No, no perdáis el tiempo. Al pobre hay que defenderlo en el mundo real. Mientras que al Vaticano de galerías de mármol y fuentes renacentistas hay que defenderlo en el mundo de la teoría, porque en el mundo real ya se defiende muy bien a sí mismo.

martes, julio 22, 2008

La estética vaticana IV


La gloria a ese Ser Infinito ha producido una eclosión de belleza como nunca se había visto: el Vaticano, la mayor concentración de belleza que hayan visto los siglos. Algunos iconoclastas, algunos simples, quieren destruir esta obra magnificente en honor de Él, quieren vender/alquilar/arrasar una obra que curiosamente no es un templo, sino un microcosmos. ¿Creen ellos que con esa desmembración, que con ese homicidio a la hermosura se arreglarían las cosas? Por supuesto que no.

¿Recobraríamos nuestro buen nombre eclesiástico por vender el Lapidario Hebreo o la colección de tapices del siglo XV, o la menos conocida colección de carrozas y coches papales? ¿No sería eso una especie de compraventa? ¿Vendo estas piezas para recuperar mi buen nombre?

Desde luego hay en ciertas salas no abiertas al público, tal acumulación de piezas mediocres (regalos de Estado, autores menores, etc) que desde luego yo las sacaría a subasta a favor de los pobres. Pero una cosa es eso y otra lo que claman los jóvenes anarquistas. Sin duda, considero que es un bien superior mantener el conjunto como quien conserva una reserva natural.

El conjunto no es sagrado, resulta divisible y vendible. Pero por el bien de los miles de años que pueden quedar de historia de la Iglesia, por el bien de la misma Humanidad que disfrutará de la existencia de ese conjunto, se ha hecho bien en preservarlo.

Pero la iconoclastia, la revolución, la reforma fanática siempre ha sido cuestión de ideales. Ideales… radicalismos frente a bon vivants. Sin Papas pecadores nunca hubiéramos tenido esa obra de arte llamada Vaticano.

El fanatismo puritano iconoclasta frente a la alegría de vivir renacentista. Por mi parte, que siga ese rozar de telas bordadas con hilos de oro, que continúe esa danza de mitras.

La estética vaticana III


Lo que hace del Vaticano un lugar único, inigualable y supremo no es ninguno de sus elementos en particular, sino el conjunto. En ningún lugar del mundo, en ningún momento de la historia, podremos hallar semejante agrupación de criptas que se superponen unas a otras, de semejante constelación de salas y capillas, de bibliotecas que guardan pesados armarios cargados de documentos de letra paciente, de sellos de lacre presionados por cancilleres de reinos que dejaron existir más allá de la memoria de los que ahora habitan esas tierras. Pasillos en los que al doblar cualquier esquina te encuentras con obras maestras de escultores y pintores que fueron los mejores de su tiempo. Y todo este universo alrededor de un solo templo, el templo por antonomasia de nuestra era.

El obelisco del atrio es mostrado con orgullo: toda la Historia confluye en nosotros. Los rostros severos de los bustos romanos, la música de Palestrina en Semana Santa, las momias que se guardan en sus salas, las tiaras guardadas cerca de salas con frescos mitológicos: grandioso laberinto eclesiástico en honor del Dios Misterioso.

lunes, julio 21, 2008

La estética vaticana II


Cubriré con mi caridad mi opinión sobre todas las pinturas que adornan los siete altares que rodean la cabecera y brazos laterales. El mosaico del San José del altar donde está el Santísimo Sacramento debe ser cubierto de mucha más caridad. En la cabecera de la basílica, Bernini en su exaltación broncínea de la Sede de Pedro hizo un conjunto tan desafortunado que sencillamente prefiero no decir ni una palabra sobre el tema, se me ocurren mil cosas, pero no diré ni una.

¿Y la cripta del Vaticano? ¿Comentaré algo sobre la cripta del Vaticano? Soy un entusiasta de las criptas. Si hay un lugar cargado de poesía en un templo son esas cámaras subterráneas. Pero las de San Pedro siempre me han parecido falsas. Cómo quitar el encanto a un lugar tan impresionante, debió resultar una tarea difícil, pero lo lograron. Quizá si bajaran la intensidad de la luz no veríamos esos horribles arcos.

Qué bonito hubiera sido el Vaticano si se hubiera preservado la basílica original constantiniana con todas sus esculturas, con todas sus pinturas, con todos sus sepulcros. Pequeña, imperfecta, ennegrecida por el humo de siglos de velas. Hubiera podido dejarse en el interior de la posterior basílica como un sancta sanctorum. Hubiera podido dejarse como su ábside, como su cripta incluso; arquitectónicamente era factible. Pero cuando a Julio II se le metía una idea en la cabeza no había nada que hacer.

Es irónico, siempre me ha ayudado tanto a la fe la estética. Y que ese lugar, precisamente ése, siempre me haya dejado frío. Pero os confesaré algo, lo que me gusta del Vaticano… son las ceremonias. Esa construcción etérea que es la liturgia.

domingo, julio 20, 2008

La estética vaticana I


Lo que voy a decir suena a herejía, pero estéticamente nunca me ha entusiasmado la basílica de San Pedro del Vaticano. Arquitectónicamente me parece una obra correcta, pero carente de genio.

Cuántas veces me he sentado delante de ella y me he repetido una y otra vez: busca, busca su grandeza estética. Tantas cuantas veces he penetrado por sus portones y he caminado sobre los mármoles de su gran nave, me he obligado a hallar su esplendor único, sin encontrarlo.

Para mí, esa basílica no tiene otra grandeza que su magnitud. Insisto, hablo de su belleza arquitectónica. Pero desde luego se me ocurren bastantes templos que son incomparables frente a él. Por supuesto hubiera preferido un templo allí como el de Santa Sofía. La misma catedral de Colonia está cargada de mucho más misterio. Y si hablamos de sus interiores, lo mismo: el de la Catedral de Westminster o el National Shrine de Washington me parecen mucho más evocadores. ¿Qué decir de la inefable Catedral de Canterbury?

Insisto, las proporciones por sí mismas no hacen de un edificio una obra maestra. El impacto que a veces sentimos ante las medidas supremas de una pequeña iglesia románica, nunca lo he sentido en San Pedro.

sábado, julio 19, 2008

Adios, Roma, adiós.


Ya he vuelto de Roma. De este viaje me queda el recuerdo de noches de humedad y calor en las que el sueño huye. Recuerdos de las camas estrechas de un seminario moderno y una casa de convivencias de los años 70.
Estoy acostumbrado a la vieja cama ancha de madera de nogal, la vieja cama de Barbastro, que cruje, pero que es la mía desde hace tantos años que ya es como una vieja amiga.

Por eso las pequeñas camas estrechas en las que mis pies tocan el frío cabecero de metal me resultan desagradables. Además me muevo mucho por las noches.

En mis traslados de un lado a otro, he leído a Pamuk en su formidable libro Estambul. Qué libro tan insuperable.
La comida italiana debe ser muy buena, yo sólo conozco la de la casa de convivencias donde estuve, que era muy mala. Sólo diré dos datos: pasta todos los días, he perdido dos kilos.
Por si fuera poco, durante cinco días no he podido tomar un vaso de agua con hielo a pesar del calor.

Hoy he ido andando desde la Estación Términi hasta el Vaticano, y he vuelto andando desde allí de nuevo hasta Términi. Eso, para los que no lo sepan, es mucho. Pero leer las páginas arquitectónicas de esa urbe es algo que hay que hacer a pie, paso a paso. Iba yo por la calle comiendo mi panini de queso, tomate y jamón, mirando cada detalle de esa ciudad que es un universo.

Detalles de fascismo en piedra blanca, de piedra oscurecida que nos habla del lujo renacentista, de piedra carcomida que nos habla de un imperio lejano y cercano.

Un placer caminar por el casco antiguo de calles estrechas, sucias y deterioradas. Ése dédalo olvidado de los turistas sigue ofreciendo verdaderos descubrimientos visuales.

También me he encontrado con un grupo de jóvenes que me han reconocido. Fortea, he oído a mis espaldas. Me hubiera acercado a ellos para revolcarme crápulamente en sus sonrisas, en sus apretones de manos, en ese cosquilleo interno que produce la admiración ajena. Pero montado en el coche que me llevaba a un seminario, me he tenido que limitar a saludarles con la mano detrás del cristal.

domingo, julio 13, 2008

Ricos del mundo, ¡uníos!


Quiero tranquilizar a la feligresía y al personal dejando claro que cuando decía que se acerca el momento en que ya no habrá más posts, ni blog, ni autor, no me refería a que vaya a cerrar el blog (¿cómo podría dejaros en la estacada después de tanto tiempo?), tampoco me refería a que me vaya a morir.

Esa frase mía hay que entenderla al modo de que todos esos momentos se perderán cómo lágrimas en la lluvia y demás cosas poéticas que lanza Nexus 6 en un momento de inspiración replicante. Sin embargo, yo, a diferencia de él, no he visto atacar naves en llamas más allá de Orión. Tampoco he visto rayos D brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tanhaussen. Pero como él, sí que podría afirmar que he visto cosas que vosotros no creeríais. Aunque no tan increíbles como las que vosotros creéis. Pero aun así, a pesar de su modestia, bastante poco creíbles.

En otro orden de cosas, me marcho a Roma mañana, estaré fuera cuatro días. Si puedo escribiré un post. Sé, par experience, que os gustan los posts romanos. A mi público selecto les gustan los post romanos y vieneses. No sé cómo no os cobro a pesar de tanta calidad. Haré lo posible por escribiros, familia, porque, lo sabéis, os quiero.

No sé qué haría después de la cena sin vosotros. (Quizá algo de provecho.)

Pero recordad, no os dejaré. Mientras Federico Les Santes ande suelto, este blog seguirá en pie. Mientras haya una señora de la limpieza trabajando en su puesto de la COPE, seguiré ideando posts. Mientras Irán continúe gobernado por alguien tan risueño y simpático como Ahmadineyad el Blog del Padre Fortea seguirá como un centinela en la noche iluminando con su luz a los pobres navegantes de la Red.

Dadme vuestros lectores pobres y cansados. Vuestras masas hacinadas anhelando respirar en libertad.El desamparado desecho de vuestras rebosantes playas.Enviadme a estos, a los desamparados, sacudidos por las tempestades. Enviadlos hacia mi blog donde yo levanto mi faro junto a la Puerta Dorada.

sábado, julio 12, 2008

Nada hay más bello que el Tiempo


Hoy he visto una vez más el comienzo de Blade Runner. Comienzo monumental, en su sobriedad y elegancia se barrunta ya la historia épica que se nos va desplegar. La música de los créditos de una increíble melancolía, las llamaradas de fuego que suben en el cielo oscuro de Los Ángeles, la coreografía (creo ya que insuperable) de los spinners que recorren esa atmósfera plomiza. Un Los Ángeles que visitaría yo un decenio antes de la fecha que aparecía en la pantalla. Un Los Ángeles que visitaría por motivos que darían para otra película de ángeles, demonios, santos y obispos. Esos Los Ángeles de ese 2019 de la Tirell Co. sólo existe en la pantalla.

Ahora, veintitrés años después de ver esa película, me doy cuenta de que lo que me impactó en mi sillón del seminario no fue sólo la película. Lo que hizo de esos 117 minutos uno de los hitos de mi vida, uno de los momentos estéticos más sublimes de toda mi existencia, fue la obra, el ambiente donde la vi, las personas que estaban a mi alrededor, la concreta etapa de mi vida en la que estaba.

Ahora descubro sus errores, sus deficiencias, entonces no los vi, no los podía ver. Pero también ahora comprendo mejor que entonces sus genialidades. Sus pequeñas deficiencias, su formidable grandeza.

Ahora, en la juventud del protagonista, descubro mi propia madurez. La distancia con el futuro se acorta. Qué lejano me parecía el año de ese futuro. Me aproximo a ese punto en el que no habrá separación entre el futuro que vi y el presente que vea.

En este momento de ocio después de la cena, después de la partida de ajedrez, he buscado los rostros, antes perfectos, de varias de las protagonistas. Sencillamente eran irreconocibles. Esos rostros, más que la arena de mis relojes, es la prueba ineludible de que el paso del tiempo no es una ilusión, un recuerdo relativo.

También me acerco al momento en que ya no habrá más post, ni blog, ni autor. Y otros comentarán otras cosas, y habrá otros blogs. Pero ya no el mío.

viernes, julio 11, 2008

¿y si probamos la vía matrimonial?



La noche ha sido una cierta mezcla de varias cosas, ninguna de ellas para tirar cohetes. Un tiempo de reflexión sobre algo que había escuchado en cierta radio. Sí, lo confieso, ya sabéis cual. La he puesto, la radio, con la idea de buscar algún lugar donde poner el dedo en la llaga. Pero hay tantos lugares donde hacerlo, que ya no tiene gracia. Es como practicar el tiro en una cristalería.

He escuchado una crítica de la locutora contra una sentencia que no permitía la apología del terrorismo, pero que sí que permitía hacer apología de la apología del terrorismo.

Sin entrar en el caso sentenciado, que no conozco, la cuestión me parece interesante desde la teoría. Lo que ha dicho la locutora no tenía ningún interés. Pero me ha parecido lógico que la ley, dentro de ciertos términos, permita hacer apología de la apología del terrorismo. Pues de lo contrario sería como que la Inquisición dijera que la defensa jurídica de un hereje es ya de por sí una herejía en el fondo.

Siempre me pareció mal que el Tribunal Supremo no permitiera que los diputados del Herri Batasuna no pudieran no jurar la Constitución. Yo defiendo la Constitución, pero defiendo que alguien esté en total desacuerdo con ella. Mientras cumpla la Ley, me parece bien que alguien se niegue a jurarla. No sólo eso, me parece un derecho el que alguien no se vea obligado a jurarla si así lo desea.

Después de estos interesantes temas he visto en youtube el video Niño llorando después de matar una mosca, y también Tortuga de jardín atacando gato. Ay, no sé qué haría sin youtube. Si me aburro, sólo tengo que poner vídeos de gatos y cachorritos y me pongo a reír.
También he pensado: Si se casaran los obispos de la Iglesia Bolivariana con las obispas anglicanas, ¿su hijos serían prelados anglicobolivarianos? Los popes rusos también se casan, los griegos también. Quizá a nadie se le ha ocurrido probar a restaurar la unidad de las iglesias por vía matrimonial.

jueves, julio 10, 2008

OBISPOS & POLÍTICA (6 parte): nuestra religión no es una religión meramente espiritual



Mis anteriores post sobre Obispos&Política habrán podido parecer despreciables, e incluso repugnantes. Pero a lo que no hay derecho es que una Iglesia en la que unos 10 millones de españoles van a misa todos los domingos, tenga menos peso en las decisiones del Gobierno que cualquier asociación cultural o casi que un sindicato de electricistas. Eso para mí es inaceptable. Dada la confianza que en nosotros han puesto millones de personas para que defendamos el honor de Dios, y al ser humano, es sencillamente inaceptable esta situación de desprecio y burla que vive nuestra institución.

La tesis que hasta ahora se venía aplicando era que si éramos buenos y no pedíamos nada y nos quedábamos quietos, muy quietos, los demás (es decir los partidos políticos) se darían cuenta de lo buenos que éramos y nos ayudarían y defenderían.

Esa tesis de manos limpias no ha sido así nunca, ni siquiera en el siglo XVIII, ni en la Edad Media, ni con Felipe II. Leed a Eusebio de Cesarea y veréis que ni al principio.

Cuando leí la biografía de San Alfonso María de Ligorio lo que más me sorprendió no fue la santidad del santo, sino ver todas las extralimitaciones que el poder del estado monárquico tenía sobre la Iglesia. Hasta en la época de Carlos V, en cuanto nos descuidábamos el emperador quería meterse en nuestra casa y organizarnos el mobiliario.

Si miramos siglo por siglo, veremos que la Iglesia siempre se ha defendido a sí misma. Pero no sólo con prédicas y romerías, sino con los medios de poder que tenía a su alcance.

Lo primero que hay que decidir es si queremos una Iglesia sólo orante, o una Iglesia que intente transformar la sociedad. Desde esta perspectiva, sería completamente lógico el que los cristianos creáramos un minipartido de muy pocos escaños, los mínimos, cuyo único fin fuera ayudar a los más desfavorecidos: los que comen en comedores públicos, los sin techo, los ancianos abandonados, etc.

En nuestra ingenuidad creemos que de ellos se ocupa el partido en el poder, el que sea, o Izquierda Unida (que nunca se ha preocupado por los pobres). Los pobres ya serían razón suficiente para crear un grupito que los defendiera desde el Parlamento, el lugar donde se reparten cantidades mareantes de millones de euros procedentes de los presupuestos.

Pero siempre nos encontraremos con alguien que dirá que la Iglesia no debe meterse en política.

La defensa de los más desfavorecidos (esos que no votan), la defensa de la institución de la Iglesia, la promoción de los valores e ideales cristianos, el estorbo de toda medida legislativa inmoral, son motivos más que lícitos para crear esa minoría parlamentaria.

Pues, además, si algún día otros partidos necesitaran esos dos o tres votos para lograr formar gobierno, se pondrían de rodillas y podríamos conseguir, entre otras cosas, hasta un programa en la televisión pública, por lo menos un par de meses. Yo me conformaba con eso.

Sé que esto de lograr una minoría parlamentaria que sea como un comando, suena a indecente. Pero es el tipo de proposición indecente que me gusta. Además, cada semana lograríamos unos segundos de telediario. Pero algunos cristianos que nunca han hecho nada ni por la comunidad de fieles, ni por los pobres, te dicen sentados en el sillón de su casa que eso es una indecencia.

Pero mayor vergüenza me parece la de aquellos clérigos que teniendo un gran poder, mucho más de lo que imaginan, en vez de usarlo para cambiar el mundo, lo entierran en un paño para que así llegue el administrador y les encuentre con las manos limpias. Es que nosotros no podemos estar a favor de nadie, dicen.

Pues hagan algo, caramba, hagan algo. Lo que sea pero hagan algo.

miércoles, julio 09, 2008

Liturgia con ángeles y sin hombres


(Es continuación del post anterior.)

Recitando a ratos, musitando otros, cantando en gregoriano, haciendo largas genuflexiones. Poniendo mis manos sobre el corporal, tratando de hacerme consciente de lo que iba a tocar. Juntando mis manos sobre el pecho, lavándolas, haciendo la señal de la cruz.

He celebrado la misa votiva de la Virgen María, pero toda ella impregnada con un sentido marcadamente penitencial. A lo largo de todas sus plegarias pensaba en Pedro insistiendo a Jesús tres veces que le amaba.

La cruz del altar era de más de medio metro de alta, muy realista. Se prestaba a la conversación. El mismo altar con su mantel blanco me recordaba al lugar donde colocaron a Jesús tras la crucifixión, cubierto con la Síndone.

Nada más las dos especies eucarísticas nada me distrae. Me siento en la sede y me puedo concentrar en el acto de haber recibido la comunión. Cuando hora y media después retorno a la sacristía, puedo asegurar que vuelvo transformado y me aplico a la tarea de recoger todo en ese ambiente de silencio absoluto, soledad y oscuridad en la que está la atmósfera de la iglesia.
Como este blog es bastante anárquico, hoy pongo este link
http://youtube.com/watch?v=N9zjR_Hm1Z0&feature=related

martes, julio 08, 2008

El poder divino dado a los hombres


Hoy he hecho una de las cosas que, de vez en cuando, hago: decir misa privada.

La he dicho totalmente solo. El templo, del siglo XVII, estaba con el portón cerrado con llave, nadie la podía interrumpir. La luz del crepúsculo se ha ido atenuando hasta que la única luz era la de los seis candelabros de bronce y el grueso cirio que iluminaba mi gran misal latino. Ese paso de la luz del día a la oscuridad, vivido desde el interior de una iglesia, es un espectáculo que difícilmente se puede expresar con palabras. Es toda una sinfonía de haces de luz que entran por los ventanales, haces que se mueven, claroscuros cambiantes y penumbras que avanzan. Y ocurre cada día.

He celebrado el rito de Pablo II con todas las reminiscencias medievales que mi imaginación me ha sugerido. Nunca he celebrado el anterior rito tridentino, me gusta más el del Vaticano II. Pero la misma patena y el cáliz parecían sacados de una misa merovingia. La antigüedad de la misma iglesia me retrotraía a siglos anteriores.

Vivir la misa con tanta lentitud, con tanta morosidad, que sirva de oración de la tarde, la misa como oración mental, deteniéndome a voluntad en cada línea que deseaba meditar. Haciendo una pausa antes de entrar en cada nueva cámara de la liturgia. Porque la misa es como un templo en el que vas penetrando, desde sus partes más exteriores hacia su sancta sanctorum. Desde fuera, cada vez más hacia dentro.

(Continuará mañana)

domingo, julio 06, 2008

La cabeza jerárquica de la Iglesia Bolivariana


La aparición de la Iglesia Reformada Bolivariana nos ha sorprendido, alegrado y llenado de esperanza.

Nos ha sorprendido porque pensábamos que ya lo habíamos visto todo en este año 2008 y que el resto de meses no traerían nada fuera de un cierto aburrimiento estival.

Nos ha alegrado, porque hacer reír al personal es algo siempre bueno. La risa es una medicina para la mente y aun muchas veces para el cuerpo.

Y nos ha llenado de esperanza, porque siempre deseé ver a Chávez coronado con una tiara y proclamado Sumo Pontífice Bolivariano.

El pueblo venezolano tiene muchos problemas, pero todos se solucionarían con un Acta de Supremacía. La pobreza, la delincuencia, la corrupción, todo, entraría en vereda si por fin la nación reconociera a Chávez como Cabeza Suprema de la Iglesia. Esto no sólo sería la lógica deriva ideológica del socialismo, sino un ejemplo a seguir por tantos gobernantes que se preguntan qué hacer con la Iglesia. ¿Por qué no hacerse cabeza de ella?, respondo. Si no puedes vencerla, hazte cabeza de ella.

Pero ten cuidado, Chávez, porque el mayor peligro que veo a esta bella y noble congregación es que pronto aparecerá la división entre la Iglesia Reformada Bolivariana del Camino Estrecho y la Iglesia Reformada Bolivariana de la Eterna Tradición y los Sagrados Votos. Además notó en el seno latente de ambas escisiones semillas de la Escuela de Evo de Tours cada vez más hostiles a las doctrinas más antiguas de la Escuela de Castro de Constantinopla.

Debes tener mucho cuidado con estas semillas de división, como ya le dije al más noble de tus obispos, el obispo de la Archiglesia Electrónica del Programador Feliz.
Y ten cuidado con el Ministro de Turismo. Cualquier día se levanta de la cama y te dice que ha soñado que se le ha aparecido un ángel y le ha dicho que tenías que cortar la cabeza de todos los obispos del país e implantar en la nación la Fe Luterano-anglopresbiteriana del Séptimo Día en su tradición Amish.
Una última cosa, ¿tiene canónigos esta nueva fe? , porque los canónigos son muy importantes.

sábado, julio 05, 2008

OBISPOS & POLÍTICA (4 parte): predicando pero con el mazo dando


Cuando en anteriores posts hablaba de cuál creo que debe ser la estrategia a largo plazo en esta relación entre Poder Político e Iglesia Católica, parto de mi particular visión de lo que será la Europa laicista de dentro de treinta o cuarenta años.

El problema no es que quiten a todos los capellanes castrenses, de los hospitales y otros ámbitos.

El problema no es que quiten los crucifijos cuando un ministro jure el cargo.

El problema no es que quiten la clase de religión y la misa de la televisión pública.

No, eso no me preocupa demasiado. Lo doy por perdido. Lo que me preocupa es cuando digan vamos a llevar al Tribunal Supremo si tal o cual aspecto de la Iglesia es constitucional.

El Estado antes de veinte años nos puede obligar a aceptar por decreto el sacerdocio de la mujer, a cerrar monasterios o reformarlos según los criterios que nos den desde un Ministerio de la Igualdad, a aceptar una ley por la que los templos antiguos tengan un cierto uso público, o a emitir una ley por la que las asociaciones religiosas tengan que admitir en su cúpula una cierta forma de democracia, etc.

Tal como está entendida la Justicia en la Comunidad Europea, los tribunales dictaminarán según la Ley, diga lo que diga ésta. Ningún Tribunal Constitucional de ningún país europeo enmendará la plana a un parlamento avalado por el 80% de la población.

O empezamos a construir un alcázar político irreductible en los próximos años, o si no nuestras trincheras jurídicas retrocederán hasta nuestros propios conventos o el interior de las decisiones de la Conferencia Episcopal. Si queremos que la Ley nos defienda, debemos entender que es imprescindible que tengamos una cabeza de puente en el mismo centro de las decisiones del Poder.

Hablo muy a largo plazo, sí. Pero debemos empezar a entender que le futuro nos va a hacer lidiar con adversarios mucho más poderosos y hostiles que todo lo que conocemos ahora. Y justamente ahora la Iglesia todavía tiene un peso en la sociedad suficiente para no ser un mero espectador de lo que pasa, sino para intentar influir en lo que sucede.

viernes, julio 04, 2008

OBISPOS & POLÍTICA (3 parte): Jerusalén celeste y terrestre


¿Qué hacer entonces claman los lectores de este blog?

Mi opinión es que llegados a este punto, después de una larga reflexión, espiritual pero no cándida, creo que la Iglesia debe desligarse de todo partido. Debe dejar bien claro que ya no está con nadie, ni con nadie, ni contra nadie. Y al mismo tiempo, debe crear un partido político minúsculo que sea su voz en el ámbito político, público y mediático. Un partido muy pequeño que desde el principio sabrá que no va a gobernar, que puede tener uno, dos, cuatro escaños. Pero cuya misión será la defender de una forma clara, dialogante, abierta, sin complejos, el Evangelio y la Iglesia que depende de ese Evangelio.

Es decir, se trataría de reconocer que hemos fracasado en la idea de que hacer fermentar con nuestra levadura un partido, y que ese partido a su vez transmita esos valores a la sociedad entera. Ahora de lo que se trata es de ser pragmáticos y crear un instrumento, un partido cristiano, de personas de absoluta confianza, sin ambiciones, insobornables y cuya calidad personal, intelectual y moral sea impresionante. No se trata de formar un partidito de gente que siempre aparezca en las entrevistas quejándose y que nos diga lo mal que está todo, no. Se trata de crear un grupo modélico, algo que roce lo ideal. Un grupo que enseñara a toda una nación lo que es la Política con mayúsculas, que nos enseñara con obras lo que desde el principio debería haber sido la política.

Un grupo pequeño, como un comando de élite, que sea nuestra voz en los medios, en la cámara alta y baja, y que defienda el Evangelio con la cara muy alta. Los valores evangélicos en economía, en política, en la legislación, en todo. Por supuesto, este partido de vez en cuando (sería una lotería) podría ser un partido bisagra.

Podemos conseguir mil veces más con dos o tres diputados de esta pequeña formación, que con millones de votantes católicos diluidos en un partido que, al final, sólo habla de lo políticamente correcto.

OBISPOS & POLÍTICA (2 parte): el valle ya no es tan verde.


¿Qué hacer en una situación así? Mi opinión es que no hay que ser profeta para darse cuenta de dos cosas. Primero, los ataques van a ir arreciando. Segundo, si no nos defendemos nosotros, nadie nos va a defender.

Algunos cristianos, creen que la Iglesia tiene problemas con el Poder porque es muy tradicional, si se abriera todo estaría solucionado. Ésta es otra idea cándida, tan cándida como falsa. No voy a hacer una enumeración de los países donde hay una iglesia modélica, pobre, sin poder, que ayuda a los pobres, y contra la cual, un buen día, al gobernante de turno le da por arremeter contra ella. La idea de que no nos entendemos porque somos malos y no somos modernos y no hemos entendido las reglas de la democracia, no sé por qué, pero nunca me ha convencido.

La Conferencia Episcopal lo único que hace es defender a la institución eclesial en todos sus ámbitos. Sin esa defensa global, retrocederíamos en cada campo que ocupamos fuera de las parroquias. Es decir, se acabaría la presencia de la Iglesia en el ámbito público. Todo quedaría relegado al interior de los templos, las procesiones, y el apostolado de cada cual y cosas similares.
No tendríamos una voz, no tendríamos capellanes en millares de lugares donde hacen una magnífica labor, las iglesias que no se usasen serían expropiadas, el Estado ni se molestaría en consultar a la hora de decidir qué es constitucional y qué no en materia religiosa, si decidieran no darnos canales de radio por sistema porque así lo quieren, tendríamos que aguantarnos, etc, etc.
Soy párroco, sé muy bien que cada diócesis tiene muchas organizaciones diocesanas y que hay órdenes religiosas extendidas a nivel nacional, y apostolados que están muy extendidos con gran infraestructura. Pero también sé muy bien hasta qué punto esas organizaciones no pueden funcionar si unos alcaldes, o unos consejeros de una comunidad, se empeñan en que abandonemos un determinado campo. Podría poner ejemplos concretos de cómo determinadas actividades caritativas tuvieron que ser dejadas de lado, porque desde el ayuntamiento se dijo que no sólo no nos iban a ayudar, sino que iban a poner todos los obstáculos posibles.

Estos análisis los escribo no desde la teoría, sino desde la observación de que en cuestiones Iglesia-Estado hay siempre una interrelación, nos guste o no. La Iglesia, además de amor, es una institución. Y como tal puede y debe ser defendida.

(Continuará mañana)

jueves, julio 03, 2008

OBISPOS & POLÍTICA (1 parte): qué verde era mi valle

Babel, la Torre, la imagen del Poder.

En este análisis me veré obligado a ser telegráfico. Si esto fuera una conferencia me extendería en cada punto, pero para gente inteligente que ya conoce los hechos y sólo busca el análisis, se puede escribir lacónicamente.

Como hay muchos lectores de diferentes países, debo dejar claro que voy a hablar de la situación española. Aunque bien harían los obispos de latinoamérica en analizar muy bien lo que ha pasado aquí, pues probablemente será lo que pasé ahí dentro de unos años.

Primera etapa
Pienso que durante la Transición la relación de la Conferencia Episcopal Española con los partidos políticos fue modélica. No sólo modélica, sino además inteligente y evangélica. No se pudo pedir más a los obispos. Hablo en términos generales, pues después sí que podríamos entrar en algunas cuestiones particulares, pero esos puntos concretos no niegan la afirmación general anterior.

Segunda etapa
Es evidente que la Conferencia Episcopal se vio forzada a emprender una postura de defensa de sus derechos, frente a partidos (digamos mejor un partido) que comenzó a expulsar la religión de todos los ámbitos de la vida pública. No sólo eso, el Poder con los medios de comunicación a su alcance comenzó a atacar a la Iglesia. Los obispos se vieron obligados a emprender una nueva política: la de la defensa. Finalmente se dieron cuenta de que no hay mejor defensa que responder con un buen ataque. Los obispos entendieron, con toda razón, que el adversario sólo te respeta si se da cuenta de que su acción provoca una reacción.

Tercera Etapa
Desde este año 2008 podemos afirmar ya con seguridad que hemos agotado un ciclo. Es evidente que ni el respeto a los partidos, ni la defensa propia, están produciendo los resultados esperados. La sociedad no sólo se está secularizando, sino que se está volviendo cada vez más anticlerical. Se observa que hay que hacer algo, ¿pero el qué?


Al principio de la primera etapa la Iglesia consideró, acertadísimamente, que ningún partido debía ostentar el título de cristiano. Ninguno debía hablar en nombre de la Iglesia. Fue una sabia decisión. Los cristianos debían ser levadura en todas las formaciones políticas.

A lo largo de la segunda etapa, de la prolongada segunda etapa, la Iglesia (tanto pastores como fieles) pusieron su esperanza en un partido, en un solo partido. Los cristianos debían hacerse con el control de ese partido y ese partido ser la defensa de esos valores, de esos derechos eclesiales.

En la tercera etapa observamos que el PSOE ha emprendido una política de ataque abierta, descarada. Y que el PP cada vez va a hacer más por desvincularse de la Iglesia, se trata de una mera cuestión de imagen.

No voy a concluir diciendo con ingenuidad que la Conferencia Episcopal ha quemado sus naves a favor de un solo partido, y ahora ese partido le abandona. Como frase queda muy bien, pero no es así. La Iglesia siempre ha tenido su mano tendida a todos, no ha quemado ninguna nave, se ha defendido de quien la ha atacado, y sólo ha usado una mínima parte del inmenso poder social que le queda; inmenso capital, aunque cada día retrocediendo.

(Mañana la continuación)

miércoles, julio 02, 2008

Inventario aleatorio del día


Esta foto no es la de mi sacristana mostrándome sorprendida qué ha encontrado en el fondo de la cajonera de la sacristía. Mi sacristana no viste así.

El sueño de esta noche
Esta noche he soñado que dos camiones chocaban frontalmente en uno de los tres carriles de una autopista. Este sueño, como todos los que tengo, no son vagos y generales, sino cargados de detalles y aspectos. La descripción precisa de la escena requeriría de más párrafos. Pero al final todo se reduce a eso: dos camiones grandes que chocan. El sueño no me explicaba el sentido de aquello, ni sus causas, se limitaba a ofrecerme infinidad de pormenores sin historia. Todo sólo para una escena de unos cuatro segundos. Es curioso, siempre que ocurren desastres en mis sueños, los observo como espectador, sin involucrarme, sin angustia.

Un e-mail de mi monaguilla, la de las sonrosadas mejillas:
Forty... escribe un post divertido... ahora me aburro.
Le contesto escuetamente: Voy a escribir un post brutal, salvaje... ¿quieres que hable de Federico?

Más cosas
Mañana, escribiré un post profundo acerca de lo que pienso que debería ser la nueva relación entre la Conferencia Episcopal y el PSOE y el PP. Propondré una revisión de la estrategia, un giro copernicano en la nueva situación que se ha planteado. Lo hago más que nada porque me gusta alternar un post un poco ganso con otro de carácter ensayístico.