miércoles, diciembre 31, 2008

Somos lo que leemos, me decían los del Opus Dei


Del mismo modo que mi cuerpo se forma con lo que como. Mi mente, mis pensamientos, mis sentimientos, mi forma de pensar se forma de lo que he visto.

Ciertamente que de lo que he visto, muchas cosas las he rechazado y ante otras me he mostrado indiferente. Pero no deja de sorprenderme que, sin darme cuenta o dándome cuenta yo también soy algo de todo lo que he visto.

Por eso, en cierto modo, yo también soy algo de Matrix, Los Teleñecos, Paseando a Miss Daisy, la 5ª de Beethoven, las bandas sonoras de Walt Disney, los anuncios de Telepizza, la música de los telediarios (tremendamente subliminal), Terminator, El Libro de las Sentencias de Pedro Lombardo (todavía no es película), Dallas, Dinastía, Falcon Crest, varios musicales de infeliz memoria, muchos reportajes sobre cocodrilos, Vacaciones en el Mar, Los Roper, Enredo (altas horas de la noche), Pueblo de Dios (quizá este programa sea el que menos me ha influido de la lista, por su calidad), Blas y Epi, la Hormiga Atómica. Por supuesto también las cosas serias, también las religiosas, me han influido. Pero no despreciéis la influencia que sobre mí ha tenido Moulin Rouge, Titanic o Dart Vader.

martes, diciembre 30, 2008

Revolviendo por el trastero familiar


Uno de los episodios más sentimentales de este viaje, fue el encontrar en un trastero una caja con comics de mi infancia.

Pero mi emoción fue ya suprema cuando bajo un montón de Don Mikis encontré una docena de comics de la colección Dumbo. Y entre ellos estaba, ni más ni menos, que el primero que me compraron en mi vida.

La primera vez que mis padres me compraron un comic fue en 1972. El título era Y Donald tiene una flauta. Era una historia a color en la que el Pato Donald con una flauta encantaba a las serpientes. Finalmente se enfrentaba a una serpiente gigante que tenía un barco lleno de oro en el fondo de un lago en una isla.
También encontré el número Andes lo que andes, no andes por los Andes también de la Colección Dumbo. Este número fue para mí un comic mítico, mucho más de lo que nunca pude pedirle a un tebeo en materia de aventuras.

Volver a releer estos comics después de tantos años, produjo en mí una grandísima emoción. Era como Indiana Jones abriendo una pirámide cerrada una eternidad.

domingo, diciembre 28, 2008

Ha, ha, ha, soy Santa.

Sueño por la noche que estoy tumbado feliz en medio de la redacción de un periódico. Un periódico en un entorno de lujo, aquello parecía el precioso patio interior de un rascacielos.

El administrador se acerca a mí, yo estaba tumbado, y me dice que le siga. De camino me encarga una columna de opinión sobre los Mc Donalds.

Me encanta la idea de escribir sobre el tema.
Llega el Director, es impresionante el despliegue de honores en cuanto sale del coche y aparece en el hall. Incluso tocaron unas trompetas de plata, para indicar que había llegado.

En la siguiente escena, me veo buscando en la wikipedia que había sobre el tema de la economía de guerra.

Ho, ho, ho, feliz Navidad.


Cierto miembro de mi familia más que conectarse a Internet, se dedica a recoger virus. No sé cómo se las arregla, pero recoge todos los virus que hay en el universo mundo.

Su ordenador funcionaba tan lento ya, que lo dejaba encendido toda la noche porque no se atrevía a apagarlo ante el miedo de que ya no se encendiera nunca.

Para que no ardiéramos todos si se incendiaba alguna batería, lo apagué amparado por el hecho de ser el último en acostarme. Y, efectivamente, no se volvió a encender.

viernes, diciembre 26, 2008

Sobremesas de Navidad


Luís sigue viendo ese aburridísimo reportaje sobre los Calamares de Humboldt. Magnífica sobremesa para la cena de después de Navidad.
Yo me he tenido que tomar la sopa de segundo plato, porque una llamada de un cura ha sido tan larga que mi madre ha tenido que volver a calentar la sopa con el microondas. No sé como el plato al rojo vivo no ha fundido la mesa.

A las 5.00 ha empezado a nevar, venía conduciendo del Pirineo. La nevada ha sido de película. Al final, he tenido que conducir sin salirme de los dos surcos para mis las ruedas. Si hubiera seguido con esa intensidad un cuarto de hora más, la carretera hubiera quedado completamente cubierta a pesar de que los coches íbamos en fila.

Jugaría mi partida de ajedrez de la noche, pero tengo sueño, estoy cansado, he caminado mucho, varias horas, a un solo grado de temperatura. La noche de Nochebuena soñé que era policía. Pero no cualquier policía, sino uno de esos de 1900 en Nueva York.
La noche de Navidad, ayer, soñé que le enseñaba a no sé quien unas fotos en las que estaba rodeado de cardenales. Pero también los cardenales iban vestidos como en 1900, con grandes mucetas blancas. A ver si ahora en mis sueños me da por comienzos del siglo XX.
Ya podría alguna Navidad tener algún sueño navideño. Pues no.

No hay nada como la Navidad. Esta frase es todo un derroche de talento.


Ah, el día Navidad. He ido a Zaragoza a celebrarlo con mi familia. No hay nada como el día de Navidad. Mi madre ya conoce mis gustos en la mesa y este día no hace experimentos. Además, en un día como éste no hay nada mejor que un gran pontifical. Ayer en la Misa del Gallo me fui a concelebrar a El Pilar. Hoy en La Seo. Canónigos, incienso, órgano, coro de niños, vamos de todo.

Por la tarde he hecho mi rato de oración en Santa Engracia. ¡Pero qué bonita esta! Cada año mejoran esta basílica. Además, me he puesto el chándal y me he ido haciendo footing. La ida y la vuelta ha sido un total de una hora de trote a 1º de temperatura. He llegado con la cara roja como una amapola.

Después de la cena he recibido la llamada de un cura. La conversación ha comenzado bien, pero después me ha entrado la duda de si he murmurado un poquito. O incluso más que un poquito. Ya se sabe, se comienza hablando inocentemente y uno acaba muy lejos. Esto del cotilleo clerical es muy feo. Aunque reconozco que también tiene sus alicientes.

miércoles, diciembre 24, 2008

Navidad


Felicito la Navidad a Bush, cuya capacidad para esquivar zapatos nos ha dejado a todos boquiabiertos.

Felicito la Navidad a Zapatero, que es mi presidente, fue legítimamente elegido por la masa, y me representa (o algo así).

Felicito la Navidad a la doctora que me hizo una colonoscopia y de la que guardo una mala impresión.

Felicito la Navidad a mi oculista, efectivamente estas gafas de pasta no me duelen en la nariz.

Felicito la Navidad a mi peluquero, cuya agenda de productos de cosmética (Skendor) es la que uso todo el año.

Felicito la Navidad a la que me llevaba las cuentas en Anchuelo, tu e-mail me da error cuando te he respondido.

Felicito la Navidad a todos los que no me quieren, a los que me tienen en mal concepto, y hablan mal de mí: que os den por saco.

Felicito a Repsol por ese anuncio que comenzaba: inventamos la rueda, descubrimos la rueda, llegamos a la luna, hicimos el pan y la sal, inventamos los coches.

Felicito a Alex de la Iglesia por su apellido, y por su serie científica sobre Plutón y el espacio.

Felicito la Navidad a los cardenales del mundo, cuya capacidad creativa cada año me sorprende más.

Felicito la Navidad al Santo Padre, aunque me sorprendería que esté leyendo este blog y no escribiendo alguna encíclica.

Nostalgia prenavideña

Hoy mientras cenaba he visto El Guateque (The Party), gracias e-mule. Para mí ver esa película ha sido toda una experiencia. La película, que es bastante mala, supuso para mí todo un hito en aquella temprana edad mía.

¡Aquellos tiempos del Sábado Cine! Aquellos tiempos en que toda España estaba ante el televisor, como niños. Santa ingenuidad con la que entonces nos sentábamos en el sillón. Nos conformábamos con tan poco, no reíamos con cualquier cosa. Cuando ahora pienso que Louis de Funes me hacía reír, apenas me lo puedo creer.

Eran los tiempos en los que, en cuestión de comedia, Jerry Lewis era lo más. Eran tiempos en los que Doris Day no era un personaje de la Historia, era lo que estaba en cartel.

Sé que lo he dicho mil veces, sé que me repito, ¡pero no había ni un móvil en todo el mundo! Y cuando uno llegaba a casa, no preguntaba: ¿he tenido alguna llamada?

martes, diciembre 23, 2008

El olvido, sí, para ellos el olvido.


Desde hace varios años creo que he madurado. Uno de los signos en que me doy cuenta de que eso ha sucedido, es que nunca pido a Dios justicia frente a aquellos que se empeñan en hacerme la vida un poco más difícil.

Cuando me hacen el mal, pienso que en el fondo merezco más por mis faltas. Quizá en caliente no. Pero después reflexiono y llego a esta piadosísima conclusión.

Después, con los años, tampoco deseo para nadie el mal. Incluso en el caso del que el sujeto sea un redomado necio, pienso que ojalá Dios le conceda el que nadie se cuenta de ello y acabe sus días con su necedad oculta a buen recaudo.

Después de cuarenta años, puedo decir esto con toda sinceridad. No sólo no deseo que le alcance la Justicia, sino que mejor incluso que el Destino sea piadoso con esa persona. Si en mi mano estuviera la posibilidad no ya de la venganza, sino de dejarle en su sitio, sencillamente me limitaría a volver la espalda y seguir dedicándome a mis cosas.

Quizá en mí exista el deseo de escribir páginas bonitas. Pero no el afán de hacer justicia. La única justicia que espero para mi persona, es la de que me dejen disfrutar de una existencia tranquila. Y ésa es la justicia que concedo a los demás en el interior de mi corazón.

lunes, diciembre 22, 2008

¡Copistas del mundo, uníos!

Sólo un calígrafo sabe la maestría que puede haber en un giro inesperado de la pluma, el estrechamiento de un lazo en su centro, el remate en pico del final de un trazo. Como si el trazo de una letra requiriera de un remate, y no sólo el final de la crónica que se cuenta en esas páginas.

La escritura gótica tiene un cierto carácter de bosque bárbaro. Tiene un aire de selva frondosa en el que uno encuentra arroyos y montañas. Allí, en cualquier rincón de la página, uno encuentra lazos celtas, florones germánicos. El bosque está escrito en latín, aunque quizá nos hable del mundo de los profetas hebreos de una tierra soleada.

Esa página es parte de un tímpano gigantesco como el orbe mismo. Un tímpano multicolor, estratificado, armonioso. Un cosmos ordenado que daba tranquilidad a los copistas.

domingo, diciembre 21, 2008

La belleza de la caligrafía


Pocas actividades tan satisfactorias como la del escriba que dedica su mano a los conceptos hechos letra. Los minutos pasan plácidos. La mente va ordenando los espacios en medio de un bosque de trazos verticales. Unos lazos sobrepasarán los límites de los renglones. Unos márgenes se poblarán de abejas, o de aguas, o de glosas en tinta verde.

De pronto, una letra inicial concebirá en su seno una miniatura. Algunos escritores se quejan de que no pueden explicar lo que han hecho en un día en una página. Un escriba sabe que el cosmos cabe en el hueco superior de una B.

sábado, diciembre 20, 2008


Todo el día por el centro de Madrid. Visita por la mañana a un sacerdote jovial que me habla creatividad teológica. La conversación con él ha sido un placer para mi intelecto.

Después comida con un profesor de filosofía de una universidad de Nueva York. Sus experiencias en sus viajes, contadas a la mesa, han sido apasionantes.

Tras la comida, paseo con otro profesor de otra universidad, éste es experto en un tipo de plantas. Un caso personal. Me impresiona su bondad, la sencillez de su alma.

Me dirijo a la casa de una famosa escritora. Casa impresionante, pero impresionante de verdad. Me tomo dos bombones y una Coca-cola.

Quedo en la entrada de una de las Torres de Kio con una periodista para una entrevista. La periodista es descreída y además de esas que le gusta meter el dedo en la llaga.

Voy al Corte Inglés a devolver un regalo y a comprar algo nuevo para la cena. Ya estoy harto de gastar lo habitual de mis blancos armarios de la cocina.

Ceno viendo un reportaje sobre la Batalla de Verdún.

Juego dos partidas de ajedrez con el mismo contrincante. Gano la primera, pierdo la segunda.

Leo dos páginas de Memorias de Adriano. El día está llegando a su fin. En media hora debería estar en la cama.

Justo antes de rezar mis últimas oraciones leo la frase de Borges: El éxito y el fracaso son dos impostores.

viernes, diciembre 19, 2008

Pensamientos en el final de un dia


No conocía la música de Hans Leo Hassler (1562-1612): etérea, absoluta, como si los angeles cantaran sobre la misma faz de la tierra.

Mientras escucho semejante derroche de belleza, pienso en la Teologia de la Cruz. Normalmente los apostoles pensamos que nuestros sudores, desvelos y trabajos deben desembocar en el triunfo espiritual, en la cosecha, en la implantación del Reino de los Cielos.

La suma perfeccion es cuando comprendemos que todas nuestras labores no nos dan derecho a nada. Si todos nuestros esfuerzos desembocaran en el mas absoluto fracaso, en el descredito, en el sentimiento de abandono mas absoluto, eso no debería inquietarnos los mas minimo.

Pero tendemos a pensar en la cruz como una mera fase transitoria, siempre acabamos pensando que tenemos derecho a una resurrección dentro de nuestra existencia terrena. La cruz, si. Pero después, todavía sobre la tierra, la resurrección, la aclamacion del Domingo de Ramos, el triunfo del paso del Mar Rojo, la Tierra Prometida ya aquí.

Cuando Nuestro Señor se le aparece a San Juan de la Cruz y le pregunta: ¿Qué quieres que haga por ti?, él le responde: Sufrir y padecer por vos, mi Señor.

jueves, diciembre 18, 2008

Winston Churchill, el sonriente rostro de la libertad

Churchill representa la libertad. Es la cara del defensor de la democracia. Su rostro optimista, alegre, algo picaro, rebosaba vitalidad. Su cara no era el rostro de un mero ser humano, era el rostro de una nación que luchaba por los valores de la tradición, del cristianismo, del parlamentarismo, frente a un Nuevo Orden.

Pero aunque todos los documentales de televisión presentan a Chamberlain como a un candido de buenas intenciones y a Churchill como a un realista, creo que eso debe corregirse. Chamberlain sabia perfectamente que era el fascismo, nunca se engaño.

Si Churchill hubiera estado en el poder, hubiera habido una II Guerra Mundial. Pero siempre nos hubiera cabido la duda de si esa guerra se hubiera podido evitar con otra persona como primer ministro.

Chamberlain nunca hubiera aprobado una guerra preventiva contra el Irak de Hussein. Y esta es la gran lección del pasado para nuestra época. Soy muy consciente de los peligros que supone el que ciertos países tengan armas nucleares. Pero no podemos incendiar el mundo para evitar peligros para la paz.

Son muchos los que creen que ante los peligros actuales hay que desenvainar la espada y luchar. Se equivocan totalmente. Ahora mas que nunca hay que proceder segun la doctrina Chamberlain.

Contra grupusculos de fanaticos, contra el invisible enemigo del terrorismo: nervios templados, sangre fria y mantener el rumbo con firmeza. Matando orcos solo se arreglan las cosas en el mundo de El Señor de los Anillos.

miércoles, diciembre 17, 2008

Días de gloria: la gloria del que hace lo que debe hacer


A veces, después de la cena, cuando el ocio es una virtud, me da por hacer cosas raras. Hoy me ha dado por escuchar dos rarezas, dos emisiones radiofónicas. Una era la declaración de guerra a Polonia por parte de Hitler, la otra la declaración de guerra a Alemania por parte de Sir Neville Chamberlain.

La primera emisión se hizo en directo desde el Reichstag, la segunda desde Downing Street. Hitler habla lleno de orgullo, su discurso es el de la rabia, todos los presentes le aclaman ensordecedoramente a cada párrafo.

Chamberlain habla desde el corazón. Su discurso es sereno, triste, sin ni una sola frase triunfal. En mitad de su discurso hace una prolongada pausa y les dice a sus conciudadanos: ustedes pueden imaginarse qué golpe tan amargo es para mí el que haya fallado mi larga lucha para lograr la paz.

Jamás se imaginaron los alemanes que vitoreaban a Hitler que en ese momento estaban sellando su destino. O mejor dicho, sabían que estaban sellando el destino de una nación. Pero no ese destino, un destino de muerte, derrota, destrucción, sangre, llanto e ignominia.

Chamberlain en esa emisión habló con un tono de voz de impresionante tristeza, no creo que nunca se haya declarado una guerra con tanta tristeza. Él tenía una muy clara idea de lo que iba a suponer esa orgía de destrucción.

Hasta hace pocos años creí que este hombre bueno había sido débil frente al fascismo. Hoy día creo que él hizo lo que se debía hacer: todo lo posible por evitar la guerra. Es como si la Historia quisiera a través de él haber dejado claro una sola cosa: no se pudo hacer más.
El tono de derrota personal con que declara la guerra engrandece su persona. Sus palabras, llenas de dignidad, de emoción, son de por sí la coronación de una vida de esfuerzos por la paz.

lunes, diciembre 15, 2008

Mon Dieu et mon droit


Ya he vuelto de mi viaje. He conocido el Londres más novelesco, el de la lluvia todo el día, el de la oscuridad a las cuatro de la tarde, el de las bufandas, los guantes y el gorro incluso al mediodía.

Sin embargo, el Londres humano que he conocido ha sido el latino, el de acento peruano, colombiano y ecuatoriano. El acento dulce de seres humanos nacidos bajo el sol y que ahora habitan tierras frías, lejanas, con gentes que hablan un idioma escurridizo traído por lejanos sajones.

También yo traigo recuerdos de un Parlamento junto al agua inmóvil del colosal Támesis, bajo el agua de una lluvia fría azotada por el viento. Recuerdos del cálido metro siempre atestado de todas las razas del mundo. Y sobre todo, ante todo, de la sala de reproducciones del Museo Albert & Victoria. Esa sala requiere de por sí un post. Para mí tiene un valor casi sentimental.

Me hizo gracia el que mis acompañantes me dieron el nombre en clave de Lamponciño. Habría que preguntarles qué extraños mecanismos mentales les llevaron a llamarme así.

viernes, diciembre 12, 2008

Nunca olvido una cara pero con la suya voy a hacer una excepción.

Mañana parto a Londres donde daré unas conferencias. Ah, Londres, Londres.

Londres no es una ciudad, es un mito. Pasear por ella ha constituido uno de los grandes placeres que he sentido en este mundo. Mis ojos sentían en ese entorno el peso de la Edad Media, sentían de algún modo que el corazón del Imperio todavía palpitaba. Lo neogótico y lo victoriano se fundían en un lugar que sigue dando la sensación de ser el centro del mundo.

Habrá otros imperios, habrá nuevas capitales, pero veo muy dudoso que llegue a ver en muchos siglos una escenario tan aristocrático para ejercer el poder como lo fue esa ciudad de dinastías, casacas, cambios de guardia, callejuelas, clubs, fachas neoclásicas y bruma. Ah, la bruma.

jueves, diciembre 11, 2008

Margaret Dumont


Margaret Dumont, vivió 83 años, la eterna secundaria de los Hermanos Marx. Murió de un ataque cardiaco. Siempre, hasta el final, pretendió tener diez años menos. Hoy levanto mi copa por ti, Margaret. Todos somos secundarios y debemos reivindicar a los secundarios. La secundariedad es una de la virtudes que yo más ejercito.

A veces algunos se toman muy en serio a sí mismos. Deberían tomar como patrona a la rolliza Margaret.

De mí, no espero grandes cosas en el futuro, eso me ayuda a proponerme pequeñas metas presentes. No espero mucho del futuro. Dentro de cien años es posible que queden un par de entrevistas. Algunas con dudosas afirmaciones mías entre comillas.
No seaís muy duros con vosotros mismos, así como yo no lo soy conmigo. Y recordad que el secreto está en la masa.

Forty elucubrando un nuevo post


Finalmente el post rodeado de comentarios


miércoles, diciembre 10, 2008

Ese Dios creador del sueño


Dos veces me he levantado de la cama por la noche, sonámbulo. Pero en medio de la oscuridad de mi habitación no sólo no sabía dónde estaba, sino que tenía serias dudas acerca de internarme en un lugar que me parecía mucho más grande y en el que no sabía si el suelo era plano, o si por el contrarío había escalones como me daba la sensación. Al inclinarme a buscar la mesilla, me golpeé con una esquina (la llave del armario de la ropa) justo debajo del ojo. Afortunadamente no me hice daño. Finalmente me di cuenta de que estaba en mi casa, pero creía que estaba mi madre (ella está en Zaragoza), además situaba su dormitorio en el salón. Desorientado, sin recordar muy bien cómo era mi casa, me fui a la cama de nuevo porque tenía mucho sueño.

En Cancún me enseñaron una casa preciosa a 18 pisos de altura. El piso era impresionante, con paredes que eran ventanales correderos, pero yo no dejaba de pensar preocupado: ésta no es casa para un sonámbulo.

Cuando mi vecina de abajo puso un toldo en la planta baja para cubrir todo su jardín, pensé: qué bien, así caeré blandito.

El Señor que creó el sueño, después se deleitó en idear todas estas particularidades. A Dios le encantan la regularidad y las excepciones.

martes, diciembre 09, 2008

El bello oficio de escribir


Regreso al hogar, a los paisajes habituales. Dejó atrás playas de arenas blancas con mares de color turquesa, filas de gente sonriente con su libro en la mano para ser firmado, grupos que esperan una conferencia, la amabilísima familia con la que me hospedé, estrechones de manos con quien te dice que ha leído tu libro.

Es curioso, uno nace en un punto del planeta y la vida (la lotería de la vida) hace que nos emparentemos con otro lugar del planeta. México es uno de esos sitios al que me unen infinidad de lazos invisibles.

Cuando me encuentro con un lector, tengo la sensación (lo digo muy en serio) de que entre nosotros existe un vínculo. También cuando me encuentro con lectores de este blog. Existen personas en la escalera en la que vivo a las que conozco sólo de cara y sin posibilidad de ir más allá.

Mientras que con otros seres humanos es como si hubiera compartido mi vida, mis recuerdos, mis más profundas inquietudes teológicas. Como si hubiéramos recorrido ya un largo camino juntos.

Me estrechan la mano, son amigos desconocidos. Nos unieron los libros. Hemos conversado: ellos en silencio, escuchándome; yo hablando desde mis páginas, sin oírles. Pero mis libros fueron escritos para ellos. Ellos estaban en mi mente cuando tracé cada palabra, cada descripción, cada concepto.








domingo, diciembre 07, 2008

Padre Fortea guadalarajano

Hoy he comido en un restaurante japonés. La gastronomía japonesa se quedó estancada en la isla del Sol Naciente porque nunca llegó al grado de evolución que supone la paella valenciana.

Lo más bonito de ese almuerzo ha sido a la hija pequeña de la familia con la que me hospedo, hacerme rollitos de arroz con pescado. ¿Quiere otro, padre?, me preguntaba la niña de doce años con su voz angelical. Y sus manitas me colocaban con esmero el arroz blanco sobre el alga desecada. ¿Qué pescado le pongo? ¿Un poco de pepino?

Es una niña que parece sacada de un libro de niñas perfectas. Es buena, religiosa, alegre, servicial, amorosa, ríe con gracia, lo tiene todo. Cuando habla sus palabras son música. Encima su acento mexicano, sus diminutivos al hablar, todavía la hacen a mis ojos más dulce. Las hijas de esta familia de ocho hijos, son todas pura bondad. Pero la pequeña es grandiosa.

No creáis que pienso lo mismo de todos los niños. Hay niños bastante cafres.

sábado, diciembre 06, 2008

Hoy estoy en Guadalajara (México).

Padre Fortea no le gusta el picante.

Padre Fortea no le gusta la comida típica. Sí, desayunaré cereales con leche.

Padre Fortea se ha vuelto a marear en el coche hoy en el trayecto del aeropuerto a Guadalajara. No se ha mareado en el avión, se ha mareado en el coche.

Padre Fortea no acaba de entusiasmarse con Salambó de Flaubert.

Padre Fortea pregunta en el coche: ¿cuál es el tema de conferencia? El que usted quiera. El padre Fortea habla de lo que le sale del corazón. Después de una hora de conferencia, un joven pregunta con respeto y timidez: ¿Pero el tema de esta conferencia no eran Las plagas bíblicas?

Padre Fortea resiste los desmanes del técnico de sonido. Insiste, incluso, en que todos esos errores no deben achacarse a la acción del demonio por su rabia con el tema de la conferencia, sino a la impericia del técnico.

viernes, diciembre 05, 2008

Mareo teológico, vértigo eclesial

Hoy me han invitado a un viaje en barco. La mañana se presentaba paradisiaca. Pero no ha sido así. Quince minutos después de emprender la travesía, me ha entrado un mareo muy fuerte. Al principio, pensaba que se me pasaría tras un rato, pero no ha sido así. Me ha acompañado toda la hora, la siguiente hora, y la siguiente. Incluso en tierra firme seguía algo de ese mareo.

Hemos hecho snorkel, pero cómo estaría que he vomitado hasta dentro del agua. Lo lógico era pensar que vomitaría y se me pasaría, pero no, seguía vomitando y vomitando. Era espantoso. Ya en el barco, más mareo de nuevo. El barco era precioso, pero no era tan bonito verme a mí a cuatro patas vomitando en la parte de atrás.

Encima hoy hacía un día tranquilo, sin olas.

Os lo aseguro, si llego a Papá, jamás habrá un barco papal. Es más, después de la experiencia de hoy no me gusta nada la expresión barca de Pedro. No quiero ni imaginarme la imagen de una gran barca en la que todos los tripulantes católicos están inclinados boca abajo en la barandilla. Desde hoy tiendo a imaginarme a la Iglesia más como una torre que como una barca.

Sólo falta que en el futuro desarrolle algún tipo de vértigo.

miércoles, diciembre 03, 2008

Rumbo al oeste, capitán.

Más de diez horas de viaje en avión me he metido entre pecho y espalda. Mareado más de una hora. Encima Habitación con vistas me ha defraudado totalmente. No entiendo cómo está tan bien considerada esta novela soporífera.

El asiento de al lado estaba vacío, al otro lado el pasillo. Sólo he podido hablar con los ángeles durante esta travesía. Encima nos han cobrado los refrescos. Bueno, a mí no me han cobrado nada. Antes que pagar en un vuelo prefiero beber té durante veinte horas.

La razón de este viaje es la Feria del Libro de Guadalajara el domingo, la FIL. Pero no os oculto que daré unas charlas en Cancún. Si ahora pusiera una foto del lugar donde escribo este post, os daría envidia, pero una envidia de la buena, es decir, grande, profunda.

Mientras vosotros pasáis frío, me daré un buen baño en la playa. Ya lo decía Santa Teresa: cuando ayuno, ayuno, cuando faisán, faisán.

Y creedme, lo hago sin el menor remordimiento de conciencia.

martes, diciembre 02, 2008

Cuidaos de los que aparentan más humildad

Mañana me voy a México. El próximo domingo estaré firmando libros en la FIL, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Y el 13 y 14 de diciembre daré unas conferencias en Londres.

En la vida nos encontramos con un cierto número de individuos que parecen pletóricos de un egocentrismo exhibicionista, no os preocupéis, no son peligrosos. Son como pavos reales. Su arrogancia es pura pose.

Los peligrosos, los verdaderamente peligrosos, son esos que externamente parecen encarnar la humildad. Externamente nunca harán nada para destacar, pero por dentro su soberbia va fermentando a ritmo continuo. Se mantienen en un segundo plano, en espera de su momento.

Estos sí que son peligrosos. Te ignoran, no existes para ellos, pero si un día las pisas sin querer son como víboras. Te muerden con todo su veneno reconcentrado.

lunes, diciembre 01, 2008

A once años de la muerte de la princesa Diana y de la madre Teresa de Calcuta


Hoy han emitido en la Primera la película La Reina (The Queen). La cena me ha llegado hasta el primer anuncio. Si la película sigue el mismo tenor, es bastante mala.

Pero no puedo dejar de pensar que me parece una increíble coincidencia el que murieran Lady Diana y la madre Teresa de Calcuta con cinco días de diferencia. Me parece que es más que una coincidencia porque creo que es una enseñanza de Dios. Ambas se conocían, ambas habían charlado. La princesa Diana no era mala persona, sólo fue una persona triste

Una fue una persona triste, la otra todo lo feliz que se puede ser en la tierra. No existe mayor felicidad posible sobre este mundo que la que el amor de Teresa experimentó y gozó toda su vida. Eso sí, en la cruz.

Una vivió rodeada de todo el lujo posible, casi inimaginable. La otra vivió rodeada de toda la pobreza posible, casi inimaginable.

Una era bellísima. La otra arrugada, encorvada, envejecida.

Una murió muy pronto. La Muerte la atrapó por sorpresa. La otra murió muy tarde, vivió más del doble. La Muerte no acababa de atraparla, siempre se recuperaba.

Una fue un ejemplo del camino de la virtud. La otra fue un ejemplo de una vida que sin ser muy mala, se deja arrastrar por la tristeza y la falta de sentido.

Una vistió una lista inimaginable de modelos. La otra siempre vistió el mismo sari.

Es como si Dios, el Gran Maestro, nos hubiera puesto ante los ojos de la Humanidad las dos vidas, los dos fines. La conclusión nos la dejó a nosotros.

Cinco días de separación marcaron las dos entradas en la eternidad, la de la una y la de la otra. Nosotros todavía tenemos tiempo.

La una tuvo una ceremonia impresionante en Westminster y fue llorada por todo el mundo. El funeral de la Madre Teresa fue bastante feo y quedó totalmente eclipsado por el de la Princesa. Francamente, a alguien que ha dado su vida entera para los esponsales de la eternidad, para una celebración ante la cual cualquier ceremonia de la tierra palidece, los honores que se le brinden aquí ya no le importan para nada, absolutamente para nada.