miércoles, abril 08, 2009

Anécdota a la salida de la catedral.

Hoy me he sentido como este pollo al protagonizar una anécdota que cada vez que la recuerdo no paro de reir.

Hemos tenido la misa crismal en mi diócesis. Todos los sacerdotes nos hemos reunido, nos hemos saludado y comido juntos. Al salir de la catedral, ha ocurrido el hecho que ahora mismo cuando escribo este post, insisto, no puedo evitar el reírme en sentido literal.

Un cierto número de compañeros de la diócesis leen este blog. Al encontrarme con cierto sacerdote le he recordado el post que le gusta tanto sobre la diócesis como un tablero de ajedrez en el que todos somos piezas.

Entonces ha llegado otro sacerdote ya retirado con el que me llevo muy bien. Y se me ha ocurrido decir si se acordaban del post del ajedrez. Y refiriéndome a la caja de las piezas retiradas, es decir, la caja donde los soldados del tablero gozan de su retiro, he añadido con alegría y vivacidad: ¡Don Remigio (nombre figurado), usted está ya a punto de ser colocado con la caja!

Insisto, me refería a la caja de las piezas retiradas, es decir, la caja donde los soldados del tablero gozan de su retiro.

Pero mi primera frase, con ellos saludando a los que pasaban al lado, con el ruido, las distracciones y todo eso, no la habían escuchado. Con lo cual don Remigio, el sacerdote jubilado, lo único que ha oído, y eso sí que lo ha oído con claridad, es que le decía: ¡usted está ya a punto de ser colocado con la caja! Y eso con una sonrisa, dándole una palmadita en la espalda y quedándome tan tranquilo.

Después se ha aclarado la cosa en medio de un ataque de risa de todos, y que ahora me vuelve al recordar la escena, graciosa como pocas de las que he vivido en todo este mes.

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