viernes, abril 24, 2009

Condecoraciones


Ya que ayer hablé de las medallas, me gustaría decir algo sobre ellas en general.

No nos engañemos una medalla es sólo un trocito de metal con un trozo de tela. Sin embargo, la persona que se la prende sobre el pecho tiende a creerse superior que el resto que no tiene ese trocito de metal clavado a la ropa.

La Historia nos demuestra que normalmente los que ostentan las medallas no son mejores que el resto de los mortales, ni siquiera un poquito.
La costumbre es que los que tienen medallas, se las dan a los que les caen bien. Ése es el gran criterio, aunque como es lógico no conviene que se sepa mucho.

Algunos reciben tantas condecoraciones que les falta pecho. Pero a este tipo de personas, ni una sola de esas medallas les ha hecho mejor.
Como tener tanto trozo de metal colgando de la ropa se hace aburrido, los modistos del honor inventaron las bandas. Las hay de colores muy vistosos. Algunas de ellas acaban con una de esas cosas con flecos que se ponen a las cortinas.
También están los collares, que lucen más. Pero el peso de estos si los eslabones son de metal, no está en relación a los méritos de la persona. Aunque hay que ser muy amigo para que te concedan el collar. El collar es sólo para los amigos.

En este tema no puedo menos que elogiar a los soviéticos. Ellos descubrieron que a los seres humanos les gustan esas plaquitas doradas y plateadas, y decidieron hacerles felices. Fueron extremadamente generosos. ¿Por qué no? ¿Es que cuesta tanto hacer feliz a un pobre proletario hijo de proletario? Pues claro que no. Dadles medallas. No seáis tacaños. Que por medallas que no quede.
Si quiere dejar comentarios, hágalo aquí:

No hay comentarios:

Publicar un comentario