martes, abril 07, 2009

La dulce relación de los obispos con los políticos

En España, en los últimos treinta años, la historia de la relación de los obispos con el Poder no ha sido una relación de amor-odio. Tampoco ha sido una relación de odio-odio. Ha sido una relación de silencio u odio.

Esta situación hispánica no es nada nueva, podemos rastrear sus amargas raíces hasta en la desagradable relación Juan Bautista-Herodes. Y es que al Poder nunca le suele hacer mucha gracia que le digan qué no puede hacer.

Cuando al Gobernante le dices que algo no le es lícito, enseguida te envía a sus cortesanos para recordarte que es inadmisible que entres en política. Aquí en España siempre sacan el tema del palio y los cuarenta años.

La posición de los obispos ha sido muy clara: no meterse en un campo que no era el suyo, el del Poder, pero sin dejarse tampoco avasallar.

Este ni lo uno ni lo otro siempre es un asunto difícil. Unos piensan que te quedas corto. Otros que te has pasado. Si no haces nada, mal. Si haces algo, mal también.

Pero que conste que en este ajedrez, las únicas armas episcopales han sido la palabra y reunir a los fieles. Que yo recuerde, hasta ahora, no se ha propuesto tomar las Cortes como se tomó la Bastilla, ni guillotinar a Zapatero en la Plaza Mayor.


Si quiere dejar comentarios, hágalo aquí:
http://quelugartanbonito.blogspot.com/

No hay comentarios:

Publicar un comentario