jueves, abril 09, 2009

Sleepy Hollow o la grandeza de las obras magnas

Sé que no tiene nada que ver con la Semana Santa, pero no quiero dejar de hablar de una película que me parece una de las mejores de toda la historia del cine: Sleepy Hollow.

Todavía me acuerdo cuando la vi por primera vez, me defraudó. Me pareció que la película no tenía una historia que contar, que el guión era una mera historia enmarañada como excusa para llenar sus 105 minutos.

Necesité tiempo, bastante, para entender que el centro de la película no era la trama, sino el pueblecito holandés de finales del siglo XVIII. La película era el pueblo y sus gentes, su entorno, sus miedos, no la historia.

Necesité más tiempo todavía para entender que la historia simplona que no me gustó, no era una historia tan simplona. Por el contrario fui comprendiendo que era una gran historia.

Después estaba la música. La banda sonora de Danny Elfman es, no me importa repetirme, una de las mejores de la historia. En realidad, todo en la película es soberbio. Está cuidada hasta en sus más mínimos detalles. Yo la considero, sin lugar a dudas, la mejor película de Tim Burton, y con diferencia.

Ya que es Semana Santa, mañana os hablaré de algún tema cuaresmal. No penséis que me voy a pasar toda la Semana Santa hablando de King Kong y el Planeta de los Simios.

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