viernes, mayo 22, 2009

Los políticos no son tan malos como parecen II.


(Sigue del post anterior.) Los políticos profesionales saben que tienen el monopolio de la representatividad popular. Es un monopolio no legal, pero sí real. Con lo cual, la política se ha transformado en una industria, con sus estudios de mercado y sus campañas.

En esta industria, no importa lo que digas para ganar. Ya se cuenta con que hay un divorcio total, radical, entre lo que se promete y lo que después se hace. Lo único que importa en esta industria es que la inmemorial alternancia se siga manteniendo. Doy por supuesto que todos los países acaban en esa imperecedera alternancia.

En esta industria de la imagen, la verdad no importa para nada. Será casi imposible para la masa saber la verdad. Además, la verdad a veces parece muy poco creíble. La industria política lo primero de lo que se ocupa es de que las tres ramas, se unifiquen en una.

Los políticos del ejecutivo podrían dejar, si quisieran, el poder legislativo en manos independientes. Pero ya nadie es independiente. Podrían dejar la cúpula del poder judicial en manos de hombres justos. Pero esto es una industria, no el país de las utopías.

Por eso no me siento tranquilo sabiendo que la crisis, y tantas cosas importantes de cada país y del mundo, están en manos de los que son, en general, los más falsos de cada nación, los que mejor viven, los que les importa un bledo el bien común. Por supuesto que no todos son así. Pero nueve de cada diez políticos son gente de la industria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario