lunes, mayo 18, 2009

Obama ya es doctor honoris causa. Es decir, que le han dado otro trozo de papel.

La decisión de Notre Dame de Indiana de otorgar a Barack Obama un doctorado honoris causa, ha sido ampliamente positiva, porque se le han puesto en contra en un solo día todos los obispos, un sinfín de estudiantes y la inmensa mayoría de las universidades religiosas, incluso las no católicas.

El tema ha suscitado una oposición tan fuerte, tan agria, que la próxima vez que le comuniquen que le otorgan un doctorado, salvo que sea en China, les va a despedir con cajas destempladas.

Las palabras de Obama han sido pura poesía: Cuando abrimos nuestros corazones y mentes a aquellos que puede que no piensen como nosotros es cuando descubrimos al menos la posibilidad de puntos en común.

La postura de Obama es abrid vuestros corazones, y dejadme a mí hacer las leyes. Este hombre es la monda. Después el Presidente dijo: El encontrar puntos de contacto incluso entre personas de buena voluntad, hombres y mujeres con principios y valores, puede ser difícil.

Sobre todo cuando se mata a los niños es difícil encontrar puntos de contacto.

El Presidente añadió: Cada lado seguirá planteando sus argumentos al público con pasión y convicción. Pero debemos poder hacerlo sin reducir a la caricatura a aquellos que tienen puntos de vista diferentes.

Eso está muy bien, pero el dibujo de arriba no es una caricatura. Pero si el partido manda ser pro vida, pues se es pro vida. Y si manda ser pro aborto, pues se es pro aborto.

En fin, que Obama se fue por las ramas, nos dijo unas cuantas poesías, y a otra cosa mariposa. Como con el asunto de Guantánamo, bonitos discursos, bonitas palabras, pero allí está Guantánamo, en pié. Guantánamo en pié, los niños abortados por el suelo y los laboratorios investigando con embriones.

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