lunes, mayo 18, 2009

Todo sobre mi madre

Bueno, llevo varios días sin poner mi peso porque me ha venido mi madre a visitar. Cuando tu madre te viene a visitar, no es el mejor momento para hacer una dieta. Mi madre se ha vuelto muy obsesiva con esto de la comida. Me está riñendo todo el día: esto tiene colesterol, esto engorda, esto no es sano, esto tiene muchos conservantes, además a vosotros los espirituales os tendría que gustar hacer ayuno.

No, si me gusta mucho el ayuno, pero lo hago cuando tú no estás, mamá, le digo para salir del atolladero. Pues te sobran cinco kilos, me responde. Entonces yo le hablo del padre Pío, de Juan XXIII, de Santo Tomás de Aquino.

Eso sí, en casa no me causa ninguna distracción de mis deberes. Se ha vuelto adicta al Canal Viajar. Se sienta en el sillón, se pone los cascos, y viaja a Rusia, a Noruega, a islas tropicales, a Tarragona. Después, para hacer un poco de ejercicio, se levanta y se pone a limpiar.

Yo no digo nada. Que reorganice los armarios, que me cambie las cosas de sitio, hace tiempo que comprendí que la paz domestica consiste en un aquiescente laissez faire.

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