viernes, junio 26, 2009

El burka o la parte más fea de la religión

La imposición de la religión es lo que la desacredita a ella misma.

Francamente, nadie lleva el burka porque le guste pasar calor, no ver el mundo con claridad, y tener menos libertad de movimientos; la capucha se mueve y hay que recolocarla cada vez que uno gira el cuello.

Las mujeres que piensan así tienen una mentalidad deformada. Tan deformada como ese traje de espanto que llevan. Ese vestido es una manifestación de una deformación interior. Lo externo concuerda con lo interno. Confío en que en Francia al burkase le pongan todas las trabas posibles, todas las que dicta el sentido común, a algo que es opresivo y que nunca debió aparecer.

Multiculturalidad, variedad, tolerancia sí. Opresión, imposición, deformación, no.

Me parece increíble que estemos en el siglo XXI viendo que podemos hacer para evitar que las mujeres vivan aprisionadas por las mismas calles donde surgió el clamor por todos los derechos que después se han extendido por el mundo.

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