domingo, junio 07, 2009

Elecciones europeas; el águila bifronte

En los pasados posts, he descrito cuál es el problema de las democracias occidentales, ahora me gustaría ofrecer cuál creo que debería ser la solución.

El primer punto es muy sencillo: un hombre un voto. Es decir, nada de distribuciones según provincias, ley d´Hondt y demás sistemas que sirven para que los votos se redistribuyan, agrupen y reintegren a través de modos que, curiosamente, sólo sirven al águila bifronte del bipartidismo.

El segundo punto: voto al que quiero. Es decir, se acabaron las condiciones que hacen que una persona no se pueda presentar a cualquier votación. En España, como en tantos países, si alguien quiere presentarse a una elección tiene que formar una lista, un partido y por tanto toda una organización.

El problema de presentarse a una elección es que requiere crear una organización más complicada que una empresa. Después de un trabajo ímprobo y de grandes gastos, descubrirá que en este mundo empresarial de la política, sólo hay posibilidades para los grandes del voto útil que tienen de su lado a los medios y el gran capital.

El tercer punto y último: el Parlamento representa la voluntad popular. Es decir, debería acabarse que el Parlamento se represente a sí mismo. Los partidos se representan a sí mismos, y sólo defienden a los ciudadanos cuando esto conviene para desbancar al partido contrincante. Los partidos no representan a los ciudadanos, sino que son empresas especializadas en cambiar la opinión pública.

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