domingo, junio 07, 2009

Elecciones europeas, un pequeño y humilde análisis. Bueno, no tan pequeño, ni tan humilde.

No se piensen los lectores, que lo que escribí ayer se debe a mi rabieta porque no gobiernen exactamente los que yo quiero. No se trata de eso.

Soy muy consciente de que mi deseo de un gobernante cristiano que se rija por el Evangelio es compartido por una minoría.

El problema, el gran problema, es la evidente desconexión entre la rica variedad de opciones, posturas y legítimas aspiraciones de los votantes, y el menú bipartidista que nos ofrece la carta del restaurante político en todos los países.

Puedes votar a la quinta o sexta formación de la lista, por supuesto. Pero siendo realista, todo lo que no sea votar a las dos primeras opciones es tirar el voto a la papelera, eso es así.

De forma que el gobierno del pueblo y para el pueblo se ha reducido a una perenne alternancia. El pluralismo se ha reducido a la alternancia. Un águila bicéfala gobierna en cada país. La casta política retiene el poder en sus manos. La historia de la política en cada nación no es la historia de la voluntad popular y sus legítimos deseos, sino la historia de las conjuras, complots y maquinaciones en el interior de cada partido.

Mañana según mi estado de ánimo y mis apetencias, quizá ofrezca mi propuesta de solución a este monopolio del bipartidismo. Pero, claro, todo depende de cómo me levante mañana. Porque igual me aburre esto de la politik y me da por hablar del gato de mi abuela.

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