viernes, junio 12, 2009

Yo también tengo mis caprichos.

Hoy jueves 11 de junio he dado comienzo a una pintura que me tendrá entretenido a ratos libres durante unos meses.

Va a ser la pintura de mayor tamaño que he hecho en mi vida, y tendrá un solo tema: la Sagrada Escritura. Es lo suficientemente grande, como para que haya tenido que dividir la obra en varias partes. Al final, será como un gran mandala cristiano.

Mi dibujo me gustaría que fuera también como un gran tímpano no en piedra, sino sobre el papel. Un tímpano extenso, lleno de recovecos.

Quiero en una sola pintura abstracta plasmar la Biblia, el mundo de la Palabra de Dios, la grandeza de la Escritura.
Deseo que mi obra sea un acto de glorificación a la Palabra.

Una obra que lleve a los que la vean, a meditar acerca de la inmensa complejidad del Libro Sagrado, el único libro sagrado sobre la tierra.

Me gustaría que mi pintura sea como una gran parábola llena de detalles, abstracta y medieval, conceptual y laberíntica.

Es curioso, hay cosas que un predicador sólo puede decir con una gran imagen. Y esa imagen es la que espero forjar, tallar, perfilar, en los próximos meses con la ayuda de Dios.

En mi vida me he encontrado con algunas personas ingratas a las que no les han gustado mis dibujos. Mi respuesta ha sido siempre la misma: Es lógico que no te guste, yo no pinto para todos. Sólo para los espíritus más elevados.

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