domingo, julio 12, 2009

Cercano y próximo


(Continúa el post de ayer.)

Pero no hay que hacer esto con afán de exigirle que nos dé respuestas concretas a problemas concretos. Hay que hacerlo con el sólo afán de escucharle a Él, a Dios. Él es un Padre y desea hablar a sus hijos. Pero no hay que ir a la Biblia con la exigencia de buscar aquí y ahora una respuesta. Dios da sus respuestas en su momento.

Digo esto porque se puede usar la Biblia de un modo inadecuado. Hay que resistir la tentación de usarla como una especie de oráculo pagano. No es algo automático: abrir la Biblia, poner el dedo y leer lo primero que salga como la respuesta de Dios. Dios puede dar su respuesta así alguna vez, pero no siempre. A Dios nunca hay que exigirle una respuesta.

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