sábado, julio 25, 2009

Dictaduras electorales


Si yo decidiese ser un dictador, les daría los ciudadanos todo tipo de derechos superfluos. Puedes multiplicar los derechos innecesarios ad infinitum. Cada año les ofrecería más derechos y cada vez con más garantías. Lo único que me reservaría sería la no división de poderes. Salvo por ese pequeño detalle, iría cargando de pequeños derechos a mis ciudadanos.

Si yo decidiese ser un dictador, haría que votasen mucho mis súbditos. Plebiscitos, referéndums, todo lo que quieran y pidan. La multiplicación de votaciones no implica ningún tipo de aumento de libertad.

Si yo decidiera ser un dictador, cada vez que les recortase las libertades a los ciudadanos, titularía la ley bajo el epígrafe de ampliación de libertades. No importa lo que recortes, tú di siempre que es una ampliación.
Después no importa que fusiles a un centenar al mes, tú di que es que los enemigos de la nación tienen muy mal talante. Niégalo todo e inaugura alguna cosa.
Aun así, y por si acaso, conviene dejar algo de suelto en una cuenta en Suiza y otra en las Islas Caimán. Los consejos están muy bien, pero la dictadura nunca ha sido una ciencia exacta.

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