miércoles, julio 22, 2009

Final de la historia de la ducha de Aosta IV

Aunque distintas editoriales me ofrecieron continuar la historia de la ducha pontificia en forma de libro, secuela y precuela, me he resistido a hacer de un resbalón vacacional una historia como la de El Señor de los anillos.

No obstante he observado que en la ducha han muerto treinta y siete sumos pontífices. Veintitrés por puro resbalón, catorce ayudados por otros.

De los catorce, nueve decesos acaecieron en los tres primeros siglos, a manos de romanos que no estaban precisamente por la labor de que el cristianismo fuera inscrito como legal en el Ministerio de Justicia. Los otros cinco a manos de romanos que, aunque trabajaban en la corte papal, le habían cogido gusto a la tradición de pasar página al estilo de El Padrino.

A los catorce decesos in aseo corporis, hay que sumar los dos papas que murieron de cólico miserere, los cinco que murieron de peste, y treinta simplemente dejaron de respirar. Veintisiete murieron en su cama, treinta y dos a caballo, ocho en torre de castillo, tres en lo más crudo del invierno. A esta lista hay que añadir el que fue atacado por un elefante.

Esta historia alternativa del papado no está exenta de ciertas inexactitudes, pero según los astrofísicos de los reportajes existen mundos paralelos con historias todavía más increíbles. No hace falta decir que yo nunca he sido de los memos que han creído en los infinitos mundos paralelos.

Yo nunca me he dejado intimidar por esos reportajes de TV2. El mensaje de este post es triple:

1. No existen los mundos paralelos.
2. No existen las bifurcaciones temporales, ni en este universo ni en el de al lado.
3. No creáis cualquier cosa que se diga de los papas, aunque lo digan diecisiete lugares de Internet. Últimamente se ha descubierto que la Red contiene un cierto número de yerros.

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