martes, julio 21, 2009

La ducha papal III

Desde luego vista la historia pontificia de resbalones en la ducha, esto ya empieza a ser una tradición, si llego a Jefe de la Casa Pontificia haré que desmonten ese artefacto diabólico que parece más bien una trampa papal, y aconsejaré al Santo Padre el sistema de la ablución.

No hay nada como el sereno frescor de un trozo de tela de algodón o lana, y la calma para hacer esas cosas sin prisas y sin impresiones, las cuales de ninguna manera pueden ir bien al corazón. Este sistema de la ablución es el genuino de la tradición europea. Dejando el barreño para antes de la misa mayor en el pueblo. Después tenemos la fama que tenemos fuera del Viejo Continente.

Y es que aquí hace mucho frío. Pero no es sólo eso, es que la ducha en los últimos pontificados se ha convertido en una máquina de adelantar cónclaves. No me extrañaría lo más mínimo que las baldosas se las haya puesto alguien de Izquierda Unida o de Ezquerra Republicana, que habrá buscado en todo el catálogo a ver si había algún material especialmente deslizante.

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