jueves, julio 30, 2009

Un mundo jesuítico

Lo interesante de la obra de Kircher es que aunque ésta intenta reflejar el mundo, su obra refleja una realidad subjetiva, otro mundo. Si resulta tan fascinante asomarse a los grandes folios de sus volúmenes, es porque esos libros contienen un cosmos paralelo: el mundo tal como fue visto y entendido por un jesuita del siglo XVII.

Su obra no pretende reflejar toda la realidad, nunca lo pretendió. Y es precisamente en sus decisiones al escoger qué temas va a explicar, donde se erige un Mundum Kirchereum.

Dado que sus libros hoy yacen en algunas bibliotecas, no muchas, este mundo personal también forma parte del mundo. Y así el mundo es mucho más que eso que algunos consideran el mundo objetivo. El mundo contiene dentro de sí todas las visiones subjetivas que de él han tenido cuantos han pasado o estamos pasando por él.

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