miércoles, agosto 26, 2009

Ab Urbe condita

Ya estoy en Roma. Como no llegaba al collegio antes de que las hermanas se retiraran, ya estaba previsto que me alojara en un hotel esta noche. Lo cierto es que duele la cabeza, y eso es algo que raramente sucede. Hace un calor humedo no muy agradable, pero la ciudad esta esplendorosa.

Por alguna razon le he cogido en los ultimos meses un gran amor a esta ciudad. Como si esta ciudad la viera mas sagrada que nunca. Es decir, no puedo evitar pensar en todo lo sagrado que contiene. Muchas veces habia venido en el pasado, y nunca habia sido tan consciente como ahora. Los martires que murieron en ella, sus iglesias, las estructuras que mantienen erigida la Iglesia universal y que radican en este lugar de la tierra.

Son las diez y estoy deseando darme una ducha, y meterme en la cama. Que raro este dolor de cabeza. Sea dicho de paso, he dado un paseo y me he encontrado a un lector del blog, que me ha reconocido al momento. No me lo podia creer.

Ah, magnana me comprare una sotana.

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