sábado, agosto 08, 2009

Gracias, youtube


Gracias a ese almacén general de imágenes en movimiento que es youtube, he podido ver trocitos de aquella serie de dibujos animados que fue Mazinger Z, Comando G, la música del comienzo de Sábado Cine, trozos de Los Roper, Enredo, Espacio 1.999. El Planeta de los simios, el comienzo de Un globo, dos globos, tres globos, Sabadabadá. Incluso ya me había olvidado de aquel programa malísimo de los viernes que se titulaba Destino Plutón.

El resultado de todos estos actos de nostalgia siempre es el mismo: me estoy haciendo viejo. Ayer vi Up y me sentí completamente reflejado en el viejecito. Cuando esto pasa es que uno ha llegado a los cuarenta. Durante muchos años uno considera la vejez como una época mítica, lejana. Como si hubiera una gran zanja en medio que es toda la vida.

La vida es toda la vida. Por tanto no hay de qué preocuparse. Hay toda una vida por delante. Y sin darte cuenta, de pronto, estamos ya a la mitad de la cuenta. Cuando nos damos cuenta pasamos de sumar, a restar.

Ayer, viendo la película, Up, me di cuenta de que me había imaginado mi vejez de muchas maneras. Pero nunca me había imaginado sordo. Me imaginaba en mi sillón, escuchando a Bach o viendo una película, pero no sordo como una tapia.

Hace tan poco la infancia estaba tan lejana, ahora empiezan a caer hojas de los árboles. Comienza a hacer frío y los días se acortan.
Sólo nos queda refugiarnos en Dios.

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