lunes, agosto 24, 2009

Ay, vuelo

Hoy no voy a escribir unas cuantas líneas usuales, hoy os voy a dar una noticia. Una noticia que sin duda os sorprenderá y alegrará. Algo que vengo guardando en mi corazón y que hoy, por primera vez, os participo: el próximo miércoles me marcho a Roma por dos años.

Me mudo a Roma para hacer mi doctorado. Una tesis sobre el exorcismo (disculpad que de momento únicamente os participe el tema general) que me tendrá ocupado un mínimo de dos años.

Viviré en el centro de Roma en un collegio pontificio para eclesiásticos. El próximo miércoles partiré por la tarde en un viaje que, esta vez, no será de ida y vuelta en un tiempo breve.

No hace falta que os diga que si dispongo de Internet, os seguiré escribiendo unas líneas cada día. Me imagino que será posible. Dando por supuesto que lo será, el blog ganará en vivencias nuevas, será una bitácora romana. Sí, sin duda, contaros día a día mis andanzas por la Urbe, mis impresiones de sus basílicas, una a una, el contaros cómo avanzan mis estudios, lo que descubro en mis paseos, cómo son mis compañeros, cómo la comida en la residencia eclesiástica y todo eso van a hacer que este blog sea mucho más interesante.

Tampoco os oculto que estas líneas las escribo contento, esperanzado y un poco triste de abandonar mi queridísima Alcalá. Porque esta ciudad no era un mero lugar de residencia, era parte de mi vida, había llegado a amarla tanto que marcharme por unos años hace que llueva en mi corazón.

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