domingo, agosto 16, 2009

Relatos de El Salvador

Bonita la mariposa de alas naranjas y negras que revoloteaba alrededor del altar de la catedral de Santa Ana donde hoy he concelebrado. Siempre habia pensado, para embellecer el altar, en incienso, velas y similares, nunca en poner mariposas. Esta era tan grande, que cuando he vuelto de dar la comunion y la he visto a contraluz he pensado que era un murcielago.

Despues me he tomado una Coca-Cola en el jardin de la casa donde me hospedo, la conversacion ha quedado interrumpida cuando he visto (y cogido) a la gran tortuga que se paseaba despreocupada por el jardin.

La celebracion de ayer con su misa, mi charla y las bendiciones, preciosa. 1200 personas llenas de fe. Toda una celebracion. Dios interrumpio el tiempo dedicado a las preguntas con una lluvia torrencial. Estabamos a cubierto, pero el estruendo era increible ya que se trataba de un techo metalico. Le agradezco a Dios la interrupcion, porque acabamos muy tarde. Pero es que si hay algo que me gusta en la vida, es bendecir. La gente se acerca al sacerdote de un modo que recuerda a las antiguas paginas del Evangelio. Antiguas y actuales. Porque aqui se viven esas paginas en tiempo presente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada