lunes, agosto 31, 2009

Tengo miedo.

Os puedo asegurar que un collegio eclesiastico vacio es la cosa mas deprimente que existe. Pero no es sólo este paisaje de pasillos vacíos donde se mueven las cortinas al viento y en medio de la oscuridad de la noche pasa una monja. No es sólo eso, no. Encima tengo otro motivo de preocupacion que ahora os explico.

El calor en mi habitacion es espantoso. Baste decir que hay más de 30 grados dentro de mi habitación en la medianoche. Asi que dejo la ventana abierta del todo, ya que no tiene persiana. Pero tengo un gran temor y es mi sonambulismo. ¿Qué pasa si por la noche me da por perseguir un gato justamente por ahí, por la ventana?

Tras pensarlo detenidamente, llegué a la conclusion de que mis paseos nocturnos eran muy pocos para tener que temer de un modo real que pasara algo. Pero he aqui que la segunda noche, la segunda noche que he pasado en Roma, tuve uno de esos episodios de sonambulismo. ¿Y adónde me fui? Pues hacia la ventana. Afortunadamente no pasé de ahi. Qué horror.

El Señor encima de calvo me hizo sonambulo. Pero no me quejo.

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