lunes, septiembre 14, 2009

Cuestiones textiles


Uno de los asuntos que más han revoloteado por mi mente estos días, ha sido un asunto práctico. Práctico aunque unido a lo espiritual.

Vereis. Yo había hecho propósito de llevar siempre la sotana en Roma. Cuando llegué me compré una. La pedí hecha con la tela más ligera y fresca que la tuvieran. Expresamente dije que no tuve fibras artificiales. Bien. El problema es que las veces que me la he puesto, es asfixiante.
¿Por qué? La sotana actual tiene telas, entretelas, es una prenda ceñida hasta la cintura y cerrada en el cuello. El resultado es que como te la pongas no dejas de sudar.

La sotana se ha convertido en una prenda meramente protocolaria, para las grandes ocasiones. Para mí es un signo de consagración, un hábito, que deseo llevar todo el día.

Así que después de varios días preguntándome qué hacer, he llegado a la conclusión de que tengo que hacerme una de algodón y amplia. A ver si mañana hablo con un sacerdote oriental y le pregunto qué tipo de sotana llevan ellos. Veo que tengo que encargar una de algodón 100%, o lo más que se pueda.

Ay, cómo añoro el traje talar que llevaba en mi parroquia. Es cierto que era desmañado, cosido por una parroquiana y tal. Pero qué comodo era para todo el año, con frío y calor.
Bueno, si conoceís a algunas monjitas que cosan barato aquí en Roma, por favor decídmelo fortea@gmail.com

Sé que este tipo de preguntas parecen que las hago por decir. Pues no. Nada de eso. No, señor. No sabéis cuántos servicios me ha prestado este blog. Para empezar, ya me he encontrado en Roma con cuatro personas lectoras del blog: una en una iglesia (el primer día que llegué), otra por la calle (un mexicano), otra me escribió (un franciscano) y hoy con profesor en una universidad.

También es muy gracioso oir a mis espaldas a algún turista que le dice a su mujer o amigo: no te lo vas a creer, pero creo que he visto al padre Fortea.
Además, debo ser de los curas más fotografiados de Roma. Porque curas hay en la ciudad, pero no sé dónde se meten, porque desde luego en la calle no se les ve. Por la zona del Vaticano, sí. Pero más allá, dejan de existir.
Bueno, pero no os despisteis. Lo que hoy necesito es lo de las monjitas.

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