martes, septiembre 22, 2009

La enfermedad A de algunos estudiantes de teología en Roma


Hoy voy a hablar de una enfermedad. Una enfermedad que algunos pillan en Roma, aunque no hay duda de que se puede contraer en otros lugares del mundo. Creo que más que hablar de ella en general, me referiré a un caso concreto.

Una diócesis de Latinoamérica envía con gran esfuerzo económico a uno de sus sacerdotes a estudiar la licenciatura. Después de dos años, el sacerdote pide hacer el doctorado. Se le concede. Cuando está haciendo el doctorado, esa persona me comenta que está pensando cuando acabe el doctorado hacer además Derecho Canónico. Incluso no descarta estudiar una determinada carrera civil.

Yo no me lo podía creer. Creo que he sido duro y que he hablado casi como un fanático. Pero la Teología es un medio. El fin es la pastoral. ¿Es que hay alguien cuya vocación sacerdotal sea estudiar toda la vida? ¿Es el estudio un verdadero trabajo? No. Es un trabajo en orden al verdadero trabajo: la docencia, la creación teológica o cosas así. El estudio es la preparación. Uno no se puede pasar media vida preparándose.

Es curioso, nunca he visto tan claro, como esta semana cómo el estudio de la Teología se puede convertir en una especie de dulce sopor para el que fue llamado a ser apóstol. Jesús era el caminante, el eterno viajero, el predicador. Era la fuente de la Teología y la cultivó en la adoración al Padre, por su oración y por sus obras.

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