miércoles, septiembre 02, 2009

Las sirenas

Una de las cosas que mas me intriga de los turistas que veo que deambulan por Roma, es que recorren medio mundo para despues sentarse en un restaurante y pedir unos espaguetis. ¿Pero es que hay alguien tan cortico de entendimiento que no se pueda hacer cualquier tipo de pasta con solo hervir el agua e, incluso, ponerle un poco de sal? Pues parece ser que si. Les veo que se comen los espaguetis con delectación, con estusiasmo y no dejan ni uno. Además es que se devoran unos platos que, no exagero, cada uno forma una montañita de pasta.

Otra cosa que me sorprende es que la gente compre y compre recuerdos de 50 centimos. Objetos del mas dudoso gusto que acaban indefectiblemente en la basura. Puedo asegurar que en Roma, en Jerusalén y en Nueva York no hay nada por 50 céntimos que valga la pena, salvo para ir a la basura.

Otra cosa que he observado es que los hombres italianos van mejor vestidos y con un corte de pelo mas sofisticado que los españoles. Las mujeres también van vestidas de un modo más sofisticado.

Todo el mundo habla de los helados de Roma. Pero saben exactamente igual que en cualquier otra parte del mundo. Además, el mejor helado del planeta es el Haagen Daaz. Probablemente es el más bueno, porque la mitad del contenido debe ser grasa. Grasa pura y dura. Es triste pero es así.

Tambien quiero dejar constancia de que las sirenas de la policia y las ambulancias de esta ciudad tienen un sonido sencillamente horrible. La ciudad ganaria mucho con un cambio de sirenas.

Y este calor. Este calor es horrible. En España podremos tener a Zapatero, pero no hace este calor húmedo que parece más propio de las inmediaciones de la Divina Comedia que de una ciudad con tanta tradición pontificia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario