miércoles, septiembre 30, 2009

Ocurrencias durante la misa IV


Me vino a la mente entonces el siguiente pensamiento: de acuerdo, entre el Antiguo Testamento y el Nuevo hay una diferencia esencial. Como la hay entre la era de los profetas, y la era del Mesías. Pero en la zarza ardiente el que se manifiesta es Dios, y es el mismo en los dos Testamentos. Entonces se me ocurrió que, en el fondo, la Zarza Ardiente es la Vid Verdadera vista desde lejos. Un mismo Dios visto desde cerca, al que se le puede tocar, y un Dios (en el Antiguo Testamento) visto desde lejos ante el que hay que descalzarse para estar en su presencia.

Un Dios cubierto de fuego (en esa epifanía), y un Dios cubierto de luz (en la Transfiguración).

En una zarza los troncos están menos claros que en una vid, todo está más enmarañado, además tiene espinas. La vid además tiene leña, lo cual nos recuerda a la Cruz. El mismo vino nace tras ser pisados los racimos por los pies de los hombres. El mosto ha de ser enterrado en la cuba y sólo después sale, resurge, como una sustancia nueva.
La zarza unida a la vid: el fuego que rodea a la Vid coronada de espinas, rodeada de espinas. Los doce Apóstoles alrededor del misterio de la zarza del Sinaí, Moisés y Elías postrándose ante la Vid nacida de David y Salomón.

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