martes, septiembre 01, 2009

Roma, pizza, estatuas, libros, calor.

El que no hayan dado de comer en el collegio hasta septiembre ha provocado que tome mas pizza que en cualquier otra epoca de mi vida. Nunca creí que llegara a odiar la pizza. Sí, nunca creí que llegara este día.

Por otra parte no he estado completamente solo en la residencia. Un pobre sacerdote de Peru llegó al collegio el mismo dia que yo, tan despistado como yo. Sin saber que aqui todo el mundo llega mas tarde. Los dos nos hemos hecho compañía.

Él es de la Sociedad de la Santa Cruz, asi que nada de la vida loca: peregrinaciones al Vaticano, visitas al Santisimo tras la pizza del mediodia, compras en tiendas religiosas y asi.

El jueves empezamos nuestras clases de italiano. Me han dicho que el italiano es como el catalan solo que acabando todo en -ini y en -etto. Ahora en serio, tampoco creo que sea muy difícil esto del italiano, incluso veo que los niños pequeños lo hablan.

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