sábado, septiembre 12, 2009

Tartas con nata


Hoy he estado en las ordenaciones episcopales de San Pedro del Vaticano, ordenaban al rector del collegio pontificio donde vivo. ¡Qué bonita ha sido la ceremonia!

De verdad, cuánto he disfrutado. Todo estaba tan bien hecho, todo se hacía con tanta unción, con tanta perfección. Después, qué grandeza. Delante de mí había bancos y bancos de monseñores con sus roquetes sobre sus sotanas filetatas. Delante de ellos una infinidad de obispos como nunca había visto. Delante de ellos, bancos de cardenales.

Curiosamente, entre los monseñores he reconocido a un compañero mío de Pamplona. No le he encontrado después, pero le pienso ir a saludar.

A las dos de la tarde hemos tenido la comida en el collegio. Además de nosotros, los residentes, estaban los familiares del obispo, también algunos miembros de la Curia.

La comida sin lujos. La silla del obispo, una gran sede con un escudo en lo alto. Sea dicho de paso, las tartas del postre eran de las que no me gustan, con nata que siempre se me hace tan empalagosa.

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