sábado, octubre 10, 2009

Hoy es un día romano como cualquier otro


Resumen del día:

Mañana trabajando, ha cundido, estoy feliz de mi trabajo, de que me cunda y de mí mismo.

Para hacer ejercicio, he hecho footing durante tres cuartos de hora. A velocidad muy lenta, a ratos andando. Es el único día que he corrido en toda la semana y no debo hacer esfuerzos.

Normalmente trabajo un rato también por la tarde. Pero hoy el deporte y unas cuantas cosas menores, se han comido el tiempo de la tarde para trabajar.

Concelebro en la iglesia de los agustinos, una bella iglesia que como no podía ser de otro modo es barroca.

Al salir, me encuentro con una iglesia abierta, la curiosidad me invita a entrar. Han empezado las vísperas. Visperas grecocatólicas. Cantos graves, sacerdotes vestidos como popes, coro, oficiante incensando, velas por todas partes.

Ceno. Las monjas de aquí tienen especial debilidad por la berenjena. Esta hortaliza suele aparecer diez veces a la semana disfrazada de distintas maneras. Siempre hay mozarella con la ensalada.

Los compañeros se quejan del sabor del vino. Yo, como ni sé de vinos, ni me gustan, les escucho sin entrar en la discusión.

Por la noche veo un trozo de Borat. Escribo un post y me voy a leer la Biblia un rato.

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