lunes, octubre 12, 2009

Me he comprado una sotana nueva


Aquí la podéis ver: nueva, moderna, su variedad de colores expresa la universalidad que quiere acoger.
Como dijo un gran bloguero (cuyo nombre he buscado en su blog y no he encontrado): para los que Los que piensan que la sotana es un traje celestial cuyos patrones le fueron entregados a Moisés en el Sinaí junto a las tablas de la ley, y que, por tanto, es invariable, se equivocan.

Bueno, fuera de bromas. Jamás pensé que entre los comentaristas a mi blog se fuera a formar una colecta para comprarme una sotana. Pero así ha sido, ante mi sorpresa. Muchas gracias. Ha sido todo un detalle. La llamaré la sotana del blog. Aunque no me la compraré antes de Navidad, la razón ya os la diré.

La sotana, evidentemente, es de broma y nadie se la pondrá nunca. Pero me sirve para escribir unas líneas que vienen al caso. Bien sabéis que amo la estética y la tradición de la Iglesia. Pero tan malo como el afán revolucionario iconoclasta, es el estatismo rígido absoluto. Ni lo uno, ni lo otro. La Iglesia (menos en la fe) siempre ha cambiado. No ha habido ninguna época en que esto no fuera así.

La rigidez inmovilista llevada al extremo puede ser invocada por varias razones, pero no en razón de la fe. La fe es amplia, agradable, abierta y flexible en sus formas. En la fe caben todos. Ninguna sensibilidad, ninguna forma de vivir la fe, ha de ser despreciada. Sólo el pecado es incompatible con la fe. Todo lo que no es pecado, todo lo que no es oscuridad, todo lo que no es mal, cabe dentro de la Casa.

Siempre he amado mi sotana, porque es un símbolo, un símbolo de la túnica de Cristo. Iba a decir que tengo claro que el Dios del Sinaí no le dijo a Moisés cómo tenía que ser la sotana. No le dijo eso, pero sí que el mismo Dios estableció con todo detalle, hasta los más mínimos, cómo sería la vestidura de sus servidores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario