viernes, octubre 02, 2009

Roma, el paraiso y la convivencia mecánica


En esta época de tanto secularismo, una de las cosas que siguen siendo sagradas en España son los pasos de cebra. En Roma, que es una ciudad en la que la religión no carece de cierta importancia, el excesivo respeto a los pasos de cebra no deja de verse como un cierto tipo de fariseísmo.

Personalmente, una de las razones que me ha llevado a ir siempre de sotana en esta ciudad, es para ser más visible a la hora de cruzar cualquier calle.

El peligro no sólo son los coches, sino una verdadera plaga egipcia de motocicletas. Los comunistas italianos podrán dudar del Cielo, pero nadie duda de Roma es el paraíso de las motocicletas.

Aun así, nadie piense que existe una especie de caos circulatorio aquí. No. Lo que reina es una especie de pacífica coexistencia entre lo mecánico y lo peatonal. Las reglas no escritas de esa coexistencia en el tráfico se pueden resumir en lo siguiente:

-En España, todo lo que no está prohibido está permitido.
-En Alemania, todo está prohibido, incluso lo permitido.
-En Italia, todo está permitido, especialmente lo prohibido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario