jueves, noviembre 12, 2009

Aquí estoy yo con mi nuevo amigo


Perdonad que ayer no hubiera post, pero es que ayer no tuve Internet. El Internet que sufro desde que llegué a esta ciudad, es una continua fuente de santificación que fortalece mi virtud de la paciencia. A veces, para que se cargue la página de elmundo.es tengo que tardar varios minutos. A veces, el correo hasta tres y cuatro intentos para cargarse. Hasta la página de google requiere su tiempo.

Pero todo lo llevo de un modo admirablemente resignado. Después de la caída del Imperio Romano, que haya problemas con la conexión de Internet parece una cuestión menor.

Como curiosidad os diré que todos los martes en la cena nos ponen pizza. Yo no me había dado cuenta, pero aquí hay varios italianos que han estudiado el menú buscando las repeticiones estadísticas. Y ésta era clara: todos los martes.
El caso es que me voy dando cuenta de que los miércoles se repite la berenjena (los italianos son muy dados a la berenjena con queso por encima), y los jueves la pechuga de pollo. Todos los días de primero, eso sí, hay pasta.

Aquí se come en mesas de cuatro, lo que favorece la conversación. Si bien, en el comedor hay dos mesas de seis. Al cura coreano, le hemos bautizado hoy con otro nombre: Chong-chong. El que tenía nos parece poco coreano. A Francis, de Nigeria, ya le hemos dicho que Francis suena poco nigeriano, y que desde ahora sería Ngun-tú. Hay un cura de Galilea, ya os dije. Varios del Este de Europa. Y uno que es el más gracioso del mundo, de Sicilia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada