domingo, noviembre 22, 2009

Comentarios fortenianos a los comentarios de Rafa Nadal

He leído las declaraciones de Rafa Nadal sobre la religión. Sus declaraciones en el diario La Información de Alicante se pueden resumir en esta frase suya: uno puede ser religioso, ateo, cristiano, musulmán, lo que sea, pero de aquí a llegar a todas las barbaridades que se han hecho por la religión es demasiado.

Después, ha rematado la faena con esta otra frase: Para mí, la religión es la mayor causa de mortalidad de la Historia.

No sé por qué al escuchar a Rafa Nadal se han enfadado tanto muchos comentaristas de medios. Me sorprendo. No deberían sorprenderse, y menos indignarse. El chico ha visto El Código da Vinci, Los Borgia, El pájaro espino y Dallas (esto último no viene mucho a cuento), lo ha mezclado todo bajo su melena, ha cotejado una serie con otra, ha visto que coincidían, ha puesto ha funcionar los engranajes de su raciocinio cogitativo, y ha sacado sus conclusiones. Mis propias conclusiones, que diría él.

Así que aunque estas frases tenístico-teológicas suyas han causado soliviantados comentarios por toda la península, yo francamente no haría mucha sangre, si se me permite una muy afortunada expresión. Como tantas otras expresiones que orlan estos post, sea dicho de paso, aunque rara vez me autoelogie por ello.

Rafa Nadal no es Von Baltasar. No conozco a ningún gran teólogo que haya jugado al tenis. ¿Os imagináis a Ireneo de Lion jugando al tenis? ¿O lo que sería peor todavía, a Gregorio Nacianceno o al venerable Beda? ¿Es que a alguien le puede entrar en la cabeza ver a un Tomás de Aquino correteando sobre la pista? No. ¿Verdad que no? Pues no, claro.

Así que Rafa (Nadal), menos Ágora y más Piñeiro. No, Piñeiro tampoco. Mejor infórmate en The American papist o en Flor del Carmelo. La Loca Historia del Mundo, tampoco es fuente de referencia para formarse opiniones sobre la Historia de la Iglesia.

Sí, Nadal, hijo mío, la religión ha sido causa de algunas muertes y de algunos sustos, sí, sí. Pero también ha sido una de no desdeñable causa de natalidad en la Historia.

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