lunes, noviembre 16, 2009

El post de hoy no es continuación de ningún otro post conocido anterior o posterior

Me preguntaba hoy en un ratito de la mañana, qué es lo que escribiría hoy por la tarde. No se me ocurre nada, he pensado. Pero hete aquí, que la realidad ha venido en mi ayuda. Por la tarde, cuando volvía de decir misa, he visto un montón de policía. Mucha policía, pero mucha. Toda la calle que tenía enfrente, recta, estaba llena de coches con las luces giratorias.

Lo primero que he pensado, era que había habido un golpe de estado. No me extrañaba, tal como iban las cosas. Especialmente la circulación rodada, cada vez más caótica.

Literariamente hablando un golpe de estado en Italia no tiene tanto interés, como un golpe de estado en el Vaticano.

Pero cuando estaba pensando esto, han pasado los coches de policía, y más coches, y más coches. Algunos con las puertas medio abiertas incluso. También agentes sin uniforme que de pronto se bajaban de una moto y paraban el tráfico con una señal. De pronto, el frenesí protector se ha hecho más intenso: guardaespaldas a pie corriendo, motos con policías de paisano, coches de altísima gama. Que hubiera venido Rockefeller a la ciudad era una posibilidad.

Pero miro a un coche, a uno de tantos, y en el asiento de delante, veo al protagonista de toda esa ceremonia del poder: Gadafi.

Lo he visto y me ha visto (yo estaba en la acera).

Y al verlo he pensado: hoy ya tengo post.

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